6 julio,2021 10:16 am

Inspiran las protestas de feministas en México una nueva adaptación de “Las Bacantes”

La obra de Eurípides fue llevada al escenario por la compañía catalana La Fura Dels Baus

Ciudad de México, 6 de julio de 2021. Las tragedias de la Antigüedad siempre tienen un eco moderno. Y con esa certeza el director de la compañía de teatro catalana La Fura Dels Baus, Carlus Padrissa, conquistó el lunes el Teatro Griego de Siracusa (sur de Italia) adaptando Las Bacantes, de Eurípides, a la actual lucha feminista en todo el mundo, inspirado en las protestas mexicanas del 2019.

El director reconoció que la idea le surgió en el verano de hace dos años, cuando, en plenas vacaciones, encendió el televisor y supo de las multitudinarias manifestaciones de mujeres en Ciudad de México para denunciar una serie de violaciones.

Este contexto fue llevado y adaptado a Las Bacantes, la tragedia que Eurípides escribió hace veinticinco siglos sobre las adoradoras del dios del vino, del desenfreno y del delirio, Dionisio o Baco, pero esta vez desde una óptica feminista.

En efecto, las seguidoras del dios se convierten en el verdugo del soberano, portando pancartas como “Si violan a nuestras mujeres, nosotras violaremos sus leyes” o “Baco somos todas”, también escritas en español.

Padrissa y su equipo forman parte de la 56 temporada de representaciones clásicas del Teatro Griego, una joya arqueológica excavada en la roca y que ha retomado las funciones bajo las estrellas tras la pandemia.

“El mensaje es que hay que dejar que las mujeres tomen el poder y nosotros dejarnos llevar por ellas, porque son constructoras, son creadoras de vida que no van a llevar a sus hijos a la guerra”, explicó el director, mientras sorbía un té pese al intenso calor en una gruta del teatro, instantes antes de debutar.

Una diosa del vino

La obra de Eurípides, estrenada de forma póstuma tras abandonar Grecia y refugiarse en Macedonia en plena Guerra del Peloponeso, narra la llegada del dios Dionisio a la ciudad de Tebas y su pugna por demostrar su divinidad a los sacrílegos gobernantes del lugar.

La apuesta de La Fura revolucionó el escenario, las gradas y hasta los exteriores del teatro, con decenas de mujeres adorando al dios entre tambores y alaridos, emulando aquellas bacanales en los bosques del Hélade en las que cundía la embriaguez,

Por otro lado, el director introdujo un cambio sustancial: El dios ya no es tal, sino que es diosa, con A final.

En la versión tradicional de esta obra griega, ese papel era otorgado a un actor “afeminado”, pues así describe Eurípides al Dioniso, pero Padrissa prefirió dárselo directamente a una mujer, la actriz italiana Lucia Lavia.

Una escena efímera

Sobre las tablas del teatro siciliano, los actores y danzantes a las órdenes de Padrissa se convierten en elementos con significado propio que cambian constantemente, colgados de arneses o tirados en el suelo, como una especie de escenografía efímera.

Todo acompañado con sobrecogedores efectos lumínicos y sobre todo, sonoros, creados por el propio director y que tienen como misión causar desasosiego en el público.

Además se valen de una grúa de setenta metros de altura que permite el conocido como Deus ex machina, la forma en la que los antiguos introducían en escena en volandas a los actores que hacían de deidades, aunque con mecanismos mucho más rudimentarios.

Al final de la “serata”, el dios, o mejor dicho, la diosa, constató su triunfo alzándose sobre las cabezas de un público que no dudó en ponerse en pie para dedicar una ovación a la obra.

Texto: Redacción