EL-SUR

Martes 16 de Agosto de 2022

Guerrero, México

Cultura  

Abren el archivo de cartas de García Márquez en el museo que lleva su nombre en la Cdmx

Exhibirán misivas nunca antes vistas que le mandaron al Nobel de Literatura figuras como Carlos Fuentes, Pablo Neruda, Augusto Monterroso, Fidel Castro, el Subcomandante Marcos y Wim Wenders

Junio 15, 2022

La exposición Gabo a 40 años del Nobel: El escritor sí tiene quien le escriba, estará desde el 16 de junio al 18 de agosto Foto: Agencia Reforma

Agencia Reforma

Ciudad de México

Se trata, apenas, de una sencilla hoja de papel con unas cuantas líneas amistosas garabateadas con gusto, pero en donde ha quedado cifrado, en una dimensión entrañable, un capítulo entero de la historia de la literatura hispanoamericana.
“¡Felicidades por tus 85! ¡Parece que nos conocimos hace medio siglo! Nuestras vidas son inseparables. Te agradezco tus grandes libros”, celebra el autor de la nota al destinatario, un “Muy querido Gabriel”.
El papel estacionario, con el dibujo de un Chac Mool en su esquina superior izquierda, lleva impreso un nombre: Carlos Fuentes. Y el festejado, desde luego, no es otro que Gabriel García Márquez, el Nobel de Literatura que, en marzo de 2012, fue colmado de felicitaciones por aniversario 85.
“Tu cuate”, se define Fuentes a sí mismo antes de estampar su firma, como uno de los amigos literarios más cercanos de Gabo, quien falleciera apenas dos meses después de esa misiva.
A partir de mañana, los admiradores del autor de Cien años de soledad pueden consultar casi medio centenar de estas perlas históricas que dan cuenta de la influencia del novelista.
Políticos como Fidel Castro, Shimon Peres y José Luis Rodríguez Zapatero; cineastas como Woody Allen, Wim Wenders y Robert Redford; artistas como Daniel Barenboim y Richard Avedon, además, claro, de sus colegas escritores, entre ellos Pablo Neruda o Augusto Monterroso, forman parte de un robusto archivo epistolar hasta ahora oculto.
Con el título elocuente de Gabo a 40 años del Nobel: El escritor sí tiene quien le escriba, en la Casa de la Literatura Gabriel García Márquez se muestra una selección de alrededor de 150 cartas enviadas al autor que recién fueron encontradas por la familia.
“Nos dimos cuenta de que había una caja que decía ‘Nietos’, y pues me sentí con la libertad de abrirla y nos encontramos este archivo de cartas gigantesco que no teníamos ni idea de que existía”, celebra en entrevista Emilia García Elizondo, directora del recinto y nieta del autor.
En la que fuera la casa del Nobel, en Fuego 144, Jardines del Pedregal, en la Ciudad de México, una serie de vitrinas ya muestran esos fragmentos de los afectos y relaciones de Gabo.
Ahí está, por ejemplo, la extensa carta que el Subcomandante Marcos le escribió, en 1994, para invitarlo a la Convención Nacional Democrática como “testigo de honor de este titubeante mirarnos unos a otros en lo coincidente: la lucha por el cambio democrático”.
También, en una esfera distinta, se muestra la carta decepcionada que Alberto Grimaldi, productor detrás de El bueno, el malo y el feo y El último tango en París, le escribe por no poder llevar a cabo uno de sus anhelos; llevar a la pantalla, infructuosamente, El amor en los tiempos del cólera.
Esta correspondencia, como una pieza de rompecabezas importante de la vida del autor, llegará al Harry Ransom Center de la Universidad de Texas, donde el archivo del autor es custodiado.
“Pienso que muchas de estas cartas hablan tal vez de temas un poco delicados, como la enfermedad de Gabo, que a lo mejor Mercedes (Barcha, viuda del escritor, fallecida en 2020) no estaba lista en ese momento para entregarlas al Harry Ransom”, prosigue su nieta.
Para Gonzalo García Barcha, hijo del Nobel, todo parece indicar que éste fue el último acervo documental que había quedado sin revelarse, aunque nunca se sabe.
“A partir de que salieron éstas, hemos tratado de seguir escarbando, y ya no ha aparecido nada nuevo, entonces suponemos que ya salió todo. Hay algunas cosas que pensábamos que estaban y no han aparecido, a lo mejor aparecerán otras, pero yo creo que esto ya es realmente el último tambache”, estima en entrevista.
Acostumbrado a las historias de sus padres que se han cimentado como “versiones oficiales” provistas por un gran contador de historias, todavía hay algunos documentos míticos en la imaginación.
“Hace rato con Emilia comentábamos de la correspondencia entre mi padre y mi madre antes de que se casaran, que la leyenda familiar dice que, cuando se casaron, Gabo le compró esas cartas a Mercedes y las quemó para que no existiera en la posteridad un rastro de cómo fue esa relación epistolar”, cuenta.
Algunas de ellas, celebra, son genuinas joyas para la historia de la literatura.
“La primera de la serie, que está allá, es una nota de Neruda, en su papel membretado, con su marcador verde… En fin, esas son cartas que para uno, yo soy editor, son muy mitológicas; es la más antigua de todas, de 1972”.
En esa nota, el poeta realiza una invitación emocionada: “Gabísimos, lo del 12 de julio no es broma: estrenaremos la Taberna del Caballo Verde. Invitados, uds., Mario (¿Vargas Llosa, quizás?), Cortázar”, en una reunión que, de concretarse, seguro fue memorable.
Ocultas durante años, estas cartas dan testimonio de la personalidad magnética del escritor. Un autor querido quien, a diferencia de su personaje, el Coronel, siempre tuvo quién le escribiera.
La exposición estará abierta del 16 de junio al 18 de agosto, y los boletos pueden adquirirse en www.cartasagabo.boletia.com.