Un diamante mal cortado

En el año 2016 se publicó el libro Gestión social de desastres, cambio climático y políticas públicas en el siglo XXI: contradicciones y perspectivas desde México, Indonesia, Estados Unidos y Cuba. El libro fue coordinado por el doctor Daniel Rodríguez Velázquez y publicado por la UNAM. Invitado por el doctor Rodríguez, participé con un artículo que titulé El caso del ordenamiento territorial y la vulnerabilidad ante el cambio climático en la Zona Diamante de Acapulco, Guerrero. Un diamante mal cortado.
En el libro abordé la problemática del desastre propiciado por el huracán Manuel, en especial en la zona Diamante, que afectó a Acapulco en septiembre de 2013. Realizo a continuación una apretada síntesis de algunos elementos de dicho artículo, que, consideró, es un antecedente para la necesaria evaluación de que ha sucedido 10 años después con el desastre en Acapulco propiciado por el huracán Otis, y la urgente necesidad de no repetir los mismos errores, que en lugar de reducir los riesgos de un desastre, los han potenciado con Otis.
Aunque en años anteriores en distintos momentos se habían presentado inundaciones en la zona Diamante –en 2007 con el huracán Henriette–, sería en los días del 14 al 16 de septiembre de 2013 con Manuel, cuando el desastre urbanístico se evidenció de manera contundente. El río La Sabana buscó desalojar las aguas extraordinarias aportadas por Manuel, sin embargo, ante la imposibilidad de encontrar salida a dichas aguas, se provocó la inundación de miles de viviendas de desarrollos de interés social y medio como Campestre La Laguna, Costa Dorada, colonia Frente Nacional, Diamantes Lake, Joyas Diamante, Joyas del Marqués, La Ceiba, La Marquesa, La Palma Residencial, Las Garzas, Las Gaviotas, Luis Donaldo Colosio, Miramar I y II, Misión de Mar, Real del Palmar, Rinconada del Mar, Tulipanes, Vicente Guerrero 200, Villas Tulipanes, entre otras. Miles de personas fueron rescatadas de los desarrollos inundados y llevadas a refugios improvisados. Muchos de ellos fueron turistas, que debían su estancia al fin de semana largo debido a las fiestas de la Independencia de México. La evacuación de los turistas inundados en zona Diamante fue agravada, debido a que Manuel aisló al puerto de Acapulco vía terrestre. Por ello, en los días posteriores se generó un puente aéreo para trasladar a este nuevo tipo de damnificados por inundaciones entre la ciudad de Acapulco y la Ciudad de México. Un hecho inédito en la historia de los desastres en el país, y que ahora con Otis se repitió.
Ante la magnitud del desastre, que dejó inhabitables a miles de viviendas, y múltiples señalamientos de corrupción por autorizar los asentamientos humanos en la zona Diamante, desde el 27 de septiembre de 2013 los gobiernos federal y estatal de Guerrero asumieron el compromiso de elaborar un informe sobre los orígenes del desorden urbano en las zonas afectadas por Manuel en Acapulco a través de una revisión documental. Para ello, el gobierno federal a través de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), encabezado entonces por su titular, Jorge Carlos Ramírez Marín, ahora senador integrante del Grupo Parlamentario Verde, obtuvo la responsabilidad de coordinar los trabajos para revisar licencias de construcción, manifestaciones del impacto ambiental, modificaciones de obras, permisos para descargas y uso en áreas federales. Su objetivo fue el investigar las autorizaciones de construcción de más de 36 mil viviendas entre 1986 y 2010, y de más de 100 manifestaciones de impacto ambiental. Se trabajaría en la revisión de 17 ejidos de Acapulco, que se convirtieron en lotes expropiados por la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) y en 29 conjuntos habitacionales desarrollados con financiamiento federal (Infonavit y Fovisste). Asimismo, la Comisión Nacional del Agua revisaría las necesidades de rediseño de esa zona para el retorno a sus condiciones originales a fin de mitigar los riesgos en el marco de la seguridad hídrica. Sin embargo, los resultados y recomendaciones de dicha investigación, 10 años después, no se han hecho públicos.
En el trabajo realizo un análisis del devenir de cuatro instrumentos del ordenamiento del territorio de Acapulco y su zona Diamante, que son el Plan Director Urbano de la Zona Metropolitana de Acapulco, el Ordenamiento Ecológico del Municipio de Acapulco, el Atlas de Riesgo del Municipio de Acapulco, y la evaluación del impacto ambiental.
De dicho análisis, presentó de manera textual algunas de las principales lecciones identificadas, que lamentablemente 10 años después siguen siendo vigentes:
1.- Deben continuar perfeccionándose los indicadores de vulnerabilidad y riesgo en sus niveles municipales para enfrentar los efectos adversos del cambio climático. El caso de la zona Diamante del municipio de Acapulco, indica que no sólo variables relacionadas a pobreza por ejemplo son suficientes, también los niveles de impacto de intervenciones antrópicas en un territorio determinado son necesarias de considerar.
2.- Para prevenir desastres y reducir riesgos, la participación de la sociedad organizada en la toma de decisiones debe ser real. Se requiere implementar medidas audaces de política pública para que los principales proyectos de infraestructura tengan seguimiento y participación de la sociedad en todas sus fases. Si no se toma de manera real la opinión de la sociedad, se está condenado a repetir la misma historia de desastres de manera recurrente.
3.- El caso de la zona Diamante de Acapulco, indica que en un plan director de ordenamiento urbano aumenta el riesgo de generarse un desastre, al modificarse su zonificación de manera discrecional y simplificada por las autoridades responsables, sin entender las consecuencias acumulativas de cada una de estas modificaciones en el territorio. Para ello, deben existir mayores restricciones legales y técnicas para que esto no se realice como hasta ahora se ha venido haciendo.
4.- Se requiere realizar y expedir de manera inmediata el ordenamiento ecológico local de Acapulco. El ordenamiento ecológico local del territorio, armonizado y articulado con su Plan Director de Desarrollo Urbano, el Atlas de Riesgo, así como las evaluaciones del impacto ambiental, debe ser el instrumento fundamental para decidir sobre el tipo de uso de suelo en un área determinada. La ausencia del mismo, y de los criterios ecológicos intrínsecos en éste, propician el establecimiento de asentamientos humanos e infraestructura con efectos desastrosos.
5.- El Atlas de Peligros de Acapulco ha sido un instrumento insuficiente por sí mismo para autorizar y realizar proyectos de infraestructura y desarrollos habitacionales en la zona Diamante de Acapulco. Se requieren, necesariamente, su articulación y vinculación efectiva con instrumentos como el ordenamiento ecológico y la evaluación del impacto ambiental. Se trata, de manera integral, de ir con la naturaleza y no en contra de ella. Un defecto humano es la necedad, apuntalada por la necesidad, la gente no puede permanecer en zonas expuestas a nuevas inundaciones o deslaves. Ninguna obra hidráulica puede garantizarles que eso no vuelva a suceder, hay que lograr reubicar, conforme a las orientaciones del Atlas, a aquellas personas que se encuentren expuestas y vulnerables a peligros como las tormentas y sismos.
6.- El análisis de resoluciones de las evaluaciones del impacto ambiental de desarrollos habitacionales en la zona Diamante de Acapulco indica que es urgente revisar tanto el procedimiento legal de evaluación del impacto ambiental, como las propias metodologías que se requieren para dichas evaluaciones. Considerando siempre en la evaluación internalizar costos ambientales y sociales.
Al respecto, se debe incluir de manera efectiva la opinión de los sectores públicos del desarrollo urbano y de la protección civil. Esta debe ser considerada vinculante en el procedimiento de evaluación del impacto ambiental. En el mismo sentido, en la evaluación del impacto ambiental en áreas de ecosistemas fluviales, debe tener una opinión vinculante preponderante la autoridad del agua. Una adecuada política pública ambiental es trabajar en cooperación máxima con dichos sectores. Si el sector del desarrollo urbano dice que ahí no se puede construir más que un máximo de viviendas, debe atenderse esa indicación; si el sector de protección civil dice que el área es de inundación, debe también atenderse esa indicación. Si no existe opinión alguna en los tiempos formales de la evaluación por principio preventivo y precautorio, debe negarse la autorización ambiental.
En la evaluación del impacto ambiental, se debe ser cuidadoso con autorizar soluciones tecnológicas aisladas, de rellenos, canales y dragados, como se ha hecho en la zona Diamante. Se deben buscar soluciones integrales, de ingeniería con sentido ecológico y social. Es decir, se requiere aplicar de manera efectiva otros instrumentos preventivos como es el ordenamiento ecológico y el Atlas de Riesgos.
7.- Es necesario evaluar e informar de manera conjunta por los tres órdenes de gobierno de manera detallada a la sociedad sobre las causas del desastre en la zona Diamante de Acapulco en septiembre de 2013 (ahora sería incluir hasta 2023). No con un afán meramente punitivo, de identificar responsables, sino correctivo, para que esto no se vuelva recurrente y más grave en el corto plazo. Se trata de que los proyectos en la reconstrucción de la zona Diamante no se vuelvan el tejido de Penélope, en donde se reconstruye para que se vuelva a destruir. Es un círculo perverso donde sólo ganan los mismos de siempre y pierden los mismos de siempre.

 

La corrupción y el desorden propiciaron el desastre en Acapulco, dicen en foro de la UAG

Los investigadores Benjamín Castillo-Elías, Octavio Klimek, el funcionario de Semaren Cuauhtémoc Méndez y la moderadora Mariela Díaz escuchan a la también investigadora Teolincacíhuatl Romero, ayer en el foro de la UAG Foto: Rosendo Betancourt

Rosendo Betancourt Radilla

Chilpancingo

En la mesa Transformaciones del Medio Ambiente del foro Diálogos por la reconstrucción y/o construcción de un nuevo Acapulco, organizada por la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), expertos en materia ambiental coincidieron en que es necesario que ya se le haga caso a los que saben sobre el tema y se erradique la corrupción que provocó el desastre que dejó el huracán Otis en Acapulco, para lo que propusieron, con diferentes matices, la coordinación de los tres niveles de gobierno.
La mesa, multidisciplinaria, como la presentó la moderadora Mariela Díaz Sandoval, se puede consultar en video en el Facebook dgpi.uagro. En la convocatoria se anunció que también sería moderador el coordinador del programa federal Sembrando Vida, Mario Alberto Morlet, quien estuvo como oyente, y al final participó para proponer “un plan estratégico desde el punto de vista ambiental”.
A los integrantes de la mesa, todos expertos en distintas áreas ambientales, se les preguntó cómo pueden ellos incidir en un contexto de influencia del crimen organizado en el territorio nacional, y de intereses de grupos políticos que se anteponen a las necesidades ambientales. Entre ellos comentaron que sería “descubrir el hilo negro”. Y como respuesta, uno expuso que este tipo de foros son una forma de avanzar hacia lo que es necesario para detener el calentamiento global.
Abrió la charla el representante de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren), Cuauhtémoc Méndez Osorio, quien expuso que el huracán Otis, “vino a transformar totalmente lo que existía”.
Dijo que la Semaren trabaja en un plan inmediato para restaurar la vegetación y “hay una estimación de 235 mil hectáreas” dañadas que requieren atención.
Expuso que una de las acciones del gobierno del estado es la producción de planta tropical y una pequeña porción de clima templado porque el huracán también afectó partes altas, “hay una inversión aproximada de 18 millones de pesos que se está gestionando en este momento”, dijo sobre la comparecencia de ayer del secretario de Medio Ambiente del estado ante los diputados del Congreso del Estado, Ángel Almazán Juárez.
“Muchos animales perdieron la vida… se perdieron muchas nidadas de tortuga marina, hubo afectaciones en áreas naturales protegidas como el Bicentenario de Acapulco que tiene especies endémicas”, agregó.
“Se contaminaron, probablemente, muchos de los cauces hídricos, se ha notado, o se ha sabido que hay manantiales que estaban secos y ahora están teniendo brotes de agua, existe una evidente degradación de los suelos en Acapulco, Coyuca, San Marcos”, expuso como parte de un diagnóstico del gobierno del estado, y terminó, “esta sería como la entrada y vamos aquí, peloteando”.

Los consultores en evaluación de impacto ambiental han contribuido al desastre

Enseguida se le dio la palabra al experto en temas de medio ambiente Octavio Klimek, a quien la moderadora presentó como ex funcionario de gobierno y consultor del gobierno del estado en medio ambiente.
“Para empezar a pelotear, soy consultor en el sentido de que trabajo con sociedad civil, he sido muy alérgico a trabajar con el sector privado porque precisamente Acapulco es un paradigma de cómo los consultores en evaluación de impacto ambiental han contribuido al desastre”.
Expuso que estos consultores justifican “en nombre de la inversión, muchos de los proyectos en la zona. Puedo hablar con bastante conocimiento de causa”.
El ex delegado de la Semarnat del gobierno federal y ex procurador de protección al ambiente en el estado mencionó que mucho de las tragedias son por la corrupción, y que ya hay varios antecedentes y aún así, con el libro en mano Gestión Social y de Desastres, que “los riesgos por desastres, socialmente construidos” publicado en 2016 en el que él participó, “me tocó exponer el caso del huracán Manuel, en el caso del huracán Pauline, la gente (muerta) bajó por las barrancas”.
El también colaborador de El Sur leyó que una de las conclusiones del texto, desde entonces, fue que “es necesario evaluar e informar de manera conjunta por los tres órdenes de gobierno, de manera detallada a la sociedad sobre las causas del desastre de septiembre de 2013, no con un afán meramente punitivo, sino correctivo para que esto no se vuelva recurrente”.
Advirtió que el problema es que en todo el mundo no se tejen los puentes entre la ciencia, la academia y las políticas públicas, “es decir, esto ya estaba previsto… porque revisamos cómo se habían dado las autorizaciones en materia de impacto ambiental, se cambiaron las densidades, los permisos de uso de suelo”.
Preguntó, por qué no se hizo desde 1995 el ordenamiento ecológico local, y se respondió, “porque a nadie le convenía el orden, es un problema de que a los inversionistas lo que les conviene es el desorden, y Acapulco ha crecido así, necesitamos un ordenamiento ecológico de Acapulco”.
“El problema de los residuos lo advertimos, en 2015 hicimos un ejercicio a raíz de Manuel y sacamos un plan estatal de manejo de residuos que se fue literalmente a los archiveros”, y ahora con Otis “no estaban preparados, y había una guía”.
También participaron el especialista Roberto Carlos Almazán quien resaltó que los huracanes se pueden predecir, a diferencia de otros fenómenos naturales.

La importancia de la autosuficiencia alimentaria: Teolincacíhuatl

La experta Teolincacíhuatl Romero González presentó la ponencia Hacia una soberanía autogestiva: fortalecimiento al sistema milpa a través del manejo agroecológico y conservación de recursos genéticos nativos en Acapulco y la Costa Chica de Guerrero.
Inició: “Por fin voy a poder darles voz a mis productores agropecuarios y a toda la parte alimentaria”.
Expuso que nadie en dos días de foro expuso la parte de los alimentos, “la principal crisis del huracán Otis fue alimentaria, eso nos deja mucho qué entender en este tema”.
Informó que ella trabaja con los 47 anexos de los bienes comunales de Cacahuatepec de la zona rural de Acapulco, “la zona olvidada… son los que menos se quejan y los que más aportan”.
“¿Sabían que la agricultura campesina es la que más aporta en la cuestión alimentaria de nuestros hogares? O sea que los alimentos que llegan son de esa agricultura. Las grandes industrias de alimentos son las que proveen a los almacenes y a los productos industrializados, pero la agricultura campesina es la que nos da inocuidad, y los alimentos saludables es proveniente de nuestros agricultores locales, y están abandonados”.
“Toda esta situación neoliberal y del capitalismo es la que nos está trayendo problemas, porque estamos produciendo basura, produciendo alimentos que no son sanos”, agregó.
En cuanto al impacto de fenómenos naturales como los temblores y huracanes, dijo que el sector con más riesgo es el agropecuario, “en el caso de las huertas (que están totalmente destruidas), ¿qué podemos hacer para prevenir este tipo de desastres?, es algo muy difícil”.
Mostró fotos de la destrucción que provocó el huracán Otis en la zona y expuso que la gente local guarda las semillas locales y con eso sobrevive ante el abandono de las autoridades.
Agregó que en la zona rural viven quienes “menos lata dan, los que más ayudan, los que no pudieron ir al saqueo, los que tienen más cultura del medio ambiente, de estar en contacto de la naturaleza, del no capitalismo, los que menos necesitan para estar felices, y son a veces a los que menos volteamos a ver”.

Distanciamiento entre academia y política

El investigador Benjamín Castillo-Elías, ante la pregunta a los panelistas de qué se puede hacer cuando los grupos criminales y los intereses políticos se sobreponen a la ciencia y la investigación, expuso que hay un distanciamiento entre la parte académica y la política.
“Ha habido distanciamiento, siempre he reclamado y exigido, por una parte hay falta de voluntad política, por otro lado hay una desvinculación, y esta es el área (los foros) de oportunidad para darle amalgamamiento, para poder vincular con el gobierno”, agregó.

 

Brecha de Adaptación 2023

¡Reconstruir Acapulco es con la naturaleza y su gente!
¡No contra la naturaleza y sin la participación de su gente!

La adaptación se define por el glosario del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la forma siguiente: En los sistemas humanos, es el proceso de ajuste al clima real o esperado y sus efectos, con el fin de moderar el daño o explotar oportunidades beneficiosas. En los sistemas naturales, es el proceso de adaptación al clima real y sus efectos; la intervención humana puede facilitar la adaptación al clima esperado y sus efectos.
Para países como México, altamente vulnerables al cambio climático, es crucial realizar acciones de adaptación para reducir los daños por fenómenos naturales cada vez más potentes y frecuentes como el huracán Otis.
Una noticia mala es que se está desacelerando el progreso en la adaptación al cambio climático en todos los ámbitos, a pesar de que las medidas deberían acelerarse para compensar los crecientes impactos y riesgos del cambio climático. Lo anterior concluye el nuevo Informe sobre la Brecha de Adaptación 2023, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) titulado Financiación y preparación deficientes: La falta de inversiones y planificación en materia de adaptación climática deja el mundo expuesto al peligro (https://www.unep.org/es/resources/informe-sobre-la-brecha-de-adaptacion-2023).
El Informe es una publicación previa al 28 periodo de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP 28) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrarán en Dubai (Emiratos Árabes Unidos) a partir del 30 de noviembre y hasta el 12 de diciembre.
De entrada, el Informe comunica que, en 2023, se batieron múltiples récords de temperatura, al tiempo que se producían estragos causados por tormentas, inundaciones, sequías y olas de calor. El incremento de dichas consecuencias evidencia la necesidad urgente de una rápida reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como hacer mayores esfuerzos para proteger a las poblaciones vulnerables. La lentitud y la insuficiencia de las medidas de mitigación y adaptación generan cada vez más límites a la adaptación, y es posible que algunos de ellos ya se hayan alcanzado. Así, esta falta de adaptación agrava la crisis climática e implica enormes pérdidas y daños, en particular para las personas más vulnerables. La evidencia para México es el desastre causado por el huracán Otis.
El Informe señala que las necesidades de financiación para la adaptación de los países en desarrollo equivalen a un valor de entre 10 y 18 veces mayor que los flujos de financiación pública internacional, lo que supone un aumento de más del 50 por ciento con respecto a las estimaciones previas.
Así, se estima que los costos actualizados de la adaptación en favor de los países en desarrollo oscilan entre 215 mil millones de dólares y 387 mil millones de dólares anuales en esta década (2021-2030). Sin embargo, como resultado de las crecientes necesidades de financiación de la adaptación y de los fluctuantes fondos de inversión, el actual déficit de financiación de la adaptación se estima en la actualidad entre 194 mil millones y 366 mil millones de dólares anuales.
El Informe comunica que, como consecuencia de la lentitud en la mitigación y la adaptación, se incrementan las pérdidas y los daños vinculados al cambio climático. Señalan, que tan solo las 55 economías más vulnerables al cambio climático han sufrido pérdidas y daños por un valor superior a los 500 mil millones de dólares en las dos últimas décadas. Estos costos aumentarán considerablemente en las próximas décadas, sobre todo si no se adoptan medidas contundentes de mitigación y adaptación. El nuevo Fondo de pérdidas y daños constituirá una herramienta importante para movilizar recursos. Sin embargo, es preciso que el fondo recurra a mecanismos de financiación más innovadores a fin de alcanzar la cantidad de inversión necesaria.
Si se invierte ahora en adaptación y mitigación se reducirán al mínimo los costos climáticos en el futuro. Así, la adopción de medidas de adaptación ambiciosas puede favorecer la resiliencia, un aspecto que es de gran importancia para los países de ingreso bajo y los grupos más desfavorecidos. En el Informe se revela que por cada mil millones de dólares que se invierten en medidas de adaptación para hacer frente a las inundaciones costeras, se logra una reducción de daños económicos por valor de 14 mil millones de dólares. De la misma forma, una inversión de 16 mil millones de dólares al año en el sector agrícola evitaría que aproximadamente 78 millones de personas padecieran hambre crónica o inanición a causa de los efectos del cambio climático.
En el Informe sobre la Brecha de Adaptación 2023 se identifican siete vías para aumentar la financiación, entre las que figuran: el gasto nacional y la financiación procedente del sector privado y la comunidad internacional. Un hecho, es que es preciso encontrar nuevas formas de financiamiento para respaldar una mayor adaptación, insistiendo en la adaptación anticipada y la eficacia.
El Informe considera que la COP 28 deberá crear un dinamismo sin precedentes en cuanto a la adaptación y las pérdidas y daños. Considero que México debe participar activamente en las negociaciones relacionadas al financiamiento para la adaptación frente al cambio climático. Guerrero está en una emergencia en términos de adaptación. Hasta ahora existe una gran brecha entre las necesidades de las personas y la naturaleza y las que se requieren con urgencia. Se necesita cerrar esa brecha de adaptación. Es urgente invertir en la planificación y la aplicación de medidas de adaptación ante el cambio climático no solo en Acapulco, sino en toda la entidad.

 

Aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero

¡Reconstruir Acapulco es con la naturaleza y su gente!
¡No contra la naturaleza y sin la participación de su gente!

El año pasado, 2022, las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero que capturan el calor en la atmósfera batieron, una vez más, todos los registros, y no se vislumbra el fin de esta tendencia al alza. Esto, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentado el 15 de noviembre de 2023 en Ginebra (https://public.wmo.int/es/media/comunicados-de-prensa/las-concentraciones-de-gases-de-efecto-invernadero-alcanzan-por-en%C3%A9sima).
En 2022, las concentraciones medias mundiales de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más abundante, superaron por primera vez en más del 50 por ciento los niveles de la era preindustrial. El aumento ha continuado este año.
La temperatura media era de dos a tres grados más alta y el nivel del mar estaba entre 10 y 20 metros más alto. Según la OMM, la concentración de CO2 en la atmósfera fue de 417.9 ppm (partes por millón) en 2022, un aumento de 2.2 ppm respecto a 2021.
La tasa de incremento de la concentración de CO2 fue ligeramente inferior a la del año anterior y a la media del decenio, según datos publicados en el Boletín de la OMM sobre los Gases de Efecto Invernadero (https://library.wmo.int/viewer/68532/download?file=GHG-19_en.pdf&type=pdf&navigator=1). La razón más probable de este aumento es la creciente absorción de CO2 atmosférico por los ecosistemas terrestres y los océanos después de varios años de un fenómeno de La Niña. Por tanto, el hecho de que en 2023 se haya instaurado un episodio de El Niño puede repercutir en las concentraciones de gases de efecto invernadero y provocará sequías, calor o inundaciones en muchas regiones del mundo. Por ello, los expertos temen nuevos récords de temperatura provocados por El Niño.
No obstante, en el Boletín se apunta que ese hecho se debe, probablemente, a fluctuaciones naturales a corto plazo del ciclo del carbono y que las nuevas emisiones fruto de la actividad industrial no dejan de aumentar. Y como el CO2 tiene una larga vida útil, el aumento de temperatura que ya se ha producido continuará durante décadas, incluso si las emisiones se reducen rápidamente a cero. Finalmente, el CO2 es un gas caracterizado por su larga vida y, por tanto, el nivel de temperatura observado actualmente persistirá durante decenios, aunque las emisiones se reduzcan rápidamente hasta alcanzar el cero neto.
Algo menos de la mitad de las emisiones de CO2 permanece en la atmósfera. El océano solo absorbe un poco más de la cuarta parte de esas emisiones, y los ecosistemas terrestres, como los bosques, algo menos del 30 por ciento, aunque existe una considerable variabilidad interanual. Así, mientras continúen las emisiones, el CO2 seguirá acumulándose en la atmósfera, con el consiguiente aumento de las temperaturas a escala mundial.
La OMM escribe en su informe que concentraciones de CO2 tan altas como las actuales se observaron por última vez en la Tierra hace entre tres y cinco millones de años. Entonces, la temperatura era de 2 a 3 grados más cálida y el nivel del mar entre 10 y 20 metros superior al actual.
Se cree que el CO2 es responsable de alrededor del 64 por ciento del calentamiento global, principalmente debido a la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento
“A pesar de décadas de advertencias de la comunidad científica, a pesar de miles de páginas de informes y decenas de conferencias sobre el clima, todavía vamos en la dirección equivocada”, afirmó el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, en una conferencia de prensa en Ginebra (https://media.un.org/en/asset/k1a/k1ae5mzykc).
“Con las actuales concentraciones de gases de efecto invernadero, nos adentramos en una senda de aumento de las temperaturas que nos llevará a alcanzar a finales de este siglo valores muy superiores a los marcados como objetivos en el Acuerdo de París”, aseveró el profesor Taalas. Esto supondrá más fenómenos meteorológicos extremos, como episodios de calor intenso y precipitaciones fuertes, fusión de las masas de hielo, subida del nivel del mar, aumento del contenido calorífico de los océanos y acidificación de sus aguas. Y con ellos, los costos socioeconómicos y medioambientales se dispararán. Debemos reducir urgentemente el consumo de combustibles fósiles”, el secretario general de la OMM.
Los gases de efecto invernadero metano (CH4) y óxido nitroso (N2O) también alcanzaron niveles récord en 2022, según se explica en el Boletín. Según la OMM, la concentración de metano en la atmósfera fue de mil 923 ppm (partes por millón) en 2022, un aumento de 16.0 ppm respecto a 2021. Se cree que el metano es responsable del 19.0 por ciento del calentamiento global causado por los gases de efecto invernadero de larga duración. Alrededor del 40 por ciento de las emisiones de metano provienen de fuentes naturales como humedales y termitas, alrededor del 60.0 por ciento son de origen humano, por ejemplo a través de la cría intensiva de rumiantes, el cultivo de arroz, la explotación de combustibles fósiles y la quema de biomasa. Aunque el aumento de este gas también se desaceleró un poco en comparación con el año anterior, siguió siendo significativamente mayor que en la comparación de diez años.
El óxido nitroso (N2O), comúnmente conocido como gas de la risa, además de sus efectos nocivos como gas de efecto invernadero, también se conoce como “asesino de la capa de ozono”. Según la OMM, la concentración de N2O en la atmósfera fue de 335.8 ppm (partes por millón) en 2022, un aumento de 1.4 ppm respecto a 2021. Según el informe, alrededor del 60.0 por ciento se produce por fuentes naturales y el 40 por ciento por fuentes humanas y se escapa de los océanos, el suelo, la quema de biomasa, el uso de fertilizantes y diversos procesos industriales. El aumento de óxido nitroso durante el período de observación fue mayor que en cualquier otro momento desde que comenzaron a registrarse dichos datos de emisiones. El óxido nitroso se considera la causa más importante del agotamiento de la capa de ozono: este fue el tema principal en la cumbre mundial del ozono a principios de noviembre de 2023.
“No existe una varita mágica para eliminar el exceso de CO2 de la atmósfera”, comentó Taalas. “Pero los humanos tenemos herramientas a nuestra disposición para profundizar nuestra comprensión de los impulsores del cambio climático.” Al respecto, en la conferencia de Ginebra, la Organización Meteorológica Mundial presentó su nueva idea de “Vigilancia global de los gases de efecto invernadero”, una iniciativa para observar y controlar las emisiones de gases de efecto invernadero y los ciclos globales del carbono, que debería ayudar a alcanzar objetivos climáticos ambiciosos. Según el actual informe sobre los gases de efecto invernadero, en el futuro el Greenhouse Gas Watch proporcionará “datos precisos, oportunos y prácticos sobre el flujo de gases de efecto invernadero”.
El boletín de la OMM dedica su portada a la iniciativa Vigilancia Mundial de los Gases de Efecto Invernadero. Esta ambiciosa iniciativa, aprobada en mayo por el Congreso Meteorológico Mundial, prevé un monitoreo permanente de los gases de efecto invernadero para poder contabilizar tanto las actividades humanas conexas como las fuentes y los sumideros naturales. Proporcionará información y apoyo vitales para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global muy por debajo de 2 grados con respecto a los niveles preindustriales y tratar de limitar el aumento de la temperatura a 1. 5 grados con respecto a esos niveles.
Aunque la comunidad científica comprende ampliamente el cambio climático y sus implicaciones, todavía existen algunas incertidumbres en cuanto al ciclo del carbono y los flujos en el océano, la biosfera terrestre y las zonas de permafrost.
“Estas incertidumbres, sin embargo, no deben ser un freno a la acción. Bien al contrario, ponen de relieve la necesidad de adoptar estrategias flexibles y adaptables y la importancia de la gestión de los riesgos en el camino hacia el cero neto y la consecución de los objetivos del Acuerdo de París. El suministro de datos exactos, oportunos y prácticos sobre los flujos de gases de efecto invernadero es cada vez más decisivo”, se afirma en el Boletín de la OMM sobre los Gases de Efecto Invernadero. Sin embargo, hay un inconveniente: no está previsto que la tan promocionada herramienta de seguimiento de emisiones basada en datos esté lista para su uso hasta 2028 como muy pronto, es decir, dentro de cinco años.
Es necesario reducir el nivel de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Sin embargo, sigue aumentando, a pesar de todas las advertencias, informes y conferencias. De hecho, el Informe se publica para fundamentar las negociaciones que tienen lugar en Dubái con motivo del 28 periodo de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP 28) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Espero, los negociadores del clima lo tomen en serio. Acapulco es el vivo ejemplo de los efectos del cambio climático.

 

Reconstrucción con la naturaleza

A más de diez días de la irrupción del huracán Otis se sigue trabajando en la recuperación de las condiciones esenciales para la vida en Acapulco, la zona cero del desastre. Aunque el tamaño de la destrucción es enorme, el pasado jueves 2 de noviembre, la Coordinación Nacional de Protección Civil publicó en el Diario Oficial de la Federación la Declaratoria de Desastre Natural por la ocurrencia de lluvia severa, vientos fuertes, inundación fluvial y pluvial el 24 y 25 de octubre de 2023 en 47 de los 85 municipios del estado de Guerrero.
Los impactos son múltiples, se presentan pérdidas de vidas humanas, daños a la salud de las personas, a sus formas de vida; el daño a la infraestructura es enorme, se han perdido servicios básicos, así como cultivos agropecuarios.
Sin embargo, poco se dice del deterioro de ecosistemas naturales o seminaturales completos, en distintos sitios, como son, por ejemplo, los muy fragmentados manglares y selvas medianas de la costa de Guerrero. Difícil de estimar la pérdida de la vida silvestre refugiada en esas pocas islas de naturaleza que han dejado las huertas, potreros y asentamientos humanos, pero infiero que los impactos son terribles. Sin ser limitativo, hay que evaluar, de manera urgente, el estado ecológico de las lagunas costeras como Tres Palos, Coyuca, la Laguna Negra, los ríos como La Sabana, el Parque Nacional El Veladero, el Parque Estatal Bicentenario, el Jardín Botánico de Acapulco, el Parque Papagayo, la isla La Roqueta. Pero tierra adentro deben existir más selvas y bosques deteriorados por Otis, con su fauna y flora silvestre muy impactada. Muchos de estos sitios tienen arbolado derribado, así como grandes cantidades de vegetación arbustiva y herbácea ahora muerta. Se tienen que tomar decisiones y las acciones correspondientes en su manejo, y posibles actividades de restauración en estos sitios. Hay que prevenir, que en la próxima temporada de estiaje todo esto no sea susceptible de convertirse en incendios forestales, en torno a ciudades como Acapulco, por ejemplo. En los últimos años le ha ido mal a Guerrero respecto a los incendios forestales, pero esto puede ser peor, que hasta ahora. Esto sería la gota que derramaría el vaso después del huracán Otis. Lo anterior, implica recursos presupuestales para trabajar en este tipo de acciones preventivas y restaurativas. Se trata de contratar personal eventual, es además la oportunidad de generar empleo, para brigadas de restauración y contra incendios forestales, vehículos para movilizarlas, sistemas de comunicación, su avituallamiento. En el presupuesto 2024 de los tres ordenes de Gobierno, deben hacerse las prevenciones al respecto. Esto va en el ámbito de responsabilidad formal de los titulares de la Semarnat , y sus organismos Conafor y Conanp, deben gestionar mayores recursos presupuestales, sin demagogias discursivas en donde los esforzados trabajadores de esas dependencias: “hagan más con poco”. Necesitamos de su compromiso real con Guerrero. Lo mismo va para la Semaren del gobierno estatal. Entiéndase por los tomadores de decisiones, la recuperación y conservación de ecosistemas naturales o seminaturales como manglares o selvas en la zona costera de Guerrero, contribuye a reducir el riesgo de que un desastre como Otis se repita. Son de las mejores inversiones en política pública para la reconstrucción.
Todo esto lo señalo porque los recursos públicos hacia acciones con la naturaleza se observan por lo común como no urgentes ni prioritarios. No se está hablando de grandes presupuestos para este tipo de quehaceres en relación con los montos globales que se mencionan a invertir con Otis, pero, la coyuntura puede olvidar a ese tipo de gasto, dado que se destinan, como ahora se observa, a acciones de recuperación básica, con contratación de obra que movilizan grandes cantidades de recursos públicos, que no necesariamente tienen la mayor rentabilidad social, ambiental o técnica como las que antes señalo, simplemente prevalece la rentabilidad económica o política.
Otro tema que me ocupa es el destino de los residuos producto del desastre de Otís, pese a experiencias anteriores, como el huracán Manuel en 2013, me temo que pueden proponer depositar los residuos a sitios de disposición final inadecuados, que posteriormente pueden generar desde problemas de contaminación y deterioro ambiental. Debe quedar claro que esto no debe ser la ley de la selva, en donde los camiones con residuos acaben rellenando humedales, o tirándolos en los acantilados a la orilla del mar, para que después se inunde la gente de la cercanía o destruyan los bases de la vida marina, afectando las pesquerías. En los próximos años, la reconstrucción va a generar muchos residuos de escombros. Espero que las autoridades responsables analicen de manera coordinada a donde se van a disponer los residuos, estoy hablando de los gobiernos municipales, las autoridades federales y estatales ambientales. Por ejemplo, deben estimar volumen a disponer, si todo es de disposición final o susceptible de reciclaje. La emergencia no es sinónimo de impunidad ambiental con los residuos.
La reconstrucción, insisto, debe ser con la naturaleza, este par de ejemplos tratan de explicar esto. Una reconstrucción trata de recuperar al menos las condiciones de vida anteriores a un desastre como Otis, pero además debe lograr reducir la vulnerabilidad del territorio ante el enorme riesgo de que un fenómeno natural como este huracán se repita. Se tienen que identificar claramente las causas del desastre y en consecuencia resolver estas, que no vuelva a suceder. Desastres derivados de huracanes como Pauline, Manuel u Otis pueden mitigarse si se actúa con inteligencia, conocimiento y sentido común. La Ley de Cambio Climático del Estado de Guerrero, del 2015, que un servidor trabajó, plantea el desarrollo de un Instituto de Cambio Climático en Guerrero, que impulsara la hoja de ruta para no seguir dando palos de ciego en la materia. A la fecha, después de 8 años, con gran pesar no se tiene nada de Instituto, se sigue siendo reactivos ante el cambio climático, los enormes costos de no invertir en este tipo de instituciones saltan a la vista. El manejo de crisis no es para ir aprendiendo en el camino.
Finalizo señalando dos temas para que funcione y tenga éxito a reconstrucción. El primero es la absoluta transparencia en la gestión de fondos y la contratación de obras y adquisiciones. La gran cantidad de recursos que se están movilizando hace que sean propensos a la corrupción, por ejemplo, bajo el subterfugio de la urgencia se realizan contrataciones directas sin concurso para privilegiar a algunos, ahí es posible encontrar actos de corrupción. El otro tema vinculado al anterior es la participación ciudadana y la rendición de cuentas, se necesita que la ciudadanía participe en la adopción de prioridades, que existe un sitio de dominio público donde se informe sobre metas, avances y gastos. El gobierno en general debe tener un dialogo constante, organizado y representativo con la ciudadanía. Todos debemos comprender que, si la reconstrucción fracasa, el riesgo de tener un desastre mayor que el huracán Otis puede llegar a convertirse en poco tiempo en una terrible realidad. Ya estamos en cambio climático, y Guerrero demostró su falta de adaptación y terrible vulnerabilidad al mismo.

Presupuesto Federal Ambiental 2024

El presente texto tiene como objetivo realizar un análisis del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF), para el Ejercicio Fiscal de 2024 en su Ramo: 16 Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Debe recordarse que el pasado 8 de septiembre, conforme al mandato de artículo 74 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Ejecutivo federal hizo llegar a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión el citado Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2024. La Cámara de Diputados deberá aprobar dicho Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación a más tardar el día 15 de noviembre.
Pese al problema de costos por agotamiento de recursos naturales y degradación ambiental, que en el año 2021, conforme al Inegi, representaban el 4.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), se observa en los últimos años un decrecimiento del gasto presupuestal para el Ramo 16 Medio Ambiente y Recursos Naturales. Así, la magnitud del ajuste presupuestal para dicho ramo se consigna incluso en los propios Criterios Generales de Política Económica para el año 2024, que presenta la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a la Cámara de Diputados, al mostrar que el gasto del Ramo 16 se estima en 0.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2023, aunque en los años anteriores 2019, 2020 y 2021 se estimó en 0.1 por ciento del PIB. Esto significa que se puede ubicar al Ramo 16 como de mediana jerarquía, lejos de ramos de la administración pública con relación a su gasto del PIB, como educación, bienestar, salud, energía, defensa nacional y seguridad pública.
Respecto a lo anterior, el monto total del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación en 2024 (PPEF 2024), con el que cuenta el Ramo 16: Medio Ambiente y Recursos Naturales asciende a 70 mil 245.4 millones en pesos en términos nominales o a pesos corrientes. Esto representa un decremento de 5 mil 381.7 millones de pesos menos que el Presupuesto de Egresos de la Federación aprobado en 2023 (PEF 2023), un 7.1 por ciento menos en términos relativos.
Se observa que las mayores erogaciones presupuestales en números absolutos se dan de mayor a menor grado en la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que ejercería 62 mil 674.6 millones de peso, con una reducción de 5 mil 810.7 millones de pesos adicionales respecto al 2023 (-8.5 por ciento); la Comisión Nacional Forestal (Conafor) con 2 mil 672.1 millones de pesos, con un aumento de 138.9 millones de pesos respecto al 2023 (+ 5.5 por ciento), y el Sector Central de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales que ejercería 2 mil 235.5 millones de pesos, con un incremento de 126.3 millones de pesos respecto al 2023 (+ 6.0 por ciento).
Los demás cinco organismos del sector tienen leves incrementos diferenciados de recursos presupuestales, en orden de gasto mayor a menor serían: la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), que tendría 983.5 millones de pesos en el 2024 (+ 5.7 por ciento); la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) que gastaría 896.0 millones de pesos (+ 7.9 por ciento); la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (Asea), que ejercería 353.0 millones de pesos (+ 6.3 por ciento); el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), que ejercería 234.2 millones de pesos (+ 6.1 por ciento), y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), que ejercería 196.2 millones de pesos (+ 5.6 por ciento).
Es pertinente señalar las fuertes asimetrías que existen entre quienes ejecutan el presupuesto, los organismos del sector Semarnat. Así, del total del presupuesto destinado al Ramo 16 Medio Ambiente y Recursos Naturales la Conagua representó el 90.6 en el PEF 2023 y ahora sería el 89.2 por ciento del PPEF 2024. En tanto que los demás organismos del Ramo 16 representan sólo el 9.4 y el 10.8 por ciento del total de dichos presupuestos respectivamente.
Usando los valores y métodos para deflactar de la Organización Fundar, se tienen el comparativo del presupuesto total autorizado del 2023 y el proyecto de presupuesto del 2024, entre los principales organismos del sector Semarnat, pero a pesos constantes (términos reales). Esto ayuda a hacer comparaciones correctas entre cantidades monetarias de distintos años en términos reales, es decir, sin el efecto de la inflación.
En ese sentido, el monto total del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación en 2024 (PPEF 2023), con el que cuenta la Semarnat, representaría un decremento real de -9 mil 011.8 millones de pesos con relación al PEF 2023 aprobado, un -11.4 por ciento en términos relativos.
El mayor impacto de decremento presupuestal en números absolutos se da en la Conagua con -9 mil 098.0 millones de pesos constantes respecto al 2022 (-12.7 por ciento).
Todos los demás organismos del Ramo 16 reciben pequeños incrementos en términos reales a su presupuesto con relación al año 2023, en orden de mayor a menor en términos relativos serían: Profepa (+3.0 por ciento), la Asea (+1.5 por ciento), el IMTA (+1.2 por ciento), el Sector Central (+1.1 por ciento), la Conanp (+0.9 por ciento), el INECC (+ 0.7 por ciento), y la Conafor (+0.7 por ciento).
De estos datos preliminares se considera con los recursos presupuestales que se programan en este proyecto de PEF 2024 para el Ramo 16 Medio Ambiente y Recursos Naturales, mantienen una asignación presupuestaria insuficiente para los grandes retos ambientales del país, además de inequitativo en su distribución, expresado en el caso de la Conagua.
Dichas insuficiencias en el presupuesto del Ramo 16 Medio Ambiente y Recursos Naturales tiene graves impactos tanto en las personas, como especialmente en el desarrollo forestal comunitario, la conservación de la biodiversidad y su aprovechamiento sostenible, el combate al cambio climático y la protección ambiental, entre otros aspectos.
El objetivo presupuestal debe ser el lograr una buena gestión equitativa, integral y sustentable, sino de los ecosistemas del país. Hay mucho que reflexionar para hacer un mejor presupuesto ambiental y de los recursos naturales en los próximos años, que permita entre otras tareas reducir tanto el agotamiento de recursos naturales, como la degradación ambiental, así como fortalecer el manejo sostenible de los elementos naturales conservando la naturaleza de México.

Informe de IPBES de evaluación de especies exóticas invasoras

La décima reunión del Pleno de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, en inglés) se llevó a cabo en Bonn, Alemania, del 28 de agosto al 2 de septiembre de 2023. Durante dicha reunión fue aprobado por su asamblea el día 2 de septiembre el Informe de la evaluación sobre las especies exóticas invasoras y su control (https://www.ipbes.net/IASmediarelease).
IPBES es un organismo intergubernamental independiente integrado por más de 143 gobiernos miembros. Establecida por los gobiernos en 2012, IPBES proporciona a los formuladores de políticas evaluaciones científicas objetivas sobre el estado del conocimiento sobre la biodiversidad del planeta, los ecosistemas y las contribuciones que hacen a las personas, así como opciones y acciones para proteger y utilizar de manera sostenible estos activos naturales vitales.
Se debe recordar que, en 2019, el IPBES presentó su Informe de Evaluación Mundial de la Biodiversidad, en el que concluyó que las especies exóticas invasoras son uno de los cinco principales impulsores de la pérdida de biodiversidad, junto con los cambios en el uso de la tierra y del mar, la explotación directa de los organismos, el cambio climático y la contaminación. Como consecuencia de esta conclusión, los gobiernos encargaron al IPBES que aportara las mejores evidencias y opciones políticas disponibles para hacer frente a los retos que plantean las invasiones por especies exóticas. El informe resultante, ahora aprobado, ha sido elaborado por 86 expertos de 49 países, que han trabajado durante más de cuatro años y medio. Se fundamenta en el análisis de 13 mil referencias, incluidas contribuciones muy significativas por parte de pueblos indígenas y comunidades locales, lo que convierte al informe en la evaluación sobre las especies exóticas invasoras más exhaustiva jamás realizado a nivel global.
El Informe de IPBES indica que cuando menos 37 mil especies exóticas de animales y plantas en todo el mundo ya se han extendido a nuevas regiones y biomas del planeta y cada se registran 200 nuevas especies exóticas. Desde 1970, se ha registrado el 37 por ciento de las 37 mil especies exóticas conocidas en la actualidad. De hecho, se predice que en 2050 podría haber alrededor de un 36 por ciento más de especies exóticas que en 2005. Esto en un escenario “sin cambios” (suponiendo que se mantienen las tendencias pasadas en los factores de cambio).
El Informe indica, que el 85 por ciento de los efectos de las invasiones biológicas sobre las especies autóctonas son negativos. Ejemplos de estos impactos son las formas en las que los castores norteamericanos (Castor canadensis) y las ostras del Pacífico (Magallana gigas) cambian los ecosistemas transformando así los hábitats, lo que conlleva, frecuentemente, graves consecuencias para las especies autóctonas. Casi el 80 por ciento de los impactos documentados de las especies exóticas invasoras sobre las contribuciones de la naturaleza a las personas son también negativos, especialmente a través del daño a los suministros de alimentos. Igualmente, el 85 por ciento de los impactos documentados afectan de forma negativa a la calidad de vida de las personas, por ejemplo, mediante impactos en la salud, con enfermedades como la malaria, la fiebre del zika o del Nilo Occidental, propagadas por especies exóticas invasoras de mosquitos como las de los géneros Aedes albopictus y Aedes aegyptii.
Como se indica en el Informe, no todas las especies exóticas se convierten en invasoras: las especies exóticas invasoras son el subconjunto de especies exóticas, de las que hay constancia que se han establecido y propagado, y que provocan impactos negativos en la naturaleza y, a menudo, también en las personas.
Así, de estas especies exóticas, más de 3 mil 500 especies de animales y plantas también se consideran invasoras nocivas, que se están propagando sin control y amenazando la biodiversidad local. De este subconjunto de especies exóticas invasoras son alrededor del 6 por ciento de las plantas exóticas (mil 61 especies), el 22 por ciento de los invertebrados exóticos (mil 852 especies), el 14 por ciento de los vertebrados exóticos (461 especies) y el 11 por ciento de los microbios exóticos (161 especies) son invasores, lo que representa riesgos importantes para la naturaleza y las personas.
El Informe es preciso respecto a que las personas con mayor dependencia directa de la naturaleza, como los pueblos originarios y las comunidades campesinas, corren una amenaza incluso mucho más grande. Se estima, que más de 2 mil 300 especies exóticas invasoras se encuentran en tierras que están bajo la custodia y cuidado de pueblos originarios y las comunidades campesinas, lo cual supone un riesgo para su estilo y calidad de vida e incluso su propia identidad cultural.
Según el Informe, las especies invasoras son responsables de alrededor del 60 por ciento de las extinciones mundiales de animales y plantas. En 16 por ciento de los casos de extinción a nivel mundial han sido las únicas causantes.
Se estimaba, que mil 215 eventos de extinciones locales de especies autóctonas han sido provocados por 218 especies exóticas invasoras (el 34.4 por ciento eran invertebrados, el 50.9 por ciento vertebrados, el 15.4 por ciento plantas y el 1.2 por ciento microbios). En islas han causado las especies exóticas invasoras al 90 por ciento de las extinciones globales.
Actualmente existen especies invasoras en casi todas las regiones y biomas de nuestro planeta: El 34 por ciento de los efectos de las invasiones biológicas se encuentran en América del Sur y del Norte, el 31 por ciento en Europa y Asia central, el 25 por ciento en Asia y el Pacífico, y alrededor del siete por ciento se ubicaban en África. Los ecosistemas terrestres son los más afectados, dado que el 75 por ciento de los impactos notificados por exóticas invasoras se presentan principalmente en bosques templados y boreales, y en zonas cultivadas; otro 14 por ciento de los impactos sucede sobre las especies nativas de ecosistemas de agua dulce, y un 10 por ciento de impactos de exóticas invasoras se da en el ámbito marino. La situación es especialmente dramática en muchas islas: en más de una cuarta parte de ellas ya hay más plantas exóticas, que flora nativa.
Al 2019, la fauna y la flora exóticas invasoras también provocan costes anuales de más de 423 mil millones de dólares. Se estima en el Informe, que los costos globales derivados de la propagación de especies exóticas invasoras se han cuadruplicado en cada década desde 1970.
En el Informe se indica que existen instrumentos de gestión, opciones de control y medidas específicas que realmente funcionan para casi cualquier contexto y situación. Las medidas de prevención, como controles estrictos de las importaciones, son la mejor opción y la más rentable, pero la erradicación, la contención y el control de especies exóticas invasoras también son eficaces en determinadas situaciones. Pero hasta ahora, según el Informe de IPBES, tales medidas apenas se han implementado. Aunque el 80 por ciento de los países (156 de 196) han incorporado objetivos para abordar las especies exóticas invasoras en sus planes nacionales de biodiversidad, sólo el 17 por ciento de los países también tienen leyes o regulaciones que los abordan. El 45 por ciento de todos los países no invierten en absoluto en la gestión de invasiones biológicas.
Debe quedar claro que los seres humanos llevan siglos ayudando a trasladar animales y plantas de una región del mundo a otra. Las especies exóticas llegan a su nuevo hogar en avión, barco tren, camión, se propagan a través del comercio legal e ilegal de animales y plantas, o se introducen intencionadamente, por ejemplo, como animales de granja. Incluso la mayoría de los cultivos y ganaderías pertenecen a esta “neobiota”. Sin embargo, estas especies exóticas se convierten potencialmente en un problema cuando se multiplican rápidamente después de su llegada porque no tienen enemigos naturales en la nueva zona. Luego se convierten en una especie invasora y pueden desplazar a las especies nativas e incluso provocar su extinción.

REDD+ y sus mitos

REDD+ significa Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques; el símbolo + implica que en su aplicación hay componentes de conservación, gestión sostenible de los bosques con participación de población local y aumento de las reservas forestales de carbono.
La idea es de “mitigar” las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de combustibles fósiles de las empresas privadas, los individuos y los gobiernos a través de su “compensación”, invirtiendo en proyectos REDD+ para detener las emisiones que de otra manera habrían ocurrido, como la reducción de la deforestación, o invirtiendo en proyectos de absorción de carbono, como la restauración forestal. Así, los proyectos de REDD+, tienen como objetivo disminuir las emisiones de carbono de los bosques para compensar otras emisiones de carbono y, a menudo, se reclaman como créditos que se utilizan para calcular los presupuestos reducidos de emisiones de carbono de inevitables emisiones de gases de efecto invernadero de industrias, como por ejemplo la aviación. La idea es que se logran recursos para proteger los bosques tropicales de la amenaza de la deforestación. En ese sentido grandes empresas apuestan por la etiqueta de “neutralidad climática” y publicitan a sus clientes que al participar en proyectos de compensar sus emisiones con la compra de créditos de carbono de proyectos REDD+ están haciendo algo bueno por el medio ambiente.
Las sumas de recursos son crecientes, en 2021, dos tercios de los 227. 7 millones de compensaciones del sector de uso de la tierra (excluida la agricultura) comercializadas en los mercados de carbono, con un valor total de 1 mil 300 millones de dólares, se originaron en proyectos REDD+.
Recientemente, la revista Science en su número de agosto publicó un trabajo de investigación encabezado por Thales West de la Universidad de Amsterdam en Holanda y otros siete investigadores de diversas universidades de Europa, Estados Unidos y Australia. Los autores del artículo compararon los efectos reales de proyectos REDD+ con valores de referencia mensurables y encontraron que la mayoría de ellos no han reducido la deforestación significativamente, y aquellos que sí lo hicieron tuvieron beneficios sustancialmente inferiores a los afirmados. Por lo tanto, la mayoría de los proyectos REDD son menos beneficiosos de lo que suele afirmarse (https://www.science.org/doi/10.1126/science.ade3535).
Las compensaciones de carbono de proyectos voluntarios de deforestación evitada se generan sobre la base del desempeño en relación con las líneas de base de deforestación ex ante (antes del suceso). West y colaboradores examinaron los efectos de 26 proyectos de este tipo en seis países de tres continentes, certificados por la empresa estadunidense Verra. Estos proyectos emitieron créditos REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación) al mercado voluntario de carbono. Cada crédito equivale a una tonelada métrica de dióxido de carbono que no se ha emitido, debido a la existencia del proyecto, que realiza actividades para reducir la deforestación en el área del proyecto
West y sus colaoradores encontraron que la mayoría de los proyectos no han reducido significativamente la deforestación. En el caso de los proyectos que sí lo hicieron, las reducciones fueron sustancialmente inferiores a lo que se había comprometido. Esto refleja diferencias entre las líneas de base ex ante del proyecto y los contrafactuales ex post (después de) según la deforestación observada en las áreas de control.
Según las estimaciones ex ante de los proyectos, en un grupo de 18 proyectos REDD+ podrían haber generado hasta 89 millones de compensaciones de carbono hasta 2020. Sin embargo, 60.2 millones de estas compensaciones (68 por ciento) se habrían originado en proyectos que no han reducido significativamente la deforestación (y emisiones de carbono). Los 28.8 millones de compensaciones restantes (32 por ciento) se habrían originado en proyectos probablemente asociados con cierta deforestación evitada, pero no en la medida esperada por los desarrolladores del proyecto.
A noviembre de 2021, esos 18 proyectos REDD+ habían emitido 62 millones de créditos de compensación de carbono. De ellos, al menos 14.6 millones (24 por ciento) ya han sido utilizados por personas u organizaciones de todo el mundo para compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, según las estimaciones de West y colaboradores, estos proyectos ya se han utilizado para compensar casi tres veces más emisiones de carbono que las que evitaron los proyectos, y hay otros 47.4 millones de compensaciones de carbono engañosas disponibles en el mercado.
Se debe hacer énfasis, que las compensaciones engañosas conllevan consecuencias negativas para la lucha contra el cambio global porque: 1) no compensan las emisiones liberadas por quienes las adquieren; 2) para la conservación de los bosques, no están reduciendo la deforestación tanto como se afirma, y 3) para la financiación futura de la conservación de los bosques, porque los riesgos para la reputación de verse contaminados por acusaciones de lavado verde (es decir, afirmaciones ambientales engañosas) pueden disuadir futuras inversiones.
También diversos autores argumentan que las compensaciones que utilizan las emisiones evitadas son un enfoque defectuoso para abordar la crisis climática, porque equilibrar las emisiones de combustibles fósiles con las del cambio de uso de la tierra no logra las reducciones necesarias para estabilizar el sistema climático. Además, la compensación refuerza las desigualdades globales porque las personas y empresas de altos ingresos continúan contaminando, mientras que las personas y los países de bajos ingresos soportan los costos asociados con la reducción de emisiones.
Sobre la cuestión más limitada de la credibilidad del mercado voluntario de carbono, el estudio de West y colaboradores muestra que se necesitan cambios importantes en la forma en que se calculan los créditos. Los autores consideran, que las metodologías utilizadas para construir líneas de base de deforestación para las intervenciones de compensación de carbono necesitan revisiones urgentes para atribuir correctamente la reducción de la deforestación a los proyectos, manteniendo así, tanto los incentivos para la conservación de los bosques, como la integridad de la contabilidad global del carbono. Asimismo, se necesitan evidencias más confiables e independientes, y cada vez más certeras de los métodos de contabilidad del carbono para evaluar la eficacia de los enfoques para la conservación de los bosques
Sin embargo, todo esto por sí solo no protegerá los bosques tropicales. La deforestación es impulsada principalmente por el cambio de uso de tierras forestales a tierras agropecuarias para producir productos agrícolas. Esta demanda puede reducirse a través del fomento de la agroecología; reducciones en el consumo global, por ejemplo, en el desperdicio de alimentos y en la demanda de carne y productos lácteos por parte de los grandes consumidores, en síntesis un manejo eficiente de las tierras agropecuarias. Las empresas también tendrían que ser reguladas para garantizar cadenas de suministro de productos básicos libres de deforestación. Además, si se va a renunciar a los ingresos de la expansión agropecuaria, los países y las comunidades requerirán ingresos por mantener las tierras que siguen siendo bosques, que deberán provenir de los países desarrollados causantes principales del cambio climático. Con un esfuerzo concertado debería ser posible detener la deforestación tropical y sus emisiones de carbono relacionados.

 

Sombras, calor y ciudades

Conforme con los registros del Servicio Meteorológico Nacional, la temperatura media nacional del mes de julio fue de 27.6 grados, valor 2.9 grados por arriba de la normal climatológica 1991-2020. Así, con los registros históricos, julio de 2023 se colocó como el julio más cálido, además de ser el mes más cálido comparado con cualquier otro mes del registro. El registro máximo de temperatura en el país fue de 51.1 °C y se registró el día 19 de julio en la estación Mexicali, Baja California. (https://smn.conagua.gob.mx/tools/DATA/Climatolog%C3%ADa/Diagn%C3%B3stico%20Atmosf%C3%A9rico/Reporte%20del%20Clima%20en%20M%C3%A9xico/RC-Julio23.pdf).
Estas altas temperaturas se agravan en las ciudades donde el calor del concreto en las calles y la ausencia de vegetación produce el efecto de las islas de calor, que elevan aún más las temperaturas respecto a las áreas circundantes. Para protegerse, la gente se refugia en las sombras de la ciudad, dado que el diferencial de temperatura es menor, incluso pueden cambiar los hábitos de vida, ya que muchas actividades se trasladan a horas nocturnas cuando la temperatura se reduce.
Todas las ciudades y municipios de México, sin excepción, se enfrentan o enfrentarán a desafíos similares de aumento de frecuencia de temperaturas extremas como los de Mexicali. En especial, las temperaturas extremas pueden ser peligrosas, especialmente para los residentes mayores. El calor y la deshidratación exacerban los problemas de salud existentes y pueden provocar la muerte. Posiblemente en México existe todavía un subregistro de cuánta gente ha muerto por el aumento de la frecuencia de las temperaturas extremas. Pero por ejemplo, en países desarrollados, como son los europeos, según un estudio publicado recientemente, unas 62 mil personas murieron a causa del calor en Europa en 2022 (https://www.nature.com/articles/s41591-023-02419-z).
Sin embargo, las olas de calor de hoy son sólo un anticipo del clima futuro. La mayoría de las ciudades mexicanas aún no están preparados para ello. Presupongo que serán escasas las ciudades del país que cuentan con un plan de protección contra el calor o una estrategia de adaptación climática operando en los hechos.
En la revista Nature, los científicos solicitan en un artículo a los planificadores urbanos que hagan de la creación de zonas de sombra el centro de su planificación. En igualdad de condiciones, los estudios han encontrado que la carga neta de calor en climas secos, templados y tropicales en todo el mundo es de 20 a 40 grados centígrados menos en la sombra, que en las áreas cercanas expuestas al sol. Se necesita una “infraestructura en la sombra”, escribe el equipo dirigido por el urbanista V. Kelly Turner, de la Universidad de California en Los Ángeles (https://www.nature.com/articles/d41586-023-02311-3).
Sin embargo, Kelly y colaboradores señalan que las comunidades marginadas y de bajos ingresos tienden a ser las más afectadas, porque con frecuencia viven en las zonas urbanas más calurosas y carecen de los recursos, como aire acondicionado, para hacer frente a la situación. Ejemplifican que, en un estudio de 2019, de 25 ciudades de todo el mundo, desde Berlín hasta Buenos Aires, se encontró que las áreas cálidas generalmente se concentraban en los vecindarios más pobres, en gran parte debido a la falta de dosel de árboles. Según el American Forests Tree Equity Score, un indicador nacional de las disparidades en la distribución de los árboles urbanos, los vecindarios más pobres de Estados Unidos tienen un 41 por ciento menos de árboles que los más ricos, y las personas de color suelen vivir en áreas que tienen un tercio menos de sombra que las áreas donde la mayoría de los residentes son blancos. Habría que estudiar si este patrón es similar para las ciudades mexicanas.
Limitar la exposición al sol a través de la sombra es una de las formas más eficientes y rentables de reducir los riesgos para la salud relacionados con el calor al aire libre. La sombra es fácil de crear utilizando árboles, edificios, marquesinas, velas de sombra, toldos y paredes, pero con frecuencia se pasa por alto en la planificación urbana y las estrategias de mitigación del cambio climático. Muchas ciudades carecen de sombra en las aceras, en las paradas de transporte público, fuera de los lugares de trabajo y en las áreas de juego de las escuelas. Los denominados “desiertos de sombra” urbanos, son lugares que carecen de la sombra necesaria para reducir la carga de calor y proteger la salud humana al aire libre, son parte de la experiencia vivida por las comunidades de bajos ingresos y exacerban las disparidades de calor y salud.
Para hacer frente a este desafío, las ciudades deben gestionar y mejorar la infraestructura que proporciona sombra, al igual que lo hacen con la energía o el transporte. Los académicos y los gobiernos deben adoptar mejores medidas de la carga de calor humano causada por la luz solar directa, evaluar la distribución de la sombra y planificar y evaluar intervenciones que reduzcan esa carga de manera efectiva. Deben asegurarse que esta infraestructura reduzca las desigualdades en lugar de exacerbarlas. Cada ciudad debe planificar para tener más sombra, y los científicos deben apoyar esos esfuerzos.
De hecho, se sabe desde hace mucho tiempo que las ciudades en particular tienden a sobrecalentarse. La forma en que las superficies de agua, los parques, los techos verdes y el suministro de aire del área circundante tienen un efecto refrescante ha sido durante mucho tiempo parte del conocimiento básico de los urbanistas.
Sin embargo, hasta la fecha, se le ha dado poca consideración a esto porque otras necesidades se consideran más importantes. Los espacios verdes están mal mantenidos o de plano transformados en muchos lugares, por ejemplo, cuando las autoridades los consideran un espacio subutilizado y lo destinan para otros usos públicos, como la colocación de monumentos.
Los gobiernos, en especial los locales, no deben dejar al azar qué tan bien se preparan para los próximos periodos de calor. Sus programas de adaptación al cambio climático deben dar respuestas eficaces a la crisis del calor. En países europeos se tienen propuestas económicas en términos presupuestales, como el designar y publicitar cuartos fríos en bibliotecas, almacenes o edificios de iglesias como “cuartos de protección contra el calor”, también conocidos como “refugios de enfriamiento”. Se puede acordar que las personas pueden obtener agua potable y llenar botellas de agua en todas partes.
Tales medidas mitigan el riesgo para los habitantes de la ciudad. Sin embargo, se debe atender las causas fundamentales de los problemas de calor urbano. Entre otras medidas a impulsar a nivel nacional pueden ser: promover más techos verdes, caminos verdes, nuevos parques hasta la creación o revitalización de cuerpos de agua y humedales casi naturales. Otro ejemplo, la Agencia Espacial Europea ofrece en el llamado programa Ecostress imágenes de calor para ayudar a los municipios con su planificación para reducir el calor. Así, las imágenes señalan térmicamente dónde las ciudades se están calentando más, es decir, dónde es más urgente reducir temperaturas a través de acciones urbanísticas.
En Europa, por ejemplo, como primer paso en la planificación del calor, los especialistas en salud no solo exigen una remodelación urbana rápida más amable con la gente, sino una atención práctica para los ancianos que viven en sus propios hogares. Se debe asegurar que las personas en peligro sean conocidas y que alguien las contacte dos veces al día durante una ola de calor y, si es necesario, se les lleve a un lugar fresco. La protección intensa de la salud de las personas en riesgo y un urbanismo más ecológico deben ser parte integral de un plan efectivo de protección contra el calor para las ciudades.
Los árboles se consideran un arma universal en la lucha contra las olas de calor, y con razón. Funcionan como refrigeradores naturales. El número de árboles en las ciudades debe de aumentar y no disminuir. Las nuevas áreas verdes deben surgir, y no deben existir la reducción de áreas verdes como premisa, así sea un metro cuadrado. Para ello, se requieren inventarios de arbolado urbano permanentes al respecto.
Muchas ciudades del mundo han declarado la guerra a las calles y plazas sin sombras de árboles. Están reverdeciendo calles frente a las escuelas, convirtiendo los parques infantiles en “oasis” protegiéndolos de la luz solar directa. Esto es urgente hacer igual en México.
Pero no basta con árboles y arbustos, dado que crecen lentamente, además cuidarlos se vuelve cada vez más complejo debido al aumento del calor y la sequía. Se requiere rediseñar las ciudades para den más sombra, usando toda la gama de fuentes de sombra.
En arquitectura, por ejemplo, se diseñan nuevas técnicas de sombreado: estructuras artificiales como toldos, pérgolas, velas de sombra hasta túneles. Posiblemente sin tales innovaciones, el espacio público en muchas ciudades podría volverse intransitable.
Asimismo, se está buscando normar para que cada proyecto de construcción cumpla con los requisitos de protección contra el calor, biodiversidad y uso eficiente del agua. En los actuales proyectos de construcción, cada propietario puede elegir fachadas que no dan sombra y por tanto calientan el área circundante o convierten su suelo en una fuente de calor como un jardín de grava o un estacionamiento sin árboles suficientes al aire libre. Los nuevos diseños de proyectos deben orientarse a enfriar el medio ambiente cuando hace calor, capturar agua durante las lluvias intensas y almacenarlo para los periodos secos, además de fomentar la biodiversidad urbana.
Es peligroso seguir ignorando las advertencias del cambio climático, se requiere promover la protección preventiva contra el calor. Muchos responsables políticos aún no han entendido que ya no pueden excusarse si mueren personas en su área de responsabilidad a causa del calor o la gente padece en las calles sin sombra.

Día del Sobregiro de la Tierra 2023

 

Los seres humanos han agotado los recursos ecológicos de la Tierra disponibles para 2023. Según los cálculos de la organización ambiental estadunidense Global Footprint Network, el pasado miércoles 2 de agosto fue el Día del Sobregiro de la Tierra de este año.
Global Footprint Network es una organización internacional de sostenibilidad dedicada –de acuerdo con su página electrónica– a crear un mundo donde todos puedan prosperar dentro de los medios de la Tierra (www.footprintnetwork.org).
En economía, el término “sobregiro” alude a la situación en la que alguien no dispone del suficiente fondo en su cuenta para cubrir un pago y es el banco el que finalmente le hace frente a través de préstamos, por ejemplo. Este concepto encaja y describe de manera gráfica y metafórica la situación en la que queda el planeta cuando, gastados todos los recursos ecológicos que se regeneran en un año, se empiezan a tomar prestados los del año siguiente.
Para determinar la fecha del Día del Sobregiro de la Tierra para cada año, Global Footprint Network, conforme con su página electrónica, calcula el número de días de ese año en que la biocapacidad de la Tierra es suficiente para proporcionar la Huella Ecológica de la humanidad. El resto del año corresponde al sobregiro global. El Día del Sobregiro de la Tierra se calcula dividiendo la biocapacidad del planeta (la cantidad de recursos ecológicos que la Tierra puede generar ese año), y la Huella Ecológica de la humanidad (la demanda de la humanidad para ese año) y multiplicando por 365, el número de días en un año:Biocapacidad del planeta / Huella ecológica de la humanidad x 365 = Día del sobregiro de la Tierra.
La Huella Ecológica Global y las métricas de biocapacidad se calculan cada año con las Cuentas Nacionales de Huella y Biocapacidad. Utilizando estadísticas de la ONU, estas cuentas incorporan los datos más recientes y la metodología contable más actualizada.
A primera vista, parece un progreso porque el Día del Sobregiro de la Tierra del año pasado ya fue el 28 de julio de 2022. Parece que las personas usaron menos recursos en 2023 que en 2022. Pero, de hecho, todos los datos se actualizan cada año con las últimas recopilaciones de datos y métodos para poder establecer comparaciones. Según esto, con la actualización de cálculo, el Día del Sobregiro de la Tierra 2022 no cayó el 28 de julio, sino el 1 de agosto. En consecuencia, es inexacto simplemente mirar los relatos de los medios de comunicación de años anteriores para determinar los Días de Sobregiro de la Tierra pasados.
Así, para mantener la coherencia con los últimos datos de la información científica, se vuelven a calcular cada año las métricas de la Huella Ecológica para todos los años anteriores desde 1971, por lo que las métricas de cada año comparten un conjunto de datos comunes y exactamente el mismo método de contabilidad.
Existe una tendencia general de la progresión de la fecha año tras año, que, como ahora entiendes, es rigurosamente idéntica a la de la Huella Ecológica (dado el hecho de que la biocapacidad de la Tierra permanece básicamente sin cambios). En las últimas décadas, la fecha ha ido subiendo en el calendario cada año, aunque a un ritmo más lento.
Asimismo, en particular cada país tiene su propia fecha según el consumo de recursos. Por ejemplo, Estados Unidos entró en sobregiro el 13 de marzo, Alemania el 4 de mayo, Chile el 15 de mayo, Argentina el 24 de junio; México entrará en sobregiro el 31 de agosto y Colombia lo hará el 8 de noviembre.
Es decir, pueden existir responsabilidades comunes pero diferenciadas entre los propios países. A veces se nos olvida esta triste realidad del sistema de libre mercado, que ha hecho un mundo desigual y destruido las bases de la vida por unos cuantos ambiciosos. Obviamente el esfuerzo está en los países que tienen los mayores sobregiros como son los denominados países desarrollados, la métrica por país de su sobregiro evidencia a estos de forma escandalosa.
La utilidad de métricas como la huella ecológica y la biocapacidad en sus diversas escalas, país, región, ciudad o empresa es que se puede evaluar su posición actual y determinar cómo puede contribuir a reducir la propia huella ecológica, y por tanto posponer este tipo de fechas como el Día del Sobregiro de la Tierra, así como proporciona información valiosa para estrategias con visión de futuro que abordan la seguridad de los recursos y permiten la transición hacia una economía sostenible.
Para vivir en equilibrio con la naturaleza y detener los sobregiros derivados de la contaminación, el impacto del cambio climático o la extinción de la biodiversidad, el Día del Sobregiro de la Tierra tendría que posponerse progresivamente en los próximos años hasta llegar a diciembre. Las soluciones a nivel mundial para retrasar el Día del Sobregiro de la Tierra son múltiples y conocidas, el tema es que realmente se realicen. Cada esfuerzo cuenta y puede marcar la diferencia en la búsqueda de un futuro más equitativo y sostenible para todas y todos.
P. D. Moral para algunos políticos es un árbol que da moras. No es “normal” lo que sucede; no robar, no mentir y no traicionar son sólo palabras huecas para muchos. Lo peor es que cuando tiene que ser gobierno ni siquiera reconocen sus limitaciones al mal gobernar. El fin justifica los medios, es la triste realidad. Peor aún, hasta se dicen de izquierda, cuando en realidad son vulgares camaleones de la política, y representan todo contra lo que se lucha por la izquierda.