26 noviembre,2025 7:18 am

La experiencia del grupo de atención a víctimas se ha llevado a otras diócesis, dice el arzobispo de Acapulco

 

Acapulco, Guerrero, a 26 de noviembre de 2025.- El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, indicó que el grupo de atención a víctimas de la violencia es una experiencia que se ha llevado a otras diócesis del estado y el país.

Añadió que cuando llegó a Acapulco como nuevo arzobispo se encontró esa estructura para “escuchar, atender y acompañar en el proceso de reintegración y de búsqueda de justicia restaurativa de las personas víctimas de violencia. Para mí eso es admirable y he procurado que en cada parroquia haya un proyecto de construcción de paz”.

Este martes se hizo una misa por el 50 aniversario sacerdotal del arzobispo en la iglesia de la avenida Universidad en donde estuvieron sacerdotes y ciudadanos. Además, estuvo el obispo emérito, Salvador Rangel Mendoza, y el obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández.

De esos 50 el arzobispo tiene 8 en Acapulco y dijo que al llegar se encontró con una realidad que le es “admirable” como es la atención de la Iglesia a víctima de violencia. En breves declaraciones, el jerarca católico recordó que cuando estaba en Tapachula, al padre Jesús Mendoza le pidieron que fuera con otro grupo de personas que atendian a los grupos de atención a la violencia y les dieron un curso y “al hacer análisis de la realidad lo que salió como urgencia para nosotros fue atención a migrantes”.

El jerarca católico recordó que de los recuerdos que tiene en su corazón durante estos 50 años es su paso en Tapachula, Chiapas, donde se concentró en ayudar a los migrantes que pasaban en tránsito y de “eso nos ocupabamos, bendito Dios pudimos tender la mano y ayudamos a muchos”.

Sobre la relación de la gente con la Iglesia dijo que hace recorridos en las comunidades y ve a los agentes laicos pastorales muy comprometidos y capacitados. Dijo que agradecía a todas las comunidades el esfuerzo que han puesto en ello.

Manifestó que de las experiencias más fuertes ha sido el impacto del huracán Otis porque fue “algo tremendo”, no sólo por el daño a la infraestructura sino el daño emocional y “yo no había tenido algo así”. Indicó que el huracán hizo trastabillar a muchas personas y que gracias a Dios hay grupos y asociaciones que están en acompañamiento de víctimas de la violencia y contaban con recursos para escuchar, sanar, atención terapéutica e ir tranquilizando espíritus, pero “todavía hay muchas personas que se acercan con dolor de aquello”.

Indicó que en Tapachula aprendió que en las parroquias debe haber baños, cocineta y un espacio para albergar para cuando haya necesidad ahí vaya la gente y eso ha pedido a los padres de las iglesias de Acapulco de que tengan eso, pero además despensa para al menos tres días, ya al tercer día llega ayuda de fuera y se vio con los dos fenómenos que llegó mucha al puerto.

Karina Contreras / Foto: Carlos Carbajal