EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Rutas para la paz

Jorge Camacho Peñaloza

Mayo 06, 2016

Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: la paz.
Albert Einstein.

El Estado tiene como obligación inalienable promover y atender todos los tipos y modalidades de educación necesaria para el desarrollo de la Nación, así como la investigación científica y tecnológica, y el fortalecimiento y difusión de nuestra cultura.
Y cómo vamos a lograr alcanzar el desarrollo como Nación si el Estado no hace todo lo que sea necesario para difundir entre todos y todas las mexicanas el fomento de la legalidad, así como lo que es el compromiso social para la paz.
Definitivamente, resulta menester el cumplimiento de esta obligación del Estado, que además genere espacios y fomente la educación necesaria para que la paz, además de resultar un derecho humano, sea concebida como parte de la cultura de nuestro país.
Es necesario que el Estado fomente y difunda la educación que se requiere para generar grupos organizados desde la sociedad y se abanderen como empresarios por la paz, sindicatos por la paz, universidades por la paz, productores por la paz, estudiantes por la paz, profesionistas por la paz, transportistas por la paz, maestros por la paz, iglesias por la paz.
La seguridad mediante el uso de la fuerza es responsabilidad del Estado, no de la sociedad y queda claro también que fomentar la cultura de la legalidad es responsabilidad del Estado.
La sociedad no sabrá comportarse de acuerdo con la ley si el Estado no la difunde y es que este asunto de la educación de la sociedad, es el mismo caso que la educación en el seno familiar: los padres deberán enseñar e inculcar con el ejemplo valores morales y éticos a sus hijos; de la misma forma el Estado no puede esperar que la sociedad genere la paz si históricamente ha sido educada para que desde el Estado salgan y se ejecuten todas las acciones.
Ante un gobierno que históricamente ha sido paternalista, lo primero debiera ser educar a sus gobernados de manera consciente, madura y sobre todo, para que estos se asuman en su totalidad, como una sociedad mayor de edad, capaz de autodirigirse, autoregularse, autogenerar el crecimiento hacia su desarrollo integral; lo que por ende, generará ciudadanos con mayor entendimiento y capacidad por buscar, promover y hacer prevalecer la paz.
Histórica y particularmente Chilpancingo se ha distinguido por ser la capital de un estado con más marchas y bloqueos a su principal vía de comunicación terrestre como es la Autopista del Sol, en donde en días pasados se llevó a cabo un desalojo de transportistas y pobladores de la sierra por parte de la Policía Federal, asunto que a muchos gustó y a otros no.
El punto es que este país y nuestro estado de Guerrero, requieren urgentemente que se restablezca la vigencia de la ley, pareja para todos, para gobernantes y gobernados, porque no puede ser que unos y otros, los mantengan en la anarquía y el caos, reinando la ilegalidad y la vigencia de la ley de la selva, es decir, la del más fuerte.
Y es que de ambos lados, en la sociedad y en el gobierno, hay quienes insisten en llevar al país por la ruta de la ilegalidad, por la cual han descubierto la más fácil para llegar a sus maliciosos objetivos, lo que alcanzan a costa del país y el estado, generando corrupción, inseguridad, violencia, expectativas de incertidumbre e injusticias, lo que se traduce en el dominio de la delincuencia sobre la dinámica social y gubernamental.
Expertos en desarrollo han evidenciado que los países más desarrollados se caracterizan por poseer altos índices de legalidad, que el fomento a ésta se traduce en porcentajes importantes de crecimiento de su Producto Interno Bruto, toda vez que la legalidad se traduce en certidumbre, seguridad, expectativas positivas y posibilidades de invertir y vivir en un contexto de seguridad.
Y es aquí en donde el estado, tanto a nivel federal, como estatal y municipal, debe hacer un alto en su agitado y aparentemente desordenado andar y retomar las riendas, pero para propiciar cambios estructurales, de fondo y dejar a un lado las obsoletas e inservibles políticas que hasta ahora ha llevado a cabo de manera rotundamente fallida.
Decía que de manera histórica hemos vivido bajo el paternalismo, en donde hemos pasado desde las etapas en las que ha predominado un paradigma nacional como fue la religión en la etapa de la colonia, el nacionalismo en la primera etapa de nuestra vida independiente, la educación y la ley en la época de la primera reforma, y en el siglo veinte la ingeniería y agrarismo en el modelo de sustitución de importaciones, hasta llegar a la visión económica a partir de nuestra adhesión al acuerdo de libre comercio, que dicho sea de paso muy seguramente llegará a su fin por parte del vecino país del Norte, en breve.
Con la profundización de los desequilibrios estructurales y de la crisis de la pobreza y desigualdad, el crecimiento de la informalidad y la ilegalidad han metido en el país el paradigma de la violación del Estado de derecho como forma más fácil de obtener beneficios, de ahí que el robar, desviar recursos, bloquear calles y carreteras, dedicarse a actividades ilícitas, aceptar sobornos y la corrupción en general, se ha convertido en un paradigma que algunos confunden como parte de la cultura de los mexicanos.
Necesitamos revertir este paradigma o contracultura de la ilegalidad para poder sacar a Guerrero de donde está, en situaciones que no se resuelven por la falta de aplicación de la ley, como fue el desalojo de la autopista del Sol, que debe ser un precedente para que deje de creerse que cualquier hijo de vecinos pueda alterar la libertad de tránsito de terceros no más porque ya no quiere que le fumiguen su amapola, o porque no le pagan sus becas.
Para eso existen el diálogo y la ley, lo que debería aplicarse entre los funcionarios y líderes de las organizaciones sociales, castigo a quien los obstaculice y benéficos a quien los promueva, esa es la condición para salir de la anarquía en la que creen que están las soluciones quienes le apuestan a los bloqueos y la ilegalidad.
Y resulta que el asunto de la falta de educación acerca de la legalidad y su debida difusión en la sociedad, no es privativo de México, mucho menos de Guerrero, la Unesco en su informe sobre la Situación Educativa de América Latina y el Caribe Hacia una educación para todos 2015, señala que la formación ciudadana ha sido definida históricamente como uno de los objetivos esenciales de la educación pero que su relevancia para las políticas educacionales ha sido comparativamente menor, por lo que persiste, en la práctica, una concepción tradicional escindida entre el reforzamiento de la identidad nacional y la transmisión de rudimentos de educación cívica.
Menciona también el documento un estudio reciente que analiza los contenidos curriculares referidos a la educación ciudadana de los 6 países participantes en el Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana ICCS-2009, se observa una variabilidad entre currículos que enfatizan la dimensión civil, como el caso de Colombia donde destacan contenidos relativos a la convivencia pacífica, valores cívicos e inclusión social; y por otro lado currículos como el de México, Paraguay o Chile, donde el acento está puesto en la dimensión cívica, como por ejemplo formas de representación, participación democrática, voto y rendición de cuentas.
Entiéndase entonces que es un problema global que deben enfrentar las naciones, sin embargo hay algunas señales que a los guerrerenses nos alertan a que la situación que vivimos en nuestro día a día requiere de atención urgente y radical, radical entiéndase también a los cambios que se requieren implementar y que deberán ser atendidos de manera tajante y de raíz.
Partamos entonces de la generación de consciencia hacia lo que es y debe ser la educación cívica de todos y cada uno de las y los guerrerenses. Urge un cambio radical en las políticas públicas en cuanto a la educación de su sociedad, para poder pensar que estamos avanzando hacia las rutas por la paz, de manera correcta y duradera.
Vuela vuela palomita y ve y dile a todos los guerrerenses, que exijamos de manera unánime acceso a la educación cívica que hemos perdido ya desde hace muchos años, para que tú como portavoz de la paz, nos ayudes a alzar la voz.