10 diciembre,2023 7:42 am

Intestino, corazón y respiración impactan en el bienestar

 

Ciudad de México, 10 de diciembre de 2023. La vida de Nazareth Castellanos tomó un nuevo rumbo cuando su madre llegó un día a casa con una revista en la que un neurocientífico, Javier de Felipe, aseguraba en una entrevista que se necesitarían físicos para estudiar el cerebro.

Justamente la Física es la carrera que había estudiado Castellanos. Buscó inmediatamente a De Felipe, un biólogo especializado en el estudio del cerebro humano, y terminó colaborando con él y estudiando un doctorado en Neurociencias en la Universidad Autónoma de Madrid.

A ella, como física teórica enfocada en la investigación de los campos eléctricos, se le abrió un nuevo mundo: estudiar el cerebro para tratar de entenderse a sí misma y a los demás.

Tras colaborar en investigaciones científicas en universidades de Alemania, Inglaterra y España, hoy dirige el proyecto Interacción Cerebro-Cuerpo durante la meditación, desarrollado en la Universidad Complutense de Madrid.

Castellanos también es una reconocida divulgadora científica y escritora. En su más reciente libro, Neurociencia del cuerpo, plasma más de 10 años de estudios sobre la interacción entre los órganos, las vísceras, el cerebro y otras partes del cuerpo.

“Este es un tema que es nuevo para la neurociencia. Siempre habíamos considerado que el cerebro era el único implicado en la conducta humana, entender que había una relación con el resto del cuerpo suponía hablar también del estilo de vida, cómo aprender a cuidar nuestra conducta, nuestra salud mental y también del intestino, de lo que comemos, así como del ejercicio físico y la forma de respirar”, explica en entrevista.

¿Cuál es la función del cerebro en relación con el cuerpo?, ¿es el director de orquesta o es un integrante más de la orquesta?

Bueno, sigue teniendo un papel muy importante en la orquesta. Más que director es como un integrador de la información, porque el resto de los órganos en su latir, porque todos laten, envían su información al cerebro.

Las vísceras son los directores de orquesta del cerebro, sin embargo, el cerebro es el que debe integrar, interpretar toda esa información. Ahí es donde se coloca en un lugar privilegiado, al fin y al cabo es la respuesta neuronal a los órganos, mecanismo que sigue estando por debajo de nuestra conducta, pero el resto de los órganos no sólo tienen una función vital en mantenernos vivos sino que influyen en la dinámica del cerebro, hacen que funcione de una forma o funcione de otra forma.

La alimentación sabemos que es fundamental para la salud física, pero tú remarcas la importancia que tiene también para la salud emocional y mental.

Hay una nueva rama que es la psiquiatría nutricional, nos habla de la influencia que tiene la alimentación, la nutrición, en nuestra psicología y más allá, un poquito más clínico, en nuestra psiquiatría.

Se sabe que influye en nuestro estado de ánimo, en la expresión de la ansiedad, del estrés, de las relaciones sociales. Es fundamental la alimentación en los niños, porque se ha visto, y con mucha evidencia, que el consumo regular de comida basura produce alteraciones en sus relaciones sociales y en la gestión de sus emociones, y no sólo de los niños. Se ha visto también que la dieta que toma la mamá durante el embarazo influye en la gestión emocional de los niños una vez que han nacido, hasta los seis, siete años.

Otro elemento clave que mencionas es la respiración. Muchos damos por sentado que estamos respirando bien, pero no sucede así, necesariamente.

Yo la primera. Cuando comenzamos a hacer experimentos en la universidad decía: yo respiro bien, ¿eh? Hasta que comencé a ver el patrón respiratorio dije ¡madre, mía! ¿por qué no me han enseñado a mí a respirar?

La respiración es una llave que es privilegiada para el cerebro, porque es el único órgano que tiene acceso directo en forma consciente. Lo que se ha visto es que respirar de una forma u otra cambia la actividad cerebral en pocos minutos.

Sabemos que la respiración cuando es nasal está más relacionada con la memoria. La exhalación está más relacionada con las emociones. Sabemos, por ejemplo, que ralentizar la respiración tiene muchos beneficios, tanto a nivel de salud general como psicológico.

Hemos publicado un estudio en el que hemos visto la diferencia que tiene la respiración en el procesamiento del dolor en personas con dolor crónico. Es decir, que puede ser un aliado a lo largo de nuestra vida, al que podemos recurrir.

 

¿Cómo se relaciona el corazón con el cerebro?

Hay un indicador del corazón que es la variabilidad de la frecuencia cardiaca, que está relacionada con la ritmicidad o el patrón más complejo del disparo cardiaco. Cómo dispare nuestro corazón está relacionado con la percepción subjetiva. El corazón en su relación con el cerebro, lo que nos marca es que, según como nosotros percibimos el mundo, es como nosotros somos. Por eso la frase: no vemos las cosas como son, sino como nosotros somos.

Conocer al corazón, cuidar la salud cardiovascular, es cuidar también la salud cognitiva, pero hay una variable que a mí me gusta mucho, que yo estudio y que es: cómo pensar en cosas positivas hace que nuestro corazón lata en un ritmo que es privilegiado en su relación con el cerebro. Entonces, los pensamientos influyen también en la dinámica y actividad de nuestro cuerpo.

Ayuda meditación a cuerpo y menteEn un laboratorio asociado a la Universidad Complutense de Madrid, Nazareth Castellanos dirige un equipo que indaga sobre la relación del cerebro con el cuerpo durante la meditación.

“Ahí investigamos la relación entre los órganos, el cerebro y con énfasis en las personas que meditan: estudiamos a personas que meditan y personas que no meditan”, indica.

Su estudio se enfoca en los beneficios que tiene la meditación en personas que la practican de forma moderada.

“Siempre se han estudiado a grandes meditadores, que son personas que normalmente viven en monasterios, que dedican su vida a cultivar y profundizar esta práctica. Incluso yo empecé en esos proyectos, en Estados Unidos”, explica la neurocientífica española.

Lo que descubrieron es que la práctica regular en niveles moderados de meditación ayuda en la gestión de las emociones, en no ser tan reactivos para expresar emociones, en el manejo adecuado del estrés, e incluso disminuye la probabilidad de padecer ansiedad y el sentimiento de soledad, tan presentes hoy en día.

“Lo que observamos también es el efecto remolque de la meditación: cuando comenzamos a meditar aprendemos a cuidarnos mejor, esto surge de forma espontánea y está muy relacionado con ganar respeto hacia uno mismo, la autoamabilidad que a mí me gusta”, precisa.

 

¿Hay algún tipo de meditación que ustedes hayan descubierto más efectiva y con qué frecuencia debe practicarse?

La meditación que se ha visto que es más efectiva es la de observación ecuánime de la respiración. Es decir, sentarse a observar la respiración, observar las sensaciones del propio cuerpo. La clave está en que se observe de forma ecuánime, es decir, sin juzgar. Simplemente una observación, sin estar analizando, sin pensar, estando escuchando.

Con este tipo de meditación una media hora al día, cinco días a la semana, ya se generan cambios en el cerebro. A veces, que no estamos acostumbrados a sentarnos a hacer esa meditación, se puede hacer una meditación informal, es decir, a lo largo del día intento traer mi atención a este momento presente. Es observación de lo que está pasando, entonces es eso: volver al presente. Observarlo siempre de forma muy ecuánime, de lo que se trata es de eliminar tanto juicio en lo que nos sucede. Eso, en ocho semanas ya se observan cambios anatómicos en el cerebro.

 

¿Dónde está la conciencia? ¿Está en el cerebro?

Hay un gran debate, porque hasta ahora la corriente que predomina es la de que el cerebro genera la conciencia. Entonces, se habla de dos zonas como la ínsula y la corteza prefrontal. Sin embargo, hay investigaciones que han ido avanzando y hay una especie de guerra entre las dos corrientes científicas que son la más materialista y la que no.

Yo creo que es un tema en el que vamos a vivir grandes revoluciones. Esta “guerra” que se ha desatado nos va a traer grandes alegrías; sin embargo, yo con lo que me quedaría es que la conciencia no está localizada, es decir, no está aquí o allá, más bien está en todas partes y ninguna. Y esto me parece que se acerca más al misterio de la conciencia.

Texto, foto y gráfico: Agencia Reforma