EL-SUR

Sábado 27 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Terrorismo en México

Raymundo Riva Palacio

Noviembre 17, 2015

Los ataques a París fueron coordinados desde Siria –sugirió el domingo The New York Times–, por un equipo de tres comandos. Esto es lo que se sabe del atentado terrorista del viernes. Lo que aún no se sabe perturba: si la logística fue armada en efecto por una célula durmiente en Bélgica, la de los hermanos Salah, que vivían en una zona deprimida en Bruselas habitada por inmigrantes árabes, que fue activada. Esas células las integran personas que llegan a un país y se establecen. Van construyendo su propia historia y se van mezclando en la sociedad. Pueden durar 20 años pasivas –de ahí la descripción de durmiente–, como hacía la KGB soviética con sus espías en Estados Unidos, y empiezan a actuar en el momento en que, con un plan definido, las despiertan. Si este es el caso en París, y esa célula apoyó a dos más que llegaron en apoyo, el comunicado del Estado Islámico donde afirmó que era “el primero de los ataques”, es más que una amenaza.
¿Están despertando a sus células durmientes? Si esto se confirma con nuevos ataques en Francia, Estados Unidos o Irán, como alertó el domingo la inteligencia iraquí, una nueva fase del terrorismo está en marcha. Los esfuerzos por detenerlas serán obsoletos porque los comandos ejecutores de las acciones del Estado Islámico ya estarán plantados en sus posiciones estratégicas en espera de que les pidan el suicidio en nombre de Alá. Los ataques en París modificaron la estrategia del Estado Islámico, según expertos, pues ante las derrotas militares en Siria e Irak, pasaron a la defensiva –paradójicamente– con ataques terroristas en Europa, que es vulnerable. Al mismo tiempo, buscaron objetivos civiles incapaces de defenderse.
En este esquema estratégico aparece México, uno de los países que se pueden considerar vulnerables y que se encuentra dentro del teatro de operaciones de los terroristas por su larga frontera no militarizada con Estados Unidos. Desde los atentados en Estados Unidos en 2001, sus servicios de inteligencia han reportado la posibilidad de que por la frontera sur entren terroristas. En abril, Judicial Watch, una organización conservadora en Estados Unidos, afirmó que células del Estado Islámico operaban en dos localidades al oeste de Ciudad Juárez, en zonas controladas por el Cártel de Juárez, y ayudados por coyotes para meter ilegalmente a terroristas. Los dos gobiernos negaron esa versión, pero la preocupación se mantiene en Washington.
En agosto, SITE Intelligence Group, una organización en los suburbios de Washington que monitorea la actividad del extremismo islámico en internet, subió en su cuenta de Twitter que tenía información sobre un posible atentado con explosivos en dos edificios gubernamentales y una universidad en México, ejecutado por un grupo que se oponía al desarrollo y la tecnología. En septiembre se encontró un paquete con una bomba en el estacionamiento de una de las instalaciones de la constructora OHL, en Naucalpan, antes de que estallara. En noviembre, cuatro artefactos caseros explotaron en el patio de maniobras del Mexibus en Ecatepec, y cuatro más no estallaron. Ambos fueron reivindicados por el grupo Secta Pagana de la Montaña, para expresar su “rechazo y repudio en contra del frenético avance del desarrollo moderno”. El pasado 11 de noviembre, SITE reportó que un grupo extremista se adjudicó el intento de colocar una bomba en un edificio en Cuajimalpa –información desconocida hasta hoy en México.
Los atentados terroristas en París produjeron una operación policial masiva en Europa y un intercambio de información entre los mejores servicios de inteligencia de occidente. En una acción preventiva, el gobierno mexicano reforzó la seguridad en los aeropuertos y las fronteras desde el viernes por la noche. Pero hasta ayer no había recibido solicitudes específicas en materia de inteligencia de Estados Unidos. No se sabe, sin embargo, cuál es el nivel de confianza para el compartimiento de información clasificada, porque el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto modificó los términos de la cooperación con Estados Unidos.
El gobierno peñista desapareció el Grupo Antiterrorista y al desarticular la división de Movimientos Subversivos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), se desmembró un subgrupo que combatía el terrorismo. No obstante, dijeron funcionarios federales, la total responsabilidad recae actualmente en el Cisen, y que una área en la PGR también encara el fenómeno. En la cumbre del G-20 en Turquía, el Presidente se refirió a la cooperación internacional para combatir el terrorismo, pero si uno se ciñe a lo difundido por la Presidencia en internet, sus pronunciamientos fueron genéricos y poco sustantivos. La afrenta en París obliga a un replanteamiento de estrategias.
En un reporte el domingo del International Business Times, una publicación global en red, los expertos dijeron que la diferencia en el tratamiento del terrorismo sirio entre Francia y Estados Unidos es por la forma como perciben el fenómeno. A diferencia de los estadunidenses, los franceses no han terminado de comprender la guerra de fondo: que los terroristas matan. Es un estado mental. “Por largo tiempo”, dijo el experto en defensa e inteligencia francés Christian Harbulot al Times, “Francia lo ha manejado como un problema policial en lugar de uno estratégico”. Es exactamente el error en la Ley de Seguridad Nacional mexicana, que mezcla la seguridad interna con la seguridad nacional. París obliga a madurar rápidamente en países como México sobre el fenómeno del terrorismo y actuar en consecuencia. La amenaza terrorista lo exige.

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