
Subió el desempleo informal a 56.9%… y la tasa de desocupación urbana quedó firme en 4%; debido al periodo electoral y la incertidumbre que genera la situación política, los empresarios decidieron no contratar personal ni aumentar sus inversiones
Texto: Redacción
Ciudad de México, 26 de abril de 2018. Si bien la tasa de desempleo volvió a bajar ligeramente al 3.2 por ciento en marzo pasado, desde el 3.3 por cierto reportado en febrero, la tasa de informalidad subió a 56.9 por ciento el 56.6 por ciento, con relación al mes inmediato anterior.
La Tasa de Informalidad Laboral se define como la proporción de la población ocupada que es laboralmente vulnerable por la naturaleza de la empresa o negocio para el que trabaja; es decir, que no cuenta con prestaciones económicas.
Los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a través la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), revelan, además, que el empleo urbano –el más representativo del trabajo remunerado formal–, se ubicó en 4 por ciento, mismo nivel que el mes anterior.
De la información se desprende que la tasa de subocupación —personas que están en la búsqueda de un mayor número de horas para trabajar—, se estableció en 7.3 por ciento en marzo contra el 6.7 del mes inmediato anterior.
De acuerdo con analistas consultados, el alza en la tasa de informalidad se explica debido a que el mercado de trabajo se estrecha por las condiciones económicas y políticas actuales.
Eso significa que, por el periodo electoral y la incertidumbre que genera la situación política, los empresarios deciden no contratar personal ni aumentar sus inversiones. El riesgo político y económico crece cuando hay tanta volatilidad, que, a su vez, se refleja en la menor entrada de inversión productiva, mientras muchas empresas han disminuido drásticamente su capacidad instalada.
El problema es que los jóvenes que demandan un empleo no se detiene: cada día se incorpora un pequeño ejército al mercado de trabajo, jóvenes que concluyeron su educación, otros que decidieron ingresar por su situación económica y otros que ya estaban en la búsqueda.
El resultado es que no encuentran una plaza disponible en el mercado formal, por lo que se incorporan al sector informal. Esa situación también origina que el desempleo urbano se dispare.
Las cifras de la ENOE destacan que la tasa de presión general; es decir, la que incluye además de los desocupados, a los ocupados que buscan empleo se situó en 6.3 por ciento de la PEA en el tercer mes de 2018, reflejando un incremento en comparación a la de 6 por ciento de igual mes de un año antes.
Y es que la medida global de la competencia por plazas de trabajo –conformada no sólo por los que quieren trabajar, sino por aquellos que teniendo un empleo quieren cambiarlo o también los que buscan otro más para tener un segundo trabajo– está en aumento.
En ese sentido, el Inegi informó que al considerar solamente a las 32 principales áreas urbanas del país, en donde el mercado de trabajo está más organizado, la desocupación significó 4 por ciento de la PEA en el tercer mes de 2018, misma proporción que la del mes inmediato anterior, con cifras ajustadas por estacionalidad.


