
El Índice Global de Delincuencia Organizada de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, también advierte que Guerrero, Chiapas y Oaxaca presentan la “mayor prevalencia” de trata de personas, particularmente de la población indígena
Acapulco, Guerrero, 25 de noviembre de 2025. Un informe mundial sobre el crimen organizado expone que el incremento de cultivo de la coca en Guerrero y Michoacán sugiere que México “se está convirtiendo” en un productor menor y afirma que “los altos niveles de corrupción facilitan el contrabando de cocaína”.
El Índice Global de Delincuencia Organizada de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC, por sus siglas en inglés) también señala que Guerrero, Chiapas y Oaxaca presentan la “mayor prevalencia” de trata de personas, particularmente de la población indígena.
“La fragilidad de las instituciones democráticas es evidente en casos de corrupción de alto nivel, como el caso de Ayotzinapa y la condena de exfuncionarios por afiliación a cárteles”, apunta el documento publicado el 10 de noviembre que puede ser consultado en la página de internet de la GI-TOC.
La GI-TOC es una organización de la sociedad civil creada en 2013, su sede se encuentra en Ginebra, Suiza, y “proporciona una plataforma para promover un mayor debate y enfoques innovadores que sirven como elementos básicos para una estrategia global inclusiva contra el crimen organizado”.
En el Índice Global de Delincuencia Organizada, la organización evalúa “el nivel de criminalidad y resiliencia ante la delincuencia organizada en 193 países, basándose en tres pilares fundamentales: mercados delictivos, actores delictivos y resiliencia”.
En el plano internacional, la GI-TOC posiciona a México en el tercer lugar de mayor índice de criminalidad con 7.68 puntos, sólo por debajo de Myanmar con 8.08 y Colombia con 7.82.
El índice de criminalidad se compone de 10 mercados criminales como tráfico de drogas, de personas y de armas, “los mercados criminales pueden considerarse los sistemas políticos, sociales y económicos que rodean todas las etapas del comercio y/o la explotación ilícita de bienes o personas”.
El índice de criminalidad también está compuesto de las evaluaciones sobre los actores criminales en relación a “la estructura, el control y la influencia de los grupos involucrados en actividades delictivas organizadas”.
El Índice Global de Delincuencia Organizada permite a los usuarios acceder a un resumen por país en el que explica el contexto de las puntuaciones de cada uno, el perfil de México empieza señalando que el país “sigue siendo un importante foco de trata de personas, impulsado por las disparidades económicas, la violencia, la migración y la debilidad de los marcos institucionales”.
“Los estados del sur, como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, presentan la mayor prevalencia, con poblaciones indígenas a menudo sometidas a trabajo forzoso en la agricultura, el trabajo doméstico y la industria maquiladora (fabricación), compuesta por fábricas extranjeras que producen bienes a menudo para la exportación”.
Del tráfico de drogas, la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional señala que “la cocaína sigue siendo un negocio lucrativo para los cárteles mexicanos, sirviendo principalmente como ruta de tránsito para la cocaína colombiana y ecuatoriana con destino a Estados Unidos”.
El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa controlan importantes redes de distribución de la cocaína, “el aumento del cultivo de coca en Guerrero y Michoacán sugiere que México se está convirtiendo en un productor menor. Los altos niveles de corrupción facilitan el contrabando de cocaína”.
La organización de expertos expone que “las operaciones de tráfico de cocaína implican técnicas sofisticadas, como compartimentos ocultos en vehículos y el uso de rutas marítimas. En general, el impacto del tráfico de cocaína en México es significativo, fomentando la corrupción, la violencia y la delincuencia, contribuyendo a miles de homicidios al año”.
Criminales ejercen control sobre las instituciones políticas
La organización autora afirma que “el panorama político de México sigue estando fuertemente influenciado por el crimen organizado, donde los grupos criminales ejercen un control significativo sobre las instituciones políticas”.
La creciente militarización del país, “particularmente bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ha llevado a las fuerzas armadas a asumir un papel dominante en la aplicación de la ley, lo que genera preocupación por las violaciones de derechos humanos y la gobernabilidad democrática”.
El GI-TOC advierte que “el crimen organizado continúa influyendo en las elecciones mediante la intimidación de votantes, el financiamiento de campañas y la violencia contra figuras políticas. La fragilidad de las instituciones democráticas es evidente en casos de corrupción de alto nivel, como el caso de Ayotzinapa y la condena de exfuncionarios por afiliación a cárteles”.
El perfil de México incluye los análisis de tráfico ilegal de armas, de productos falsificados, la tala ilegal, la explotación sexual, el huachicol, la producción de drogas sintéticas, la ciberdelincuencia, los delitos financieros
El Índice Global de Delincuencia Organizada tuvo el apoyo de INTERPOL y el Instituto de Estudios de Seguridad, y financiación de la Unión Europea “y, en parte, del gobierno de Noruega”.
En febrero pasado, El Sur publicó datos de erradicación de cultivos ilícitos y localización de laboratorios de drogas de 2014 a 2024 de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), que revelan que el cultivo de la hoja de coca y la fabricación de metanfetamina irrumpieron en Guerrero en los mismos años que la siembra de amapola cayó estrepitosamente; la primera erradicación de la hoja de coca data de 2021.
Ramón Gracida Gómez


