EL-SUR

Lunes 17 de Enero de 2022

Guerrero, México

Cultura  

Las carencias en cultura en Guerrero siguen como en los años 80, lamenta el bailarín Serafín Aponte

Hay una deuda histórica con el arte y los creadores, que son quienes logran los avances, porque el gobierno “no ha podido generar un proyecto, su desarrollo y menos su continuidad”, señala. Hay una “gran dificultad” para acercarse a la secretaria del ramo, Aída Martínez, critica. Pide inclusión de las expresiones artísticas contemporáneas, porque en Guerrero “estamos muy, muy lejos de tener cultura de élite”, remarca el connotado coreógrafo. Anuncia eventos por sus 40 años en la danza

Óscar Ricardo Muñoz Cano

Enero 15, 2022

Óscar Ricardo Muñoz Cano

El bailarín y coreógrafo guerrerense Serafín Aponte Nava cumple este mes 40 años de trayectoria en la danza contemporánea, señalando que todavía hay mucho camino que recorrer y que todavía hay pendientes.
Uno de ellos es una deuda histórica con Guerrero, aseguró: La consolidación de su proyecto de danza contemporánea, que en la entidad no ha terminado de despegar.
“Estamos planteando todavía las mismas necesidades de los años 80, 90, y que no han sido cubiertas; así no es posible avanzar, no hay políticas claras respecto al desarrollo del arte, de la cultura, siendo los propios creadores quienes sacan adelante el trabajo, los proyectos”.
Ello, argumentó, porque “el Estado no ha podido generar realmente un proyecto, su desarrollo y menos su continuidad”.

El comienzo

En charla telefónica a la Ciudad de México, el creador originario de Chilpancingo recordó que fue en enero de 1982 cuando fue parte de la fundación, con otros bailarines, de la mítica compañía de danza contemporánea Barro Rojo.
“Yo era un bailarín de folclor y un estudiante del último año de la carrera de Economía, inquieto con la búsqueda de la expresión de mi cuerpo como medio artístico”, y recordó sus primeras lecciones en la Casa de la Cultura José Revueltas, de la UAG, y en el entonces Ágora Fonapas (el desaparecido Fondo Nacional para Actividades Sociales), de Chilpancingo.
Fue la obra El camino, de Arturo Garrido, director fundador y coreógrafo principal de Barro Rojo, su primera gran experiencia, ya que el trabajo trataba sobre la guerra civil en El Salvador y las luchas libertarias en contra de las dictaduras latinoamericanas.
“Con El camino ganamos el Premio Nacional de Danza en 1982; el estreno, en el Teatro de la Danza y la final en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris de la Ciudad de México; participamos Isaac Shultz-Reyes, Cathy Ray, Daniela Heredia, Arturo Garrido Puga y yo”.
A partir de ahí, la historia se llena de trabajo, presentaciones, premios, anécdotas como la de haber presentado aquel trabajo ganador en una gira en 1988, en un campo de refugiados en El Salvador.
“Me he ido transformado, transmutando, de alguna manera, y en 1994 decidí retirarme para iniciar una etapa como bailarín solista, abordando obras de carácter unipersonal estando yo sólo en el escenario, abordando temas que a mí me interesaban.
“Fue hasta el año 2000 que me vuelve a surgir la necesidad de trabajar en equipo y tener yo mis propios bailarines”, y fundó la Compañía Serafín Aponte Danza experimentando toda clase de lenguajes escénicos.
A la par, fue maestro de danza en el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) desde 1984, siendo fundador de la nueva carrera, en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea en el Centro Nacional de las Artes, y diseñador de sus programas de estudio.
“Ese trabajo lo desarrollé hasta que empecé a regresar a Guerrero, en 2013, dedicándome a la creación de un proyecto para desarrollar la danza contemporánea en Guerrero”.

La Compañía de Danza Contemporánea de Acapulco

Aponte Nájera recordó que para este proyecto, que derivó en la creación de la Compañía de Danza Contemporánea de Acapulco, fue comisionado por el INBAL y en los últimos años tuvo que cambiar de residencia, de la Ciudad de México a Acapulco, Guerrero.
“La única condición que puse para continuar el trabajo en el estado fue que me dieran un lugar para vivir y sus servicios, ya que mis honorarios están cubiertos por el INBAL, tanto para desarrollar actividades académicas como artísticas, pues tampoco estoy cobrando como coreógrafo ni como director”.
No obstante, con el cambio de gobierno, la Secretaría de Cultura (Secultura) de Guerrero canceló el proyecto en noviembre del año pasado, dejando a la deriva los trabajos que comenzaron 2013 con los primeros talleres y que pasaron en 2016 a ser diplomados –realizándose cinco– impartidos a alrededor de 200 jóvenes de todo el estado por creadores del Centro Nacional de las Artes y del Centro de Documentación de la Danza.
Del mismo modo, pasó al olvido el exhorto del Congreso del Estado emitido en 2020 a la Secultura (propuesta del entonces diputado por Morena y presidente de la Comisión de Cultura, Arturo Martínez Núñez, ex secretario de Cultura estatal) para que garantizara la continuidad y funcionamiento de dicha compañía y fortaleciera su proyecto como compañía-escuela.
“Creo que tenemos una gran dificultad para entender sobre el desarrollo del arte y la cultura; es más, hay dificultades incluso para poder conversar con la secretaria de Cultura (Aída Melina Martínez Rebolledo) porque no veo un asunto de voluntad y de entendimiento sobre el servicio público”.
“No estoy en contra de que se reivindique a las culturas tradicionales y a la gran fuerza que tienen pero hay que ser inclusivos e incluir el arte contemporáneo, que no elitista; en Guerrero estamos muy, muy, lejos de tener cultura de élite”.
Y cuestionó: “Cómo es que en un proyecto de Estado de izquierda y en medio de ese término de Transformación, pase esto.
“Hay una deuda histórica en materia de cultura, de arte, con la entidad, con demandas que no han sido resueltas, por eso sigo insistiendo: no hay políticas claras respecto al desarrollo del arte, de la cultura, siendo los propios creadores quienes sacan adelante el trabajo, los proyectos”.
“Ahora, que si me gustaría regresar a Guerrero, sí, pero estoy esperando una renegociación entre autoridades de Guerrero y el INBAL” y mientras, adelantó que hay ideas sobre la instalación de una escuela de danza contemporánea en la entidad y “hay que volver a insistir en aquel exhorto”.

“El arte me sacó
de la ignorancia”

Mientras tanto, “Yo estoy muy agradecido con el arte, el arte me ha sacado de la ignorancia, de la pobreza incluso, porque me ha dado un trabajo para vivir dignamente”.
Además y si bien ha recibido premios como el reconocimiento Danza UNAM 2017, por su destacada trayectoria, o la Medalla Rafael Ramírez, del INBAL, comentó que sólo son resultados del trabajo.
Sobre si celebrará sus 40 años de trayectoria, el creador adelantó que “voy a realizar varias actividades, algunas que tienen que ver propiamente con mi trayectoria profesional”, revelando que ya grabó un programa especial para la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) al tiempo que se encuentra analizando espacios para una exposición fotográfica o realizar mesas de análisis sobre la danza contemporánea.
Asimismo, “en el INBAL estamos hablando de un espacio para ofrecer alguna función y una mesa de análisis; este año no lo puedo dejar pasar, y aunque yo regrese a Guerrero y esté en Guerreo, voy a estar haciendo actividades donde en lo posible la Compañía de Danza de Acapulco esté presente; son mis 40 años de trayectoria, de trabajo, que quiero compartir, así que veremos cómo le hacemos, porque celebración habrá”.