
Octavio Klimek Alcaraz
Con profundo pesar, la comunidad científica mexicana e internacional lamentó el fallecimiento del doctor Arturo Gómez Pompa, ocurrido el martes 17 de septiembre de 2025, a la edad de 90 años. Su partida deja un vacío irreparable, no sólo entre sus familiares y seres queridos, sino también en el vasto campo del conocimiento científico, la conservación ambiental y la formación de generaciones de investigadores. El doctor Gómez Pompa fue, sin lugar a duda, una de las figuras más influyentes de la ciencia mexicana contemporánea, cuya herencia intelectual perdurará como referencia obligada para comprender la relación entre los seres humanos y los ecosistemas tropicales.
Formado como biólogo y doctor en ciencias (biología) por la Universidad Nacional Autónoma de México, el doctor Gómez Pompa desarrolló una trayectoria académica excepcional que se extendió a lo largo de varias décadas. Durante ese tiempo, desempeñó labores de investigación, docencia y gestión institucional en diversas universidades y centros de investigación, tanto en México como en el extranjero. Esta experiencia le permitió no sólo generar conocimiento original de alto impacto, sino también formar a múltiples generaciones de científicos que hoy ocupan posiciones de liderazgo en instituciones académicas y de investigación a nivel nacional e internacional.
La producción académica del doctor Gómez Pompa es vasta y sobresaliente. A lo largo de su carrera publicó más de 200 trabajos científicos, sin contar su intensa participación en congresos, seminarios y conferencias especializadas realizadas en distintos países. Sus publicaciones abarcaron campos tan diversos como la botánica, la ecología tropical, la conservación biológica, la etnobotánica y la historia ambiental, siempre caracterizadas por una perspectiva crítica e innovadora. Su obra no sólo enriqueció la literatura científica, sino que también contribuyó de manera decisiva a transformar paradigmas establecidos en la comprensión de los ecosistemas tropicales.
Uno de los rasgos más notables de su trayectoria fue su extraordinaria capacidad para crear y consolidar instituciones científicas. Entre las más importantes destacan el Instituto Nacional de Investigaciones sobre los Recursos Bióticos (INIREB); el Institute for Mexico and the United States de la Universidad de California (UC MEXUS); la George E. Brown United States/Mexico Foundation for Science (USMFS/FUMEC); la Reserva de la Biosfera Montes Azules; la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas; y la Reserva Ecológica El Edén, entre otras. Todas estas iniciativas fueron resultado de su visión estratégica, su liderazgo académico y su incansable actividad organizativa, orientada siempre al fortalecimiento de la investigación científica y la cooperación internacional.
El reconocimiento a su labor se reflejó en una impresionante lista de distinciones y premios otorgados por instituciones nacionales e internacionales. Entre ellos se encuentran la Medalla de Oro al Mérito de la Universidad Veracruzana; la Medalla David Fairchild del Jardín Nacional de Estados Unidos; el Premio Chevron por su contribución a la conservación biológica; el nombramiento como University Professor del sistema de la Universidad de California, el máximo honor académico que dicha institución concede a sus profesores; el Premio Tyler para el Logro Ambiental; el Premio Luis Elizondo en Ciencia y Tecnología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey; así como múltiples medallas al mérito botánico, ecológico y científico. Asimismo, fue becario de la Fundación Guggenheim y miembro de numerosas academias científicas de alto prestigio en México, Estados Unidos y otras regiones del mundo.
A lo largo de su vida profe-sional ocupó también cargos aca-démicos y administrativos de gran relevancia. Fue asesor del Centro de Estudios Tropicales de la Uni-versidad Veracruzana; investigador y jefe del Departamento de Botánica del Instituto de Biología de la UNAM; profesor de Ecología y Botánica en la Facultad de Ciencias de la misma universidad; Director General del INIREB; director del Instituto UC MEXUS; y profesor distinguido de Botánica en la Universidad de California, Riverside, entre muchos otros. En todos estos espacios dejó una huella profunda, caracterizada por su rigor académico, su compromiso institucional y su capacidad para impulsar proyectos de largo alcance.
En 1985 aceptó la invitación del presidente de la Universidad de California para asumir la dirección de UC MEXUS y desempeñarse como profesor de Botánica en el campus Riverside. Durante su gestión, logró consolidar este instituto como un programa ejemplar de intercambio académico binacional, reconocido por su calidad y su impacto en la formación de investigadores. Su presencia en Riverside atrajo a estudiantes altamente talentosos de México y Estados Unidos, quienes contribuyeron de manera significativa al desarrollo de investigaciones pioneras en etnobotánica y ecología tropical.
Las contribuciones científicas del Dr. Gómez Pompa fueron múltiples y profundamente influyentes. Una de las más importantes se dio en el ámbito de la botánica, particularmente a través del proyecto Flora de Veracruz, impulsado desde el INIREB. Este esfuerzo colectivo produjo uno de los inventarios más exhaustivos de la vegetación y las especies de una entidad federativa en México, constituyendo una aportación excepcional al conocimiento botánico nacional.
Posteriormente, su interés se orientó hacia la ecología tropical y el estudio de los procesos de regeneración de las selvas. En este contexto, publicó en 1972, junto con Sergio Guevara y Carlos Váz-quez-Yanes, el influyente artículo Tropical rain forests: a non-renewable resource (Selvas tropi-cales: un recurso no renovable) en la revista Science, donde advirtió sobre el carácter no renovable de las selvas tropicales y las conse-cuencias globales de su destruc-ción. Este trabajo marcó un punto de inflexión en la ecología tropical y sentó las bases de nuevas aproxi-maciones a la conservación. Estas ideas fueron desarrolladas poste-riormente en libros fundamen-tales sobre la regeneración y el manejo de las selvas tropicales.
Otra de sus aportaciones más innovadoras fue su incursión en la historia ambiental y el análisis de la relación entre las culturas humanas y los ecosistemas. A partir de sus estudios en la Península de Yucatán, desarrolló una perspectiva revolucionaria al cuestionar la noción de la “naturaleza silvestre” como un espacio prístino e intocado. Propuso que las selvas tropicales habían sido habitadas y transformadas durante milenios, particularmente por la cultura maya, cuya subsistencia se basó en complejas estrategias de manejo agroforestal. Estas ideas influyeron de manera decisiva en la reinterpretación del paisaje maya y en la comprensión contemporánea de la conservación biocultural.
Su reflexión culminó en una visión integradora que incorporó la ecología humana, la etnoecología y la etnobotánica. En su artículo Ta-ming the wilderness myth, (Domes-ticando el mito de la naturaleza silvestre), publicado en BioScience en 1992, sostuvo que el principal desafío de la conservación no es preservar una naturaleza supuestamente intacta, sino reconocer que los seres humanos forman parte inseparable de los ecosistemas. Este planteamiento se convirtió en uno de los fundamentos del paradigma actual de la conservación en el siglo XXI.
El compromiso del doctor Gómez Pompa con la conservación biológica se expresó también en su activismo científico y político. Fue una figura clave en la oposición al proyecto de deforestación masiva en Uxpanapa, Veracruz, en los años setenta, y desempeñó un papel central en el desarrollo de las primeras Reservas de la Biosfera en México, en el marco del programa El Hombre y la Biosfera de la UNESCO. Su visión integró la protección ambiental con la participación de las comunidades locales, anticipando enfoques que hoy son ampliamente reconocidos.
Finalmente, su legado se materializó de manera ejemplar en la creación de la Reserva Ecológica El Edén, en Quintana Roo, un proyecto personal que combinó conservación, investigación científica y compromiso a largo plazo con la protección de la selva tropical. Esta reserva se convirtió en una de las más importantes de América Latina y en un referente para la investigación ecológica.
El doctor Arturo Gómez Pompa fue, en todos los sentidos, un mexicano excepcional. Su vida y obra constituyen un motivo de orgullo y un llamado permanente a pensar la ciencia, la conservación y la relación con la naturaleza desde una perspectiva ética, crítica e integradora. Estas líneas buscan rendir un merecido homenaje a su memoria y a su extraordinaria contribución al conocimiento y a la sociedad.


