
Acapulco, Guerrero, a 11 de octubre de 2025.- Durante un foro sobre migración en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el indígena guerrerense recién deportado de los Estados Unidos, Alfredo Juárez Ceferino, narró su lucha desde los 13 años por la defensa de los derechos humanos de los jornaleros en el país vecino del norte.
Juárez Ceferino, originario de la comunidad ñuu savi de Santa Cruz Yùku Kàni, del municipio Tlacoachistlahuaca, participó este viernes en la mesa Experiencia Migrante en Chicago, del segundo y último día del III Encuentro sobre migración y pueblos originarios, organizado por el Instituto de Investigaciones Antropológicas y transmitido en Youtube.
Los padres de Juárez Ceferino, de 26 años en la actualidad, se lo llevaron en 2008 a Estados Unidos a los ocho años, a través de Tijuana para llegar a Santa María, California, donde están los migrantes de su pueblo y se pisca fresa, al igual que en Washington, donde al final Alfredo y su familia radicaron de manera permanente a partir de 2012.
En el verano de 2013, Juárez Ceferino comenzó a piscar junto con sus padres para ayudarles en los gastos, trabajaban en la empresa Sakuma Farm, “pero decidimos parar, no entrar a piscar porque queríamos pedir un aumento de tres centavos porque creíamos que con lo que nos estaban pagando el día no ganábamos ni el mínimo del estado de Washington”, 9 dólares y 17 centavos.
“A ese tiempo no sabía nada de organizar, nada de huelgas, nada, y también creo que casi todos los que estábamos piscando ahí. Yo creo que tampoco ellos sabían, pero lo que sí sabíamos es que no podían despedir a todos a la misma vez”.
En 2014, votaron a favor de la formación de un sindicato y en 2015 fue reconocido oficialmente el sindicato Familias Unidas por la Justicia y lucharon por un contrato e hicieron una alianza con los huelguistas de San Quintín, Baja California, para hacer un”walkout”, un boicot contra Driscoll, que compraba la mayoría de los productos de la compañía Sakuma Farm en la que trabajaban. En 2017, la empresa negoció y los trabajadores obtuvieron su primer contrato del sindicato.
La lucha sindical creció y en ese mismo año se aprobó la ley para garantizar el descanso de los jornaleros agrícolas durante el trabajo y en 2021 también consiguieron el reconocimiento del pago del tiempo extra del trabajo, aunque la aplicación de la ley tardó tres años, entre otras victorias y luchas que sigue dando Juárez Ceferino desde México.
En una breve semblanza, el moderador de la mesa, el periodista guerrerense Kau Sirenio Pioquinto, destacó que Familias Unidas, conformado por indígenas mexicanos indocumentados, consiguió el primer contrato colectivo para este grupo migrante y a los 13 años, Juárez Ceferino se involucró en esta lucha y fue intérprete de tu’un savi a español, tu’un savi a inglés.
“Entonces, el papel de Alfredo como hablante de una lengua materna fue primordial para fortalecer el sindicato de Familias Unidas y su trabajo con los migrantes en Estados Unidos es sumamente importante. Pero eso también le costó su permanencia en Estados Unidos, porque fue detenido y puesto en proceso de deportación y finalmente deportado a México” el 16 de julio del año en curso.
Sirenio Pioquinto resaltó la importancia de hablar de migración “en este contexto, de la violencia hacia los migrantes mexicanos en Estados Unidos, donde hay una política bastante racista que expulsa a todos aquellos que no están dentro de los cánones de las leyes estadunidenses”.
En la misma mesa participaron las académicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Ignacia Morales, con la ponencia Transformaciones socioterritoriales entre San Antonio Texcala y Nueva York; y Diana Jiménez Vázquez, con la conferencia El imperio no traduce: lenguas, exilios y poéticas insurgentes de mujeres migrantes.
El foro continuó con las mesas Migración y lenguas originarias: voces, desplazamientos y resistencias, y Proyecto de Monumentos de Chicago: contribuciones de mujeres migrantes en Pilsen.
El primer día, el encuentro tuvo las mesas Migración y lenguas originarias Experiencia migrante en Chicago y De las historias de migración a los procesos de movilización y reparación.
Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: Captura de pantalla


