EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Reflexiones sobre Ayotzinapa

Jorge Camacho Peñaloza

Diciembre 11, 2015

 Son inocentes, aun en su malicia. Nietzsche.

Ayotzinapa evoca y provoca ideas, juicios, opiniones, interpretaciones, valoraciones, reflexiones, tesis e hipótesis, desde los más diversos ámbitos; diferenciadas, ortodoxas, heterodoxas, consensos, contradictorias, desde conservadoras hasta revolucionarias, responsables e irresponsables, sobre lo que es, ha sido, significa y representa.
Muchos conocen la palabra pero no la escuela, su historia, razones y sin razones, métodos didácticos y de lucha, objetivos escolares y extra escolares, demandas y presupuestos; en cada alumno la sociedad gasta de 127 mil en 2014 a 94 mil en el 2015, en la UNAM para el 2015 cada estudiante costará 53 mil pesos al año.
De ser una normal en permanente confrontación con el gobierno del estado, cíclicamente los alumnos presentan su pliego petitorio, y cíclicamente salen a las calles a intimidar a la sociedad, infringir la ley y confrontar al gobierno. En tres años Ayotzinapa se posicionó como la causa globalizada contra el gobierno a partir de la movilización del 12 de diciembre del 2011, en la que perdieron la vida dos estudiantes y un trabajador de gasolinería.
No es una institución autónoma, por el contrario, forma parte del sistema nacional de escuelas rurales, es parte del sistema educativo público, de la sociedad, administrado por el gobierno, fruto de la masificación educativa que tuvo inicio en la segunda década del siglo XX, por parte del Estado posrevolucionario mexicano.
Se trata de una institución en toda la extensión de la palabra con la misión de formar licenciados capaces de enfrentar los retos que representa una educación de calidad para todos los mexicanos, contribuyendo al desarrollo integral del futuro docente, para que ejerza plenamente sus capacidades humanas y profesionales en la educación a través de la participación de todos los actores de manera ética y responsable, en la que su aportación tanto hacia adentro como hacia afuera de la institución, se supone ética y responsable.
Sin embargo, Ayotzinapa ha desviado su esencia como institución formadora de maestros por visiones ideológicas equivocadas de sus alumnos y por tratamientos equivocados por parte del gobierno, lo que ha llevado a una relación de enemigos entre normal y gobierno.
Estas posturas ideológica y de gobierno equivocadas son las causales de los acontecimientos que han marcado tragedias y las que han hecho que el nombre de Ayotzinapa sea conocido globalmente.
Las estrategias de las movilizaciones de los alumnos y el autogobierno con el que controlan la escuela, distan mucho de conducirse bajo la ética y la responsabilidad de la vocación y apostolado de la educación, atentando contra los derechos de terceros y saliéndose por completo de la ley, y las políticas de atención de gobierno hacia la normal distan de ser responsables y éticas.
Sea como sea, lamentablemente la tragedia ha hecho de Ayotzinapa un icono mundial que ha provocado paradójicamente altos valores como la solidaridad y la justicia, sin que se conozca igualmente la forma en que los alumnos rebasan el respeto a la sociedad y la irresponsabilidad con la que el gobierno, sobretodo el federal, da trato a la institución.
Y en específico me refiero a los lamentables acontecimientos que hicieron alzar la voz a millones de personas en el mundo entero en 2014 cuando estudiantes y gobierno no actuaron con ética, responsabilidad, integridad, conciencia ni mucho menos prudencia, por el simple hecho de exponerse a salir de la institución en horarios, a lugares y en condiciones no adecuadas a realizar actividades no propias para la formación de profesionales de la educación, que nada contribuyen a su desarrollo integral como futuros docentes y que de ninguna manera suman al ejercicio pleno de sus capacidades humanas y profesionales en la educación; resultó todo lo contrario, un acto de letal irresponsabilidad, totalmente fuera de lugar, de ambas partes.
Aunado a esta insensatez, se une la irresponsabilidad y falta de ética también, del Estado mexicano de los tres órdenes de gobierno, no sólo en su actuar in situ, sino a lo largo de todo este doloroso proceso que además ha exhibido las peores de sus facetas en cuanto a impunidad, injusticia, falta de transparencia, violación de los derechos humanos y continuar abonando con los viejos y nefastos fantasmas de las desapariciones forzadas.
En un mundo globalizado, en donde la demanda generalizada de justicia, castigo a los responsables, transparencia en el proceso e información que se ofrece, respeto y garantía a los derechos humanos y el total destierro a prácticas infames que atentan contra la humanidad, no debemos, no podemos olvidarnos o permitir que traten de hacernos olvidar lo acontecido con Ayotzinapa.
Ayotzinapa y lo sucedido en Iguala, no pueden, no deben quedar en el olvido, marcan el hito hacia donde queremos, debemos y merecemos llegar como sociedad, estado, país y humanidad.
Ese hito nos encauza a construir mejores y mayores condiciones para lograr la verdadera libertad, la legítima defensa de los derechos humanos, el auténtico compromiso institucional y patriota, la impecable e implacable impartición de justicia.
El hito Ayotzinapa de justicia, castigo a la impunidad, defensa de los derechos humanos, apoyo a la formación de maestros comprometidos con la sociedad ya está escrito en la historia de Guerrero y México, como símbolo de las más elevadas aspiraciones de igualdad, hermandad, humanismo, verdad, justicia, esperanza, reconciliación y paz mundial, que valga así la memoria de los estudiantes caídos, que valga para una actuación más responsable de los normalistas y del gobierno.
Vuela vuela palomita ve y dile: A la Fiscalía que todavía está a tiempo de reencauzar las investigaciones y darnos esperanza a todas las naciones.