19 marzo,2026 6:04 am

La Secundaria Federal No. 22

Anituy Rebolledo Ayerdi

 

La instrucción elemental

La escuela “real” Miguel Hidalgo y Costilla , primaria sólo para varones, fue fundada en Acapulco a finales del Siglo XIX y a partir 1906 correrá pareja con la también elemental Ignacio M. Altamirano, para mujeres, fundada por la maestra Chita Jiménez. Cuando la primera desaparezca se habrá consolidado en México el sistema escolar mixto.

Dominado por extranjerías rampantes, Acapulco se negará a proporcionar a su niñez la instrucción básica durante más de cuatro décadas. Privilegio reservado sólo para las familias acomodadas con capacidad económica para cubrir matrículas foráneas en Chilpancingo, la Ciudad de México e incluso de Estados Unidos. Recuérdese el caso del líder Juan. R. Escudero, nuestro héroe civil, quien estudió en el colegio Saint Mary’s , de Oakland.

La nostalgia no tendrá distancia para los niños y niñas matriculados en el Colegio Wallace, de Chilpancingo, por ejemplo. Con frecuencia formaban coros para entonar el “qué lejos estoy del suelo donde he nacido”, dejado atrás apenas una hora antes. Entre ellos: Tere y Alfonso Argudín, Consuelo Orbe, Manuel Añorve, Guillermo Sabah, María Guadalupe, César y Ramiro Torreblanca, Enrique Uruñuela, Erasmo Romero, José Sthepens, Arturo García Mier, Donaciano Luna, Vicente Sánchez Arenal, Donaciano Salas y Minerva Anderson, la musa de José Agustín Ramírez para su Acapulqueña linda.

La secundaria

La primera escuela secundaria de Acapulco nace el 19 de marzo de 1939, a escasos 20 meses de que concluya el gobierno cardenista y sepultada con él la Revolución Mexicana como doctrina humanista.

El número 22 correspondía al número de instituciones de ese nivel en todo el país. Una institución que respondía a los reclamos más sentidos de la juventud porteña durante cuatro décadas y a la demanda persuasiva de la sociedad toda. La encabezaban promotores tenaces como el exalcalde José López Victoria, su hijo, el cronista del mismo nombre, la profesora Chita Jiménez, el periodista José O. Muñúzuri, don José Tellechea, el hotelero Carlos Barnard, don Juan Gómez y, por supuesto, el interés y la fina sensibilidad del secretario de Educación Pública del presidente Lázaro Cárdenas, Gonzalo Vázquez Vela.

Gobernaba entonces la entidad el general Alberto F. Berber y fungía como alcalde de Acapulco Baltazar Hernández Juárez.

Con la promesa oficial de un edificio propio en el corto plazo (cumplida hasta 20 años más tarde), la secundaria de Acapulco queda instalada en una vieja casona de las calles La Quebrada y Madero, este antiguo callejón Del Piquete (no de moscos ni alacranes, de verduguillos), otrora oficinas de Correos y Telégrafos. La SEP designa como director del plantel al profesor Eduardo Ramírez Jiménez y como subdirector al profesor Vidal Gutiérrez, ambos procedentes de las célebres Misiones Culturales de la propia secretaría.

Eduardo Ramírez Jiménez

El maestro Ramírez Jiménez militaba en el Partido Comunista Mexicano cuando fue electo presidente municipal de Zimapán, Hidalgo, y más tarde diputado federal. Tan sólida su formación académica como genuina su vocación por el trabajo docente.

Tuvo como especialidades las Matemáticas, la Física, la Química y la Literatura, además de una extraordinaria aptitud para el aprendizaje de lenguas originarias, llegando a hablar media docena de ellas. La música fue otra de sus pasiones con la ejecución de varios instrumentos. Fue él, por cierto, quien musicalizó el Himno a la Secundaria Federal 22, con letra del alumno Gilberto León Berdeja, más tarde excelente maestro, creador de un centro cultural en La Quebrada, mismo que incluía el teatro Domingo Soler, aún en servicio..

En honor de la escuela querida

que cimienta en la frente el saber,

entonemos un himno de vida

que haga eco triunfal por doquier.

Las primeras

La nueva propuesta educativa no generará los tumultos esperados, particularmente de varones dispuestos al sacrificio de quemarse las pestañas con el estudio. Serán ellas, las damitas, las que tomen la iniciativa. Muy formalitas, las hermanas Villalobos estarán ante la mesa de inscripción para hacer valer por primera vez sus certificados de primaria. Hijas del muy querido maestro César Villalobos, ambas conservarán por siempre el orgullo de sus primeras matrículas en la Secundaria 22. Lidia, la primera, Evelia, la segunda.

Otras jovencitas seguirán sus pasos rompiendo los atavismos trasnochados que negaron por siglos el abc para las mujeres: Gloria Pano de la Barrera, Tere Vela Alvizu, Eloísa Soberanis, Elidé Barrera, Evelia y Sara Pedroza, Victoria Muñoz, Celia Ramírez, Aurora Barrientos, Alicia Liquidano, Evelia García, Gloria Barrientos y Cristina Galeana.

Ellos

Ricardo Morlet Sutter, Emilio Karam, Alberto Batani, Francisco Ayerdi, Miguel Ángel Lepez Vela, Carlos Buenfil, Francisco Vela, Luis Martínez, Carmelo Alarcón, Padro Orbe, Daniel Catalán, Graciano Bello, Roberto Galeana, Manuel Meza, Juan Izabal Merckley, Virgilio Gómez Moharro, Martín Heredia Mercley.

Pasado un mes, la inscripción en la Secundaria 22 alcanzaba los sesenta alumnos de ambos sexos y con ellos decide el director iniciar el año escolar de 1939. Su planta docente fue calificada por los propios alumnos como preparada, inteligente y dinámica. La integraban profesores de reconocido prestigio como Eugenio Miranda Fonseca, Edmundo Villalva (Español y Geografía), Eva Martínez de León (inglés), Osvaldo Olvera (Civismo), Julio Vélez (Carpintería), Mauricio González, don Güicho (Música), Vidal Gutiérrez (subdirector).

La Dirección

En 1941, una vez encauzada la institución, el maestro Eduardo Ramírez entrega la dirección del plantel al profesor chilapeño Eugenio Miranda Fonseca, relevado un año más tarde por el maestro J. Guadalupe Lozano. El profesor Eduardo Vega Jiménez la asume, finalmente, para conservarla hasta el año de 1964.

La tragedia

La tragedia sobreviene tres lustros más tarde. Luego de una semana de lluvias torrenciales, un fuerte temblor de tierra sacude la ciudad (domingo 3 de septiembre de 1953), provocando el colapso de los añosos muros de la Secundaria 22. El movimiento afecta toda la estructura pero el taller de carpintería resulta destruido totalmente. Un segundo movimiento, la noche del 15 de septiembre y un tercero durante el desfile del 16, convertirá la enorme casona de adobe en una montaña de cascajo.

La Crónica

Don Rosendo Pintos, cronista de la Ciudad, cuyos talleres tipográficos se vieron afectados por su vecindad con la Secundaria, escribe en el diario Trópico una crónica sobre sobre la visita del secretario de Educación Pública, José Ángel Ceniceros, a las ruinas de la institución. Lo acompaña el alcalde de Acapulco, Donato Miranda Fonseca.

A su llegada, lo primero que mira el titular de la SEP es una manta portada por los estudiantes. Reza con grandes caracteres: “Exigimos edificio nuevo”, lo que provoca en él un enojo evidentísimo. Entripado que lo llevará a treparse, no sin dificultad, a uno de los muchos montones de escombro de aquél escenario desolador. Grita con voz de tiple aunque enronquecida por el malestar:

El presidente Ruiz Cortines

–¡A ustedes, jóvenes exi-gen-tes, debo decirles que el señor presidente de la República, don Adolfo Ruiz Cortines, no necesita que le exijan porque él es un hombre que sabe cumplir con sus deberes y obligaciones. Ténganlo muy presente, jovencitas y jovencitos exi-gen-tes! ¡Tan no necesita exigencias que fue él quien me ordenó venir a ofrecerles un nuevo plantel, con la aclaración de mi parte que será en otro sitio porque este, me dicen, no es apropiado!

Los exigentes

Virginia Hurtado, Mercedes Vanmeeter, Elvira Oscos, Martina Roque, Cuauhtémoc Lobato, Luis Castañeda, Manuel Linares, Tadeo y Ervey Arredondo, Héctor Mújica, Cristina Cristerna, Jaime y Luis Muñoz, Violeta Zúñiga, Guillermo González, Olga Navarrete, Francisco Ruiz Martha Rodríguez, Marha Durán, Eduardo Salinas, Elia Rita Vega, Ulises Vargas, Luis de la Peña, Armando Ruiz Massieu, Raúl Reducindo, Ezequiel Ramírez, Alejandro Arzate, Magdaleno Monroy, Cuauhtémoc Rivera y el arriba firmante.

Trashumancia

La Secundaria Federal 22 apestará arrimada en las primarias Manuel Ávila Camacho, frente al mar, y en la José María Morelos, en pleno Mercado Central. Si “el muerto y el arrimado apestan al tercer día”, es cosa de imaginarse una trashumancia de dos años. La 22 cumplirá sus 15 primaveras en ambas condiciones y ello no será impedimento para que no baile su primer vals. Lo hará a los compases de la entonces famosa orquesta capitalina de Venus Rey, durante un grandioso festejo organizado y pagado por el alumnado. El reinado primaveral lo personificará la hermosa alumna Emma Graef.

Cuando inaugure la escuela Secundaria de Acapulco (ahora Número 1), el presidente Ruiz Cortines lamentará no haber contado con recursos suficiente para consumar su proyecto original, un centro educativo nunca intentado en el país. “Lástima!, Margarito”, comentará él mismo.

Cuadro de honor

Un grupo de docentes respetados y muy queridos formaron el cuadro de honor de maestras y maestros de la Secundaria 22, todos ellos inolvidables:

Gloria Carro Mancilla (Biología), María de los Ángeles Serratos (inglés), Socorrito Pérez de Vega (Talleres), Alfredo Beltrán Cruz (Física e Historia), Arturo Horta Miranda (Civismo), Eduardo Vega Jiménez (Literatura), Teófilo Moyado (Matemáticas), José Luis Córdova (Química), David Malváez (Biología), (José Flores (Talleres), Alejandro Ayala (Educación Física), Mauricio González, don Güicho, (Música), Julio Vélez (carpintería)

En honor de la Escuela querida.