EL-SUR

Sábado 15 de Diciembre de 2018

Guerrero, México

Grafico  

“Estaba de lujo, grande, y nosotros aquí revolcados”

Mariana Labastida

Diciembre 06, 2018

La señora Florentina Camacho y su hijos Alejandro y Juan Reyes Camacho, así como su nuera Mireya Marquez, son parte de los 11 integrantes de la familia acapulqueña que visitó la residencia oficial de Los Pinos, el sábado pasado, cuando fue abierta al público luego de que Andrés Manuel López Obrador rindiera protesta como presidente de México. Dicen que quedaron sorprendidos, “estaba de lujo, grande, y nosotros a luchas andamos aquí todos revolcados”. En la imagen, los jóvenes, ambos albañiles, pintan su vivienda, en la colonia Mártires de Cuilapan, para el festejo de la Virgen de Guadalupe y para recibir el Año Nuevo . Foto: Jesús Trigo

 

De la colonia Mártires de Cuilapa, la primera familia acapulqueña que visitó Los Pinos

Con 11 integrantes, los Reyes Camacho se dijeron sorprendidos con lo enorme del inmueble “y nosotros a luchas andamos aquí todos revolcados”, dicen de su modesta vivienda

La señora Florentina Camacho, su hijos Alejandro y Juan, quienes se dedican a la albañilería, así como su nuera Mireya, durante la entrevista en su casa .Foto: Jesús Trigo

Mariana Labastida

Una casa de concreto, pero sin puertas ni ventanas, donde el ingreso viene del trabajo de uno o dos días en la construcción, es como vive la familia Reyes Camacho, una de las primeras que visitó la ex residencia oficial de Los Pinos.
“Tenía buen dinerito y nosotros a luchas andamos aquí todos revolcados”, fue la impresión de doña Florentina Camacho después de la visita a Los Pinos, antes de ir al Zócalo para ser testigo de la ceremonia de entrega de bastón de mando y el discurso del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
Tanto los jóvenes como los adultos mayores esperan que con la llegada del nuevo gobierno federal haya trabajo y apoyo para que puedan vivir mejor y, como lo han escuchado, se acabe la corrupción.
La visita de los Reyes Camacho fue tendencia en las redes sociales y llamó la atención asimismo de medios nacionales. Ángel, de 11 años, el nieto mayor de los tres que viajaron con Florentina, aparece en las imagenes difundidas sin zapatos porque se le rompieron; “se los sacamos y tiramos al tambo de la basura”, explicó Florentina un poco apenada por lo sucedido.
La casa es de tres niveles, un espacio que han ido haciendo “pedacito a pedacito”.
Don Eulogio Reyes, quien es albañil, enseñó el oficio a sus hijos. Él comenzó a construir la casa desde los 20 años, pensando en que cada uno de sus ocho hijos tuviera un espacio y ahora sólo vive uno de ellos, los demás se han casado y mudado.
Encontramos a Florentina lavando el piso de cemento del primer nivel de la vivienda, en un intento de borrar las manchas de pintura fresca que su hijo Alejandro dejó caer mientras pintaba las paredes de las habitaciones, en un espacio que están preparando para rezarle a la virgen de Guadalupe, el próximo 12 de diciembre.
A la familia Reyes Camacho le llegó la invitación del diputado local de Morena Marco Antonio Cabada para ir a la toma de protesta del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y no lo dudaron. Se anotaron 11 de ellos para ir a la Ciudad de México: ocho adultos y tres niños.
En otras ocasiones han ido también a mítines al Zócalo, y sólo uno de los 11 a peregrinaciones.
El autobús en el que se trasladaron los esperó en la terminal de Las Cruces. Ellos salieron de su casa, en la calle Benito Juárez de la colonia Mártires de Cuilapa, ubicada cerca de La Sabana, a las 11 de la noche. Llegaron directamente a formarse para entrar a la ex residencia oficial de Los Pinos a las 6 de la mañana. Iban ocho adultos y tres niños, nietos de Florentina, quien para que no tuvieran frío, porque les dijeron que estaba nevando, llevó colchas y cobertores.
La familia fue de las primeras en entrar a la residencia que era utilizada como casa de los presidentes; “estaba de lujo, grande, no tiene nada, unos muebles y unas sillas”, externó Florentina.
“No vimos nada, yo creo que se lo llevaron yo creo” comentó Mireya Marqués Narciso, de 30 años, esposa de Alejandro.
Se ríen los cuatro integrantes de la familia Reyes Camacho que conocieron Los Pinos al recordar que los llevaron caminando de habitación en habitación, y los policías les decían que no tocaran nada. Quedaron impresionados con el tamaño de la vivienda porque es “grandísima, con muchos lujos”, pero también de que casi no tiene muebles, que son pocas las cosas que tienen en su interior. Aunque si les hubieran regalado algo de lo que vieron, Mireya dijo que escogería la sala. Florentina dice que no se hubiera traído nada.
Para Florentina la sorpresa es la diferencia de cómo vivían los presidentes a comparación de cómo viven ella y su familia, entrelaza las manos y sonríe: “tenía buen dinerito y nosotros a luchas andamos aquí todos revolcados”.
Como su esposo e hijos son albañiles hicieron reparaciones a la casa, así que todavía hay escombro de una pared que tiraron para abrir una puerta. En otro cuarto, que es donde debería de estar el baño, hay arena y material de construcción.
Todos los adultos de la familia Reyes Camacho votaron por Andrés Manuel López Obrador para presidente de la República, y esperan que con el nuevo gobierno federal haya apoyo, un cambio y trabajo.
“Que haya trabajo, que vaya muy bien, que no haya corrupción y sí mucho trabajo”, externó Alejandro Reyes, quien tuvo su último trabajo formal hace un año, en el área de limpieza del Hospital Ge-neral que estaba en la avenida Ruiz Cortines.
Su esposa Mireya también espera que haya trabajo. Ella estuvo también en limpieza y actualmente viven de lo que Alejandro gana cuando se va de albañil, oficio que le enseñó su padre Eulogio Reyes Flores, de 70 años.
Florentina recordó que sus vecinos se burlaron de ellos porque al regresar comenzaron las mejoras de la casa, por lo que les dijeron que seguramente les dieron dinero por ir a la toma de protesta de López Obrador, “pero no fue así”.
Ellos fueron, indicó, aunque no les dieron nada, porque confían en que si algún día necesitan va a estar quien los invitó y a quienes han apoyado para ayudarlos.
La familia regresó de la Ciudad de México a las 3 de la madrugada del domingo y el taxi que los llevó de Las Cruces a La Sabana les cobró 100 pesos. Tuvieron que caminar de la carretera a su casa debido a que el taxista les dijo que no podía subir por miedo a que lo asaltaran.