6 enero,2025 8:47 am

La radio Voz de la Montaña, en Tlapa, está en el abandono institucional, reclama la directora

Para operar este año le asignaron apenas 450 mil pesos, y el 70% se va en pago de mantenimiento y salarios de trabajadores, señala María Antonia Ramírez Marcelino. Pide que la presidenta Claudia Sheinbaum revise el estado del Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas

Tlapa, Guerrero, 6 de enero de 2025. “Lo digo con toda responsabilidad: la radio está en completo abandono institucional”, afirma categórica María Antonia Ramírez Marcelino, directora de la histórica radiodifusora plurilingüe La Voz de la Montaña, primera en su género en el país, con más de 45 años de historia.

Falta compromiso institucional de fondo, estima la directora originaria de Ocotequila, municipio de Copanatoyac, y quien fue reconocida con el Premio Nacional de Derechos Humanos, por su contribución al reconocimiento a los derechos políticos de mujeres indígenas, a pesar de haber sido agredida con expresiones machistas y adjetivos ofensivos y misóginos  en su comunidad junto a otras mujeres, por su reclamo contra la exclusión de mujeres de la elección de autoridades locales.

Considera que la propia presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, debería saber del estado crítico en que se encuentra el Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas del país, para que incorpore su revitalización a los Planes de Justicia que el gobierno actual, como el anterior, promueve en las distintas regiones indígenas del país.

Con menos de un año en el cargo, asegura que estar al frente de la emisora administrada por el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), “no es como yo imaginaba”, pues las carencias y la falta de interés institucional son muy marcados, al grado que para el presente año que recién inicia, les han otorgado para operar sólo 450 mil pesos.

De ese monto anual, el 70 por ciento se irá en servicios, salarios del velador de la antena ubicada en el cerro de Atlamajac y del intendente, y con lo poco que queda, algo más de 50 mil pesos, “es con lo que trabajaremos, compraremos gasolina y haremos actividad en las comunidades… en todos los meses del año”, señala.

Considera que la radiodifusora XEZV, La Voz de la Montaña, está estancada en muchos sentidos, y “estancada en el tiempo”, sin movilidad, sin personal, y rebasada en el uso de tecnologías, con un gran acervo sonoro en riesgo de perderse por falta de recursos para su digitalización y resguardo, a pesar de ser un fragmento de la memoria colectiva regional, depositado en cintas y discos de acetato, con música, voces de historias y proyectos, sonidos de fiesta y tragedia, “pero no hay presupuesto”, lamenta.

Antonia Ramírez es periodista, y fue corresponsal de El Sur en la Montaña.  Se hizo cargo de la radio a partir del segundo trimestre del año pasado, llena de ilusiones y proyectos, “pero no se puede mejorar nada si nada más uno trae las ganas” y no hay respaldo institucional suficiente, apunta.

La radio cuenta con cuatro trabajadores de confianza, incluida la directora entrevistada por El Sur. La última trabajadora de base fue la recepcionista, que se jubiló cuando asumió la dirección Ramírez Marcelino, y no la han repuesto, “y parece que su plaza ya se fue a otro estado”.

Además de ella está un productor radiofónico, un programador y un trabajador más, pero en realidad, “nos están obligando a ser todólogos… a eso nos llevan”, además de saber que en cualquier rato los pueden despedir. Hay dos personas más, en calidad de promotores de comunicación, cuyo contrato terminó a finales de diciembre pasado, y esperan que les sea renovado para el presente año.

“La verdad es que somos muy pocos y trabajamos de 7 de la mañana a 7 de la noche, 12 horas de trabajo de lunes a domingo… son muchas horas”.

Mujeres indígenas

Hablante de la lengua náhuatl, Ramírez Marcelino, después de haber acumulado experiencia como consejera de órganos electorales, encabezó un reclamo contra la elección del comisario municipal en 2022 en Ocotequila, lo que hizo que el Tribunal Electoral del Estado repusiera la elección para que, por primera vez, las mujeres nahuas pudieran elegir y ser elegidas.

Por eso en la radio, en lo primero que pensó cuando llegó, fue en abrir programas radiofónicos que promovieran la participación política de las mujeres indígenas, pues el machismo, como sistema de dominación, sigue arraigado en muchas zonas, como en su pueblo, donde las amenazaron de muerte y las ofendieron.

Pero la radio ya no es lo que fue, a pesar de conservar la fortaleza de las cuatro lenguas regionales. La directora es la voz del náhuatl y los otros trabajadores dan sonido a los idiomas tu’un savi (mixteco), me’phaa (tlapaneco) y español, pero cada uno en su variante, sin atender las variaciones que presenta cada lengua.

Antes había más personal y había esquemas de colaboración con la Secretaría de Educación Pública (SEP), la que comisionaba docentes por lengua indígena, que colaboraban en la producción radiofónica, pero eso también se ha perdido.

Espera que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo “pueda voltear a ver el sistema de radios indígenas” y fortalezca sus emisoras, pues son parte del patrimonio cultural nacional.

Hija de padres jornaleros en los campos de Sinaloa, Antonia Ramírez sabe lo que es ir cuesta arriba en la vida. Desde chica le hicieron saber que su destino era un matrimonio precoz y el trabajo temporal en tierras de las que, incluso, podría comer frutas como uvas o manzanas, que en su pueblo sería imposible, además de que ganaría su propio dinero desde pequeña, como le decían sus padres. No obstante, decidió estudiar y pronto empezó a cuestionar las costumbres vejatorias, contra las que sigue en pie.

Por eso, a la también ganadora del Premio al Mérito Civil Eduardo Neri, le resulta sencillo entender y pronunciarse por que la radio XEZV se fortalezca, en tanto que tiene que ver con el derecho de los pueblos indígenas a estar informados en su propia lengua, y no cree que por este pronunciamiento le resulten ofensas como las que recibió en su pueblo, cuando se apersonó a hacer valer el derecho a elegir y ser elegidas, “ojalá las maten a todas ahí en la plaza, para que se acabe el problema”, les dijeron entonces.

Texto: Martín Equihua