Octavio Klimek Alcaraz

Playas limpias e información ambiental

Con la reciente visita del secretario de la Semarnat, Alberto Cárdenas Jiménez, a Guerrero, se anunció la esperada reactivación del Sistema de Información sobre Calidad de Playas de Recreación. Es bueno hacer un análisis del mismo a partir de su presentación el año pasado, en el caso concreto de Acapulco.

Acapulco siempre ha sido un símbolo histórico de la actividad turística en México. Es también, lamentablemente, el ejemplo que siempre se subraya en distintos foros de lo que no se quiere repetir en materia de políticas urbanas y ambientales en otros sitios turísticos del país y del mundo. La irracionalidad en su planteamiento urbanístico original, motivada por la codicia de la ganancia económica rápida y fácil, generó una actividad turística de alto impacto, despilfarrando recursos naturales, en especial su hermoso paisaje, con gran agresividad hacia el entorno.

El tema de la calidad del agua de sus playas para la recreación se volvió un tema incómodo para muchas y diversas administraciones públicas, simplemente se evitaba el tema, y no se garantizaba el acceso a la información a la sociedad. La principal causa que he escuchado es que si se proporcionaba información ambiental, con datos de deterioro en el ambiente en Acapulco, se atacaba directamente la actividad turística, como si esto fuera una simple relación causa-efecto. No omito mencionar que para muchos de estos creyentes en ocultar información ambiental, o presentarla cuando los datos son convenientes, deben suponer que los turistas sólo son cifras de ocupación, “objetos”, y no seres humanos. Es decir, a los turistas no se les dan opciones para decidir en principio si se bañan junto a descargas de aguas residuales o en aguas limpias.

Hay asuntos de fondo, éticos y morales, que tienen que reflexionarse en el sector turístico, si verdaderamente se quiere hacer de Acapulco el gran centro turístico internacional que algún día fue.

En mi opinión, falta más trabajo de investigación para comprobar esta relación directa entre turismo y ambiente en Acapulco. Incluso me atrevo a suponer que gran número de turistas no colocan –desafortunadamente– en la balanza, el tema ambiental al tomar su decisión de venir a Acapulco, por lo menos al nacional

–el turismo masivo internacional encontró hace años una enorme oferta de destinos turísticos alternos mejor cuidados. Además de que en Acapulco las playas son visitadas por muchos turistas, principalmente en función de sus necesidades propias de recreación, tradición y economía.

La posible causa es que no hay en general una cultura ecológica entre la mayoría de los turistas nacionales, por falta de educación ambiental para valorar este tipo de información. Basta con ver el comportamiento promedio de este tipo de turistas, como grandes generadores de desechos en las propias playas. Incluso, cuando se presentó por primera vez el Sistema de Información, daba la impresión de que existía un incentivo perverso entre algunos turistas para ir a determinadas playas y demostrar su inmunidad a los potenciales microorganismos.

Cuando a principios de abril del año pasado, previo a la Semana Santa, se presentan los resultados nacionales del primer monitoreo del Sistema de Información sobre Calidad de Playas de Recreación, se buscó impulsar una estrategia conjunta entre autoridades, y representantes del sector turístico, básicamente para mitigar cualquier efecto publicitario adverso hacia Acapulco.

Los datos en el sistema de información mostraban que la mayor parte de las playas de recreación de Acapulco se encontraban en condiciones de buena calidad, por lo que se trató de dar énfasis a esto, para comunicarlo primordialmente a la ciudadanía. Se buscaba trabajar una campaña de información proactiva en ese sentido. Sin embargo, en un par de días a la presentación conjunta por las autoridades del sistema de información en las instalaciones de PROTUR, algo que aún desconozco qué pasó, y se cambió la estrategia acordada, muchos actores del proceso, buscaron hacer su clientela a partir de cuestionar y deslegitimar al sistema de información, con resultados en mi opinión contraproducentes.

De repente Acapulco, se encontró sobrexpuesto sobre el tema en medios de comunicación, a diferencia de sitios turísticos con problemas similares, como por ejemplo Veracruz. No se observó que al descalificar permanentemente ante medios de comunicación los resultados, cuestionaron todos los resultados positivos para Acapulco, lo cual fue lamentable. Se llegó al extremo, con comentarios propios de la intolerancia, al señalar a aquellos que no coincidieran con el ocultamiento de información ubicándolos como “enemigos de Acapulco”.

Otro tema polémico fue colocar banderas conforme a los criterios del sistema de información. Como muchos saben, el pretender colocar banderas rojas in situ en dos playas de Acapulco, el símbolo de riesgo sanitario como instrumento informativo y no coercitivo para el bañista, propició mayores desencuentros entre las propias autoridades, así como con los mismos ocupantes y trabajadores de esas playas. Esto fue, por cierto muy diferente con la colocación de las llamadas banderas azules, símbolo de las playas limpias, que fueron incluso “clonadas”, perdiendo sentido y legitimidad las propias banderas azules.

Existieron adicionalmente cuestionamientos, desde los serios y fundamentados hasta los superficiales propios de la ignorancia del tema, a los propios resultados por los métodos empleados, en especial sobre la representatividad de los muestreos tanto en tiempo y espacio, el uso de indicadores biológicos para la calidad del agua como enterococos y no sólo coliformes.

Otro tema polémico fue, y es, sobre los niveles de riesgo para la salud humana con mala calidad de agua marina. Aquí falta todavía mucho trabajo de investigación para el caso de México y en especial Acapulco. En lo personal, creo que no se debe especular con los riesgos para la salud humana, y deben siempre imperar los principios de prevención y el precautorio; no esperar a que pase el peor de los escenarios. Por algo la Secretaría de Salud federal participó intensamente en el diseño del Sistema de Información. Ante esto, considero, que si se busca la verdad científica y para servir a la sociedad, sería bueno impulsar un seminario y debate público en el que participaran los especialistas del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, Semarnat, Secretaría de Salud y Secretaría de Marina, quienes diseñaron el Sistema de Información y aquellos que lo han cuestionado, incluyendo el actual Secretario de la Semarnat.

Más allá del mencionado debate, que debe ser para fortalecer el Sistema de Información, los hechos hablan por sí mismos, más de 100 millones de pesos fueron invertidos por los tres órdenes de gobierno tan sólo en 2003, para atender los problemas identificados por el Sistema de Información; aunque es obvio que son insuficientes para todo lo que se requiere en la materia. La pregunta sería, si habría tales inversiones financieras a esos sitios en particular, ocultando la información como se hizo durante años. Aquí en su momento se deberá discutir por cierto, los logros modestos para tratar de comenzar a transparentar y lograr la participación de los ciudadanos en la planeación y el diseño de los propios proyectos públicos, como es el caso de Caletilla y Caleta.

En ese sentido, es bueno destacar el impulso a la corresponsabilidad entre los ciudadanos que viven de la actividad turística en muchas de estas playas. Ellos exigieron cambios, ellos mismos se comprometieron con muchos sacrificios a ordenar sus playas. Ellos nos demostraron que aman a Acapulco, los frutos esperamos verlos pronto en Caletilla, Caleta y Tlacopanocha.