28 abril,2026 8:41 am

Inician rituales agrícolas en la Montaña baja: la comunidad nahua de Pochahuizco implora por lluvias y cosechas

Cientos de habitantes se congregaron este fin de semana en cerros sagrados para realizar el ritual Atsasilistli, una ceremonia prehispánica dedicada a sus deidades

Pochahuizco, Zitlala, 28 de abril de 2026. Los rituales agrícolas en pueblos de la zona Montaña baja iniciaron este fin de semana. En la comunidad nahua de Pochahuizco, niños, mujeres y adultos mayores rezan en cerros sagrados, danzan y pelean cuerpo a cuerpo para implorar a sus deidades prehispánicas lluvias y buenas cosechas. La ceremonia coincide con la festividad católica de San Marcos.

Este sábado, la comunidad de Pochahuizco y pueblos de alrededor se congregaron en el centro de esta población en torno al ritual Atsasilistli.

Cientos de vecinos, desde niños en brazos, niños, adolescentes, adultos hasta adultos mayores participaron en las peleas de los tecuanes, que es la parte principal de una ceremonia prehispánica para pedir agua y buen temporal en el inicio del ciclo agrícola.

Inician rituales de lluvia en la montaña baja del estado de Guerrero, ofrecen su sudor y sangre habitantes de las comunidades de Pochahuizco y Mazatepec en el ritual de lluvias 2026. Se trata del ritual Atzazilistle, que en castellano quiere decir “clamor por el agua”. Es una combinación de rituales prehispánicos y adoración a símbolos cristianos. Foto: José Luis de la Cruz

En la víspera, los pobladores de la comunidad de Pochahuizco suben al cerro Techinantli, lo mismo los vecinos de Mazatepec acuden a un cerro sagrado para hacer las primeras ofrendas y plegarias a sus deidades.

“Ahí está nuestra espiritualidad, hay tres cruces, pero son fachada para proteger nuestro ritual sagrado”, explica un conocedor de la región.

También empiezan las danzas. El sábado desde el mediodía los hombres jaguar se concentran en las casas de sus capitanes, se dirigen al nuevo templo de Santiago Apóstol y al de San Marcos, también conocido por algunos pobladores como “el señor de los tigres”.

Luego salen danzando y emitiendo un grito de fiesta y de guerra al son de la música de viento.

Ataviados con trajes de jaguar, una máscara de felino a base de cuero de res y una reata trenzada en forma de mazo, las manadas se dirigen al centro de la población donde los peleadores de Pochahuizco se enfrentan a los de Mazatepec, uno a uno.

Félix Isoteco, un veterano peleador de 60 años, dice que la tradición tiene más de 50 años y es para pedir agua y un buen temporal.

Mariani Coamacateco, de 13 años, lo hace para conservar una tradición que desde sus abuelos se realiza.

“Lo hago porque es una tradición que se lleva a cabo y mi familia lo hace, pero también por una fe que le tengo a San Marcos, el señor de los tigres. Mis papás y mis abuelos ya peleaban desde hace cuánto”, dice.

Y aunque en la ceremonia se enfrentan a sus vecinos de Mazatepec, en las peleas, dice, no se gana ni se pierde.

“No ganas nada ni pierdes nada haces esto para la petición de lluvias. Para esta temporada esperamos lluvias y bendiciones”, dice.

Al ritmo de musica de viento y tragos de mezcal, los participantes disfrazados de felinos se dan latigazos y golpes con una cuerda. Foto: José Luis de la Cruz

La joven Norma Izoteco Chavelas, es la primera comisaria de Pochahuizco. Asegura que desde hace muchos años esa comunidad se ha caracterizado por estas tradiciones.

Las peleas entre los pueblos que conforman la microrregión, coincide la autoridad, tienen el objetivo de que haya más lluvias y cosecha de frijol, calabaza y maíz.

Así como salud para el pueblo. La segunda parte del ritual, explica, se realizará el 3 de mayo en Mazatepec.

Pochahuizco, una comunidad de mil 800 habitantes y sus alrededores, asegura, necesitan herramientas para sembrar la tierra, tractores y caminos para sacar cosechas.

El profesor nahua René León Javier dice que este 25 de abril comenzaron en las comunidades de la región un ciclo agrícola con el llamado del agua y que culmina con la temporada de secas.

“Somos muchas comunidades con diferencias en nuestras manifestaciones, pero compartimos el Atsatsilistle, que es el llamado al agua.

“Nuestras tradiciones han mantenido códigos y cosmovisión ancestrales”, explica.

Luis Daniel Nava