EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Tentáculos bolivarianos

Raymundo Riva Palacio

Noviembre 07, 2005

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Las fotografías de la cuarta Cumbre de las Américas en Mar del Plata este fin de semana pasado, eran no sólo elocuentes, sino altamente significativas. A la cabeza de las marchas que coronaron el fracaso del encuentro hemisférico y los cánticos contra Estados Unidos del presidente venezolano Hugo Chávez, aparecían siempre, codo con codo, Evo Morales, líder campesino y candidato presidencial en Bolivia, y el dirigente de una de las principales organizaciones de piqueteros en Argentina, Luis D´Elía. Para quien desconozca los entretelones de la intriga latinoamericana, la conexión entre ellos sólo sería un frente común contra el imperialismo de Washington. Pero quien sabe de los estancos de poder, lo que mostraron las fotografías fue a los operadores de Chávez desquitando efectivamente el dinero que les llega puntualmente de Caracas para impulsar la agenda populista y beligerante del líder venezolano.

Hugo Chávez, una especie de nuevo héroe para millones de latinoamericanos a quienes las políticas económicas surgidas del Consenso de Washington hace casi tres lustros los dejaron más pobres de lo que estaban, se ha convertido en la punta del enfrentamiento contra el presidente George Bush, a quien en Mar del Plata desafió, fustigó y humilló en discursos masivos. Chávez, remedo de Fidel Castro, con los petrodólares que nunca tuvo el cubano pero sin el talento del comandante de la Sierra Maestra, es sin embargo, una amenaza estratégica no sólo para Estados Unidos, que está viendo crecer su popularidad entre los latinoamericanos ante el descrédito generalizado de Bush y la agonía del modelo neoliberal en muchas de sus economías, sino para varios países de la región.

Bajo el concepto de la nueva revolución bolivariana, para lo cual puso en marcha en Venezuela un ambicioso plan de gobierno hacia “el socialismo del Siglo 21”, abraza movimientos sociales y políticos abierta y subrepticiamente en América Latina sin importar que ese respaldo clandestino afecte, incluso, a gobiernos que se supone aliados. El argentino de Néstor Kirchner, es el mejor ejemplo. Kirchner, anfitrión en Mar del Plata, fue arquitecto central en el fracaso de la Cumbre, al no llegar a ningún acuerdo con Bush ni estimular un diálogo que permitiera construir consensos. Por el contrario, Kirchner lanzó un furioso discurso contra el Fondo Monetario Internacional, que desde hace más de 30 años juega el papel de villano en amplias clases sociales latinoamericanas y declaró como Chávez que, en efecto, el Acuerdo de Libre Comercio regional al que pensaban ponerle algunas ruedas en Mar del Plata, estaba muerto.

Kirchner es, visto por todos lados, un aliado natural de Chávez. Pero Chávez ha jugado ruin con él. Diplomáticos latinoamericanos de alto nivel revelaron que el presidente venezolano ha jugado dos caras en Argentina. La pública ha sido el apoyo incondicional, pero la secreta es el apoyo económico que ha dado a los piqueteros, ese creciente movimiento social que nació en 1996 en el sur argentino para la defensa de causas sociales, y que ha evolucionado en algunas de sus organizaciones como grupos paramilitares, vinculados con las FARC y con lo más reaccionario de los servicios de inteligencia argentinos. Su principal utilidad ha sido la inestabilidad política, como el papel clave que jugaron en la caída del presidente Fernando de la Rúa en 2001.

Chávez no ha dejado de inyectar recursos clandestinos a los piqueteros, como también lo ha hecho, de manera menos conspicua, con Evo Morales, el dirigente del Movimiento al Socialismo en Bolivia que ha luchado sin cejar en contra del plan estadunidense contra la erradicación de la coca. Morales ha ido creciendo políticamente en Bolivia frente al desmoronamiento de las instituciones, y no es lejana la posibilidad de que, en efecto, asuma el poder. Evo Morales sería la nueva carta que jugaría Chávez, a quien también se le adjudica apoyo financiero y militar al depuesto presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez, quien al ser derrocado por la presión popular en abril pasado, se refugió en Brasil, acogido por el gobierno del presidente Luis Inazio Lula da Silva, cuya campaña en 2002 contó con recursos de Chávez.

Chávez, no se ha dedicado sólo al financiamiento de la desestabilización en América del Sur. De acuerdo con militares venezolanos que desertaron en 2003, el presidente venezolano ha entregado recursos a grupos islámicos fundamentalistas. Según el ex mayor de la Fuerza Aérea, Juan Díaz Castillo, Chávez transfirió un millón de dólares a los talibanes poco después de los atentados terroristas en Estados Unidos en septiembre de 2001, de los cuales 900 mil dólares iban dirigidos a Al Qaeda, y el resto al gobierno afgano. La forma como realizó la transacción fue a través de su embajador en la India. Los embajadores venezolanos han estado jugando papeles centrales en los apoyos clandestinos a fuerzas opositoras o en guerra contra los estados, y en ocasiones rebasan su gestión diplomática por el activismo.

México no es una excepción. Desde la embajada venezolana, de acuerdo con funcionarios mexicanos, se han realizado operaciones totalmente irregulares. La investigación sobre el envío de un lote de armas al EPR a través de oficiales de bajo rango en el gobierno del Distrito Federal cuando lo presidía Andrés Manuel López Obrador sigue abierta, y en cuando menos una ocasión aceptaron mantener silencio sobre un cargamento de cocaína que generales venezolanos intentaron meter por el aeropuerto internacional de la ciudad de México. Chávez, también se está convirtiendo en un creciente foco de rispidez. A diferencia de Castro, Chávez no tiene ni su talento, ni su envergadura, ni su objetivo estratégico, pero los petrodólares de los que dispone para financiar a quien desee, hacen de este demagogo y populista un factor de riesgo sumamente elevado para la estabilidad latinoamericana.

 

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