
Ganar la Olimpiada Nacional Federada en junio pasado le significó una medalla de oro a la selección y ya tienen el pase para asistir a un evento internacional en Colombia. Se espera que puedan acudir con los gastos pagados. “Prometen, pero a la mera hora no pasa nada. Esperemos que no sea el caso en esta ocasión”, dice Miguel Ángel Ríos Bonales, su guía en la cancha
Ciudad de México, 21 de julio de 2023. Doce niñas de entre 12 y 13 años que conforman la selección de Guerrero se convirtieron, en su categoría, en campeonas de todo el país tras participar en la Olimpiada Nacional Federada, organizada por la Federación Mexicana de Baloncesto en Veracruz del 15 al 18 de junio.
Las menores fueron escogidas de cuatro municipios del estado para conformar la selección que resultó campeona, en un torneo donde compitieron 25 equipos de la misma categoría de toda la república mexicana. Hubo categorías varonil y femenil, y en esa ocasión se inscribieron más de 300 en las distintas ramas.
La selección guerrerense se enfrentó a seis equipos. Libró la batalla final ante Aguascalientes y al final se impuso.
“De manera invicta las niñas pasaron sobre todos”, celebra Miguel Ángel Ríos Bonales, el entrenador de la selección de basquetbol, categoría pasarela, rama femenil de 12 a 13 años. Considera que el equipo de niñas trabajó muy bien en el torneo y por eso obtuvo el título nacional.
La selección de Guerrero está compuesta por 12 niñas. De Acapulco son Gisel, Argentina, Hanna, Katerine, Ámbar y Janeth. De Zihuatanejo, Getzemaní y Sue. De Coyuca de Benítez, Sharon y Michell. De Chilpancingo, Rebeca. Y de Iguala, Renata.
Cada una de ellas tiene características diferentes, explica el entrenador a El Sur. Algunas son buenas para encestar a media distancia. Otras más realizan buenos pases de balón. “Hay altas, de 1.70, con 13 años, que se encargan de agarrar los rebotes para pasar a las chaparras. Varias botan muy bien”. Cada una de esas particularidades en conjunto las hace “tremendas”, resume.
Directivos prometen “y luego no pasa nada”
La mayoría de las niñas son de clase media baja. Para ir a los eventos, las familias se encargan de los gastos de transporte, alimentación y hospedaje. En ocasiones es necesario que el club o la Asociación de Baloncesto de Guerrero apoye de manera económica a quienes no cuentan con los recursos.
“Siempre es un gran esfuerzo de parte de las mamás y papás, que son quienes aportan el dinero. Las niñas, por su parte, no se preocupan por eso. Siempre están felices de ir a jugar”, añade Miguel Ángel.
Ganar la olimpiada significó una medalla de oro y la opción de asistir a un torneo internacional en Colombia. Ya tienen el pase. Se espera que las niñas puedan acudir con los gastos pagados.
Sin embargo, Miguel Ángel, con su experiencia de 40 años como entrenador, puede decir que existen varias fallas en los directivos y que no siempre se concretan los apoyos. “Prometen, pero a la mera hora no pasa nada. Esperemos que no sea el caso en esta ocasión”.
Si el viaje a Colombia se concreta, se tendría que formar una selección nacional de la categoría de 12 a 13 años. La base sería Guerrero, pues las niñas son las campeonas. “Escogeríamos a niñas de otros estados que refuercen al equipo que representaría dignamente a México”, adelanta Miguel Ángel.
“Todas destacan mucho, no tenemos estrellas”
Miguel Ángel dirige en Acapulco una escuela de basquetbol llamada Bonales Bulldogs. “Varias de las niñas que participaron entrenan conmigo desde que tienen seis años y ahora son la base de la selección de Guerrero”, presume.
Antes de asistir a la Olimpiada Nacional Federada, las niñas lograron el título estatal en un evento realizado en Coyuca de Benítez. Se seleccionó a otras jugadoras de Zihuatanejo, Coyuca, Iguala, Chilpancingo, pero la base fue el equipo de Acapulco.
Las niñas ya se conocían porque en 2020 también fueron campeonas nacionales.
“Existe una gran amistad entre ellas. Una de mis políticas es que tienen que llevarse bien, dentro y fuera de la cancha, y eso se refleja a la hora del partido”, enfatiza Miguel Ángel.
Todas las niñas de su club, en el puerto, se conocen muy bien. “Cada una destaca mucho. No tenemos estrellas. Todas juegan en conjunto y todas han destacado en uno u otro torneo. Eso es grandioso porque cuando tienes un equipo competitivo, confías en cada integrante”.
No siempre es posible vencer o quedar en una buena posición. A veces surgen problemas familiares, extradeportivos, lo que inevitablemente afecta en un torneo, pero, remarca Miguel Ángel, en general todas ellas son muy competitivas. La muestra es que en los últimos torneos estatales y nacionales han sido ganadoras, insiste.
El basquetbol es un medio, no un fin
Miguel Ángel tiene 70 años y comenzó a jugar basquetbol desde los 13. “Ha sido mi vida”, dice. Jugó como estudiante del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en Ciudad de México. Más tarde obtuvo un título nacional de universidades en Chilpancingo. Fue alumno de la Universidad Autónoma de Guerrero y formó con sus compañeros un equipo de basquetbol. Después ganó otro título nacional y participó en decenas de torneos amistosos.
Cuando se mudó a Acapulco siguió compitiendo, hasta que se interesó en entrenar a niñas y niños. Ya casi cumple 40 años como entrenador. “Son muchas satisfacciones. Los niños van a los eventos, pero son inocentes. Se divierten y son felices jugando. A veces ni se preocupan por el resultado”, relata.
También entrena a jugadores de primera fuerza. En su club entrenan 11 equipos de todas las categorías.
“Me gustó más dirigir a niñas y niños porque disfruto mucho enseñar. Los más pequeños dan satisfacciones enormes que no da un adulto. Para mí no tiene precio”, afirma.
–¿Qué hace falta de parte de las autoridades para incentivar de mejor manera a los deportistas?
–Nuestro estado prácticamente no ha apoyado al deporte, lo digo honestamente. A través de tantos años, siempre hacíamos peticiones. Pero no había respuesta y eso cansaba.
Cuenta que la política de su escuela es que las y los menores serán entrenados para jugar en torneos, y quien destaque logre estudiar becado en una universidad importante del país. Miguel Ángel subraya que una de sus mayores satisfacciones es que esa política se ha vuelto realidad es diferentes ocasiones. Jugadores han logrado estudiar en el Tec de Monterrey y en la Universidad del Valle de México.
El objetivo principal es estudiar una profesión. “El basquetbol es un trampolín, es un medio, no un fin.
“Cuando sean profesionistas, de alguna manera te agradezcan por haberlos formado. Esa es la gran satisfacción. Saber que esos niños llevan un poco de mí. Varios que pasaron por mi escuela lograron una carrera, algunos son ingenieros, abogados, médicos. Claro que eso me da mucha satisfacción”.
Texto: Guillermo Rivera / Foto: Cortesía de Miguel Ángel Ríos


