En la cuesta de enero, que no es tanta

Con los temblores que se replican cientos de veces en la Costa Chica de Guerrero, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte del ejército estadunidense en Caracas, Venezuela, parece que el año nuevo se anuncia demasiado movido, y parece que los únicos con la fortuna de celebrar algo somos los mexicanos quienes hemos dejado para la historia los ocurrentes aumentos de precios a que nos acostumbraron los neoliberales en esa larga noche de su gobierno.
Por eso me alegro de que en Zihuatanejo solo los revendedores de bolillos que caminan por la calle hayan aumentado tres pesos a su mercancía y ahora valga 10 pesos la pieza de ese producto que ha pasado a ser de consumo popular.
Así las cosas, si nos fijamos bien, la vida sigue cumpliendo sus ciclos. Por ejemplo los cerezos de mi calle, que planté hace hace 15 años, recibieron el año estrenando follaje. En una semana se deshicieron de las hojas viejas tapizando el suelo. Junto a su renovada fronda brotaron pequeños ramos de flores blancas y menudas, eso parece alegrar a los pájaros que cantan desde el amanecer adivinando la proximidad de sus frutos.
Los almendros en cambio parecen cansados de su permanente cambio de hojas, pero no dejan por eso de florear todo el tiempo, dando tarea a las abejas que desde temprano y hasta el atardecer no dejan un día de libar el néctar dulce de sus flores.
El clima refrescó también en el nuevo año y he seguido pendiente cada día lo que nos dicen las cabañuelas cuyo veredicto es que tendremos buena temporada de lluvias que empezarán en el mes de junio, con algunas atípicas en octubre.
En mi paseo matutino para encontrarme con el mar veo los cambios del año en los árboles frutales del camino. Los árboles de mangos estrenan sus racimos de frutos verdes colgando de sus ramas.
Sólo los guamúchiles se han adelantado con sus vainas entre verdes y rojas, enroscadas y maduras hasta reventar, dejando caer al suelo su pulpa que es un “arilo” generalmente blanco, algunos pocos rosado y otros de un rojo llamativo. Todos guardan en su interior una semilla delgada, dura y negra que a nadie alimenta como tal pero que da origen a nuevas plantas.
Los guamúchiles son comida que atrae a las chachalacas del cerro Viejo, las que bajan volando de par en par hasta los árboles de la ciudad, en una ruidosa fiesta de chac, chac, chac, con sus largas colas obscuras y su cuerpo esbelto como pollas. Van por las pepas blancas y rojas que cuelgan de los guamúchiles.
Los vecinos con mascotas son los primeros en llegar al parque lineal, pero también los deportistas de todas las edades, unos trotando, otros caminando, algunos en bicicleta otros en patines, todos van y vienen.
El que nunca falta es el repartidor de frutas y verduras con su triciclo hasta el tope. Ahora viene la señora que apenas puede cargando semejante pescado cuyo cuerpo exhibe a la mitad de su bolsa improvisada. Ella viene del muelle y dice que aprovechó el precio casi regalado del pescado.
Y mientras camino respondiendo los saludos habituales del señor que pasa siempre alegre con su vaso de café en la mano, y el del cura jubilado que pasa montado en su bicicleta.
La mejor parte del trayecto sigue siendo la calle Josefa Ortiz Téllez Girón, que comienza en la esquina del paseo del Palmar, a media cuadra de la plaza Kioto. Es la colonia La Madera, y son apenas cien pasos que camino con el suelo tapizado de hojarasca de las parotas, ceibas gigantes y los guamúchiles que la resguardan y nos cubren de frescura y sombra. (Por cierto que recibimos con beneplácito el exhorto del Congreso del estado para que las autoridades ambientales incluyan a la parota como especie en riesgo como recurso natural que requiere ser protegida).
En seguida se llega al andador que desemboca en el mar y que muchos paseantes recién llegados buscan con afán arrastrando sus maletas.
En este año que comienza abundan los grupos de turistas canadienses que caminan Zihuatanejo como cualquier vecino, y claro que su número no se compara con los cientos de visitantes del Bajío que llegan en autobuses rentados los fines de semana. Pero esta es la característica del puerto donde nos alegra vivir y tenemos que compartir.
Así, llego por fin a La Pedreguera, en el extremo de la playa y del Paseo del Pescador donde el público es mayormente de mujeres esforzadas haciendo yoga.
Lo primero que me atrae en mi paseo por la playa es el par de garzas blancas que pocas veces veo aquí. Se trata de madre e hija, por su tamaño, pacientes y quietas que lucen como adorno de las piedras su plumaje blanco. La mayor de pico negro y patas amarillas con sus rodillas nudosas y negras, la menor de pico amarillo y patas negras, ambas inmóviles, esperando que se aparezca alguna presa.
El mar ha traído hasta la orilla de la playa una capa de sargazo que los trabajadores municipales recogen en carretillas, y cuento hasta 40 pelícanos que vuelan en fila, cruzando la bahía, como si estuvieran dejando sus nidos en la playa de La Ropa, atraídos por la pesca hasta la orilla del cerro del Almacén.
Llego donde hay una piedra de respaldo que me aísla de los que caminan y me acerca al mar donde ahora tengo a la vista al enorme barco crucero que llega a la bahía en un silencio absoluto, como si respetara el sueño de los porteños, pero luego el silencio se interrumpe cuando las cadenas liberan sus anclas de la proa, ya estacionado frente al Capricho del Rey.
Como si fuera un ritual, entonces tomo mi turno en el agua tibia y relajante de la poza que es como caricias de las olas que vienen y van.
Mirando el entorno desde mi lugar en las rocas, voy dando cuenta de lo que me rodea, ejercitando a mi ojo como lo propone Federico Nietzsche, hasta que aprende a esperar pacientemente, entonces aparece frente a mí el milagro del pez volador que irrumpe sobre la superficie del mar.
Antes he visto en mi poza el diminuto pez azul y solitario que casi siempre viene a saludarme.
Después de media hora salgo del mar asumiendo el reto de caminar erguido sobre las piedras lizas sin resbalarme, hasta la orilla donde, sentado, espero a secarme el agua para vestirme mientras leo y luego regresar a mi casa.
Casi llegando nuevamente a la plaza Kioto
Con esta historia saludo el nuevo año y a mis lectores deseándoles lo mejor para sus vidas.

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El blindaje mexicano

Cuando el 4 de enero se conoció la noticia del secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro por fuerzas militares de Estados Unidos que bombardearon su residencia del fuerte–Tiuna de Caracas, con una secuela de muertos aún sin cuantificar, mi esposa como yo y muchos mexicanos estaba indignada y asustada por el acontecimiento, por eso en la búsqueda de cierto consuelo o solidaridad, al comentar con los vecinos la noticia, esto fue lo que escuchó.
–Pero eso del abuso del más fuerte sobre el más débil ha sido siempre, doctora, le dijo nuestro amigo Pablo.
–Y entonces las leyes, ¿para qué sirven? –le respondió todavía con más coraje Palmira.
–Pues creo que las leyes están hechas nomás para los que no tenemos poder, porque todas son para el beneficio de los más fuertes, y cuando les estorban, nomás las hacen a un lado –continuó diciendo nuestro amigo.
Y como esa respuesta simple de nuestro vecino es la común que se escucha, un poco para auto consolarnos, me propongo explicarlo en el presente artículo para entender más a fondo el significado que tiene para todos el secuestro del presidente venezolano.
Dicen los especialistas en derecho internacional que si un tribunal en Estados Unidos había acusado a Nicolás Maduro de delitos en contra de aquel país, lo que procedía era dictar una orden de arresto con base en los acuerdos de extradición firmados entre ambos países, pero la acción militar para secuestrar al presidente Maduro no siguió ese camino, sino que pasando por encima de sus propias leyes, con solo la orden presidencial de Donald Trump el ejército intervino, sin esperar tampoco el permiso del Congreso de su país, que es el único capacitado para tomar esa decisión.
También en el artículo 2 de los derechos de los Estados de la ONU dice que está prohibido el uso de la fuerza de un Estado contra cualquier otro país soberano.
Por eso resulta indignante que frente a los ojos del mundo Donald Trump haya dejado de lado todo procedimiento legal usando criminalmente la fuerza para secuestrar a un presidente constitucional provocando la muerte de 34 militares cubanos que participaban en su resguardo, sin saber aún cuántos venezolanos también perdieron la vida.
Hasta aquí los hechos del 3 de enero dan la razón a la opinión de nuestro vecino. Se trata de una acción de fuerza de parte de quien gobierna el imperio con el ejército más poderoso del mundo, actuando contra un presidente de un país débil militarmente.
Sin embargo, para todos ha quedado claro
que el origen de la violación del territorio venezolano y el secuestro de su presidente constitucional tiene como objetivo apoderarse de la enorme riqueza petrolera que, al decir de los especialistas, alcanzaría para satisfacer las necesidades de combustible de Estados Unidos durante los próximos 60 años, produciendo 2 millones de barriles de petróleo diarios que están disponibles en los miles de campos petroleros listos para operar.
Pero es importante también destacar que apoderarse de la mayor riqueza petrolera conocida en el mundo, calculada en más de 3 mil millones de barriles de petróleo, no fue una ocurrencia de Donald Trump, sino una exigencia de las grandes empresas petroleras y de la necesidad que tiene la industria de asegurar el combustible que en territorio estadunidense se está agotando, por eso los dueños del petróleo financiaron su campaña aportando más de 26 millones de dólares con el compromiso de apoderarse ya de toda la riqueza del mundo para la nueva etapa de dominio militar del imperialismo, por eso se habla de que Estados Unidos se anexará Panamá, Canadá y Groenlandia.
El tráfico de droga hacia Estados Unidos desde Venezuela y la acusación contra Nicolás Maduro de encabezar el Cartel de Los Soles, que fue un invento de sus organismos de espionaje para convencer al mundo de su presunto interés por el pueblo venezolano, un pretexto de esa acción de piratería que ahora va por el botín.
Por eso después de secuestrar al presidente Nicolás Maduro y llevarlo a una Corte federal de Nueva York, junto con su esposa Cilia Flores, Donald Trump ha dictado a la nueva presidenta Delcy Rodríguez, la orden de entregar a Estados Unidos 50 millones de barriles de petróleo que serán llevados en barco a muelles estadunidense para que, como botín de guerra, se vendan en el mercado mundial al precio corriente que media en 60 dólares el barril, lo que sumado representan algo así como 3 mil millones de dólares, cantidad que dice será administrada por él como su propio botín ignorando al Departamento del Tesoro, así que ya veremos si el presidente tiene también el poder para tomarse esas atribuciones.
Lo cierto es que después de lo ocurrido nadie en aquel país invadido lo ha celebrado, quizá porque todos sabemos que no hay un solo país en el mundo de los más de cien que ha invadido Estados Unidos que haya mejorado después de su invasión.
Eso es lo que deben observar los miembros de la derecha mexicana que esperan el apoyo de Trump para que les ayude a retomar el poder y tampoco que durante años el gobierno estadunidense promovió a través de sus organismos de espionaje, propaganda y subsidio, la división de la sociedad venezolana, financiando a los grupos y partidos de derecha desde que triunfó la izquierda con Hugo Chávez. En Venezuela repitió el mismo esquema que utilizó en 1973 para derrocar al doctor Salvador Allende en Chile, generando artificialmente escasez de alimentos, desempleo, inseguridad y miedo entre la clase media, lo que provocó el desplazamiento y la emigración de más de 8 millones de venezolanos que salieron de su país para buscar asilo en Estados Unidos, Colombia, Perú, Brasil, entre otros. Una manera inhumana del imperio para mostrar al mundo la supuesta inoperancia de la izquierda en el gobierno de cualquier país, a ninguno de los cuales le permite la oportunidad de trazar su propio destino conforme a sus ideas e intereses, como es el caso de Cuba cuya situación de atraso la administra el imperio como muestra y castigo de quienes comparten el ideario castrista y guevarista.
El lance de Donald Trump contra Venezuela lo debemos ver como el inicio de la nueva etapa del imperialismo en la que se deja al margen la política y la diplomacia para que entre en escena el militarismo. Hacia afuera de su país la guerra y hacia adentro un Estado policiaco con su secuela de muertes como la ocurrida recientemente en Minneapolis donde fue asesinada por la policía de Inmigración la estadunidense Nicole Renee Good, madre de tres hijos, querida por sus vecinos y simpatizante de los derechos de los migrantes que se manifestaba contra las redadas.
Ante esa nueva realidad es que los mexicanos debemos estar unidos en torno al gobierno de la 4T para blindarnos de posibles invasiones y para hacer que nuestro país se convierta en potencia mundial como ejemplo de las ventajas que tiene atender primero a los más pobres y vulnerables como método duradero de progreso, paz social, salud y felicidad, sin caer en la idea fácil de que nos conviene que Donald Trump nos invada para combatir el narcotráfico, pues bastante hemos aprendido de nuestra historia de que las invasiones, a la postre resultan más costosas y ominosas que si nos ocupamos nosotros mismos de resolver nuestros problemas.
Recordemos que lo fácil es permitir que entre otro ejército pero lo verdaderamente difícil es que salgan sin llevarse el botín como ocurrió en 1848 que casi nos dejan sin territorio.
No olvidemos que en sus últimas declaraciones Donald Trump ha dicho que en adelante no habrá miramientos porque el único límite a su ambición de dominio es lo que le dicte su “conciencia y moralidad” que, como todos sabemos, carece de ambas.
Por fortuna el blindaje de México está en la politización y toma de conciencia de su pueblo, por eso no lo ha vencido ni la propaganda pagada de la derecha nacional e internacional que no ha logrado levantar del basurero de la historia a los partidos tradicionales que nada lograron para el pueblo en su docilidad con el imperio durante los 30 años que gobernaron.
Por eso la mejor defensa de nuestra soberanía es levantando la voz con la frase del insigne insurgente Vicente Guerrero. La Patria es Primero.
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Se seca el río Limpio

No se conoce el origen del nombre de río Limpio en Quechultenango pero me imagino que no se requirió mucha ciencia para bautizarlo comparándolo con el Huacapa, el río que comparte el mismo lecho al arribar a nuestra cabecera municipal Quechultenango.
La diferencia es evidente porque aparte de que nuestro río nace muy cerca del pueblo, sin ningún otro asentamiento intermedio que lo ensucie, su agua es limpia, ligera y dulce, permanente todo el año y de mucha mejor calidad para el uso doméstico que la del río Azul que aunque cristalina, es salobre y no apta para el riego de los cultivos.
Pero del río Limpio, del que poco se habla y menos se conoce, que nace de los pliegues del cerro de Naranjitas, tiene un valor y calidad inapreciables porque es el que da vida a la comarca regando el territorio del ejido donde se producen los alimentos básicos para los poco más de 5 mil habitantes de la cabecera.
Apenas con la construcción de una pequeña represa en la década de los años cincuenta del siglo pasado, se amplió el distrito de riego que los españoles dueños de la hacienda cañera de San Sebastián construyeron durante el virreinato.
Esa parte del ejido conocida como el “Casco” de la hacienda fue el granero que alimentó a los habitantes en tiempos de sequía por la bendición del riego que les permitía sacar dos cosechas al año. Por eso cuando se construyó la represa, el cultivo de temporal pasó a segundo plano, y el riego cubrió gran parte del llano convirtiéndose en el granero de la región.
Sin embargo, como el agua era abundante nadie se preocupó por administrarla pensando en el futuro, hasta que este nos alcanzó.
La gente quedaba satisfecha cumpliendo con la costumbre ancestral de la petición de lluvia para que nunca falta ni a los cultivos ni a las personas, plantas y animales.
Ante la ausencia de una política de largo plazo para garantizar el abasto de agua, las autoridades siempre reaccionaron ante los hechos y cuando el manantial dio muestras de adelgazamiento la autoridad municipal promovió la reforestación de una pequeña área aledaña al manantial, sin ninguna influencia en la cuenca.
Cuando se conoció la escasez del agua y la población creció surgieron iniciativas de asociación de vecinos para abastecerse al margen del sistema municipal, igual como sucede en muchas partes del país, los que tenían recursos propios compraban y conectaban sus mangueras al manantial y otros se organizaban y cooperaban para el mismo fin.
Hace 40 años, por ejemplo, los habitantes de Coxcamila decidieron entubar el agua desde los linderos de Quechultenango con Mochitlán tomando el agua de un manantial conocido como el Carrizal. Así resolvieron su problema y conflictos con Quechultenango que los proveía de agua para el uso doméstico y les permitía el uso del río para llevarle mediante acequias para el riego de su cultivo, hasta que el agua dejó de escurrir porque toda la del manantial fue requerida por los habitantes de la cabecera municipal.
Claro que del impacto provocado en la vida de las plantas y animales que se alimentaban de los manantiales nadie se ocupó, aún cuando el daño por el consumo del agua del Huacapa era evidente.
Por la baja en el aforo del manantial del río Limpio fue que se prohibió el uso de las llamadas “cámaras” de pólvora usadas para amenizar las fiestas con su estruendo al detonar, porque su explosión eran tan fuerte que hacía retumbar los cerros y se creía que eso afectaba las corrientes subterráneas al provocar derrumbes en perjuicio de los manantiales.
Otro momento de preocupación por el destino del manantial del río Limpio fue el continuo de los explosivos de dinamita que se uso cuando se construyó la carretera a Santa Cruz y Pueblo Viejo. El estruendo de los explosivos era tan fuerte y constante que mis paisanos se empezaron a preocupar, sobre todo porque la construcción del camino no avanzaba. Se invirtieron años en el mismo tramo frente al manantial y hasta se corrió la versión de que se debía a que los constructores del camino no habían pedido permiso al espíritu encargado de velar por el manantial. Reforzó esa versión la ocurrencia de varios accidentes humanos y hasta la pérdida de maquinaria pesada que se rodó. Dicen que lo más desesperante para los trabajadores era que los tramos construidos en meses desaparecían por completo ante las lluvias tormentosas. El caso es que hicieron una ceremonia para pedir permiso al espíritu del agua comprometiéndose a ya no usar explosivos. Sólo entonces pudieron llegar a la cima y remontar el cerro.
Lo cierto es que la escasez del agua para el consumo humano obligó a las autoridades a tandear su distribución y ya hace muchos años que solamente en determinados días de la semana se tiene agua en las tomas domiciliarias, más bien se tenía porque con el temblor del día primero de enero el manantial del río Limpio quedó exhausto, el agua dejó de manar y las llaves en las casas comenzaron a expulsar lodo.
En mi pueblo fuimos pocas las familias que tuvimos la fortuna de vivir en la abundancia del agua que nos surtía el río Limpio, y menos los que participamos en la petición anual de la lluvia para que nunca faltara.
Todos disfrutamos del agua diáfana del río que pasaba bordeando el pueblo y se aprovechaba para regar los árboles de los patios en las casas.
Eran los tiempos en que se acostumbraba que todo mundo tomara su baño en el río, con pozas de uso exclusivo para las mujeres y su ritual de hacer cantar el agua.
Todo mundo sabía nadar y nadie era ajeno a la pesca. Los jóvenes y adolescentes éramos los que infundíamos la alegría con risas y gritos jugando el lagarto. Fue en ese río donde muchos aprendimos a nadar y a echar clavados.
Para fortuna de nuestra familia teníamos el río literalmente a nuestros pies. Uno de nuestros árboles de guamúchil extendía sus ramas literalmente sobre la corriente del río, y en el campo del ejido, la parcela de mi padre en el punto conocido como el “Recodo”, que fue como nuestra segunda casa, colindaba con el canal de riego al oriente y el río Limpio al poniente.
Por eso en los remansos del trabajo nos podíamos bañar en el canal o en la poza del amate o bajo la sombra de los coxcahuates, si queríamos enfrentar la fuerza de la corriente.
Cuando el agua del río era turbia, después de una creciente, eran tiempos de pescar con anzuelo las “charras” , “blanquillos” y hasta los bagres que nosotros conocíamos como “choguiles”.
Mi padre me enseñó a fabricar mi propia caña de pescar habilitando una vara o un otate, y me encargaba de juntar los pescados en una sarta.
Por todo eso que ha significado el río en nuestra vida tenemos gran consternación por la noticia de que con el temblor del primero de enero el manantial que alimenta a nuestro pueblo se secó.
Sabemos que de ese acontecimiento ya se enteró al gobierno del estado y que personal de la CAPASEG se ha trasladado hasta el manantial para averiguar lo que pasó y hacer un diagnóstico del caso pero ya la gente está sufriendo las consecuencias.
A estas alturas supongo que ya están monitoreando lo que sucede con otras fuente de abastecimiento en la cañada como el manantial del Carrizal, localizado entre los limites de Quechultenango y Mochitlán que puede ser una opción inmediata para calmar la sed de mis paisanos.
Mientras tanto el suceso nos duele igual que lo ocurrido ese mismo día en Caracas Venezuela, donde el enloquecido Donald Trump con su ejército secuestró y tomó preso al presidente Nicolás Maduro en un intento de robar su petróleo.
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Acabar con la pobreza es ahora posible

 

Comparar la riqueza que produce cualquier sociedad con un pastel a repartirse, es parte de la historia económica.
En México, desde el presidente Adolfo López Mateos en la época del llamado desarrollo estabilizador, en la que más creció la economía, se sostenía que primero debía hacerse el pastel para luego proceder a repartirse, como argumento para que los trabajadores dejaran sus reclamos de aumento salarial.
Después, para seguir ignorando las demandas de aumento salarial, el régimen priísta sostenía que era preciso hacer más grande el pastel para que alcanzara para todos, y eso lo repetía el panista Vicente Fox cuando llegó a la presidencia, pero el caso es que aunque le fuera bien a la economía, el reparto de la riqueza con justicia nunca llegaba, por eso como en ningún otro país del mundo se concentró tanto la riqueza mientras la pobreza se extendía cada vez más.
Cuando llegó al gobierno la 4T, la diferencia entre los ingresos de los más ricos era de 35 veces más frente al que percibían el salario mínimo.
La otra expresión que popularizaron los gobiernos priístas fue la de abrocharse el cinturón anunciando tiempos de pobreza, pero claro, dirigiéndose a los pobres, no a los ricos porque esos siempre gozaron de privilegios.
Fue después de la larga y negra noche del neoliberalismo que duró seis sexenios, hasta la llegada de la 4T al gobierno, que la situación para los pobres comenzó a cambiar porque durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador esa diferencia de salarios entre los de ingresos más altos y los más bajos se redujo a la mitad, y la igualdad comenzó a crecer.
Con el aumento sostenido al salario mínimo, que si usted recuerda en 2019 fue del 16 por ciento, el poder adquisitivo de los trabajadores se fue recuperando de la pérdida y luego mejoró con el 20 por ciento en su segundo año, hasta que vimos pasar el salario mínimo de 88 pesos diarios en 2018 a 249 pesos durante el sexenio de AMLO.
Ese aumento salarial fue el que mejoró el mercado interno porque aumentó el número de compradores y el gobierno controló la inflación para que los comerciantes abusivos no aumentaran sus precios, demostrando la falsedad de lo que sostenían los gobiernos del PRIAN para cuidar la fortuna del reducido sector de los ricos.
Fue con ese nuevo modelo conocido como Humanismo Mexicano que se logró en seis años sacar de la pobreza a más de 13 millones de mexicanos, lo que proporcionalmente sólo China había hecho como milagro para acabar con la pobreza.
Frente a esta realidad que se ha convertido en un hecho histórico para los mexicanos, y un modelo a copiar por los demás países del mundo, los opositores del PRIAN dedicados a tratar de desacreditar cada logro alcanzado, ahora critican que el nuevo modelo en el reparto de la riqueza es contraproducente porque se está haciendo sin el crecimiento del pastel, es decir, sin que crezca la economía y hasta califican al Humanismo Mexicano como asistencialista, que repite la política de dádivas del PRI para controlar y mediatizar a las clases populares.
Sin embargo y contrariamente a la política económica del neoliberalismo, en los hechos el gobierno continúa invirtiendo en obras de infraestructura moderna, para que los inversionistas con visión aprovechen esta nueva realidad donde se combate con eficacia la corrupción y existe un estado de derecho incomparablemente mejor al que hemos tenido en el pasado.
Por eso, en este contexto, es importante el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum de que el aumento en el financiamiento de los programas sociales es prioritario para continuar con la redistribución justiciera del ingreso que en el último año del gobierno de Enrique Peña Nieto fue de 291 mil millones para los programas sociales y durante el gobierno de López Obrador alcanzó la cifra de 850 mil millones y para el año que comienza alcanzará el monto de un billón de pesos.
Lo anterior es una respuesta contundente contra los conser-vadores neoliberales y opositores a la 4T quienes sostienen que lo que hace el nuevo régimen por la igualdad entre los mexicanos es en vano mientras la economía no crezca, pero esa es una verdad de Perogrullo porque es precisamente el reparto equitativo del pastel, sin importar su tamaño, lo que marca la diferencia de antes y ahora, porque antes el reparto, además de ser escaso, era discrecional y partidista, dirigido a los apoyadores del régimen y ahora el apoyo llega al último rincón del país sin distingos de partidos ni de creencias.
Con el reparto más equitativo del ingreso se ha visto que se fortalece el mercado interno y el progreso se comparte entre todos y todos los festejamos.
Por eso frente a esa nueva campaña que alude al tamaño del pastel es relevante que con los datos del Banco Mundial, que en nada simpatiza con el régimen de la 4T, se muestra que en los últimos siete años México fue el país en el que más creció la clase media, pasando de 27 de cada cien, en 2018, a casi 40 en 2025, lo que significa que la pobreza se redujo en nuestro país de 35 a 21 por ciento lo cual es un indicio de que la ruta que se sigue para erradicar la pobreza es correcta porque en apenas en siete años la pobreza se redujo en 13 por ciento, casi 2 por ciento anual, lo que quiere decir que continuando por esa ruta en 15 años o dos sexenios más se estará desterrando la pobreza de nuestro país para la felicidad de todos y la admiración del mundo.
Por eso no está demás festejar desde ahora que en toda América latina ni Uruguay, Perú, ni Argentina ni Ecuador, pudieron lograr esta proeza.
Así que vale la pena señalar que, en contra de lo que los opositores afirman, los programas sociales como la pensión universal y para discapacitados, para mujeres de 60 años y más, Sembrando Vida, fertilizante gratuito y Jóvenes Construyendo el Futuro, así como las becas para todos los que estudian, desde el nivel básico hasta la profesional, no son dádivas ni medidas asistencialistas, sino derechos constitucionales y prosperidad compartida que ahora beneficia a poco más de 33 millones de mexicanos.
Garantizar el derecho humano al agua con la nueva Ley Nacional del Aguas, que busca su uso racional y también equitativo, terminando con su desperdicio en el riego tradicional, acaparamiento y comercialización, convertirá la vida de los mexicanos en una nueva realidad.
El otro hecho destacable en el panorama mundial es que México ocupa ahora el segundo lugar en desocupación con apenas 2.7, después de Japón. Hay en nuestro país 22.8 millones de trabajadores ocupados por eso ha de ver usted anuncios por doquier donde se ofrece empleo, lo que significa que casi todos los mexicanos tienen un ingreso y está por arriba de todos los países, incluido Estados Unidos.

Recuento

 

(Segunda parte)

En el segundo recuento de hechos relevantes del mundo en el 2025 ahora anotamos en primer lugar el que enfrenta Venezuela acosada por el gobierno de Donald Trump ante una comunidad internacional casi generalizadamente callada, pasmada y con miedo de hacerse notar ante el riesgo de ser señalada como enemiga del enloquecido gobernante que ahora justifica su hostilidad contra el régimen de Nicolás Maduro para “recuperar el petróleo y otros activos” que, asegura, pertenecen a su país y en ese propósito ya suman dos los barcos petroleros detenidos con cargamento venezolano, en abierta violación al derecho internacional del tráfico marítimo, más 104 pescadores muertos en 28 ataques militares.
Para evitar que la invasión anunciada pueda ser el inicio de una “catástrofe humanitaria”, el presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva ha ofrecido su intermediación para encontrar una fórmula diplomática de negociación, y Rusia, por su parte, ha invitado al gobierno estadunidense a no cometer un “error fatal” contra Venezuela, advirtiendo que se mantiene en contacto con el gobierno de Maduro al que califica como su aliado mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum ha urgido a la ONU para que intervenga en dicho conflicto.
Y en el caso de México el acoso trumpista no parece ser menor que contra Venezuela porque uno de los golpes más agresivos lo está dando con la persecución y deportación de migrantes que han sido fundamentales en la producción industrial y agropecuaria del imperio como trabajadores eventuales que aunque pagan impuestos son contratados con menores salarios y sin las prestaciones legales, todo en beneficio del capital.
En el año que lleva el gobierno de Donald Trump han sido deportados poco más de 145 mil mexicanos y se tiene el reporte de que a partir de diciembre, aprovechando las fiestas decembrinas, cientos de familias completas vuelven a nuestro país ante la amenaza de ser deportados, lo cual implica un grave problema humanitario.
Por fortuna para los trabajadores ahora hay en México un gobierno que se preocupa por su situación y se ocupa en resolver sus problemas. Es el caso de los 700 mineros de Cananea que después de 18 años de huelga han obtenido una recompensa que les hace justicia según lo informado por la presidenta y la propia dirigencia de la sección sindical 65 de los mineros quienes calificaban el de Sonora como uno de los conflictos más difíciles de resolver. Pero después de 18 años están alegres porque al final vencieron la resistencia del poderoso patrón Germán Larrea del Grupo México quien, dicen los especialistas, con solo media hora de lo que ganan sus minas pudo haber resuelto la demanda de los huelguistas, pero prefirió dejar en manos del gobierno panista de Felipe Calderón la suerte de los obreros, la cual no fue diferente en el trato al que se dio a los miles de electricistas del SME que fueron despedidos en 2009 por la extinción de la compañía de Luz y Fuerza.
Lo sucedido con los mineros de Cananea en 2006 es una historia para contarse porque al cumplirse 100 años de aquella huelga que fue el preludio de la Revolución Mexicana, los hechos se repitieron. Los huelguistas solo querían conmemorar aquella gesta centenaria porque en su contrato colectivo estaba establecida la fecha como día de asueto, pero los patrones no lo permitieron, y como tampoco dieron respuesta satisfactoria a las violaciones a su contrato colectivo, estallaron la huelga recibiendo el mismo trato de sus antecesores que enfrentaron a William C. Greene, dueño de ese mineral en 1906.
German Larrea y la mina de Cananea que ahora se llama Buenavista del Cobre, logró que las autoridades declararan inexistente la huelga y que la policía federal desalojara a los huelguistas para reabrir la mina, pero los mineros resistieron. No se fueron a las armas como hacía 100 años, pero resistieron esperando tiempos mejores, aunque las maniobras ilegales también se repitieron porque, como en 1906, una tercera parte de los mineros que laboraban para la empresa estadounidense eran gringos que ganaban 5 pesos diarios frente a los mexicanos que recibían apenas 3 pesos, por eso en sus demandas formularon el principio aquel de que a trabajo igual correspondía salario igual, exigiendo en consecuencia el aumento de dos pesos.
Pero sucedió aquí lo que la historia cuenta de otras partes del mundo donde los patrones maniobran para que los trabajadores se enfrenten entre ellos mismos sin advertir que tienen el mismo enemigo a vencer, por eso German Larrea trajo mano de obra centroamericana dispuesta a trabajar por menos paga que los mexicanos.
Ese drama que ya Carlos Marx había advertido analizando el motín de San Francisco California en 1877 cuando los obreros blancos arremetieron contra los chinos, acusándolos de que les quitaban oportunidades. El “Moro” señalaba que la izquierda debía esforzarse en clarificar a los obreros que sus divisiones y peleas entre ellos, independientemente de que unos sean migrantes y otros locales, solo favorecía a los patrones.
En todo caso, los mineros mexicanos de 1906 y del 2006, no contaron con aliados dentro de gobierno porque ninguna autoridad ni del municipio ni del estado ni de la federación hicieron algo a su favor, sino al contrario, cuando en 1906 el presidente municipal de Cananea avisó al gobernador de Sonora Rafael Izabal de la huelga estallada en la empresa Cananea Consolidated Cooper Company, de 7 mil 560 trabajadores, éste permitió que intervinieran en territorio mexicano 250 ranger enviados por el gobernador de Arizona en apoyo a William C. Greene.
La huelga dirigida por obreros que militaban en el Partido Liberal Mexicano duró 5 días porque fue reprimida a balazos, provocando una pelea entre los trabajadores gringos y los mexicanos promovida por el dueño de la mina.
Esa huelga derrotada por el patrón y sus aliados en el gobierno fue el preludio de la Revolución que retomó las demandas de los mineros para incorporarlas a la Constitución como derecho inalienable de los trabajadores.
Pero aquella historia de Cananea pareció repetirse 100 años después, en 2006, en el mismo pueblo minero, cuando 700 trabajadores de la mina ahora llamada Buenavista del Cobre, en su lucha legal enfrentaron tanto al patrón como a las autoridades laborales y judiciales, primero porque la Junta de Conciliación y Arbitraje de la Secretaría del Trabajo, cuyo titular era el panista Javier Lozano Alarcón, declaró inexistente la huelga, y en el 2010 la Suprema Corte de Justicia ratificó su inexistencia, permitiéndole a German Larrea reabrir la mina mediante el desalojo, con la policía federal, al más puro modelo del dictador Porfirio Díaz.
Tuvieron que pasar 18 años y esperar a que llegara al poder la 4T para que el caso de los 700 mineros fuera retomado y se les hiciera justicia atendiendo sus demandas.
Seguramente desde sus tumbas también estarán celebrando los hermanos Flores Magón, agitadores y organizadores de la revolución, Enrique Bermúdez, José López y Antonio de Pío Araujo, militantes del Partido Liberal que hicieron agitación y propaganda para la organización de los mineros y, desde luego, los dirigentes de esa lucha, Esteban Baca Calderón, Manuel M. Diéguez y Lázaro Gutierrez de Lara integrantes del secreto Club Liberal de Cananea.
Los trabajadores recibirán su liquidación conforme a la ley conforme al fondo de 541 millones de pesos y recontratados quienes quieran volver al trabajo, pero todas las familias contarán con el derecho al Seguro Social, incluidas las viudas. Enhorabuena.
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Recuentos

 

(Primera parte)

Cuando se cumple la primera quincena del último mes del año, y con la cruda general por la fiesta de la guadalupana que congregó, como siempre, a millones de fieles en capillas, templos e iglesias de todos los pueblos, y en la basílica de la ciudad de México, dando inicio a las fiestas decembrinas, resulta conveniente hacer un recuento de lo más sobresaliente sucedido en el mundo, en el país y en el entorno local.
La Conferencia de la Naciones Unidas por el Cambio Climático realizada a principios de noviembre en la ciudad amazónica de Belem, en Brasil, a pocos satisfizo por la falta de un “mapa de ruta” como le llaman los especialistas al rumbo que debe seguir de la transición energética, y un compromiso serio y claro para detener la deforestación, mientras el aumento de la temperatura y su impacto en las diversas expresiones de vida es un hecho que contradice posturas reaccionarias como la del presidente estadunidense Donald Trump quien asegura que no siente el aumento del clima y por eso califica al fenómeno del calentamiento global y a los que luchan por su control, como una “gran estafa” que contradice a la ciencia y propone medidas que afectan a la economía y soberanía de su país, al que ha retirado su representación en las reuniones para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.
Pero quizá más grave es la guerra arancelaria que desató contra prácticamente todo el mundo que comercia con el país más rico y poderoso de la tierra, en momentos en que muchos anuncian el declive del imperio y que Trump quiere revertir o contener, apostando a que sean los millonarios quienes lo salven, por eso los apapacha con toda clase de facilidades salvándolos del obigatorio pago de impuestos.
La millonaria suma de recursos ahorrados por la reducción del presupuesto con el que se financiaban programas sociales para su pueblo y como ayuda a los países pobres, Donald Trump los está destinando al proteccionismo de su mercado contradiciendo la doctrina capitalista sobre el libre mercado.
Con el empeño de volver a los tiempos pasados aunque contradiga a la historia, Trump se propone que Estados Unidos vuelva a ser la superpotencia emergida después de la Segunda Guerra Mundial cuando se convirtió en el gendarme del mundo y ahora busca, sin pudor, reimplantar la doctrina Monroe que su homólogo, el presidente James Monroe, impuso en 1823 pregonando que América era para los americanos, reputándose como tales solo los ciudadanos de su país y mirando al continente como su patio trasero frente al colonialismo europeo, doctrina con la que justificó su intervención militar en nuestros países como sucedió con México cuando nos arrebató poco más de la mitad del territorio.
Este año fue también evidente la emergencia de China como la nueva potencia mundial, presente en todos los rincones del mundo, con un comercio incontenible y tan superior que mereció de Estados Unidos un trato especial en la guerra arancelaria, con resultados contraproducentes para la potencia que decae.
No podemos dejar en este recuento el drama que sufre el pueblo palestino a manos del genocida gobierno de Israel con el apoyo estadunidense ante el pasmo del resto de los países del mundo cuyos gobiernos se mantienen callados por conveniencia y por miedo, mientras otros comparten la acción genocida que encabeza el primero ministro Benjamín Netanyahu, esperando hacerse del territorio de Gaza como único botín de los pobres palestinos.
En ese recuento de los dramas no debemos olvidar el provocado por la guerra de Rusia y Ucrania contra sus pueblos, que parece administrarse a conveniencia de las potencias del mundo que en la región del Dombas ensayan el uso de las más mortíferas y caras armas de guerra, teniendo como interés primordial el control de los minerales estratégicos y de las llamadas tierras raras, así como los campos que son potencia mundial de granos como maíz y trigo.
Más cerca de nosotros está presente la amenaza latente de invasión estadunidense contra Venezuela y Colombia con un despliegue militar nunca antes visto, que con el pretexto de combatir el narcotráfico es una amenaza que pretende dislocar la vida en esos países incluida la isla de Cuba cuyo gobierno ahora denuncia el impacto directo contra su economía que causa la incau-tación estadunidense del barco venezolano Skipper, cargado con casi 2 millones de barriles de petróleo para su abastecimiento, en el más puro acto de piratería como lo han calificado los 121 países llamados No alineados que apoyan a la isla caribeña.
Tanto el presidente Nicolás Maduro como Gustavo Petro se preparan contra la eventual invasión de sus países cuyas consecuencias son impredecibles porque incluyen aliados poderosos como los chinos y rusos, mientras sus conciudadanos venezolanos y colombianos sufren desde ya los ataques que comenzaron en alta mar contra pequeñas embarcaciones de pescadores bombardeadas sin misericordia, violando flagrantemente las leyes internacionales de libre tránsito y causando la muerte violenta de sus ocupantes a quienes califican como narcotraficantes sin aportar pruebas. .
En el orden nacional, los mexicanos cerraremos el año siendo testigos del alza en el prestigio y la popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum la cual, según las encuestas conocidas, van del 74 al 79 por ciento, mientras que en la aplicada semanalmente por Enrique Galván Ochoa en La Jornada, con un universo de 5 mil lectores, el 93 por ciento califica a su liderazgo como digno, fuerte y orgulloso.
Los logros más patentes de su gobierno a los ojos de los me-xicanos han sido el avance en el proyecto del desarrollo de ferro-carriles de carga y pasajeros para facilitar la movilidad en el país desde Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Tabasco y el resto de la península, hasta el centro y norte del país.
La nueva ley de aguas recientemente aprobada por el Congreso ha sido vista como una acción de justicia para los millones de sedientos que gastan una parte importante de sus ingresos para adquirirla como una mercancía más, debido a su acaparamiento por parte de los beneficiarios de siempre, empresarios y políticos del PRIAN que hacían negocios millonarios con ese vital líquido.
Con la nueva ley de aguas, en el futuro será previsible que en los hogares de muchas ciudades se produzca el milagro de que en vez de aire, las llaves abiertas lleven agua como antes sucedía.
Igual de contentos estarán los trabajadores con el anuncio del aumento del 13 por ciento al salario mínimo a partir del primero de enero del año 2026, siguiendo la ruta de Andrés Manuel López Obrador de atender primero a los pobres.
En ese mismo tema de la justicia debemos festejar que nuestra paisana Ernestina Godoy se convirtió en relevo de Alejandro Gertz Manero en la Fiscalía General de la República que, suponemos, desempolvará el rezago en materia de persecución del delito, la cual comenzó con la detención del acaparador del agua en Chihuahua, el ex gobernador Cesar Duarte quien desde la cárcel tendrá que responder la acusación por 11 delitos locales y uno federal relacionado con peculado.
Más cercano a nosotros los guerrerenses es la previsible realización del Paseo del pendón, evento anual que anuncia en Chilpancingo el inicio de la feria de Navidad, que significa un respiro para el comercio local informal, victima inmediata de la presencia de la “maña” en la vida de todos porque sigue sin control. Y como parte de esa fiesta, la conmemoración, ahora a cargo del gobierno del estado, del natalicio del maestro normalista y guerrillero Lucio Cabañas Barrientos quien es recordado po el también maestro Félix Echeverría Barrera, que fue compañero suyo en la escuela de Ayotzinapa, como un joven con carisma, sencillo, desprendido, solidario, orador excepcional y siempre cercano a la gente, recordándonos que “Ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo” es una frase que acuñó el guerrillero atoyaquense con su conducta ejemplar.
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Historia de piedras, rocas y un crimen

El sábado 29 de noviembre no realicé mi caminata matutina de costumbre de costumbre a la bahía, porque ese día el equipo de divulgación científica que hemos creado en Zihuatanejo nos correspondía acompañar, dentro del espacio cultural del Ecotianguis, a la bióloga especialista en geología, Lizbeth García quien abordaría el tema de la importancia que tienen las rocas.
Yo tenía interés particular de escuchar a Lizbeth porque en mis paseos a las playas de la bahía de Zihuatanejo tengo preferencia por esa parte del cerro de la Ropa desprendida por la fuerza de las olas que ahora yace despedazada dentro de la bahía formando una pedreguera.
Por eso cuando escuché a la bióloga explicar la importancia de conocer las rocas para entender cómo se fue conformando nuestro entorno entendí que más allá de la apariencia superficial de tamaños, colores, texturas y figuras, estas son como parte de un rompecabezas que los estudiosos tienen la tarea de armar para interpretar el origen del mundo.
Dice Lizbeth García que en México existen varios campos o terrenos diferentes de rocas en el litoral, como el Maya, el de la Mixteca y el de Guerrero. Éste último comprende desde Bahía de Banderas en Nayarit hasta Tecpan de Galeana, y que se llama terreno compuesto o subcampo el formado por Zihuatanejo donde dice que hace 145 millones de años la actividad tectónica provocó que un “arco” de islas alejadas de la costa se unieran al continente por efecto del movimiento de las placas tectónicas. Explicó que la placa de Cocos en ese movimiento tectónico cuando tiembla se hunde bajo la Continental, eso explica el tono oscuro de las rocas en la bahía que antes fueron lava volcánica.
En la Pedreguera he visto rocas de capas verdes que ahora sé que se trata de la ceniza volcánica, lo cual amplía mi imaginación sobre el origen de esta formación geológica que conocemos como bahía de Zihuatanejo y también me incita a participar en la formación de esa colección de rocas propias de nuestro campo que se pretende exhibir para el mayor conocimiento de la población local, y desde ahora veo con otros ojos mi entorno pues, como dice Eric Rams, si las rocas hablaran, cuántas historias nos podrían platicar.
En la playa de la Pedreguera cualquier observador interesado en conocer la diferencia entre rocas y piedras puede aprenderlo a simple vista a partir de la definición de que las primeras son las que aún se encuentran ancladas o enterradas, y las segundas son sus fragmentos que ya han sido pulidas.
En la playa de la Pedreguera, cuando la marea baja, emergen a la superficie rocas y piedras como si se tratara de un campo después de la batalla, dejando al descubierto rocas y piedras de todos tamaños, a las que les encuentro figuras de tanques, cañones y carros de guerra, abandonados entre los cuerpos diseminados de un ejército derrotado, y es que, en sentido estricto, ha sido una lucha de millones de años la del mar por abrirse paso en tierra firme.
En esta Pedreguera se han formado pozas como albercas naturales que constituyen un atractivo inapreciable al final del Paseo del pescador. La última vez que estuve en el lugar tomé nota de lo que veía en el entorno para enriquecer el tema de la plática, y entre los atractivos que tiene conté la “reliquia” (relicto dicen los especialistas) de selva tropical originaria, crecida con gran paciencia en ese rincón donde prácticamente no hay suelo pero existen, como milagro de la naturaleza, dos añosos árboles de Flor de Mayo, bastante gruesos, con sus características hojas largas y delgadas y unas flores delicadas que se abren como estrellas, de un pálido y perfumado color amarillo que las muchachas suelen lucir prendidas en la oreja.
Entre las piedras de la ladera del cerro crecen variedades de cactus y atractivos nopales silvestres espinosos que cuelgan de las rocas enracimados. Más arriba sobresalen tres largas palmeras añosas de melenas despeinadas que por su tamaño deben ser centenarias, y crecen allí, como si no padecieran de agua, unas hermosas higueras rodeadas de matorrales que son los que en la época de estiaje le dan el tono plomizo a la selva seca caducifolia que es una de sus características. Ese relicto o reliquia de selva donde hay también árboles de madera dura como el frijolillo y el iguanero, se beneficia de la sombra que le proporciona el cerro durante buena parte del día, ayudándole a mantener la humedad, y ese ambiente armonioso convierte al lugar en un refugio de gran variedad de aves y animales.
En la mañana se escuchan los ruidosos cantos de las chachalacas que vuelan siempre en par y hacen sus nidos en los árboles más altos. Allí anidan también las golondrinas que son las primeras en aparecer con la luz del día sobre la superficie marina, hay ardillas luciendo sus colas pachonas volando de rama en rama en busca de las frutas que las alimentan. Las iguanas nunca faltan, y mi hija asegura que ha visto una verde, socarrona, de las conocidas como “panchas” que parece disfrutar asustando a los paseantes desbarrancando a su paso las piedras fáciles de remover.
Los zanates llegan en parvada. Los he visto pelearse o jugar, saltando de piedra en piedra disputándose un trozo de cuerda de pescar, olvidándose de la comida para descanso de los caracoles pegados en las piedras.
De vez en cuando desfilan en formación los pelícanos volando parsimoniosamente disimulando su interés por la pesca, sin embargo, ante la presencia de un cardumen, las que no guardan el secreto son las gaviotas que atraen con su graznido a los pescadores de atarraya.
Casi todos los días en la glorieta con la que termina el Paseo del pescador, se reúnen grupos de mujeres que practican yoga mientras hombres y mujeres de todas las edades se ejercitan camniando y trotando.
La Pedreguera es también el lugar de trabajo de los buzos que cotidianamente se sumergen para extraer los ostiones que crecen pegados a las rocas, y al verlos me figuro que las piedras, además de hablarnos de su edad geológica, ocultan un tesoro al que solo los iniciados en el buceo pueden acceder.
Pero precisamente en este lugar único que describo, ha sucedido un hecho indignante que quizá ocurrió el fin de semana durante nuestra plática. Desmontaron un área de la delgada línea de selva de la zona federal que afectó varios árboles endémicos que quedaron hechos leña a escasos pasos del andador. Todo parece indicar que fueron los dueños de un hotel concesionarios de esa zona federal, cercada con una malla ciclónica. Me imagino que se les hizo fácil y necesario cortar esa parte de selva para permitirle a sus huéspedes mirar sin obstáculos la bahía. Un crimen ambiental que espero sea castigado porque hice la denuncia respectiva en la oficina municipal de Ecología donde me aseguraron que los inspectores harían la investigación correspondiente.
Debo agregar que fue una odisea levantar la denuncia y que si las autoridades no facilitan esa tarea de vigilancia por parte de la sociedad civil, las consecuencias serán el menoscabo de nuestra riqueza natural, tan valiosa para el desarrollo turístico.
Primero hice varias llamadas para saber dónde podía presentar mi denuncia, porque ni siquiera los empleados de la Zona Federal sabían el procedimiento, y se concretaron a darme el número telefónico de la Profepa en Acapulco, cuyo titular se molestó porque la llamada entró cuando almorzaba. Le volví a marcar después de las 9 y me contestó que había una delegación de su oficina en Zihuatanejo a la que me vi obligado a ir personalmente porque la telefonista me informó que no tenía línea telefónica, pero en ella me dijeron que allí solamente se encargaban de cobrar, y me recomendaron que fuera a la oficina municipal de Atención Ciudadana con un oficio a la presidenta pidiéndole su intervención, y fue en ese lugar donde me dijeron que quizá en la oficina de Ecología Municipal pudieran recibir mi denuncia y fue allí, donde finalmente la presenté ante el titular del departamento jurídico, el abogado Miguel Ángel Pérez quien me aseguró que se haría cargo y yo permanezco atento al resultado.

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De homenajes y cosas peores

El homenaje que el gobierno del estado organizó a Rubén Figueroa Figueroa en su tierra natal de Huitzuco el 9 de noviembre, pudo haber pasado inadvertido porque en realidad son pocos los guerrerenses atentos a las actividades de la gobernadora, pero las redes sociales que están siempre activas no dejaron ir esa pifia que pone en entredicho al poder ejecutivo en la entidad y la supuesta ideología de izquierda que profesa.
El homenaje al gobernador más sanguinario, represor, genocida y violador fue como “mentar la cuerda en la casa del ahorcado” porque las víctimas de dicho personaje no han recibido justicia, a pesar de que han pasado años de que la Comisión de la Verdad rindió su informe documentado de todos los crímenes que sucedieron en el llamado período de la guerra sucia, cuando el Ejército y los grupos paramilitares como la Brigada Blanca, dirigida por Miguel Nazar Haro, hicieron a un lado la legalidad para perseguir, asesinar y desaparecer a cientos de luchadores sociales opositores al gobierno.
El homenaje revivió viejas heridas hasta convertirse en un alud de protestas, pero el gobierno del estado permaneció callado, y supuso que despidiendo a la directora de Actividades Cívicas de la Secretaría de Cultura, Yareli Muñoz López calmaría los ánimos, pero más los enardeció.
Se sabe que al homenaje anual acostumbrado y a cargo del gobierno municipal, por primera vez lo tomó bajo su responsabilidad el gobierno del estado, lo cual indica que se buscó darle mayor realce al evento, sin importar que el homenajeado sea todavía factor de polarización en la sociedad guerrerense.
Para muchos paisanos el gobierno de Evelyn Salgado no tiene ni idea del significado de izquierda porque carece de memoria histórica, de conciencia de clase, de principios, y hasta de sentido común, porque debiendo estar enterada de que existen organizaciones de familiares de las víctimas de ese personaje que todavía esperan justicia, se atreve a homenajearlo.
Recordemos que fue la osadía del llamado Tigre de Huitzuco la que lo llevó, siendo senador y aspirante a la gubernatura, a entrevistarse con el profesor Lucio Cabañas, pensando ilusamente que podría convencerlo de dejar el camino de las armas cuando el propio régimen priísta lo había expulsado de la legalidad cuando buscó asesinarlo en un mitin de padres de familia en Atoyac.
Ciertamente que los más indignados por el homenaje al cacique han sido los integrantes de los grupos populares cuyos familiares padecieron directamente la represión de su gobierno, el mismo que combatió al líder guerrillero con especial saña bajo el argumento de que no podía haber dos gobernadores en la entidad, “uno en la sierra” y otro en la ciudad.
Duró siete años la guerra que no tuvo tregua y terminó con la muerte del comandante guerrillero en territorio de Tecpan el 2 de diciembre de 1974.
Fueron 10 mil efectivos del Ejército los que invadieron y cercaron el municipio de Atoyac, arrasaron pueblos, detuvieron y torturaron a sus pobladores, los encarcelaron y desaparecieron. Casi 300 civiles fueron detenidos y asesinados, sus cuerpos tirados al mar desde aviones militares en los llamados vuelos de la muerte cuyos hechos los propios militares arrepentidos confesaron.
Maestros, estudiantes, campesinos, indígenas, colonos, ningún sector quedó excluido de la represión y ese modelo de gobierno se mantuvo durante todo el régimen priísta. Rubén Figueroa era hombre de “horca y cuchillo” medieval, gobernaba como dueño del estado. Decía a quienes buscaban a sus familiares que en Guerrero no había desaparecidos, que todos estaban muertos y enterrados, que ni los siguieran buscando. También presumía de su máxima para mantener la paz en la entidad con el “destierro, encierro o entierro” que aplicaba a los opositores.
Pero gracias a la lucha del noble y valiente pueblo guerrerense el régimen represor llegó a su fin con una derrota por la vía pacífica que inició en 2018 con el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador y continuó con el triunfo del actual gobierno de Evelyn Salgado, el que pronto se identificó más con la estirpe de los Figueroa que con el pueblo que la puso en el cargo, como lo reflejan las fotos de ella y su papá el senador Félix Salgado conviviendo con el clan de los Figueroa. De enemigos políticos que eran terminaron formando parte su círculo, como si el poder los hubiera hermanado.
Frente a esa realidad fue que las protestas subieron de tono demandando el despido de la secretaria de Cultura Aída Melina Martínez Rebolledo y una disculpa pública de la gobernadora con los familiares de las víctimas.
Pero hasta la fecha solo el silencio ha sido la respuesta de la gobernadora quien en Tierra Colorada, días después del homenaje en Huitzuco, dijo a manera de disculpa que su gobierno haría lo propio con los líderes populares, Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, argumentando que lo ocurrido el 9 de noviembre fue en cumplimiento del calendario cívico que dejó la mayoría priísta en el Congreso.
Tuvo que haber el pronunciamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum descalificando el acto para que el gobierno local se apresurara a formar una comisión al vapor para reformar dicho calendario cuyo resultado ni siquiera se ha dado a conocer.
Más radicales en la protesta fueron los miembros del Comité de Comunidades Culturales y el Movimiento contra el homenaje al “genocida, cacique y violador” quienes atendidos por el subsecretario de Gobierno Francisco Rodríguez Cisneros aseguraron que sus demandas de destitución de la funcionaria de Cultura y la disculpa pública de la gobernadora por su desliz sucederían antes del homenaje que se rendirá al profesor Lucio Cabañas, a 52 años de su muerte este 2 de diciembre.
En una entrevista telefónica con El Sur, el ex subsecretario de derechos humanos del gobierno federal, Alejandro Encinas, puso en sus justos términos el significado de la conducta del gobierno guerrerense que se reputa como de izquierda, calificando el homenaje a Rubén Figueroa Figueroa como un acto que normaliza la violencia del Estado porque deja abierta la puerta para que se reinstalen esas viejas prácticas, asegurando que un gobierno de izquierda no puede vivir con dos narrativas, y que frente a ello es forzoso que la gobernadora explique su conducta.
Lo que ahora muchos lectores de El Sur se preguntan es si la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde se unirá también a las protestas o hará mutis, porque salvo la declaración a modo del dirigente local Jacinto Varona, la línea en Morena impuesta desde el poder parece ser “calladitos que así se ven más bonitos”, y esa “línea” dictada parece que alcanza a la mayoría de los aspirantes a gobernarnos quienes con tal de no incomodar a los miembros de la familia gobernante han optado por el silencio cómplice. Y, como dice el dicho, lo anterior se tenía que decir y se dijo.
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Jaime Vélez

Jaime Vélez es un costeño alto y fuerte de 66 años de edad que conocí en Zihuatanejo. Había regresado de Estados Unidos, jubilado, después de 50 años de ausencia. Vestía pantalones vaqueros y unas botas negras de cuero, inusuales para la costa, que le llegaban hasta las rodillas. Traía la camisa a cuadros desabrochada y una gorra de beisbolista mal puesta, y una cangurera con el celular en la cintura.
La historia de este paisano me pareció interesante por su experiencia como trabajador que entró de manera ilegal en los Estados Unidos en la década de los setenta.
Se le notaban las ganas de platicar porque no cortaba la conversación. Su aspecto no era del costeño ni del “sierreño” y tampoco del “montañero” como primero se identificó. No había olvidado el español pero su modo de hablar distaba mucho del costeño usual.
Nos platicó que desde joven se había ido a Estados Unidos alentado por su papá quien fue de las primeras generaciones de braceros mexicanos contratados durante la época de la Segunda Guerra Mundial.
Jaime y sus hermanos emigraron muy jóvenes a Estados Unidos con la idea de que había mucho trabajo allá, bien pagado, como para poder comprar vacas para tener un rancho, como era el sueño de muchos guerrerenses.
Cuando él se fue, uno de sus hermanos ya trabajaba en California, en el Silicón Valey, y otro en el estado de Washington.
En California Jaime trabajo en una fábrica de celulares “cuando estos aparatos comenzaban a construirse, y eran del tamaño de un tabique”. recuerda, y en poco tiempo le hizo caso a su otro hermano de irse a Washington donde pagaban mejor.
–Vente para acá zanca porque donde estás hace mal tanta contaminación te vas a enfermar de los pulmones y te vas a morir rápido, sin ganar gran cosa, le dijo para convencerlo.
En Washington su hermano trabajaba con un gringo dueño de grandes extensiones de árboles de manzanos.
–Le caíamos bien al patrón porque éramos muy trabajadores. Nos mandó a la escuela dos años para aprender todo de la siembra y cultivo de manzanos. Él nos pagó y legalizó nuestra estadía en aquel país. Cuando terminamos la escuela nos llevó a un pueblo cercano de la capital que se llama Wenatchee, y nos enseñó un terreno grande, de 80 acres que apenas había comprado.
Allí los llevó a vivir el agricultor gringo y les financió el arreglo de una casa que estaba de “malitas” para que en ella vivieran.
Cuenta Jaime que vivían aislados pero que tenían todo lo necesario, y como su patrón les pagaba bien, no le pusieron peros. Dice que iban al pueblo vecino, donde vivían paisanos mexicanos, a contratar peones, y que hasta sirvienta consiguieron.
Cuando limpiaron todo el terreno y lo cercaron regresó el gringo y les dijo el plan.
–Voy a convertir este terreno en un huerto de manzanos con variedades para la exportación y ustedes serán los encargados–, les dijo.
Cuenta Jaime que cuando llegaron a Estados Unidos solamente había manzanas de dos clases, las verdes y las rojas, y que en pocos años produjeron una gran variedad de colores para exportar. El dueño después de vender a un dólar el kilo de las manzanas verdes y rojas, recibía 15 veces más por su nueva producción que mandaba a Japón.
–A todos nos iba bien y teníamos tantos trabajadores que mi hermano como administrador recibía un millón de dólares mensuales para pagar la raya.
–En pocos años levantamos ese huerto de manzanos, instalamos el riego por goteo con agua traída del río vecino y con maquinaria pesada se preparó la tierra removida a mucha profundidad, hasta dejarla como talco para la siembra, y en pocos años comenzó la producción.
–Mi hermano que era el administrador tenía una camioneta Toyota un poco vieja para su servicio, de la que nunca se quiso deshacer a pesar de que el patrón le rogaba que la cambiara por una nueva.
–Creo que mi carnal lo hacía a propósito para que el patrón no creyera que era ambicioso, y nos fue tan bien que pronto conseguimos esposas gringas.
–Yo era el más alto y bien parecido de la familia y luego me gustó una hermana de mi cuñada, también alta y bonita. Entonces pensé que podríamos tener unos hijos chingones, y nos hicimos pareja, pero como ella estaba casada y su marido en la cárcel, tuve problemas.
Cuenta Jaime que un día estaba reparando su vochito en la calle, cuando de pronto casi lo atropella un coche que se detuvo en seguida, y fue allí donde conoció al marido de su mujer que había salido de la cárcel y venía a vengarse por haberle quitado a su mujer.
Dice que casi lo matan porque el marido celoso lo acuchilló en varias partes del cuerpo mientras el otro lo pateaba, que se salvó porque ya arrinconado se lanzó sobre un montón de leña donde había visto un bat con el que se defendió.
–Le partí la cabeza al acompañante y en cuanto vieron que corría la sangre
huyeron como llegaron.
Cuando Jaime se revisó su cuerpo dice que se sintió aliviado porque debajo de su camisola llevaba puesta una chamarra de cuero que fue la que le salvó la vida evitando que el cuchillo le penetrara en el cuerpo, de todos modos fue a parar a la cárcel y con esa mancha cargó el resto de su vida.
–Fue en esa época que mi hermano, que se había quedado en California, nos visitó un día para presumirnos un tráiler que se había comprado, nuevecito, en el que iba y venía de México, llevando y trayendo carga.
–Puso una tienda bien surtida en Chihuahua, y a todos nos iba “a toda madre” surtiéndola.
–Mientras eso sucedía, en la costa, donde vivían nuestros padres, compramos varios ranchos y llegamos a tener hasta mil cabezas de ganado que mi papá administraba con mucho orgullo viendo cumplidos sus sueños, pero nosotros pocas veces veníamos a México, más bien ellos eran los que iban a visitarnos.
–Pero un día mi hermano del tráiler llegó a la finca de manzanos en una troca nuevecita de doble cabina, y nos dijo que había que entrarle al negocio de las armas que era lo que dejaba mucho dinero, que le podíamos poner doble fondo a la camioneta y él se iba a encargar de lo demás.
–Nosotros nos negamos desde el principio pero nos estuvo chinga y chinga de que todo era fácil y que ganaríamos muchos dólares, hasta que nos convenció y terminamos arreglando el doble fondo.
–Días después tuvimos la visita del patrón a quien se le veía entre enojado y preocupado. Se había dado cuenta de la troca porque tenía cámaras en la casa, y aunque nos habíamos cuidado de esconderla la vio. Nos preguntó de quién era y porqué estaba allí, y le echamos cualquier mentira, luego se fue no muy convencido.
–A los pocos días regresó en compañía de un abogado, nos llamó y nos hizo cuentas del tiempo que habíamos trabajado con él, luego nos pagó nuestra liquidación y nos dijo que estábamos despedidos, que no quería volvernos a ver en su propiedad.
–Entonces nos dimos cuenta del tamaño de nuestro error, pero ya era tarde. A mi hermano lo agarraron y lo metieron a la cárcel. Yo me vine para la costa a vender todo el ganado porque eran los tiempos en los que empezaba la plaga de la maña, y mis viejos ya estaban grandes y cansados.
–Después de lo que he vivido me siento satisfecho porque hicimos felices a nuestros padres cumpliéndoles sus sueños de tener vacas y una casa bonita.
–Pronto voy a regresar a Estados Unidos porque allá tengo mi familia. Uno de mis hijos vive en Nayarit, hizo su casa en una playa de bahía de banderas porque deveras le gusta el mar.
–Ahora me toca ver cómo nos trata Trump con las redadas, pero como soy ciudadano gringo me voy confiado y espero estar pronto de regreso para disfruta de la vida en la costa.

 

Rigo y Tamakú

 

(Segunda y última parte)

Rigo y Tamakú, los dos costeños vecinos, vivieron la mayor parte de su vida en Zihuatanejo. Rigo nacido en Tenexpa, de adolescente se fue de su casa, bueno lo corrieron, a causa de la religión, porque su familia era de la secta Testigos de Jehová. Desde niño se convirtió en predicador y ejemplo de su congregación por lo desinhibido y memorioso que era. Desde niño superó la pena de hablar con la gente mayor, y como tenía buena memoria, pronto se aprendía los versículos de las sagradas escrituras que sus compañeros leían a los vecinos, cuando a la de tantas visitas algunos se atrevían a abrirles sus puertas. Y así como era de memorioso y dedicado a la religión también se le conocía por su precocidad. Arrecho, dice que es la palabra que se usa en su tierra. Y muy pronto se enamoró de una bonita muchacha con la que siempre buscaba acompañarse en el grupo de la secta para llevar la “buena nueva” a los vecinos. Y todo iba bien hasta que el diablo metió su cola, porque otro compañero suyo de mayor jerarquía, recién llegado al grupo, tenía los mismos gustos de Rigo y era más listo que él. Utilizó su poder para quedarse con la muchacha, hablando directamente con sus padres, quienes mirando el futuro promisorio de su hija, casada con un seguro pastor, prefirieron a éste que a Rigo quien entonces solo presumía de que sabía pescar con anzuelo y tarraya.
Ante ese hecho Rigo reaccionó como se esperaría de cualquier costeño bien criado, mandó al diablo a la religión y renunció a ser Testigo, y compañero de gente alevosa y convenenciera. Como su renuncia a la religión significó también una gran pelea en su casa, terminó abandonándola cuando su mamá le dijo que no podía seguir viviendo en el mismo techo si hablaba mal de su congregación.
El pobre de Rigo que todavía entonces tenía como nombre artístico el de Giovanny Cabañas, sintió que el mundo le caía encima y sin saber a dónde ir se acordó de un tío que se había mantenido al margen de la secta, quien vivía en la Ciudad de México, y le dio alojo y trabajo.
Así conoció Rigo la capital del país y allá aprendió con su tío el arte de trasquilar. Incluso cuenta que los actuales muebles que tiene en su peluquería, así como están de viejos, no los ha querido cambiar porque son el recuerdo de su tío que se los heredó.
Cuenta Rigo que un día llegó a la peluquería de su tío un paisano de Petatlán que estudiaba medicina en México y fue quien le habló de Zihuatanejo.
–Oye zanca, ¿sabes pescar?
–Pescar y tarrayar, tengo fama en mi tierra –le respondió Rigo, quien todavía era Giovanny.
–Bueno cuando vayas a tu tierra llega hasta Zihuatanejo, te va a gustar el puerto porque tiene playas bonitas y hay mucha pesca.
–¿Y dónde queda Zihuatanejo?
–Adelante de Petatlán.
–Así que le hice caso a mi cliente y un día me vine para la costa y llegué hasta Zihuatanejo. Me gustó porque había muchos turistas extranjeros, jóvenes güeros con sus mochilas en la espalda que ponían sus tiendas de campaña en la playa Principal y se les veía felices.
Por su parte Tamakú tenía también su gracia. Es cierto que no bailaba ni era aficionado a las fiestas como Rigo, pero fue aquí en Zihuatanejo donde desarrolló su curiosa habilidad para comunicarse con los animales, lo cual aprovechaba para domesticarlos. La gente se quedaba pasmada mirándolo en las tardes cómo lograba que los zanates dejaran las ramas del árbol de guamúchil de la Unidad Deportiva para volar y asentarse en torno suyo respondiendo a su llamado.
Así comenzó su fama después de darse a conocer como un gran atleta de alto rendimiento. En sus ratos libres Tamakú se dedicaba a criar animales y hasta creo que fue él quien nos familiarizó a los zihuatanejenses con los cocodrilos y las boas que exhibía en las playas, cobrando para la foto a los turistas.
Tamakú se convirtió en un personaje conocido internacionalmente por sus hazañas para domesticar animales. Su fama lo llevó a ocupar páginas de revistas famosas en el mundo. Nunca nadie supo qué hacía con los animales domesticados que por su peso y tamaño ya no podía cargar en sus hombros para llevarlos a la playa, porque el colmo hubiera sido para propios y extraños ver a la pitón y al cocodrilo, siguiéndolo. Lo que muchos recuerdan es un burro tierno que tenía de mascota. Ése sí no lo dejaba y caminaba tras él a todas partes.
Tamakú ganó su derecho a exhibir sus animales salvajes como atracción de los turistas sin que ninguna autoridad medioambiental y de protección de los animales osara impedirlo, y peor cuando se erigió como protector de los cocodrilos del estero de Playa Linda, saturado con los ejemplares que la Marina de Ixtapa desalojó de esa laguna.
En un triciclo, recorriendo los más de 8 kilómetros de distancia entre Zihuatanejo y Playa Linda, Tamakú llevaba del mercado los desperdicios de las pescaderías para alimentar a los saurios, y alguna vez el ya fallecido René Juárez Cisneros en su calidad de gobernador se condolió de él y le regaló una cuatrimoto para que fuera más descansada su noble labor.
Rigo por su parte sostiene que pudo haber sido otra su vida si se hubiera aprovechado de tantos políticos encumbrados con los que se ha relacionado, pero que está mejor siendo pobre porque así nadie le puede decir aprovechado o codicioso, y menos pedinche. Le insisten en que cualquier partido podría hacerlo candidato y ganar nomás por la simpatía que tiene.
–No necesitarías casi dinero para ganar una elección Rigo –le insisten.
Pero teme que le suceda lo que dice Andrés Manuel López Obrador, que se puede marear con tantito poder, y se apendeje.
Presume que hubo un tiempo que las reuniones del PRD se hacían en su peluquería con los dirigentes nacionales. La dirigente nacional del PRD Rosario Robles le insistía, ándale mi niño, deja de trabajar con las tijeras, vente a la Ciudad de México, te voy a tener como rey, no vas a hacer nada, le decía. Pero él siempre se resistió.
Su fama en la política nació a finales del siglo pasado en la peluquería, cuando puso en práctica algunas de las ideas de sus clientes para hacer una encuesta de candidatos, y así empezó cuando su instinto lo llevó a proponer al priísta Amador Campos como candidato de la izquierda.
–Bueno Rigo, pero tu candidato es priísta.
–Da lo cabrón mi niño, de lo que se trata es de ganar, además así ha ganado el PRD en otros lugares –argumentó.
Y ganó, aunque halla sido en el segundo intento, cuando compitió contra Bolívar Navarrete, después de haber perdido con Jorge Allec.
Dice Rigo que todos sus clientes se peleaban por votar en la encuesta, y que no faltó quien bautizara a su método como el Rigobski, imitando a la encuestadora Mitofski.
Después los aspirantes a candidatos iban a cortarse el pelo cada ocho días para rogarle que los anotara en la lista.
La simpatía de Tamakú llevó sus retratos a las postales del puerto y a uno que otro mural de la ciudad, de donde luego lo borraron, y así como apareció en revistas afamadas del mundo que lo dieron a conocer como el Chanoc de Zihuatanejo, yo lo incluí en las paginas de mi libro Re-cuentos de la vida costeña, en el año 2013 con ilustraciones del maestro pintor Miguel Ángel Jáimes donde recojo algunas de sus aventuras.
Rigo por su parte presume que ha trasquilado a todos los presidentes municipales, desde los finados Fidel Gutiérrez y Armando Federico González, pasando por Alejandro Bravo, pero también a personajes como el siniestro Arturo Durazo Moreno cuando vivía en su mansión de El Partenón a mediados de los años setenta.
–Venían por mí y me llevaban en una patrulla al Partenón, y al principio yo me ponía nervioso porque frente a mí había una estatua del demonio que no dejaba de mirarme, y si me movía me seguía con su mirada.
–No, no entablábamos conversación, tampoco con los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo. Recuerdo cuando trasquilé a Enrique Peña Nieto quien cuando terminé me preguntó que cuanto me debía, le dije que nada, que era un honor para mí haberle cortado el pelo. Entonces me dijo “Gracias” y caminó unos pasos alejándose y pensé, ya la regué, pero se regresó y me puso un rollo de billetes en la bolsa de mi camisa, eran como 5 mil pesos.