En el acto de AMLO en Tlapa, abuchean al gobernador simpatizantes de Morena

Asistentes a la gira del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, alzan la mano a favor para que el gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores omita su discurso, a pregunta expresa hecha por el mandatario . Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Rechiflas, abucheos y gritos de “fuera, fuera…”, recibió el gobernador Héctor Astudillo Flores de miles de asistentes al acto que encabezó este viernes el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, quien vino a anunciar a Tlapa el programa Pensión para el Bienestar de las personas con discapacidad.
En esta primera visita del primer presidente de izquierda de la época moderna, prevalecieron viejos vicios de gobiernos priistas y panistas. Jóvenes y niños fueron sacados de sus aulas para esperar y darle la bienvenida al presidente, bandas de música amenizaron el evento, mientras que policías federales y militares resguardaron a discreción las instalaciones donde encabezó el evento.
En los alrededores de la Unidad Deportiva, las calles fueron remozadas, las guarniciones y fachadas pintadas para recibirlo. El presidente llegó con casi una hora de retraso. Los asistentes fueron convocados para estar a las 2:30 y López Obrador llegó a las 3:40 de la tarde, mientras que algunos contingentes llegaron desde las 6 de la mañana a esta ciudad.
Organizadores del acto informaron que hubo una asistencia de entre 8 y 10 mil personas.
Los miles de asistentes llegaron con fólders con solicitudes de obras y apoyos diversos para entregárselos “al presidente de la esperanza”, como dijo Nemesio Ortiz, un campesino que vino de Malinaltepec para pedirle a López Obrador la pavimentación de su carretera, solicitud que vienen planteando desde hace 15 años.
Otros con lonas enrolladas se quejaron de que el personal de seguridad les impidió meterlas. Uno de ellos, Jacinto Sánchez, quien llevaba bajo el brazo una con la foto suya y de López Obrador que decía: “señor presidente AMLO, los indígenas y Afromexicanas necesitan apoyo para hacer deportes de alto rendimiento”.
Sin embargo, la mayoría de los grupos inconformes entró sin mayor problema, como los integrantes del Movimiento por la Libertad de los Presos Políticos en Guerrero, quienes desplegaron una larga manta en la que se leyó: “Libertad a los Presos Políticos”, mientras que durante la intervención de López Obrador gritaron incansablemente: “presos políticos libertad”.
Su persistencia tuvo frutos cuando casi al finalizar su discurso, López Obrador anunció que “vamos a sacar de la cárcel a todos los presos políticos y a los luchadores sociales”. En seguida se comprometió también a esclarecer el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa.
En los alrededores de la Unidad la euforia no aminoraba y a cada anuncio del presidente arrancaba aplausos, aunque no todos compartían esa euforia. Muchos de los funcionarios del gobierno de Héctor Astudillo a medio discurso comenzaron a abandonar las instalaciones. Entre ellos se vio al secretario de Desarrollo Social, Mario Moreno Arcos, el secretario de Asuntos Indígenas y Comunidades Afromexicanas (SAICA), Javier Rojas Benito, ambos seguidos de sus colaboradores.
A diferencia de los actos priistas, los funcionarios, en esta ocasión, no tuvieron un lugar en el templete al que solamente subieron López Obrador y su secretaria de Bienestar, Luisa María Albores, y el gobernador Héctor Astudillo Flores.
Cuando el gobernador fue presentado para dar la bienvenida el presidente al inicio del acto, arrancó una extendida rechifla con abucheos y gritos, hasta que tuvo que salir en su apoyo López Obrador.
El presidente aplaudió como para avalar la intervención del gobernador, después con la palma de la mano hizo señas a la muchedumbre para que se calmara, pero las expresiones de desaprobación aumentaron y el gobernador, turbado, tuvo que suspender su intervención.
Entonces, López Obrador fue en su apoyo, lo abrazó, y le quitó el micrófono; “hay que portarnos bien, ya acabó la campaña, hay que ser respetuosos de las autoridades, no se resolverá nada con gritos”.
Y enseguida pidió: “Levanten la mano quienes quieran que el gobernador no siga hablando” y una mayoría alzó al unísono los brazos en medio de gritos de desaprobación y más rechiflas.
Luego el presidente volvió a pedir: “ahora levantan la mano quienes quieran que siga hablando”, y muy pocos lo hicieron, pero López Obrador sentenció que hubo un “empate” en medio de nuevas expresiones de rechazo al gobernador, quien se apresuró a dar la bienvenida y terminó su brevísima intervención.
Desde atrás hubo gritos de “ratero”, “orden y paz” –en alusión al slogan de la campaña de Astudillo por la gubernatura– y “corrupto”, expresiones que contrastaron con los “es un honor estar con Obrador” que se escucharon cuando el presidente comenzó un discurso que duró más de una hora en el que volvió a reiterar algunas de las 100 acciones que anunció en el acto público en Zócalo de la ciudad de México el día de su toma toma de protesta el 1 de diciembre pasado.

Oran laicos, católicos y comerciantes en Iguala para que pare la violencia y haya justicia

Miembros laicos de la Pastoral Social del Decanato de Iguala y de la coordinación de Casa Siloé de la iglesia de San Gerardo así como comerciantes, miembros de hermandades católicas y familiares del dirigente social perredista ejecutado en 2015, Francisco López Liborio, oraron la tarde de ayer en la plaza de la estatua a la Patria Trigarante para pedir paz y exigir justicia por las víctimas de la violencia en Guerrero.
El miércoles de la semana pasada en conferencia de prensa los miembros laicos de la iglesia católica habían convocado a una marcha por la paz para la tarde de ayer, sin embargo la apatía de la población fue mayor y sólo asistieron 30 personas por lo que la marcha se suspendió y sólo se hizo oración por la paz y para la justicia después de las 6 de la tarde.
“Señor Jesús, tú que eres nuestra paz, mira nuestra patria dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad. Consuela el dolor de quienes sufren, da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan, toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte, dales el don de la conversión. Protege a las familias, a nuestros niños, a nuestros adolescentes y jóvenes, a nuestros pueblos y comunidades”, fue parte de la oración leída junto a una imagen de la virgen de Guadalupe y veladoras encendidas.
A la cita llegaron miembros de movimientos laicales del decanato de Iguala vestidos de blanco y con veladoras, también representantes de la Liga Misionaria Juvenil, comerciantes y familiares del dirigente social perredista ejecutado a balazos el 9 de junio de 2015, Francisco López Liborio.
Por parte de los organizadores se dio a conocer que la marcha convocada para ayer coincidió con las rotaciones que se están haciendo de sacerdotes en las iglesias de Iguala que pertenecen a la diócesis Chilpancingo-Chilapa y afectó para que llegaran más católicos a los que se les había hecho la invitación. (Alejandro Guerrero/Iguala).