
Bill Gates, al frente su fundación junto con su esposa Melinda, ofreció en su mensaje anual un balance de la situación sobre los principales problemas del mundo.
Nueva York, EU, 21 de febrero de 2019. El filántropo multimillonario Bill Gates, al frente su fundación junto con su esposa Melinda, ofreció en su mensaje anual un balance de la situación sobre los principales problemas del mundo.
Cada año, la pareja piensa en voz alta sobre los problemas más apremiantes de nuestro tiempo. Bill Gates, que se convirtió en una de las personas más ricas del mundo gracias a su empresa Microsoft, habló en entrevista con DPA sobre los planes de su fundación, el movimiento #MeToo en el sector de la tecnología y su interés por la carne artificial.
DPA: ¿Qué es lo que más le ha sorprendido desde el comienzo de este año?
Gates: En el Foro Económico Mundial de Davos, celebrado a principios de enero, los problemas o preguntas que sólo conciernen a los países más ricos siguieron acaparando la atención. Me pregunté si, entre las protestas en Francia, la decisión sobre el Brexit y la postura “America First” en Estados Unidos podría transmitir el mensaje sobre el éxito de los fondos de salud y obtener nuevas aportaciones. Me sorprendió bastante que a la gente todavía le interese saber dónde hay cosas que funcionan y dónde no.
DPA: ¿Está bajo más presión frente a los gobiernos que en el futuro tal vez destinen menos fondos a la ayuda?
Gates: En los últimos 20 años, el Fondo Mundial (para combatir el sida, la tuberculosis y la malaria) recibió más de cien mil millones de dólares. La Fundación Gates aportó más de 10 mil millones de dólares. Consideramos esto como una inversión fantástica y la mantendremos, pero no podríamos haber sumado ni una parte de los otros 90 mil millones. Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia y Japón realmente ayudaron a hacer posible el suministro de medicamentos a gran escala. Hasta que no tengamos una cura para el sida, existe una obligación moral de convertirla en una prioridad.
DPA: ¿Qué inventos innovadores para minimizar el daño al medio ambiente le resultan relevantes en este momento?
Gates: Hay avances en la llamada carne artificial. Estamos todavía ante un porcentaje muy, muy pequeño, pero algunas de las compañías involucradas están creciendo y espero que el producto continúe mejorando.
DPA: El movimiento #MeToo también se extendió a la industria de la tecnología, y hay denuncias de sexismo en el lugar de trabajo en este segmento. ¿Cómo percibe esta iniciativa en su sector?
Gates: Prácticamente no trabajo en Microsoft desde 2008. Pero promover una mayor igualdad de género tiene muchas consecuencias positivas. Las mujeres se sienten más cómodas, y las conversaciones y las interacciones cambian. Ahora se habla mucho de modelos femeninos y de lo que desalienta a las mujeres, pero el cambio lleva tiempo.
DPA: ¿Qué aconsejaría a los hombres en el sector de la industria tecnológica?
Gates: No creo que haya una falta de conciencia. Algunos comportamientos están profundamente arraigados y no cambiarán a través de cursos de formación. Ayuda mucho que se conozcan ejemplos de comportamientos escandalosos. Te recuerdan la importancia y el valor de tratar bien a las mujeres.
Bill Gates, de 63 años, nació en Seattle y abandonó sus estudios en la universidad de Harvard para dedicarse por completo a su compañía Microsoft. Según la revista Forbes, la fortuna de Gates asciende a 96 mil 400 millones de dólares. Es considerado el segundo hombre más rico del mundo, detrás de Jeff Bezos, el fundador de Amazon. Gates creó, con su esposa Melinda, de 54 años y nacida en Texas, la Fundación Bill y Melinda Gates en 2000. La institución se dedica entre otras metas a la lucha contra enfermedades como el sida, la malaria y la tuberculosis en países pobres. La pareja vive en el estado de Washington y tiene tres hijos.
Nueva York, EU, 21 de febrero de 2019. El filántropo multimillonario Bill Gates, al frente su fundación junto con su esposa Melinda, ofreció en su mensaje anual un balance de la situación sobre los principales problemas del mundo.
Cada año, la pareja piensa en voz alta sobre los problemas más apremiantes de nuestro tiempo. Bill Gates, que se convirtió en una de las personas más ricas del mundo gracias a su empresa Microsoft, habló en entrevista con DPA sobre los planes de su fundación, el movimiento #MeToo en el sector de la tecnología y su interés por la carne artificial.
DPA: ¿Qué es lo que más le ha sorprendido desde el comienzo de este año?
Gates: En el Foro Económico Mundial de Davos, celebrado a principios de enero, los problemas o preguntas que sólo conciernen a los países más ricos siguieron acaparando la atención. Me pregunté si, entre las protestas en Francia, la decisión sobre el Brexit y la postura “America First” en Estados Unidos podría transmitir el mensaje sobre el éxito de los fondos de salud y obtener nuevas aportaciones. Me sorprendió bastante que a la gente todavía le interese saber dónde hay cosas que funcionan y dónde no.
DPA: ¿Está bajo más presión frente a los gobiernos que en el futuro tal vez destinen menos fondos a la ayuda?
Gates: En los últimos 20 años, el Fondo Mundial (para combatir el sida, la tuberculosis y la malaria) recibió más de cien mil millones de dólares. La Fundación Gates aportó más de 10 mil millones de dólares. Consideramos esto como una inversión fantástica y la mantendremos, pero no podríamos haber sumado ni una parte de los otros 90 mil millones. Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia y Japón realmente ayudaron a hacer posible el suministro de medicamentos a gran escala. Hasta que no tengamos una cura para el sida, existe una obligación moral de convertirla en una prioridad.
DPA: ¿Qué inventos innovadores para minimizar el daño al medio ambiente le resultan relevantes en este momento?
Gates: Hay avances en la llamada carne artificial. Estamos todavía ante un porcentaje muy, muy pequeño, pero algunas de las compañías involucradas están creciendo y espero que el producto continúe mejorando.
DPA: El movimiento #MeToo también se extendió a la industria de la tecnología, y hay denuncias de sexismo en el lugar de trabajo en este segmento. ¿Cómo percibe esta iniciativa en su sector?
Gates: Prácticamente no trabajo en Microsoft desde 2008. Pero promover una mayor igualdad de género tiene muchas consecuencias positivas. Las mujeres se sienten más cómodas, y las conversaciones y las interacciones cambian. Ahora se habla mucho de modelos femeninos y de lo que desalienta a las mujeres, pero el cambio lleva tiempo.
DPA: ¿Qué aconsejaría a los hombres en el sector de la industria tecnológica?
Gates: No creo que haya una falta de conciencia. Algunos comportamientos están profundamente arraigados y no cambiarán a través de cursos de formación. Ayuda mucho que se conozcan ejemplos de comportamientos escandalosos. Te recuerdan la importancia y el valor de tratar bien a las mujeres.
Bill Gates, de 63 años, nació en Seattle y abandonó sus estudios en la universidad de Harvard para dedicarse por completo a su compañía Microsoft. Según la revista Forbes, la fortuna de Gates asciende a 96 mil 400 millones de dólares. Es considerado el segundo hombre más rico del mundo, detrás de Jeff Bezos, el fundador de Amazon. Gates creó, con su esposa Melinda, de 54 años y nacida en Texas, la Fundación Bill y Melinda Gates en 2000. La institución se dedica entre otras metas a la lucha contra enfermedades como el sida, la malaria y la tuberculosis en países pobres. La pareja vive en el estado de Washington y tiene tres hijos.
Texto: Helen Corbett, DPA / Foto: DPA


