
Acapulco, Chilpancingo e Iguala, Guerrero, a 19 de mayo de 2026.- La diócesis de Acapulco que preside el arzobispo Leopoldo González González, abrió este lunes centros de acopio en las parroquias que pertenecen a su congregación para recaudar víveres para las personas afectadas por la violencia en la Montaña baja de Chilapa.
El principal centro de acopio es la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en Costa Azul, donde empezó a llegar la ayuda en frijol, arroz sardina, atún, aceite, así como medicinas.
El padre de la parroquia y coordinador de Cáritas Acapulco, Leonardo Morales Gutiérrez informó que este lunes inició el acopio de víveres no perecederos para apoyar a las personas que ahora sufren por la violencia en Chilapa.
Además, dijo que instruyó que se done la limosna de una de las misas del domingo 17 para enviarlo a los que hoy lo necesitan.
Agregó que el arzobispo instruyó a solidarizarnos con “nuestros hermanos que han sido afectados por esta situación de violencia, por el desplazamiento forzado y la ayuda que estamos dando, es que una de las colectas de las misas del domingo sea destinada para ayudar a los afectados”.
Pidió a los feligreses apoyar llevando víveres porque es “importante solidarizarnos porque a parte de la oración, la ayuda en especie es un signo de solidaridad porque con Otis y con otras situaciones que hemos vivido hemos recibido mucho apoyo de fuera y hoy hay que corresponder”.
El padre llamó a ser solidarios porque, “sabemos que la economía está muy difícil, muy complicada, pero siempre podemos compartir algo y no hay ayuda pequeña. Cualquier cosas que puedan compartir, un kilo de arroz, un kilo de azúcar, aceite”.
Llamó a tener la confianza que todo lo donado va llegar a las personas que lo necesitan porque “estos hermanos nuestros están pasando una situación complicada y es la manera de ayudar”.
“Hay que unirnos porque la violencia es un problema muy grave y no debemos ser indiferentes, sino al contrario, mirar que podemos poner cada uno para que se ayude a quienes han sido víctimas y seguir orando para que esto un día se acabe y ya no pasen estas cosas. Soñemos con un mundo mejor y esto no se va hacer de un cierto grupo o solo de la autoridad, sino es una tarea de todos y si cada quien pone su granito de arena las cosas van a mejorar, la realidad va cambiar”.
Informó que la recolección de víveres y la limosna es en las alrededor de 90 parroquias que hay en Acapulco, Costa Grande y Costa Chica.
En Iguala
El centro de acopio de víveres para desplazados de la violencia de comunidades del municipio de Chilapa que fue habilitado en la parroquia de San Gerardo María Mayela de esta ciudad, este lunes permaneció cerrado debido a la suspensión de actividades que hay en la iglesia.
En un recorrido realizado antes de las 4 de la tarde de ayer, se observaron cerrados los distintos accesos a esta parroquia ubicada en el barrio de San Gerardo, cerca del centro de la ciudad, que fue un centro de refugio y organización de familiares de víctimas de desaparición tras el caso Ayotzinapa en 2014.
Al exterior no se ve ninguna información en la que se indique que es uno de los centros de acopio de víveres que fue habilitado por la diócesis Chilpancingo-Chilapa, y los vecinos de la zona informaron que sí hay un centro de acopio, pero que los lunes no trabajan y retoman actividades hoy martes.
No se ven en iglesias de Chilpancingo los centros de acopio para pueblos de Chilapa
A seis días de que el obispo de la diócesis, José de Jesús González Hernández emitió un exhorto para realizar un acopio de ayuda humanitaria en alimentos y ropa mediante Cáritas Parroquiales, para las comunidades desplazadas de Chilapa filiales de la parroquia de la Candelaria en Atzacoaloya, ayer no se encontró ningún centro de acopio en la catedral de la Asunción de María, tampoco en las parroquias de los barrios tradicionales de la capital, como las de San Mateo, San Antonio y San Francisco.
Por separado, el Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, y agrupaciones nacionales e internacionales, convocaron a la Caravana de ayuda humanitaria para las mismas comunidades desplazadas de Chilapa. En este caso fueron donaciones en efectivo mediante transferencias electrónicas para la compra de mil 500 despensas, sobre todo verduras, informó el padre y activista, Filiberto Velázquez Florencio.
El exhorto del obispo González Hernández se publicó en la página de Facebook de la diócesis el 13 de mayo y está dirigido a párrocos, rectores de templos, vicarios parroquiales, religiosas, religiosos, “y a todo el pueblo de Dios”, pero no se especifica a partir de cuándo se instalarían los centros de acopio, ni cuándo se entregará la ayuda a las comunidades.
La parroquia de la Candelaria en Atzacoaloya a la que, se dijo se entregará la ayuda, tiene como afiliadas las localidades que sufrieron violencia del 6 al 11 de mayo pasado.
En conferencia de prensa el domingo, el obispo González Hernández informó que ya recolectaron e hicieron varias entregas a las víctimas mediante el párroco de Atzacoaloya y que no han tenido problemas inseguridad, pero no precisó a qué comunidades se entregó.
Ayer, a seis días de que el obispo hizo el exhorto, en un recorrido por los alrededores de la catedral no se encontró ningún centro de acopio.
Incluso, el personal de la Catedral desconocía si se instaló o todavía se va a instalar algún módulo, “pero si usted ya trae víveres déjelos y se los entregamos al Padre Sem (Cepeda Salazar, párroco de la catedral)”, dijo al reportero una secretaria.
Igual en la parroquia del barrio de San Mateo, que atiende el vocero de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Jorge Armando Vázquez Rodríguez no se encontró ningún centro de acopio, “creo que nada más estuvo dos o tres días y lo que se recibió se llevó a la catedral”, dijo, evidentemente inseguro, uno de los colaboradores del prelado.
La parroquia del barrio de San Antonio estuvo cerrada, en la oficina parroquial hay un aviso que dice que los lunes “no hay servicio”, y tampoco se encontró algún centro de acopio en los alrededores.
En la parroquia del barrio de San Francisco, tampoco se encontró algún módulo, y a las 11:30 de la mañana no había personal encargado. Una feligrés que realizaba labores de limpieza dijo que no tenía conocimiento de ningún centro para recibir víveres, “puede ser que después”.
Por separado, el Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, (Centro Minerva Bello) convocó a la Caravana de ayuda humanitaria para las comunidades desplazadas de la Montaña.
A esta convocatoria se sumaron otras organizaciones como Apóstoles La Palabra y Juntos Llevamos la Esperanza. Además, contaron con el respaldo de organizaciones internacionales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Plan Internacional hasta Lograr la Igualdad.
La iniciativa surgió del padre José Filiberto Velázquez Florencio, víctima de desplazamiento por amenazas del crimen organizado.
Por teléfono explicó que la campaña se realizó a través de donativos en efectivo mediante transferencias electrónicas para comprar sobre todo verduras frescas, como cebolla, chile, jitomate, “que es lo que están necesitando y lo que más consume la gente de esas comunidades”.
Velázquez Florencio informó por teléfono que la meta fue obtener apoyo en efectivo para la compra de mil 500 despensas, prioritariamente de verduras.
Las despensas serán entregadas este martes por una caravana que saldrá hacia las comunidades que fueron desplazadas del municipio de Chilapa.
En la caravana irá personal de la ACNUR, así como de la agrupación Plan Internacional, además integrantes de Médicos sin Fronteras, aunque el personal de la tercera agrupación sólo va en una fase de “exploración”, pues todavía no decide si tendrá alguna intervención en estas comunidades que sufrieron violencia del 6 al 11 de mayo.
Del 6 al 11 de mayo las comunidades de Tula, Acahuehuetlán, Xicotlán y Alcozacán fueron atacadas por el grupo delictivo de Los Ardillos, y los pobladores de las tres primeras comunidades fueron desplazadas y sólo algunas familias de Xicotlán han regresado a sus casas, otras siguen en la capilla de Alcozacán por temor a que vuelvan a ser agredidos.
Karina Contreras, Alejandro Guerrero y Zacarías Cervantes


