
Acapulco, Guerrero, a 18 de abril de 2026.- El titular de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de Guerrero, Roberto Arroyo Matus, informó que la UNAM encabeza un proyecto de instalación de tres estaciones sismológicas que estarían en funcionamiento antes de septiembre, en San Marcos, Chilpancingo y Ciudad Altamirano.
Agregó que además de una cuarta, que aún no se define si estará en la Sierra o en los límites de Costa Chica y la Montaña, las cuales servirán para medir las ondas sísmicas y generar políticas públicas en la entidad, que permitan construcciones con mayor resiliencia.
Consultado vía telefónica, explicó que el Instituto de Ingeniería de la UNAM busca aumentar el número de estaciones, que éstas contienen dispositivos sensores tipo triaxial, para medir el paso de las ondas sísmicas y conocer como viajan cuando se producen; identificar cómo se atenúa o amplifica la onda a partir del epicentro, que esto sirve para poder actualizar los reglamentos de construcción en el estado, que requieren una urgente actualización, con los datos de los nuevos dispositivos tecnológicos que existen, y también generar políticas públicas que permitan ser más resilientes, aunado al alertamiento temprano a la población.
Refirió que la red sismológica a lo largo del Pacífico mexicano tiene una enorme cantidad de estaciones, que en Guerrero hay alrededor de 60 junto con las del Servicio Sismológico Nacional, pero San Marcos y Chilpancingo no contaban con aparatos desde hace muchos años, más de 30 en el caso de la capital, que en Ciudad Altamirano nunca se había instalado un sensor.
Añadió que la dependencia ha estado apoyando a los ingenieros y científicos de la UNAM para establecer contactos con los alcaldes, quienes han aceptado de muy buena manera, que es probable que se autorice la instalación de más en Guerrero para ampliar la cobertura, porque es uno de los estados con mayor actividad sísmica, después de Oaxaca.
Arroyo Matus indicó que se prevé que la estación de Chilpancingo estará terminada en una semana, la de Ciudad Altamirano está casi concluida, pero falta instalar los aparatos, hacer pruebas y muy es problable que antes de septiembre estarían funcionando las tres.
Expuso que en San Marcos se identificaron sitios apropiados para la estación, porque el suelo debe tener una dureza suficiente o a flor de la roca, para que se puedan hacer mediciones más correctas. Adelantó que en 15 días comenzaría la construcción de las casetas que son muy sencillas, de unos 9 metros cuadrados, autónomas, porque no requieren alimentación eléctrica, usan celdas solares para los sistemas de telecomunicación y no representan ningún gasto sino una inversión para los ayuntamientos.
A pregunta sobre si la ubicación de la estación en San Marcos se debe al sismo del 2 de enero, que causó más de 5 mil réplicas, respondió que esta zona siempre ha sido de muy alta sismicidad, así como toda la franja costera, que en 1907 hubo un temblor de magnitud mayor a 7; que otro en 1957 derribó el Ángel de la Independencia de Ciudad de México, que la cantidad de réplicas que hubo este año es normal por la magnitud, que éstas pueden durar meses o inclusive dos o tres años como ha ocurrido en terremotos registrados en Chile.
Agregó que de manera particular se sabe que hay potencial de que esta zona genere temblores, que conviene bastante la instalación y como no había aparatos se determinó hacerlo “no porque estemos esperando alguna condición de muy alto riesgo”, que lo mejor que se puede hacer al vivir en una zona de alta sismicidad es procurar acciones preventivas, conocer cómo se movería el suelo para diseñar mejores construcciones, cultivar la cultura de la Protección Civil, para estar preparados y conocer mejor “a este enemigo”.
Yee Trujillo


