
Si no van a las competencias, los alumnos de Guerrero se pierden oportunidades como concursar para participar en proyectos de la NASA, critica el maestro de robótica Leo Enver Garibay.
Chilpancingo, Guerrero, 4 de noviembre de 2019. Los estudiantes que participan en concursos de ciencias no reciben fondos para cubrir los gastos de sus proyectos o para el traslado a los sitios de las competencias, cubren los costos de forma autogestiva, y si no consiguen el dinero, pierden las oportunidades, explicó el profesor de robótica, Leo Enver Garibay Campos, en su taller, junto a tres jóvenes que han participado en competencias bajo su tutoría.
Un estudiante becado en el Tecnológico de Monterrey campus Cuernavaca, Jesús Alberto Zaragoza Pineda, que ha ido a concursar en las instalaciones de la agencia espacial de la NASA, el alumno de secundaria, Osmar Uriel Rico Ramos que trabaja en el diseño de una prótesis personal de mano izquierda, y Sara Michele Alvarado Rodríguez, de 13 años, una de las ganadoras nacionales de la Olimpiada de Matemáticas en 2018.
El mismo Garibay Campos tiene previsto competir a Japón, en la rama profesional, con un equipo de robótica del Politécnico, si consigue los recursos para adquirir boletos de avión, hospedaje y alimentos.
La cita con los jóvenes talento, fue en el domicilio familiar del profesor, en una habitación que hace las veces de comedor, y que habilitó hace cuatro años.
El profesor recordó que comenzó a impartir cursos siendo estudiante de ingeniería en la Universidad Autónoma de Guerrero, y con un grupo de amigos, integraron el club Academia de Programación, porque se dieron cuenta de la necesidad, hace siete u ocho años, eran muy pocos los alumnos que aprendían a programación en informática.
La mayoría de los creadores del club emigraron a otros estados, y Garibay Campos continuó impartiendo cursos en la escuela, porque tenía experiencia en algunas empresas.
Aclaró que dejó las clases en la universidad cuando la dirección escolar decidió cobrar sus cursos. Explicó que muchos estudiantes dejaban de comer para comprar un libro, sabiéndolo, no podía exigirles un pago.
Ahora es maestro de Ingeniería en una escuela privada, apoya, extracurricularmente, a alumnos que expresan interés.
Jesús Alberto Zaragoza, señalo que hace tres años, con un grupo de compañeros, le pidieron a Garibay Campos que fuera su mentor, porque entonces en la escuela no había calles de mecánica ni programación.
Hoy, con 20 años de edad, estudia Ingeniería Mecatrónica en el campus de Cuernavaca del Tecnológico de Monterrey, becado. Desde su primer año, en 2017, participó en el concurso de robótica de la Marina Quality Technology Educacion (MTE), en un equipo de 10 personas, en representación de México.
Detalló que postulan sus proyectos en línea, envían videos de sus propuestas y compiten sólo los 25 mejores del mundo, de a cuerdo con la evaluación del MTE. Entones, en Seattle, Washington, obtuvieron lugar 16, y en 2019, en Nashville Tennessee, el lugar 14.
El reto es este concurso es elaborar un robot que realice misiones de rescate de debajo del agua, en una piscina de cinco de metros de profundidad.
Por otro lado, indicó que en abril, con un equipo de 23 estudiantes, concursó en el NASA Human Exploration Rovel Challenge, en Country, Alabama, en instalaciones de la NASA, con un vehículo tripulado. “Aprendí muchísimo a usar las herramientas que tenemos en el laboratorio. Ahí participan como cien equipos, el estándar (de la universidad) era quedar en el 17, 19 o 15 lugar, hoy quedamos en el sexto, fue el mejor equipo internacional y el único latino”.
Indicó que la semana semana que recibió la carta invitación para participar en el Camp Trend, donde participaron 20 mil jóvenes de distintos países, y clasificaron 700.
Confirmó que la beca cubre un porcentaje alto de la colegiatura, pero al escuela no absorbe los gastos de las competencias, desde la inscripción a los torneos.
En esta búsqueda de recursos, indicó que la universidad tiene una oficina que ayuda a buscar fondos, pero sólo de ingenierías hay muchos postulando, y entre ellos, unos 20 alumnos guerrerenses.
Garibay Campos explicó que hace tres o cuatro años, el Tec de Monterrey, y otras universidades, está realizando exámenes en el estado para captar a jóvenes talentosos.
Otra de las de la opciones para reunir fondos, son organizar rifas, tardeadas, o taquizas.
Prótesis para necesidades especiales
De tercer año de la preparatoria, Osmar Uriel Rico Ramos, narró que se interesó en el curso, cuando Garibay Campos en la clase ingeniería biomédica, les mostró el modelo de mano robótica, en diciembre de 2018. Ahí, decidió emprender su proyecto personal.
Explicó que los cuatro dedos de su mano izquierda no se desarrollaron por completo, y el pulgar no desarrolló una articulación. De niño, no hubo alternativa para corregirlo.
“Venía casi todas las tardes a aprender y hacer diseño en 3D”, a finales de febrero de este año, presentó en la conferencia de Liceo Británico, el primer prototipo de la prótesis adaptada a sus necesidades.
“Intenté hacerlo con tensión directa, pero (por) como está mi mano, tuve que ingeniármelas para hacer un otro mecanismo, primero de palanca y ahora con engranes, para mover todos los dedos a la vez”.
Aunque el prototipo puede moverse como una mano, sigue impulsos mecánicos, y trabaja para enviar las sondas del cerebro, a través de de brazalete, a los sensores del dispositivo.
Asimismo, con la tecnología 3D, elaboró un plano cartesiano (matemáticas) con sistema braille, para una estudiantes de secundaria.
Por otro lado, indicó que el mes pasado participó en a la feria nacional de Ciencias en Acapulco, de donde se van a elegir a elegir a los participantes de Guerrero que irán a la convocatoria nacional, en Oaxaca en noviembre.
“Me metí a parte biomédica para presentar mi proyecto, el desarrollo para llegar a este punto. Es como una defensa de tesis ante un jurado sobre los métodos y objetivos”. Aún espera los resultados.
La más joven de los talentos, Sara Michele, recordó en sexto grado de primaria participó en las etapas para ir a la Olimpiada Nacional de Matemáticas. En la etapa estatal, su mamá solicitó al maestro Enver asesorías, y ganó primer lugar de escuelas privadas, ahora elabora arañas mecánicas en el curso de robótica aunque su meta, por ahora, es leer unos 30 libros que tiene pendientes, en lo que resta del año.
Garibay consideró que hay mucho potencial en Guerrero para desarrollar tecnología, que se desaprovecha, Incluso, dicho que ha realizado jornadas comunitarios, y encuentra capacidades para desarrollar la robótica.
Aseguró que cuando comenzó a participar en concursos internacionales, se dio cuenta que el nivel de los competidores del estado, es alto, “el problema es que no hay donde conseguir materiales, son caros, y no hay personas que los pueda reproducir”.
Lamentó que el apoyo de las instituciones es muy pobre o nulo. Como ejemplo, señaló que el mes pasado, como asesor de otro alumno fue a un concurso de robots en Colombia, y para costear su traslado, llevó oficios a la Comisión de Ciencia y Tecnología, pero ni siquiera recibió respuesta
Prevén solicitar fondos al Consejo de Tecnología del Estado, que recibe el dinero de las multas que se cobra a los partidos políticos locales, en caso de que Osmar vaya al concurso nacional, pero tampoco tienen certeza de que aprueben el apoyo o en qué porcentaje. Por otro lado, señaló que también están considerando impartir cursos, para reunir los fondos que se requieren y que los chavos no pierdan las oportunidades.
Texto: Lourdes Chávez / Foto: Jessica Torres Chavez


