Ciudad de México, 28 de noviembre de 2017. La hormiga de fuego es una de las especies animales más exitosas: ha desafiado y, hasta el momento, vencido a todas los que han intentado detener su expansión por el mundo, siendo su nombre científico preciso y adecuado: Solenopsis invicta…
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Carlos A. Blanco propone en su estudio “La hormiga de fuego invicta” (Biología, ecología, impacto económico y ambiental. Fondo de Cultura Económica, Secretaría de Educación Pública y Conacyt. Colección La Ciencia para Todos, de 245 páginas, con 167 de ellas ilustradas), introducirnos en el estudio de la hormiga de fuego invicta, planteando medidas para “hacer la paz” con este nuevo vecino que ha llegado para quedarse.
Ingeniero agrónomo, con estudios de maestría y doctorado en biología por la Universidad de Nuevo México, donde es profesor adjunto, Carlos A. Blanco es evaluador de riesgos en el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, con especialidad en áreas de cultivos genéticamente modificados, plaguicidas y plagas invasoras.
A continuación, ofrecemos el prefacio de esta investigación apasionantemente actual que, a algunos de nuestros lectores, curiosos en temas científicos, remitirá quizás a la trilogía del belga Mauricio Maeterlinck (1862-1949), que leímos alguna vez de adolescentes: La vida de las abejas (1901), La vida de las termitas (1927) y La vida de las hormigas (1930).
Prefacio
Se dice que las hormigas son de los organismos más exitosos del mundo y han causado la admiración del hombre desde épocas remotas. Es curioso reflexionar sobre este asombro ya que el funcionamiento de un hormiguero es una labor comunal muy complicada que sucede por lo general bajo tierra, oculto para casi toda persona.
Si te pones a observar una hormiga, muy rápidamente podrás concluir que la que escogiste seguir con la vista es la más boba de todas; al parecer no sabe a dónde va, cambia de opinión, se regresa, vuelve hacia adelante, interrumpe a otras que sí parecen estar trabajando; una conducta que te hará dejarla en paz y enfocarte en otra que tal vez sí te muestre algún patrón interesante. A menos que la segunda traiga algo en sus mandíbulas, lo que indica que ha sido una cazadora o recolectora exitosa, otra hormiga deambulando casi de la misma manera te hará preguntarte si el atributo de que son muy organizadas y previsoras tiene algún fundamento, o si simplemente somos malos observadores.
Sin la ayuda de un buen plan de un plan de observación, como es contar con una lupa, poder marcar a tu hormiga para distinguirla de las demás, tenerla en un sitio donde no se pueda esconder y que sea fácil seguirla, que te prevengas de que las otras no te van a picar, etc., llegar a las mismas conclusiones de que las hormigas son admirables te puede resultar difícil durante los primeros intentos.
Una opción temeraria para conocer sus secretos es excavar un hormiguero y tratar de distinguir qué hay adentro. Si tienes la fortuna de toparte con uno que está abandonado o con alguno de una de las pocas especies que no tienen aguijones para defenderse, este trabajo te resultará interesante, aunque difícil y también peligroso.
Para excavar tal como lo hacen algunas de estas especies necesitarías penetrar hasta seis metros de profundidad, tendrías que ser tan cuidadoso como un arqueólogo removiendo milímetro a milímetro la tierra para poder descubrir las intrincadas galerías. Un hormiguero consta de un gran número de cámaras donde se almacena comida, o donde se crían las larvas –gusanos que son algo así como hormigas niños, que más tarde serán las hormigas adultos que vemos en la superficie–, o donde se alimenta a una hormiga gigante (en términos relativos, obviamente) que hace las funciones de reina madre.
La posible conclusión luego de observar el nido es que existen sitios de almacenamiento, lo que confirma que son previsoras, y otros donde están las larvas que son incapaces de llegar a donde está la comida almacenada por carecer de patas, lo que indica que son ordenadas. Pero ¿quién les da de comer a las que habitan en el hormiguero? La reina tiene un abdomen tremendamente hinchado por los huevos que lleva dentro, lo que le impide moverse fácilmente; ¿cómo llegan los huevos que produce la reina a los compartimentos donde se crían las larvas? La respuesta puede ser aparentemente simple: hay hormigas que se encargan de las labores domésticas como la alimentación y la limpieza de las larvas y de la reina, además que tiene que haber algunas que se dediquen a mover la tierra dentro del hormiguero o deshacerse de los deshechos, algo similar a las labores que nosotros también hacemos en casa.
Pero ¿cómo es que se hace esto? ¿Por qué hay más hembras que machos entre las hormigas y, por ende, cómo se reproducen? ¿Será una sociedad animal compuesta por hembras casi exclusivamente, que puede funcionar con más orden que aquellas en las que la proporción de sexos es más equitativa? ¿Cómo sabían las personas hace cientos de años sobre algunos de estos aspectos?
Para adentrarnos en el fascinante mundo de la mirmecología, la disciplina de la ciencia que estudia las hormigas, he usado una especie de particular importancia. En su lugar de origen, Sudamérica, la conocen como “hormiga brava” y es uno de los animales más estudiados hasta el momento. En la literatura científica se denomina “hormiga roja importada de fuego” (red imported fire ant, en inglés, por si quieres hacer tus propias indagaciones), que ha cobrado mucha importancia en los países donde ha invadido, entre los que recientemente está México. Su nombre científico es atinadísimo: Solenopsis invicta, porque debido a su fascinante biología este diminuto animal ha derrotado a cientos de científicos, agricultores y ganaderos, así como a millones de personas que viven en las zonas urbanas que S. invicta ha invadido, en sus intentos desesperados por deshacerse de ellas.
Entre los perjuicios que ha hecho se encuentran destruir cosechas, matar animales domésticos y silvestres, interferir con el sistema eléctrico en las calles y en las casas, ha provocado la extinción de especies animales y diseminado otros organismos que son plaga, el uso de insecticidas para su control ha rebasado cantidades exorbitantes, lo que destruyen les cuesta a los Estados Unidos mil millones de dólares anuales, y hasta se le ha achacado la muerte de más de 80 personas en ese país. Y todo esto es resultado de un puñado de hormigas que sobrevivió una travesía marítima hace 80 años.
Tuve varios objetivos cuando comencé a escribir este ensayo:
1.- Quiero mostrarte lo maravilloso que es el diminuto mundo de los insectos, animarte a que seas tú quien logre la “paz” con esta aguerrida hormiga invasora y que, mientras esto suceda, te prepares con información para que decidas qué medidas quieres adoptar para que Solenopsis invicta no cause muchos estragos en tu vida cotidiana.
Se sabe bastante de las hormigas en general como para hacerlas objetos fascinantes de estudio: tienen guerras internas; invaden otros hormigueros de la misma o distinta especie; secuestran a otras hormigas para convertirlas en sus esclavas; se dividen internamente en castas en las que unas pocas no trabajan y se dedican a la reproducción mientras que la mayoría se encargan de las demás labores; su reproducción sexual es casi única en el reino animal y, en algunas especies, mutilan parte de los órganos sexuales de sus hermanas para que no se puedan reproducir; se encuentran por doquier; viven la mayor parte del tiempo en la obscuridad y se las arreglan por medio de los olores y del tacto para funcionar de maravilla –en algunas especies, a la comunicación del olfato y del tacto se agregan los sonidos que las reinas producen–; saben contar; algunas toman decenas de siestas diarias y al parecer hasta sueñan; llevan más de 130 millones de años en la Tierra, y son uno de los organismos más exitosos; forman alianzas con otros animales y plantas para su beneficio, o terminan matándolos, según su conveniencia, en determinado momento; edifican hormigueros muy sofisticados o simplemente “viven en bola” sin necesidad de nido; les construyen “habitaciones” a otros animales a quienes explotan; sus agrupaciones van desde unas pocas docenas hasta un millón de hormigas, en nidos que pueden ser desde el tamaño de una canica hasta el de un edificio de dos pisos de profundidad; son oportunistas y cazadoras, construyen trampas, buscan , roban o producen su propia comida; son, a la vez, de los animales más veloces, o su movimiento puede llegar a ser de los más lentos del reino animal.; caminan, vuelan o planean; nos han servido para entender y resolver problemas de tráfico en las ciudades; en algunas especies las hormigas viejas les enseñan a las jóvenes el territorio que van a utilizar; muerden, pican y arrojan veneno o pegamento para defenderse o atacar; tienen un sentido del olfato tan o más sofisticado que el de cualquier otro animal; son admiradas por su entrega al bienestar de la colonia, lo que las lleva a dar la vida en su defensa y mantenimiento; y sin embargo, todavía sabemos muy poco de ellas.
2.- Si eres estudiante, tal vez puedas sacar algunas ideas de los capítulos que siguen para realizar estudios, porque este organismo en particular es el modelo casi perfecto para aprender sobre remplazo de especies, biología de las invasiones, evolución, mutualismo, control biológico y químico, economía, etcétera.
3.- Para las personas que sólo quieren saber cómo deshacerse de ellas, explico la imposibilidad de impedir que convivan con nosotros una vez que lleguen a nuestro territorio.
4.- Tal vez mi objetivo más importante es que, con los conocimientos básicos que presento, decidas qué hacer cuando lleguen adonde vives, y que no te engañen prometiéndote soluciones mágicas para controlarlas, porque no las hay, o que quieran asustarte ante la presencia de cualquier hormiga describiéndote a Solenopsis invicta como una calamidad más grande de lo que en realidad es.
Sinceramente, espero que estas líneas te sean de utilidad.
Nota: Roberto Ponce/ Foto: BioUnalm

