EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Renunciamos pero no nos vamos

Jorge Camacho Peñaloza

Mayo 18, 2018

“El que quiere conseguir todo debe renunciar a todo”. Santa Teresa de Ávila.

La renuncia de Margarita Zavala a la candidatura independiente por la Presidencia de la República es el acto político de mayor congruencia que se ha visto en el país en muchos años, ha dejado boquiabiertos a muchos por su elevado valor, ella aspiró legítimamente a encabezar el gobierno del país no sin fundamento sino con una base incontrovertible que fue el haber tenido a su favor la preferencia electoral por arriba de Andrés Manuel López Obrador cuando todavía era militante del Partido Acción Nacional.
Margarita dentro del PAN era el principal activo para recuperar la Presidencia de México, la mejor alternativa, pero esa convicción fue obstaculizada por ambiciones y codicias que eliminaron los valores democráticos del PAN, al grado de que hoy se han hecho a un lado para aliarse con la expresión política adversaria por la que fue fundado este partido en 1939, la izquierda.
Estoy convencido de que no nos equivocamos al buscar el camino independiente, la vía ciudadana, así lo demuestra la gesta de conseguir más de un millón de firmas para que Margarita obtuviera el registro como candidata a la Presidencia de la República, sin embargo, es una realidad que la partidocracia domina aún el inequitativo sistema político del país, los partidos continúan coartando los derechos cívicos a los ciudadanos y con ello secuestrando a la política.
Pero estamos alegres porque sin duda abrimos brecha, le dimos un buen jalón y susto a los partidos, pero al final estos consiguieron junto con su principal protector, el ciudadanizado Instituto Nacional Electoral, aplastar la equidad del proceso, todo el dinero para los partidos, toda la difusión, todos los obstáculos a los que buscaron ser candidatos independientes; aún falta mucho para que nuestra democracia sea equitativa.
A mí tal vez las convicciones políticas llegaron un poco tarde a mi vida pero llegaron, y llegaron para quedarse, y muy pocos saben que para que eso ocurriera mucho tuvo que ver Margarita Zavala cuando después de ser comentarista deportivo en varios programas de televisión y director del Sistema Guerrerense de Radio y Televisión, un día platiqué con ella y coincidimos en que sólo la buena política será capaz de resolver los problemas que tenemos como país, coincidimos en que la política necesita valores y convicciones. Me invitó a afiliarme al Partido Acción Nacional con el que fui diputado local y candidato a gobernador de Guerrero. Más adelante no dudé a su invitación a acompañarla en su convicción de convertirse en presidenta de México.
La decisión no fue fácil, pero al mismo tiempo aceptamos que lo obligaban nuestros principios, nuestra congruencia, que están por encima de un proceso electoral inequitativo, de la diatriba con la que se está peligrosamente polarizando y que apunta a resolverse no tan civilizada ni democráticamente.
Gracias a Margarita Zavala por darme el privilegio de acompañarla en esta lucha que apenas inicia, la lucha por el despertar de la ciudadanía mexicana, de su emancipación de la partidocracia. Gracias por permitirme vivir con ella la convicción de que la vida política del país necesita más que partidos, ciudadanía; nos bajamos de la contienda pero no soltamos la bandera de la ciudadanía.
Los partidos que actualmente dominan la vida electoral están en su etapa de extinción destruyéndose entre sí y entre ellos, exhibiendo su sed de poder buscando victorias a toda costa, luchando a muerte, transmitiendo mensajes de odio y temor a la gente. No son las propuestas, la misión, esperanza, el futuro, el bien de México lo que los mueve, los mueve el poder, la impunidad y los privilegios.
Gracias a todos los que nos apoyaron en esta brega, a los medios de comunicación que siempre me abrieron las puertas y dejaron que expusiera con libertad mis convicciones por el proyecto de Margarita Zavala. Gracias a los miles y miles de ciudadanas y ciudadanos que me dieron sus firmas y aliento para seguir adelante en este proyecto con el que buscamos sanear la política de la única forma que se puede: fuera de los partidos.
Gracias a mis compañeras y compañeros de equipo con quienes compartí en esta etapa la consolidación de nuestras convicciones políticas, seguiremos adelante en otras arenas, eso es seguro. Renunciamos a la inequidad, a la incongruencia, a avalar la antidemocracia y un proceso electoral que está siendo llevado a la polarización y el encono. No renunciamos a los principios y convicciones, no a la lucha política, como dice Margarita, esta renuncia es un acto político digno cuando prevalece la convicción sobre un proceso que se ha salido de la institucionalidad. Gracias a mi esposa y mis hijos que siempre me alentaron, por ellos seguiré en la política en la convicción de que quiero un mejor México para ellos.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Margarita que no se preocupe de no llegar a la silla, que para nosotros ella fue la ganona al demostrar con ética y valores que es la más chingona.