EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Y con ustedes, las tribus morenas

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 02, 2019

 

La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales, que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder
José de San Martín

Convertirse en la primera fuerza política del Estado obliga a que los gobernantes y militantes del partido Morena, sean presidentes municipales, diputados, diputadas, regidores, funcionarios, dirigentes o servidores de la nación, tengan que ser, no por gusto, permanentemente observados en sus acciones, movimientos y declaraciones, para saber en manos de quién los guerrerenses están poniendo el poder.
En primer lugar, ya se observa algo en Morena que en el PRD demeritó hasta su rechazo por parte de la ciudadanía y que llevó a sus principales figuras a comportarse de manera gandallezca repartiéndose los espacios del partido, candidaturas y puestos de la administración pública entre sus grupos, esposas, hijas, hijos, asistentes personales, novias, amantes, etc., me refiero a la existencia de las tribus; ya hay dos cabezas de ellas, el Conquistador del Sur proveniente de la Gran Urbe, Amílcar Sandoval Ballesteros, nieto de un verdadero y querido luchador social el doctor Pablo Sandoval Cruz, y por otro lado, el heredero de las luchas armada de Lucio Cabañas y Serafín Núñez Ramos, así como del Movimiento Estudiantil del 68, el subdelegado federal en Acapulco César Núñez Ramos y su aliado, el ex rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, el doctor Marcial Rodríguez Saldaña. Y al lado de estos, articulando sus propias tribus, la presidenta municipal de Acapulco, Adela Román Ocampo; el senador Félix Salgado Macedonio; la senadora Nestora Salgado García, todos con sus propios rebaños pero sólo uno con añejo arraigo y arrastre, los demás sólo oportunistas.
Aclarada la existencia de tribus en Morena, el punto grave es que el interés por los problemas del estado y las soluciones para su desarrollo en todos los sentidos se desvanece ante el primordial interés de estas de ganar la gubernatura en 2021 para uno de estos liderazgos. Todo, pero todo, ya esta enfilado hacia allá. El grupo de Sandoval Ballesteros es el que más movido anda hasta a punto de entrar en estrés, las y los diputados de su grupo caen en su rabiosa defensa como si ya fuera el gobernador. Todos los movimientos y declaraciones, abiertas y ocultas, ya están perfilados hacia ese objetivo, no lo pueden ocultar: cuidar la ruta, visibilizarse, vacunarse, posicionar, defenderse.
Lo anterior lo corrobora el flamante comunicado que emitió el coordinador de la Fracción Parlamentaria de Morena y Presidente de la Junta de Coordinación Política, el igualteco Antonio Helguera Jiménez, y la conferencia de prensa de la diputada Norma Otilia Hernández Martínez, quien hace todo por ser ya vista como la próxima candidata y presidenta municipal de Chilpancingo, ambos para defender a Sandoval Ballesteros de las críticas que se le han hecho por el mal papel que ha hecho en varias responsabilidades como el programa del fertilizante y por la mala y equivocada manera de hacer política como porro estudiantil.
No sólo es exagerado, es hasta chusco que el líder del Congreso y una diputada se presten, como integrantes de la soberanía guerrerense, a defender a un integrante de otro poder distinto. ¿Dónde está la separación de poderes que tanto demandaban y criticaban antes cuando los diputados del PRI le rendían pleitesía a su gobernador? La realidad es que pierden las fronteras, las formas, es una relación entre su prospecto a candidato y ellos como seguidores, exhiben que entienden la política como un asunto de intereses personales, de planes de camarillas y de tribus. Qué rápido aprendieron.
Y entrados en tribus y lucha por el poder, los morenistas, en sus yerros exhiben su divisionismo, unos aceptan errores para hacer ver mal al otro como incapaz de ser autocríticos o de aceptar la crítica y los otros de plano culpan a los de la otra tribu de ser los orquestadores de esas críticas. Ya hay profundas diferencias y divisionismo entre ellos, la pugna es entre quién se cree ser casi el hijo consentido y el ya candidato de López Obrador –es decir, Pablo Sandoval Ballesteros–, quienes estarían por la institucionalidad del partido, César Núñez y Marcial Rodríguez, apuntalados por el sobrino del primero, el diputado Arturo Martínez Núñez, y los terceros en discordia Félix Salgado, Adela Román Ocampo y Nestora Salgado, lo que al final del día sería una pugna entre los fuereños y creyentes del dedito de López Obrador, y los localistas quienes estarían porque las bases decidan la candidatura.
Así las cosas, decir que Morena se ha convertido en la primera fuerza política en el estado es decir mucho, a razón de que, como sostiene López Obrador, partido político realmente no es, es un movimiento social que fuera del inquilino del Palacio Nacional no tiene proyecto, estructura, identidad, cohesión y vida partidista; dos, porque algunos de sus principales exponentes han dejado en claro que no entienden la política sino como una actividad de camarillas y tribus, y tres, porque en vez de presentar y sustentar un proyecto político, como dice López Obrador es la Cuarta Transformación, lo que exhiben son proyectos y ambiciones personales e individualistas de esos que andan en la búsqueda de fama para la próxima elección.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A esos morenistas que así como andan ya se está viendo que no le sirven de mucho a Guerrero, más si confunden la máxima del general tixtleco pensando que es: mis aspiraciones son primero.