
Texto: DPA / Foto: Xinhua
Roma, 05 de marzo de 2018. Italia seguía esperando hoy el resultado definitivo de las elecciones parlamentarias, 18 horas después del cierre de los locales de votación.
Tras el escrutinio de casi todos los votos en la tarde de hoy, ninguna alianza y ningún partido obtenía las mayorías necesarias en el Parlamento para poder formar gobierno.
El Movimiento 5 de Estrellas logró en ambas cámaras más del 32 por ciento de los sufragios y se convirtió en la fuerza más votada. La alianza de centroderecha que lidera el exprimer ministro Silvio Berlusconi consiguió alrededor del 37 por ciento.
De este resultado, más del 17 por ciento corresponde a la formación populista de derechas Liga, de Matteo Salvini, que adelantó a Forza Italia, de Berlusconi, que obtuvo en torno al 14 por ciento.
El gobernante Partido Democrático, del primer ministro Paolo Gentiloni, cayó en el Senado al 19 por ciento y logró un resultado aún peor en la Cámara de Diputados.
Unos 46 millones de italianos estaban convocados a las urnas el domingo para elegir un nuevo Parlamento. Según el Ministerio del Interior, la participación alcanzó alrededor del 73 por ciento.
Dos ganadores, ningún triunfador:
Italia desafía a la vieja política
Al día siguiente de las elecciones, Matteo Salvini fue quien se manifestó con mayor contundencia: con los pulgares levantados, el líder del partido xenófobo la Liga se colocó delante de las cámaras y anunció nada menos que la “liberación” de Italia del yugo de Berlín, de Bruselas, de París y de los mercados financieros, a los que responsabiliza del derrumbe de Italia.
¿Las normas de la Unión Europea sobre el endeudamiento? ¿Medidas de austeridad para Italia? “Me importa un huevo”, dijo Salvini, quien ya se ve instalado como nuevo primer ministro en Roma.
Pero probablemente, no va a ser tan fácil, pues en realidad el gran triunfador de los comicios del domingo en Italia fue el partido antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S), que aumentó su caudal de votos en todo el país, pero sobre todo en el empobrecido sur de Italia.
Ha votado “un país con dolor de tripa”, escribió el periódico “La Repubblica”. Un país que no dice “no”, sino “basta” a la tradicional política eurófila de las elites políticas. Y también “no” a Silvio Berlusconi, quien creía que, con 81 años, era insustituible. También “no” a Matteo Renzi, quien creía que el país necesitaba a nadie menos que a él y a quien ahora no le queda más remedio que dimitir. Y también “no” a la inmigración, que ha exigido demasiada tolerancia a la gente.
“Las elecciones han revolucionado el paisaje político de Italia, y los efectos serán duraderos”, sentenció Wolfango Piccoli, del laboratorio de ideas Teneo.
El principal candidato del M5S, Luigi Di Maio, proclamó este mismo lunes la “Tercera República”, es decir, la “república de los ciudadanos de Italia”. Con 31 años, Di Maio pretende entrar en el el Palazzo Chigi, la sede del gobierno de Italia, pero ¿con la ayuda de quién?
Estas elecciones dejan dos ganadores, pero ningún triunfador. Porque todo es posible después de estos memorables comicios en Italia en los que ningún partido ha conseguido la mayoría para gobernar. “Estamos navegando en mar abierto, como Cristóbal Colón, y no sabemos qué hay al otro lado”, dijo el politólogo Giovanni Orsina, de la Universidad Luiss de Roma.
Dos fuerzas antieuropeas han hundido a los eurófilos del Partido Democrático, de Renzi, y de Forza Italia, del ex primer ministro Silvio Berlusconi. A tenor de los resultados, la “vieja política” parece caduca e Italia parece asomarse a una nueva era.
Antimigración y antiélite: estos dos términos simbolizan el éxito electoral de la Liga y del Movimiento 5 Estrellas. Salvini supo aprovechar hábilmente la crisis migratoria y anunció el fin de la “invasión de ilegales”. En el norte de Italia, donde la Liga lleva firmemente enraizado desde hace años, el partido xenófobo logró más del 40 por ciento de los votos.
Por su parte, el M5S apostó por la decadencia del odiado “establishment”, lo que le permitió cosechar en muchos lugares del sur de Italia más del 60 por ciento. El partido se ha convertido en un crisol integrado por frikis de Internet, visionarios, fantasmones revolucionarios, izquierdistas y derechistas, descolgados y académicos.
Lo que demuestra la frustración de muchos italianos es el hecho de que votaron por el Movimiento 5 Estrellas a pesar de que este partido ha mostrado un desempeño bastante lamentable en los lugares donde ya está gobernando, por ejemplo en Roma, donde la alcaldesa del M5S, Virginia Raggi, es todo menos una figura deslumbrante.
Para la Unión Europea, un escenario de pesadilla sería una alianza entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga. Las dos formaciones sumarían el número mínimo de mandatos para poder formar gobierno.
La propia Unión Europea tiene parte de la culpa de este resultado electoral. Durante muchos años, Italia se han sentido abandonada a su suerte en su enfrentamiento al problema migratorio. “Me duele ver cómo la conducta insolidaria en materia de la migración ha llevado agua a los molinos de los populistas y los ultraderechistas”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn.
No en último lugar, las duras medidas de austeridad impuestas por Bruselas, e inspiradas sobre todo por Alemania, fueron interpretadas por una gran parte de los italianos como una conspiración del rico norte contra los pobres países mediterráneos.
Sin embargo, los analistas italianos consideran poco probable que se fragüe una alianza entre la Liga y el M5S, a pesar de que las posturas de las dos formaciones respecto a la UE y el euro no son incompatibles. Los dos partidos exigen una remodelación de la UE y una política de austeridad menos rígida.
Sin embargo, durante las semanas previas a las elecciones se multiplicaron en el Movimiento 5 Estrellas las voces que coincidieron con lo que Di Maio había declarado al periódico alemán “Die Welt”: “Nosotros perseguimos objetivos políticos que tradicionalmente son atribuidos a la izquierda, pero también objetivos de carácter liberal. Por principio, la derecha es nuestro enemigo político”.


