31 marzo,2026 4:53 am

La producción del mango en Guerrero se ha rezagado pese a que aporta el 28% del país

 

Acapulco, Guerrero, a 31 de marzo de 2026.- El presidente del Comité Nacional Sistema Producto Mango, Daniel Radilla Ríos, informó que este año el sector tienen buenas expectativas en la cosecha, con una ligera tendencia al alza del 3 al 4 por ciento respecto a 2025, pero expuso que enfrentan diversos retos como precios que determinan compradores, intermediarios y “coyotes”, mala focalización y burocracia de apoyos federales, falta de nuevas generaciones, valor agregado e infraestructura, y que quienes exportan el mango guerrerense son de otros estados que compran la fruta aquí y la registran con sus huertas certificadas.

“Hay regiones que definitivamente algunos incluso no vendieron, en Costa Grande se dio un fenómeno, en febrero que es una zona de precios altos de mango en campo, y no se vendieron, no hubo compradores, y eso nos pareció raro a nosotros”, dijo en declaraciones telefónicas. Atribuyó el hecho a saturaciones en el mercado y añadió que en Tierra Caliente y parte de la Costa Chica se dan precios bajos porque los canales de comercialización no son fuertes ni tienen contactos serios para respetar precios.

Destacó que Guerrero aporta el 28 por ciento nacional, ocupa el primer lugar en producción y productividad con unas 400 o 458 mil toneladas anuales. Costa Grande es la zona líder, al producir del 60 al 70 por ciento, porque está más tecnificada y hay más canales de comercialización; Tecpan, La Unión, Atoyac y Petatlán concentran más de la mitad de la producción, indicó.

Añadió que cuando no hay mango en el resto del país vienen productores e intermediarios “a comprar a como se lo den” y es cuando aprovechan para recuperar gastos, porque debido a los costos de producción de entre 50 mil y 70 mil pesos, mínimo “para salir en tabla” cada mango debe venderse en 5 o 6 pesos, si la caja está en 150 o 200 pesos es insuficiente, se pierde, y la idea es que valga un 15 o 20 por ciento más para que sea redituable y seguir produciendo fruta de calidad.

Expuso que por lo general las zonas “donde los precios son más castigados” son Costa Chica, Tierra Caliente, Norte y parte de la Montaña porque, aunque pueden ser competitivos, no tienen canales de comercialización ni tecnificación eficiente, y desgraciadamente el costo lo determinan los compradores e intermediarios, que “los coyotes” ya saben, van a esos lugares y usan la referencia de precio y calidad de Costa Grande para argumentar a su favor.

Consideró que los apoyos del “gobierno actual” –en referencia a la federación– están mal focalizados porque están dirigidos a productores de autoconsumo, zonas marginadas, cultivos básicos, y el mango es semi comercial, de exportación, que tiene que visualizarse como un negocio de alta rentabilidad porque otros estados lo han hecho, aunado a “una burocracia muy marcada” que impide que los productores reúnan requisitos por falta de documentación.

En el caso de la exportación, subrayó que el estado tiene un gran porcentaje de calidad, se exporta la mayoría de la producción, pero en el barrido que realizan Centros de Acopio Certificados desde Sinaloa hasta Chiapas: “todo mundo compra en Guerrero y lo registran con sus huertas certificadas allá y lo mandan a exportación y nosotros carecemos de esa infraestructura”.

Agregó que los pocos que hay tienen muchas trabas, apenas se han exportado directamente de Guerrero 200 mil a 300 mil cajas. Ejemplificó que, en Atoyac, la empresa Mango de a Deveras exporta hasta 70 camiones a Canadá por ciclo, pero lo hace otra empresa y “no se queda la divisa para Guerrero”, lo que, manifestó, debe ser una reflexión para los tres órdenes de gobierno para la transformación de la agroindustria derivada.

Anuncia colaboración con el Tecnológico de Acapulco

Reconoció que los productores tienen una deficiente organización y que han notado que el sistema tiene que dinamizarse porque está envejecido; los responsables son mayores a los 50 años de edad y los jóvenes emigran buscando remuneración como parte de un problema social que también “nos pega”.

Radilla Ríos contó que el jueves hubo una reunión para una firma de colaboración con el Instituto Tecnológico de Acapulco para que los egresados de ocho carreras estratégicas se vinculen con los productores, para darle un valor agregado y no depender sólo de la fruta, formar pequeños equipos a nivel ejido para hacer deshidratados o jugos, porque se pierde más del 30 por ciento al madurarse.

“Tenemos más de 160 empresas que son sociedades de producción rural que están trabajando grupos de productores y que están inactivas porque no hay el asesoramiento de un profesional que dinamice y les ayude a la gestión”, señaló, y anunció que el 26 de mayo habrá una conferencia magistral de un ponente de España sobre exportación para pequeños productores en la que se firmará el convenio.

Sobre las afectaciones por los huracanes Otis y John, reflexionó que esta debilidad en todas las cadenas productivas por el cambio climático debe convertirse en oportunidad, adaptarse en donde las huertas se inundaron, así como a los cambios en las temporadas de lluvias porque ahora llueve en secas, y trabajar en las nuevas tecnologías “para que no desaparezcamos”.

Llamó a todos los productores a colaborar para que la organización termine con una cadena productiva que pueda palear la pobreza y vivir con dignidad en el campo.

Acentuó que están en plena producción porque este mes empieza la temporada fuerte, que llega al máximo en abril y mayo. Recordó que la entidad es la única que puede tener hasta tres cortes dependiendo de las huertas y estrategias, y que han detectado que en los polos del ciclo, en diciembre y enero, es cuando el mango vale más.

Yee Trujillo