15 marzo,2025 6:13 am

La improcedente felicitación del 8M  

AMERIZAJE

 

 

Ana Cecilia Terrazas

 

Hace más de 20 años, en la redacción de noticias de una entidad pública, radiofónica, en junta editorial, se socializaba y sensibilizaba respecto a no felicitar a las mujeres el 8 de marzo. Sobre todo, se explicaba por qué esa fecha no era una celebración sino una conmemoración e incluso repetíamos cómo, al felicitar, se lograba justamente el mensaje contrario al que se deseaba difundir.

Hoy en día, casi dos décadas después del movimiento #Meetoo, en plena era de la generación Z –quienes nacieron entre 1995 y 2010–, aún falta información de fondo acerca del 8M y siguen llegando mensajes de felicitación a las mujeres por ser mujeres. El problema central es que, sólo por ser mujeres, las mujeres tienen una vida no igual a la de los hombres y sufren condiciones de violencia y abuso que no parecen desaparecer.

Para comenzar por el principio, es la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 1977, la que decide se conmemore mundialmente el Día Internacional de la Mujer, no en celebración sino en memoria de las mujeres que perdieron la vida en un incendio en esa misma fecha, pero de 1857, en una fábrica textilera de Nueva York. El incendio ocurrió mientras las obreras demandaban mejores salarios, jornadas laborales menos esclavizantes y condiciones de trabajo dignas. A más de un siglo de este lamentabilísimo hecho de muerte, se siguieron sumando millones y millones de condiciones infrahumanas, asesinatos, injusticias, violaciones y toda índole de maltrato hacia las mujeres, adolescentes y niñas, lo que dio pie a que multitudes de mujeres en marcha, cada 8 de marzo, intenten que esa condición de desigualdad y violencia se vea, se entienda, se erradique, no se acepte ni se tolere.

En este 2025, por ejemplo, también se cumplen 30 años de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing de 1995, lo que idealmente fue uno de los motores políticos más fuertes para promover la igualdad sustantiva de las mujeres, que somos más del 50 por ciento de la población mundial. Sin embargo, los avances van a cuentagotas.

Este Amerizaje enlista unas cuantas razones para quienes estén interesados en saber por qué ofende, desvirtúa y es improcedente la felicitación:

  1. Como dijo una manifestante hace ocho días en pleno Paseo de la Reforma en Ciudad de México, “a nadie se le felicita en la fecha del accidente en el que perdió una pierna o un órgano”.
  2. En una mesa de cinco mujeres, escogidas al azar, entre los 30 y los 60 años, sólo por platicar ese día: ninguna estuvo exenta de haber sido expuesta a un exhibicionista, haber sido tocada sin su consentimiento, haber estado cerca de un abusador (o más de uno). Todo eso no debiera ser normal. Eso ocurre porque es mujer o era niña o era adolescente.
  3. A trabajos iguales, rezan las estadísticas mundiales más recientes, las mujeres ganan 30 por ciento menos que los hombres.
  4. Los hombres siguen queriendo mandar, denigrar, tratar como objetos de su pertenencia a las mujeres a quienes, de por sí, consideran menores, más débiles o las infantilizan.
  5. La mayoría de las mujeres en el mundo invierte todavía hoy 70 por ciento más de su tiempo en trabajo no remunerado y cuidados –de la familia en general y en particular– que los hombres.
  6. Menos de 20 por ciento de quienes son propietarios de terrenos o tierra en el mundo son mujeres.
  7. Uno de cada tres países en la actualidad está progresando nada o en sentido contrario de la igualdad de género*.
  8. Según datos de 2021 a nivel global, más de una de cada 10 mujeres y niñas, entre los 15 y 49 años, ha sido sujeta a violencia física o sexual por parte de su pareja.

Y, tomadas razones de algunos carteles de la marcha del 8M:

–Soy la madre de la niña que no vas a tocar.

–Tenía 7 años, ¿aun así dices que ella lo provocó?

–De camino a la casa quiero ser libre, no valiente.

–No soy tuya ni de nadie, soy muy mía.

–Ellos nos venden, nos matan, nos violan, ¿y nosotras somos las nazis?

–Nos sembraron miedo, nos crecieron alas.

–Marcho hoy con mi amiga para no marchar por ella mañana.

–Sanar en voz alta evita que otras mueran en silencio.

–Te molesta más una mujer marchando que un hombre acosando.

–No somos competencia, somos resistencia.

–Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía, ¡el violador eres tú!

–Marcho por mi hermana, para que no tenga miedo y para que viva una vida libre de violencia.

 

* https://acortar.link/asx3jB

 

@anterrazas