30 mayo,2026 4:09 am

Inician clases virtuales en la telesecundaria de El Calvario ante la demolición del plantel

 

Chilpancingo, Guerrero, a 30 de mayo de 2026.- Los 85 alumnos de la telesecundaria Netzahualcóyotl, ubicada en la colonia El Calvario, pasaron de tener clases en salones al borde del colapso a las actividades en modalidad virtual, mientras esperan a que el Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa (IGIFE) reconstruya las instalaciones.

De acuerdo con el supervisor de la zona 7 de Telesecundarias, Jesús Barrera Cruz, y el director de la telesecundaria, Luis Enrique Radilla Silva, fueron siete años de tocar puertas y presentar documentos, entre ellos, un dictamen firmado por el titular de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, Roberto Arroyo Matus, quien determinó que las instalaciones son “inhabitables”, para llegar a un acuerdo con el IGIFE.

Para llegar al plantel, desde el centro de la ciudad, hay que tomar una urvan del transporte público que puede ser de la ruta Fraccionamiento La Nuez-Mercado o bien, Fraccionamiento Zinnia, y bajar en la calle principal en esquina con la calle María del Rosario. Después de caminar tres calles más, se encuentra el plantel.

Desde afuera, la telesecundaria no parece distinta de otras escuelas, pero una vez dentro, pareciera que acaba de registrarse un sismo que destruyó tres salones, el laboratorio, la dirección y un área de baños. No hay ventanas, las paredes están cuarteadas, ni siquiera es seguro recargarse, mucho menos impartir clases en esas condiciones.

El lunes pasado, los padres de familia, maestros y alumnos, decidieron protestar en el Recinto de las Oficinas del Ejecutivo Estatal para exigir la reconstrucción de las instalaciones. También optaron por tener las clases en línea, debido al riesgo, así como a las altas temperaturas registradas por la ola de calor.

No fue una decisión sencilla, también implica retos, ya que al menos el 40 por ciento de los estudiantes, los que viven en la periferia de la capital, no tienen acceso a internet.

Jesús Barrera puntualizó que la institución fue afectada por diferentes sismos, de 2017 a la fecha. Los maestros trabajaron estos últimos años en el plantel “aunque significa un riesgo permanente para la integridad física”.

Resaltó que las cuarteaduras en la cimentación son visibles y “ponen en peligro a los alumnos y maestros en la institución”.

“Han sido varios años en los que se ha estado solicitando a IGIFE, al gobierno estatal, su intervención para demoler estas aulas y construir las nuevas y no había sido atendida la petición hasta ahora que los padres de familia, los maestros, tuvieron que manifestarse”, expresó.

Subrayó que la protesta se hizo porque el IGIFE dijo que se haría cargo de la reconstrucción, pero los padres de familia tenían que encargarse de la demolición y limpiar el terreno, para que pudiera empezar la obra. El Ayuntamiento de Chilpancingo se ofreció a apoyarlos, pero al final, no pudo cumplir su compromiso.

Para los padres de familia, demoler y escombrar el terreno representa “un costo enorme, el que tendrían que sufragar y no les dejaron otro camino más que manifestarse”, de acuerdo con el supervisor.

El director abundó que luego de la protesta, el subdirector de Construcción del IGIFE, Efigenio Poblete Gallardo, se comprometió a que el próximo 30 de junio iniciará la demolición de las instalaciones afectadas.

Ante esta situación, los maestros optaron por impartir clases en línea, “para no arriesgar a los niños”, que fue en acuerdo con los padres de familia, y se continuará laborando conforme al calendario escolar vigente.

Sin embargo, “la mayoría de alumnos no cuenta con internet, entonces sí es complicado. Va a haber un poco de rezago, pero los maestros buscarán estrategias para que reciban su capacitación”.

Luis Enrique Radilla manifestó que hace falta internet gratuito en las escuelas, para que los alumnos puedan acceder a las plataformas correspondientes y espera que las autoridades cumplan con el compromiso que asumieron el pasado 25 de mayo.

 Alina Navarrete Fernández / Foto: Jessica Torres Barrera