EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Urge oposición

Jorge Camacho Peñaloza

Febrero 01, 2019

 

Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.
Albert Einstein.

El resultado del pasado proceso electoral dejó la impresión en amplios sectores de la población de que ese día pasó un tsunami color guinda sobre todo el territorio del país que arrasó con todo, ganando abrumadoramente la presidencia de la República, gobernaturas estatales, presidencias municipales, los congresos federal y locales; un tsunami que arrasó para sorpresa de muchos con los que se pensaba que eran los grandes y poderosos partidos PRI, PAN y PRD que disminuyeron estrepitosamente sus votos y espacios de poder, lo que se tradujo en una nueva realidad política que antes del día de la elección era impensable, expresada en el surgimiento de un nuevo partido hegemónico, Morena, lo que en términos prácticos significaba el traslado a éste partido el poder de la toma de decisiones del país y en un modo centralista y casi autoritario.
El resultado se tornó preocupante debido a que los a partidos derrotados, con fuertes divisiones y conflictos internos, con menos espacios de poder, debilitados en su cohesión y desfigurados en sus principios e ideología, pareciera que no les quedaría no sólo fuerza política sino credibilidad, prestigio, simpatizantes y militantes suficientes para contrarrestar los ánimos centralistas y totalitarios de los gobernantes del nuevo partido hegemónico surgido del resultado electoral.
En esas condiciones de nuevo partido hegemónico de tinte totalitario y una nueva posición disminuida, por supuesto que peligra la vida política del país, ante la cual urge levantar una oposición sólida que haga frente al desplante de las decisiones centralistas, ineficientes, fáciles y de ocurrencia que ha empezado a adoptar el régimen morenista, desde el Presidente de la República hasta los mal creados superdelegados federales.
Lo peor que le puede pasar al país es que ante el surgimiento de un nuevo partido hegemónico, centrado en el culto a la personalidad de su máximo dirigente, Andrés Manuel López Obrador, no haya una oposición fuerte que escrute las decisiones del régimen, y no por llevarle a ultranza la contraria, sino para evitar que se levante un régimen de gobierno basado en la persona de López Obrador, cuyas decisiones e instrucciones serán tomadas al pie de la letra por los diputados, senadores, gobernadores y alcaldes pertenecientes a Morena.
Fortalecer la oposición es una de las necesidades más imperiosas para el sistema político mexicano y en ese sentido resulta válido, legítimo y pertinente el proyecto de creación del nuevo partido México Libre que están proponiendo Margarita Zavala y Felipe Calderón, porque es necesario abrir el debate de las razones, de la legitimidad política, de la viabilidad técnica y financiera, y de la legalidad de las decisiones y acciones del gobierno; afortunadamente hay condiciones para levantar una oposición fuerte con los dos tercios de los ciudadanos del país que no votaron por Morena, un tercio de votos obtenidos por el partido de López Obrador no es suficiente para instalar un partido hegemónico y ni un gobierno basado en la personalidad de su líder y totalitario en la forma de funcionar.
Y no se trata de confrontar sino de deliberar públicamente, de generar un diálogo entre las diferentes formas de entender los problemas y las soluciones de los asuntos públicos, de buscar alternativas desde ópticas diferentes. La democracia no reside en los partidos, sino en los ciudadanos que deciden cómo organizarse y qué causas defender. En este contexto no se entienden muy bien las críticas recibidas por un proyecto que, de momento, tan sólo ha solicitado su registro como partido político.
Como acostumbra suceder, la desinformación y la falacia toman las redes sociales y los medios de comunicación. Las arremetidas en contra de México Libre se antojan estrategias de acoso dirigidas a desprestigiar una propuesta que todavía no es partido político y, por lo tanto, acerca del que los ciudadanos ignoran principios, ideas y propósitos. Es una reacción sobre la nada que delata la intransigencia, autoritarismo, antidemocracia y totalitarismo, contrario a la pluralidad y enemigo de lo diferente.
Con el rechazo casi violento a la iniciativa ciudadana de crear un nuevo partido, la demagogia está servida puesto que son los mismos a los que no se les cae de la boca la palabra democracia a condición de que ellos mismo dicten qué es la democracia, qué partidos son democráticos, qué pensamiento es democrático. En definitiva, la dictadura del pensamiento único.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Andrés Manuel que no me diga que ya se cansó, que gobernar no es hacer su voluntad sino a la Constitución hacer cumplir y en ella dice, me canso ganso, que a la delincuencia se le tiene que combatir y perseguir.