
Lula, que purga desde abril una pena de más de 12 años de cárcel, es favorito en todos los sondeos con hasta el 30% de los apoyos. En las marchas de apoyo en Brasilia participaron hoy unas 10 mil personas.
Texto: DPA / Foto:@ptbrasil
Brasilia, Brasil, 15 de agosto de 2018. El Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) inscribió hoy formalmente la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva para las elecciones presidenciales del 7 de octubre, pese a que el ex jefe de Estado está preso por corrupción.
La ex presidenta Dilma Rousseff y la líder del PT, Gleisi Hoffmann, inscribieron junto con otros líderes del partido la candidatura de Lula en la sede del Tribunal Superior Electoral (TSE) en Brasilia, según publicó el PT en su web. Miles de seguidores acompañaron el acto con una multitudinaria marcha.
Lula, que purga desde abril una pena de más de 12 años de cárcel, es favorito en todos los sondeos con hasta el 30 por ciento de los apoyos. En las marchas de apoyo en Brasilia participaron hoy unas 10 mil personas, según fuentes policiales citadas por el canal Globo News.
Se estima, sin embargo, que el TSE desestimará en los próximos días o semanas la candidatura del popular ex mandatario debido a la Lei da ficha limpa (Ley de expediente limpio), que impide a un condenado en segunda instancia aspirar a cargos públicos.
La corte tiene tiempo hasta el 17 de septiembre para pronunciarse.
El “caso Lula” marcó el inicio de la campaña, que arranca el jueves con la autorización a hacer publicidad electoral.
El ex mandatario e ícono de la izquierda latinoamericana sigue siendo a sus 72 años el político más popular de Brasil. Sobre todo las clases más pobres apoyan al antiguo líder sindical por el éxito de los programas sociales de sus dos gobiernos (2003-2010).
Además de la condena por haber aceptado la reforma de un apartamento a cambio de favorecer a una empresa en sus tratos con la petrolera estatal Petrobras, el ex mandatario tiene varios otros juicios pendientes por la megacausa sobre corrupción política Lava Jato (Lavado de autos).
Lula niega todos los cargos y acusa a sus rivales y a las élites conservadoras de orquestar una persecución política.
“Si ellos quieren derrotarme de verdad, háganlo en las elecciones”, reclamó Lula el martes en un artículo de opinión escrito para el diario The New York Times desde la prisión donde está recluido en Curitiba, en el sur de Brasil.
“Como todas las encuestas muestran que yo ganaría fácilmente las elecciones de octubre, la extrema derecha de Brasil está intentando sacarme de la carrera”, agregó.
El próximo presidente será electo previsiblemente en una segunda vuelta el 28 de octubre. Las elecciones en la potencia latinoamericana se celebrarán en un clima de enorme incertidumbre.
Brasil sufre aún los efectos de una fuerte recesión en los años 2015 y 2016, y está sumido en una grave crisis política y social, también debido al incremento de la violencia en metrópolis como Río de Janeiro y Sao Paulo.
Las revelaciones de corrupción de Lava Jato salpican prácticamente a todos los partidos políticos.
El enorme descontento popular ha favorecido el ascenso del populismo de ultraderecha de la mano del candidato Jair Bolsonaro, segundo en las encuestas por detrás de Lula con hasta el 19 por ciento de los apoyos, y favorito si el ex mandatario no puede postular finalmente.
Bolsonaro es un polémico militar en reserva calificado a menudo como el “Donald Trump brasileño” por sus diatribas nacionalistas y populistas. El actual diputado suele hace apología de la última dictadura militar (1964-1985).


