
Inspirado en la metáfora de la almeja que transforma el dolor en perla, el escultor presenta un proyecto que busca aislar y transformar recuerdos familiares difíciles a través del arte. La muestra se exhibe en el Fortín Álvarez, ubicado en la colonia La Mira
Acapulco, Guerrero, 1 de abril de 2026. Uno de los poetas más emblemáticos de Grecia, Yorgos Seferis, escribió en su poema Memorias I, contenido en el libro Diario de a bordo III, que “allí donde la toques, la memoria duele” y para el escultor Jorge Alfaro pareciera que así es ya que con la idea de trabajar la memoria familiar y aislar aquellos recuerdos que no le son necesariamente agradables desarrolló el proyecto escultórico El oficio de la almeja. Esculturas para deconstruir la memoria, mismo que desde el viernes pasado se muestra al interior del Fortín Álvarez de la colonia La Mira.
Así como hace la almeja cuando una piedra o una basura cae en la ostra y la lastima, que la envuelve en su propia baba para transformarla en una bella perla con la cual puede seguir adelante, explicó, “hago lo mismo yo con objetos que en mi vida personal me lastiman”.
Ante el público reunido, relató que llegó con su familia hace más de cincuenta años de la Ciudad de México al puerto de Acapulco con muchos sueños, ideas e ilusiones pero las cosas no funcionaron como estaban planeadas, reveló.
Su padre, contó en charla anterior, no logró concretar algunas cosas, algunos negocios, y eso generó al paso del tiempo estrés en la familia; su madre no se adaptó a la sociedad acapulqueña y de alguna manera le trasmitió su malestar a toda la familia generando en el caso del artista algunas frustraciones y tristezas.
De esa vida vuelta difícil para su familia y para él en Acapulco hay testigos: diversos objetos que son como los tesoros de la familia recabados con el paso del tiempo, o heredados, y que tan solo el hecho de tenerlos en casa son motivo para evocar precisamente aquellos tiempos.
A pesar de constantes cambios de casa, de robos y hasta del paso de los recientes huracanes Otis y John esos objetos ahí han estado y aunque algunos se han dañado continúan con su carga emocional, reveló.
Así y ante la promesa hecha a su madre para conservarlas, es que finalmente algunos de estos objetos, a la manera de las ostras, fueron encapsulados en resina y a su vez, acoplados a esculturas –cuatro en total– para resignificar su historia personal.
Lágrimas de sangre, el perfil de una especie de pez que contiene en su perla –vuelta un ojo– un fragmento de una vajilla francesa antigua, perteneciente, dijo el escultor, a Napoleón Bonaparte, o Expulsión, una obra tallada en granito policromado que a manera de huevo expulsa una perla con un relicario para rosario del siglo XIX dentro.
Igualmente, Vas a ser escultor, una mano hecha en piel de cordero y que sostiene entre sus dedos una perla con un hacha lítica prehispánica de Guerrero en su interior.
Finalmente está Eva, una pieza tallada en ónix en la que el cuerpo de una serpiente se desprende de otro, el de una mujer, y que mira hacia arriba, donde una perla que contiene una bendición papal es sostenida por un antiguo rosario de madera.
Eva es la primera víctima del patriarcado, destacó Alfaro, invitando a las mujeres a realizar un sencillo performance untando su sangre –obtenida a través de un piquete– en ella.
“Al encapsular todas estas piezas lo que hago es que primero ya no se van a seguir dañando y mi sensación de que se van a seguir deteriorando se detiene; el dolor se encapsula y al estar todas integradas a esculturas ahora son obras de arte”, recordando que este proyecto toma como base uno anterior, La Perla, que fue parte de la exposición individual Des-armar, Desechar, Re-sanar. Ensayos para trasmutar el dolor que presentó en mayo del 2024 en la Ciudad de México a invitación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como parte de las actividades del Festival de Arte y Ciencia El Aleph.
Además y como parte de esta exposición, sobre una mesa se exponen algunas viejas hojas de papel, lo mismo con textos personales de la familia de Alfaro como trabajos del dibujante Ernesto García El Chango Cabral, uno de los artistas fundamentales del siglo XX en México, y una pequeña pintura de la época Virreinal.
El oficio de la almeja. Esculturas para deconstruir la memoria, que se desarrolló con un estímulo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico del (PECDA) Guerrero 2024 en la categoría Creadores con trayectoria estará expuesta durante todo el mes de abril en el Fortín.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


