
Organizan wencistas el conversatorio Universidad-Pueblo, pensamiento y obra de Rosalío Wences Reza en el 18 aniversario luctuoso del tres veces rector
Acapulco, Guerrero, 7 de diciembre de 2024. En el conversatorio Universidad -Pueblo, pensamiento y obra de Rosalío Wences Reza, los ponentes manifestaron que durante el rectorado de éste, la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) fue crítica, científica, democrática y popular.
“Creo que aquellas propuestas que hacía el doctor Wences vale la pena rescatarlas”, consideró el investigador de la UAG, Jesús Álvarez Hernández.
Criticó que ahora, los maestros no tienen vocación y nada más es para tener una chamba, pues recordó que la Universidad-Pueblo era la vinculación con el pueblo, el que salió a defender a la UAG cuando le retuvieron el presupuesto.
Este viernes se hizo un acto por el 18 aniversario luctuoso del tres veces rector, Rosalío Wences, que organizaron los integrantes de la organización que fundó dentro de la máxima casa de estudios, el Frente por la Reforma Democrática de la UAG (Fredeuag), donde antes del conversatorio se hizo una ofrenda floral en la estatua que hay en el Centro de Ciencias de Desarrollo Regional, ubicada en la colonia El Roble.
En su intervención, el docente-investigador de Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Humberto Santos Bautista, dijo que Rosalío Wences ejerció la docencia, la cual en los últimos tiempos, por las “burocracias oficiales y sindicales, se ha traducido, lamentablemente, en que ser docente consiste en tener una chamba y no se ha asumido que ser docente es tener un compromiso ético con la sociedad y las nuevas generaciones, con el pueblo”.
Añadió que el tres veces rector ejerció la docencia en un contexto extremadamente difícil y complejo, para un estado que de por sí en su historia ha sido complejo, “ahí nació este proyecto llamado Universidad-Pueblo”.
Habló del Rosalío Wences político, que fue presidente de un partido político y también una etapa difícil de construción, de la apertura de la lucha democrática y “donde la represión se dio con dureza”.
Señaló que Wences Reza estaba comprometido con las luchas de la defensa de la educación pública, “le da una identidad a la universidad” en su primer rectorado, lo que no es tan sencillo.
Añadió que dar identidad es definir los fines de ese proyecto y que ahora están extraviados en educación, de no saber responder a una simple pregunta: “¿Para qué educar?”.
Manifestó que se decidió por la Universidad-Pueblo, por ese contexto que se vivía en Guerrero.
Señaló que las grandes transformaciones o son culturales y educativas, siempre y cuando la cultura no se reduzca a folklor y la educación a simple “esporarización”. Agregó que de nada sirve que la universidad forme “profesionistas destinados al desempleo y la frustación. Eso no tiene ningun destino”.
“Yo creo que el doctor Rosalío Wences pensó en cómo queríamos la ciencia, pero con una identidad propia. Es decir, una ciencia de cómo pensar por cuenta propia”.
Agregó: “Creo que eso es lo valioso de cómo potenciar a la UAG en medio de todas sus condiciones de debilidad financiera, presupuestal, de persecusión y lo que ahora disfrutamos todos, sobretodo los universitarios, fue de lucha y presecusión. Eso, a veces, como que se olvida”.
Dijo que también se pensó en una universidad crítica. El investigador añadió que pareciera que hay una sensibilidad, sobreetodo del poder, en la crítica en todos los sectores, incluyendo la universidad, lo que “me parece grave y creo que esa es una de las grandes aportaciones de la Universidad-Pueblo”.
Añadió que era impresionante la vinculación que estableció la universidad con el pueblo, que “en eso consistía la definición de popular, la política de puertas abiertas, donde había maestros comprometidos que daban campañas de alfabetización, estaban los bufetes jurídicos”.
Mientras que el investigador de la UAG y docente de la escuela superior de Ciencias Económicas, en Chilpancingo, Jesús Álvarez Hernández, manifestó que era orgullosamente producto de la Universidad-Pueblo. Señaló que no sólo ha leído la historia sino la ha vivido, por eso “tengo la experiencia para poder hablar aquí”.
“Nunca nos vamos a poder comparar con él, porque es irrepetible un caso así”, subrayó. Recordó que Rosalío Wences consideró a la Universidad-Pueblo como un proceso educativo. Señaló que uno de los programas más bondadoso fue el comedor universitario, porque dijo que el entonces rector consideraba que debían tener los estudiantes las mismas condiciones.
Señaló que es importante que la Universidad y el pueblo de Guerrero haga un balance de qué es lo que “estamos haciendo con nuestra institución educativa”.
Coincidió con el otro ponente, acerca de que en la UAG se ha perdido “la reflexión sobre los conceptos básicos de la universidad”.
Añadió que en el rectorado de Rosalío Wences, el papel de la universidad fue de ser una institución crítica, científica, democrática y popular. “Creo que aquellas propuestas que hacía el doctor Wences, vale la pena rescatarlas”, consideró.
Señaló que la función de la vinculación de la UAG, a través de sus diferentes funciones, hacía que la universidad tuviera más presencia, relativamente, de la que pudiera tener hoy.
Recordó que en 1984 “nos quisieron arrebatar la universidad, con la retención del subsidio del gobernador Alejandro Cervanes Delgado y el presidente Miguel de la Madrid, que chocaron en piedra, porque no contaban con esa presencia de la vinculación de la universidad con su pueblo”.
Dijo que ese recurso que era para la universidad, empezaron a echar a andar otras opciones en el nivel medio superior, como el Conalep, CETIS y CBTA, quitando maestros de las preparatorias para ponerlos como funcionarios y docentes en ese subsistema, y quitar maestros de derecho e ingeniería para fundar el Instituto Tecnológico de Chilpancingo, pero todas esas “piedritas que nos iban poniendo nos estaban haciendo más fuertes en el transcurso del tiempo. Esos obstáculos, por los que nos querían desaparecer, han visto que no les ha funcionado y hoy, aunque haya infinidad de opciones, no le van a poder hacer mella al proyecto de universidad, que es muy fuerte en ese sentido”.
“Creo que la madurez que hemos tenido todos los que hemos navegado en este barco de Universidad-Pueblo, tenemos todavía la posibilidad de seguir iimpulsando muchas de estas actividades. Esas acciones se están cristalizando”.
En el acto estuvo la investigadora y viuda de Rosalío Wences, Laura Sampedro; el docente de Turismo, Efrén Arellano Cisneros; la directora del Centro de Ciencias de Desarrollo Regional, Mireya Saldaña Almazán, y el luchador social Eloy Cisneros, entre otros.
Texto: Karina Contreras/ Foto: Carlos Carbajal


