30 marzo,2021 9:05 am

Inauguran en Taxco expos de fotografías de los penitentes de Semana Santa

 

Taxco, Guerrero, 30 de marzo de 2021. Con el título Ánimas anónimas, la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la UNAM en colaboración con el Ayuntamiento de Taxco inauguró el pasado sábado dos exposiciones que reúnen alrededor de 50 fotografías sobre los penitentes y otras actividades de la Semana Santa; el público podrá apreciarlas en la explanada del Ex Convento de San Bernardino, en el Centro Histórico, y en los alrededores de la Ex Hacienda El Chorrillo, al norte de la ciudad.

Las imágenes son de la autoría del decano cronista, fotógrafo, dibujante y músico, Juan Crisóstomo Estrada González, y corresponden al Centro Documental para la Historia Gráfica Fototeca Taxco, que lleva su nombre y que ahora está bajo la custodia de la FAD, que tiene aquí una extensión.

Con un montaje sobre estructuras metálicas al aire libre y en muros y rejas perimetrales, en la muestra se asoman vírgenes y cristos, rostros de habitantes niños, jóvenes y adultos, penitentes mujeres y hombres de diferentes hermandades, paisajes y panorámicas, el entorno arquitectónico y el singular caserío de Taxco y de la comunidad de Tehuilotepec, zona minera donde cada Domingo de Ramos salió –hasta hace tres años– la procesión que congregó a cientos y cientos de feligreses para el inicio de la Semana Santa.

El registro fotográfico data de los años 1953 a 1970, de acuerdo con las cédulas de cada imagen, en una atmósfera de procesiones y penitencias en las que los participantes y población invierten muchas horas para su preparación y realización durante el día o la noche.

Según la información en la que se presentan, los penitentes siguen las prácticas de San Nicolás Tolentino, con ofrendas de dolor que reflejan los encruzados al cargar rollos de varas de zarzamora, los flagelantes con pesadas cruces sobre sus brazos, quienes en distintos momentos descansan para azotarse la espalda con el cabresto (una tipo de látigo con puntas de clavos que hacen brotar la sangre), los encorvados con cirios y crucifijos en sus manos que arrastran en conjunto sobre sus tobillos una larga y gruesa cadena, y las ánimas, mujeres descalzas y encorvadas que llevan cirios y crucifijos y jalan cada una sobre sus tobillos una cadena, más integrantes de los soldados romanos.

Todos ellos, como ha sido la tradición y se observa en las gráficas, son personajes anónimos que guardan su identidad vestidos de negro y un capirote del mismo color, aunque entre ellos se conozcan y provengan de distintos sectores de la sociedad, incluso hasta funcionarios y políticos vistos por la gente en innumerables ocasiones y que han asumido esto cual espectáculo carnavalesco, distante de la fe y los valores religiosos con la consecuente reprobación popular.

Texto: Claudio Viveros Hernández