El líder comunitario y ex alcalde de Atoyac, Rosendo Radilla Pacheco cumpliría el 1 marzo 104 años de su nacimiento; y a casi 44 de su desaparición forzada a manos del Ejército, su familia sigue exigiendo justicia.
En un comunicado, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos (Afadem), de la que Tita Radilla, hija de Rosendo, es vice presidenta, exige justicia y la presentación del luchador social y de todos los detenidos desaparecidos de México y el mundo.
La Afadem expone que Rosendo Radilla Pacheco es uno de los más de 500 desaparecidos de la época de terrorismo de estado que se vivió en el municipio en los años 1970, cuando el gobierno federal emprendió la búsqueda y combate a la guerrilla de Lucio Cabañas Barrientos.
Informa que desde los primeros momentos, la familia de Rosendo Radilla denunció su desaparición forzada, junto con otras familias que también buscan a sus desaparecidos.
Abundan que, después de años de negación del Estado mexicano del hecho, ante la imposibilidad de obtener respuesta de las autoridades mexicanas, la familia Radilla, la Afadem y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), en 2001 lograron que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) aceptara el caso.
La Comisión formuló recomendaciones al Estado mexicano, que éste incumplió, por lo que el caso fue llevado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coidh) causando sentencia internacional contra el Estado mexicano.
Señalan que el Estado mexicano fue enjuiciado por primera vez en su historia por el delito de desaparición forzada de personas, y sentenciado el 23 de noviembre de 2009, “sentencia que se niega a cumplir en su totalidad, simulando su cumplimiento, como estrategia ante la opinión pública nacional e internacional”.
A partir de esta sentencia histórica, señalan que “las estructuras jurídicas mexicanas han sido modificadas. El fuero de guerra fue cambiado aparentemente, ahora los militares que violen Derechos Humanos deberían ser enjuiciados en tribunales civiles; la figura del amparo que no funciona para proteger contra las Desapariciones forzadas también fue modificada, entre otros puntos del marco jurídico mexicano. Sin embargo, el paradero de Rosendo Radilla Pacheco aún no es revelado y menos entregado por los militares a su familia. Rosendo sigue desaparecido y los responsables impunes”.
Precisan que, aunque se han cumplido algunos puntos de la sentencia, los más importantes están en el aire, “la investigación del paradero o en su caso los restos de Rosendo Radilla Pacheco; dar con los responsables intelectuales y materiales, así como fincar responsabilidades penales, junto con el reconocimiento público total de responsabilidad del Estado mexicano en la detención, tortura y posterior desaparición forzada de Rosendo Radilla Pacheco”.
La Afadem cuestiona, “¿Quién sabe dónde está Rosendo? ¡Los militares que lo detuvieron ilegalmente (sin orden de aprensión), retuvieron, llevaron a la cárcel clandestina (cuartel militar), torturaron y posteriormente desaparecieron!”.
Rosendo Radilla Pacheco nació el 1 marzo de 1914 en la población Las Clavelinas, municipio de Atoyac de Álvarez, en la Costa Grande del estado de Guerrero.
Fue líder comunitario, padre de 12 hijos, presidente municipal, cantautor de corridos de contenido social, cofundador de organizaciones sociales y campesinas, promotor de desarrollo social, y defensor de derechos humanos, y fue detenido-desaparecido el 25 de agosto de 1974 por el Ejército mexicano en un retén militar.
Durante ese periodo, “sólo en el estado de Guerrero fueron detenidas y desaparecidas 650 personas… de las cuales 470 son originarias del municipio de Atoyac, Rosendo Radilla forma parte de esa lista de campesinos detenidos desaparecidos, entre niños, niñas, hombres, mujeres y ancianos, víctimas del Ejército Mexicano y la Brigada Blanca quienes actuaron bajo las órdenes directas del entonces presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, a través del Secretario de Defensa Nacional; Hermenegildo Cuenca Díaz, y Félix Galván López, el Secretario de Gobernación; además de generales, capitanes y soldados rasos que han mantenido por años en estado de sitio al estado de Guerrero, continuando las desapariciones hasta nuestros días”.
Rosendo Radilla fue llevado, al cuartel militar de Atoyac de Álvarez donde, a fuerza de torturas fue obligado a cantar los corridos de su autoría.
Desde entonces el Estado mexicano oculta su paradero, encubre a los criminales, militares y civiles, que se lo llevaron con rumbo desconocido y mantiene bajo tortura psicológica a su familia y amigos.
