EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Tocar fondo

Jorge Camacho Peñaloza

Abril 29, 2016

En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra

Eugenio Trias

Resulta paradójico que lo que fue hace unas décadas el paraíso de América, la perla del Pacífico, la bahía más bella del mundo, Acapulco sea hoy calificada la cuarta ciudad más violenta del mundo, el escenario de hechos violentos y enfrentamientos entre grupos de la delincuencia no sólo en las colonias periféricas sino en la otrora famosa Costera Miguel Alemán en la que se veía a estrellas y celebridades en el Boccaccio, Le Dome y Armando’s Le Club.
¿En qué momento Santa Lucía tocó fondo, se nos fue de las manos? ¿Cuándo empezó a ser más importante obtener ganancias económicas del turismo. que el desarrollo y bienestar para los acapulqueños? ¿Cuándo empezó a importar sólo la Costera y a partir de la Cuauhtémoc desentenderse? y sobre todo ¿Cuándo eso fue mayormente aceptado por los propios acapulqueños.
Paradójicamente, el crecimiento exponencial de la mancha urbana en comparación con el desarrollo turístico en los ochentas se empezó a traducir en menos oportunidades de empleo, de crear y mantener en buenas condiciones la infraestructura urbana, escuelas, centros de salud, agua potable, servicios de alumbrado, vivienda y muy importante, seguridad pública, cosas que ante las deslumbrantes ganancias que todos iban obteniendo de una u otra forma, aceptaron empezando a transformarse ese bello rostro de Acapulco en lo que es ahora.
Es más que evidente la escalada que ha tenido en los últimos días la violencia en Acapulco. Ante tan lamentable situación de alguna manera es urgente la acción inmediata de la federación, el problema ha tocado fondo, me pregunto qué es lo que espera el gobierno federal para retomar lo que por años ha descuidado y olvidado, que es garantizar la seguridad e integridad, así como promover la paz social que dicho sea de paso, son parte de la esencia del estado y ante delitos tan graves y de nivel federal que han persistido y permitido que en Guerrero imperen altos niveles de violencia.
Por su parte, el estado ha sobrevivido todo el tiempo de las aportaciones fiscales que ha generado Acapulco, los inversionistas han explotado en todo lo que han podido al sufrido y eternamente bello puerto, los mismos acapulqueños por su parte, no han sido más que comparsa de unos y otros.
Las consecuencias de la frivolidad y de la sobreexplotación desmedida por parte de todos de las riquezas del puerto, hoy las estamos padeciendo; esto es serio y va muy en serio, Acapulco ha tocado fondo.
Pero Acapulco, la joya de la corona por tantos años, ha sido olvidada y abandonada por todos los sexenios del mandato de porteños, de guerrerenses y federales, y abusada por propios y extraños. Finalmente la mezquindad del dinero hizo mella.
Qué es lo que espera el gobierno federal y retomar lo que por años ha descuidado y olvidado, para garantizar la seguridad e integridad, así como promover la paz social que es parte de la esencia del estado y ante delitos tan graves y de nivel federal, que han persistido.
El Estado mexicano ha sido omiso, por las razones que sean, ha omitido tomar el control para resolver de manera contundente y de una de vez por todas el problema. Es evidente que ha llegado hasta a ser permisivo, lo que ante la sociedad mexicana lo hace cómplice y ante la opinión internacional, ineficiente.
Peña Nieto dice que hay más que motivos suficientes para hacer a un lado la molestia y el desánimo, sinceramente no veo cómo podrá informarnos a todos los guerrerenses cómo guardar o hacer de lado el encono, el miedo, el terror, la desesperación y el hartazgo en el que se ha convertido tanta omisión, tanto desinterés, tanta ineficiencia, tanta impunidad, tanta violencia.
Que les explique a todos los mexicanos cómo es que se le sale de las manos al Estado el control de la paz y seguridad, la evidente y polémica ineptitud que ha demostrado su gobierno para implementar una estrategia clara contra este delito federal, que es la delincuencia organizada.
Los acapulqueños decimos ya basta, los guerrerenses decimos hasta aquí. Luchemos por Acapulco, unámonos por sacar de la crisis a nuestro amado puerto, devolvámosle tantito de lo mucho que nos ha dado a todos; Acapulco está y ha estado por muchas y diversas razones, en el corazón y en la vida de muchos de nosotros.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los acapulqueños que sin duda hemos tocado fondo, pero no estamos solos porque Acapulco forma parte de los recuerdos, del corazón y de la historia de México.