EL-SUR

Sábado 08 de Mayo de 2021

Guerrero, México

Grafico  

Ocupación de 45.3% en Viernes Santo en Acapulco

  Sube 13.6 puntos la ocupación hotelera en Acapulco   y se ubica en 45.3 por ciento Mariana Labastida La ocupación en Acapulco se incrementó 13.6 puntos de jueves a viernes, en que amaneció con el 45.3 por ciento de las habitaciones ocupadas, reportó la Secretaría de Turismo (Sectur) estatal. En condominios la ocupación en la … Continúa leyendo Ocupación de 45.3% en Viernes Santo en Acapulco

Karina Contreras

Abril 03, 2021

En un solo día el porcentaje aumentó 13.6 puntos, reportó la Secretaría de Turismo estatal. Los sitios de interés y balnearios lucieron llenos, pero con el riesgo de un posible rebrote pandémico pues casi no se respetó el protocolo sanitario. En tanto en Ixtapa la ocupación llegó a 53.9 por ciento, mientras que en Taxco alcanzó 40.3 puntos. La imagen, desde las escalinatas de la playa Papagayo Foto: Mariana Labastida

 

Sube 13.6 puntos la ocupación hotelera en Acapulco   y se ubica en
45.3 por ciento

Mariana Labastida

La ocupación en Acapulco se incrementó 13.6 puntos de jueves a viernes, en que amaneció con el 45.3 por ciento de las habitaciones ocupadas, reportó la Secretaría de Turismo (Sectur) estatal. En condominios la ocupación en la zona Diamante llegó casi al 80 por ciento.
Policías turísticos rescataron a dos turistas de Ciudad de México que quedaron atrapados en las rocas de la isla La Roqueta, a donde fueron arrastrados por el oleaje.
Por la tarde, cientos de turistas eligieron Sinfonía del Mar para ver la puesta del Sol, así como los clavados en La Quebrada, la cual se pintó de azul para conmemorar el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo.
Según el reporte de la Sectur estatal, Acapulco amaneció con el 45.3 por ciento de las habitaciones disponibles en las tres zonas ocupadas, el máximo permitido actualmente por las autoridades es del 60 por ciento.
La zona Dorada reportó ocupadas el 51.4 por ciento de las habitaciones, 15.7 puntos más que el jueves. Los hoteleros esperan que hoy algunas hospederías alcancen el 60 por ciento que se tiene permitido. En la zona Diamante estaban rentadas el 38.7 por ciento, 9.5 puntos más que el día anterior y en la zona Tradicional incrementó 12 puntos su ocupación de jueves a viernes, que pasó del 15.7 al 27.7 por ciento.
En los condominios, la ocupación en la zona Diamante pasó del 51.1 al 79 por ciento, y en la Dorada del 40.5 al 50 por ciento, según lo reportado a las autoridades.
En tiempos compartidos, la ocupación fue del 22 por ciento, apenas seis décimas de punto por arriba del día anterior.
Las autoridades municipales reportaron que policías turísticos acudieron a un aviso de un menor, que les solicitó ayuda para dos adultos que se quedaron atrapados en las rocas después de que se metieron a nadar y una ola los arrastró. Éstos resultaron con rasgaduras y perforaciones provocadas por las espinas de erizos, fueron revisados por paramédicos del Centro de Atención y Protección al Turista Acapulco (CAPTA).
En Ixtapa, la ocupación fue del 53.9 por ciento y Zihuatanejo reportó ocupados el 47.5 por ciento. En promedio, en el binomio de playa se tuvo una ocupación del 52.8 por ciento. En tiempos compartidos, la ocupación en ese sitio de playa fue del 28 por ciento.
En Taxco la ocupación incrementó 16.4 puntos porcentuales de jueves a viernes, cuando amaneció con el 40.3 por ciento de las habitaciones ocupadas.
Guerrero promedió una ocupación del 47.2 por ciento en los tres sitios turísticos más importantes del estado.

 Lucen llenas las playas Caleta y Caletilla;  los turistas no respetan la sana distancia

Trabajadores del Ayuntamiento hacen recorridos para explicar a prestadores de servicios que el uso de cubrebocas es obligatorio y les regalaban unos hechos de tricapa

Turistas disfrutan de las aguas de la popular playa Caletilla Foto: Carlos Alberto Carbajal

Karina Contreras

Este Viernes Santo, las tradicionales playas de Caleta y Caletilla lucieron llenas y las familias no respetaron la sana distancia, para evitar contagios, mientras disfrutaban del sol y el mar; algunos prestadores de servicios turísticos andaban sin cubrebocas, por lo que trabajadores del Ayuntamiento les indicaron que era obligatorio y les regalaban unos hechos de tricapa.
Las playas fueron recorridas por el secretario de Turismo municipal, José Luis Basilio Talavera, para dar la bienvenida a los turistas en estas vacaciones de Semana Santa y hacerles las recomendaciones de salud, de usar el cubrebocas cuando se suban a los camiones y lleguen a sus hoteles; así como el uso del gel antibacterial y aplicar la sana distancia.
La mayoría de los turistas que estaban en la playa no tenían el cubrebocas, rápidamente se lo pusieron cuando vieron a los trabajadores del Ayuntamiento, aunque el secretario Basilio Talavera les dijo que ahí podían estar sin él, porque estaban comiendo y bebiendo.
Cuando se le preguntó si no era contraproducente esa recomendación, el funcionario dijo que no, porque estaban en una zona al aire libre y sería incomodo para los turistas estar poniéndose y quitándose el cubrebocas. Indicó que por eso también se hacían los recorridos, para concientizar a los turistas de acatar las medidas sanitarias.
En la playa Caletilla se vio más personas aglomeradas que en Caleta, donde las sobrillas estaban más separadas. La gente disfrutaba del sol, mientras los vendedores ambulantes iban y venían ofrecían sus servicios o productos.
Algunos visitantes se hacían las tradicionales trenzas, mientras otros recibían masajes. Los niños jugaban con las olas o se enterraban en la arena, otros disfrutaban de la banana.
Para algunos vendedores, la temporada turística va mejorando con el paso de los días, como comentó Rubén Guevara, quien vende ostiones, de 100 pesos la docena. Recordó que el año pasado fue difícil, por el cierre de las playas debido a la pandemia, que apenas y sobrevivieron vendiendo sus productos en el mercado, pero sin las ganancias que generalmente tienen cuando venden al turismo.
Dijo que en estos primeros días se ha visto más turismo y ha vendido un poco más, que para todos fue un año difícil por la pandemia, sobre todo para ellos que son buzos y que venden mariscos. Señaló que el mar les da los productos, pero si no hay quien compre, pues no se ve nada de ganancias y que ahora sí esperan mayor ingreso, para recuperarse un poco de las pérdidas que ha dejado el coronavirus.
En la zona se vio más presencia de elementos de la Marina, luego de que el jueves se difundió el video de una trifulca entre prestadores de servicios turísticos y turistas de Tepito, quienes no quisieron pagar su consumo.
Una familia del Estado de México dijo que se sienten seguros en Acapulco, porque han visto las medidas sanitarias para evitar contagios.
La señora Viridiana Ávila agregó que su familia el año pasado también estuvo en Acapulco, pese al cierre de playas, y que ahora decidieron volver para disfrutar del mar. Indicó que vienen con todos los cuidados, porque a un año de la pandemia nadie de su familia se ha enfermado del virus y así quieren seguir.
Al bajar de los autobuses, los turistas lo hacen sin cubrebocas y así ingresan a la zona de playas. A los visitantes se les dijo que las playas se cierran a las 6 de la tarde y que se deben respetar las reglas sanitarias, como el uso obligatorio de cubrebocas. Además, están prohibidas las fiestas, para evitar aglomeraciones.

Pelean en Caleta restauranteros con turistas que se habrían negado a pagar la cuenta

En redes sociales se difundió un video de una trifulca ocurrida este viernes entre servidores turísticos de Caleta y vacacionistas de la Ciudad de México.
En él se ve cómo en el acceso principal de esa playa, varios hombres persiguen a un turista y uno de los prestadores de servicios lo golpea en la espalda con una caja de madera.
Luego tres mujeres en traje de baño empiezan a gritar: “Por nosotros tragan. Chinguen a su madre pinches acapulqueños”, y, además: “Nosotros somos de Tepito, van a mamar, güey”.
Alrededor de los participantes se ve a muchos curiosos que atestiguaron el pleito.
Al final del video, las mujeres que parecen turistas, se acerca a una patrulla de la policía municipal para quejarse de la agresión.

Dos hombres persiguen y golpean a un turista quien huye junto con una mujer Foto: Tomada de Internet

Tras el pleito se reforzó la
seguridad, dice Basilio Talavera

El secretario de Turismo municipal, José Luis Basilio Talavera, dijo que de acuerdo con la información que le proporcionaron, la trifulca entre prestadores turísticos de Caleta y turistas de Ciudad de México se debió a que los visitantes se negaron a pagar la cuenta de lo que consumieron.
Indicó que se mandó a investigar los hechos y con las autoridades se acordó reforzar la seguridad en esa zona de playas, que es una de las más visitadas por turistas, para poder evitar ese tipo de situaciones.
Agregó que hay una estrecha relación de la dependencia con los servidores turísticos, como son los restauranteros y hoteleros.
En declaraciones antes de iniciar un recorrido por Caleta y Caletilla, a Basilio Talavera se le preguntó sobre la situación del video, y respondió que le informaron que fue porque los visitantes no quisieron pagar. Agregó que son situaciones que ya se han presentado en el pasado.
El funcionario dijo que no estaba defeniendo a los prestadores de servicios turísticos, pero “también debemos de reconocer que cuando hay clientes que no quieren pagar o acatar las disposiciones, se portan de manera agresiva, esta es la reacción que se tuvo. Hay antecedentes de ello”. Sin embargo otra versión sostiene que los turistas quisieron pagar con un billete falso y los comerciantes no lo aceptaron. (Karina Contreras).

 


Junto con los turistas llegan a Acapulco la mayonesa, pan de caja, alcohol y música

En la playa no hay ninguna autoridad que detuviera a los bañistas que ingresaban con alimentos y bebidas. La única vigilancia fue de dos camionetas con militares que circularon por la avenida Costera a baja velocidad

Mariana Labastida

Llegó Semana Santa y con ella no solamente bañistas a la playa, sino también la mayonesa, el pan de caja, el alcohol y la música para incrementar el bullicio frente al mar. En la playa no hubo ninguna autoridad que detuviera a los turistas que ingresaban con alimentos y bebidas, la única vigilancia fue de dos camionetas con militares que circularon por la avenida Costera a baja velocidad.
A la playa llegaron familias con todo y mascotas, como Kate, una labrador de 2 años, por la que sus dueños, que están hospedados en la zona Diamante, decidieron venir a playa Carabalí para encontrar un oleaje más tranquilo donde ella se pudiera meter a nadar.
Desde playa Carabalí a Papagayo se extendió una hilera de sombrillas de playa, bajo las cuales, cientos de visitantes se instalaron frente al mar en este Viernes Santo.
Las mesas de plástico se ven llenas de refrescos, botellas de distintos licores, vasos, cervezas y en algunas, el bote de mayonesa, el pan de caja, los chiles en vinagre, jamón o atún, que fue comida o botana de algunas familias.
Este es el caso de Gerardo Cardelas, quien llegó con su familia este viernes por la mañana, procedente de Naucalpan, Estado de México, para estar tres días en Acapulco.
El viaje lo decidieron en diciembre pasado, cuando visitaron el puerto en la semana de Navidad y se organizaron para poder viajar en Semana Santa al puerto.
“Cuando se puede y hay” vienen a Acapulco, dijo Gerardo, y es que vienen por lo menos tres veces al año, cuando su trabajo se lo permite.
Pensando en la pandemia es que en lugar de llegar un hotel, rentaron un departamento, por el cual están pagando mil 500 por día, para los siete que son, cuatro adultos y tres niños, aunque le pareció un costo elevado.
“Venimos con las precauciones debidas”, dijo la esposa de Gerardo al preguntarle respecto a la pandemia, agrego que traen cubrebocas y mantienen la distancia; aunque la familia próxima a ellos estaba a menos de metro y medio de distancia entre silla y silla.
Gerardo dijo que en playa encontraron la cantidad de persona que esperaban, “sabíamos que iba a estar lleno. No encontramos un lugar cercano donde estacionarnos”, aunque en la avenida, a diferencia de otros días festivos sin pandemia, había lugares para estacionarse.
En playa Carabalí, aunque no toda la zona de arena estaba llena, como en temporadas sin pandemia, sí se vio gran cantidad de sombrillas en algunos espacios donde no se guardó la distancia recomendada por las autoridades.
El número de integrantes de las familias, que insistían en quedarse en un espacio todo juntos y no rentar otra sombrilla, hizo que se vieran algunas zonas más llenas que otras.
Los turistas se instalaron en la playa, incluso con cartones llenos de cervezas para no comprar ninguna a los negocios en playa, pese a que la prohibición de venta e ingreso de bebidas alcohólicas y alimentos a playa está vigente, pues no hubo nadie que detuviera a loa visitantes.
Por los módulos de desinfección solamente pasan los turistas que quieren, no hay nadie que los invite a que antes de entrar a la playa tomen gel antibacterial y crucen el arco, para que los rocíen con desinfectante.
Así como en Carabalí, también en playa Papagayo había algunas zonas con más sombrillas y gente que otras, debido a los prestadores de servicios que rentan el mobiliario y llevan a los clientes a las zonas donde ellos trabajan.
El que haya espacios abiertos permitió que quienes llevaron sus propias sombrillas y sillas se instalaran cómodamente, lejos de la mayoría de los bañistas, y mantuviera la distancia recomendada. Algunos solamente colocaron en la arena toallas o mantas, para acomodarse mientras estaban en la playa.
Los vendedores coincidieron en que las ventas eran pocas, “sí hay gente, pero son turismo de cerveza”, comentó una vendedora de raspados, al ver a los visitantes que pasaban con hieleras, cartones, paquetes de seis y doce piezas.

Son 20 años  caminando la playa y en su mejor día de  2020 ganó 300 pesos, cuenta masajista

Mariana Labastida

Juliana Lauriano, de 52 años, lleva 20 de ellos trabajando en la playa dando masajes. Camina todos los días de playa Papagayo hasta Las Hamacas ofreciendo sus servicios, en el último año, por la pandemia, en el mejor día se ha ganado 300 pesos, pero espera que este fin de semana le vaya mejor.
Al recordar el cierre de playas que se dio el año pasado, dijo que entraron en desesperación, “ganas de llorar, mucha tristeza porque nosotros somos playeros. Tenemos la esperanza cuando viene la temporadita, pues uno dice ‘va a haber trabajo’. Piensas en cómo ir pagando un poco aquí y otro acá, se consigue para el material y salir temprano a trabajar”.
Eso es lo que espera en estos días, poder tener ingresos más que para el día a día, sino para abonar a las deudas que aumentaron en el año en el que no pudieron trabajar regularmente, por la pandemia.
Al hombro trae la bolsa con aceites y cremas para el masaje, que ofrece en 100 pesos el básico, para que los turistas se animen a contratar su servicio. Para dar seguridad a los clientes trae gel antibacterial y cubrebocas. “Ahorita apenas nos empezamos a querer a recuperar un poco, hay un poco de turismo y no quieren. Luego los va a tocar uno y te dicen ‘no gracias’”.
Llega a las 9 de la mañana a la playa y se queda hasta el cierre.
Empezó hace muchos años a vender en la playa cocteles de fruta, en ese entonces sus hijos la acompañaban en temporada, porque no tenía con quien dejarlos; después aprendió a dar masajes y es a lo que se ha dedicado los últimos 20.
Agradece que este año, ni ella ni su familia se hayan infectado o por lo menos eso piensan, porque no tuvieron síntomas, porque a pesar del cierre de las playas ella siguió bajando a la Costera, con la esperanza de encontrar algún cliente que quisiera un masaje y poder ganar dinero para su casa. “Era llegar sin un peso a la casa, nos fue muy mal y los cobradores esos sí no pararon. Llegaban puntuales, así como los recibos de agua y luz”.
Recordó que el año pasado, cuando cerraron las playas, su vida se fue en andar detrás de los lugares donde se enteraban que darían despensas, para tener que comer en su casa, y luego salir “a pedir limosna” a la calle, para poder llevarle algo a los nietos, que acostumbrados a consumir ciertos productos los pedían y no entendían que no había trabajo.