12 mayo,2023 4:26 am

Les cambió Sembrando Vida su rutina de amas de casa, dicen serranas de Ajuchitlán

Afirman en conversatorios organizados en Pocitos del Balcón y Cuatro Cruces que ahora participan más en las actividades de sus pueblos e incluso ocupan puestos dentro de la Comunidad de Aprendizaje Campesina. Dicen también que el programa federal las alejó de la siembra de amapola

Ajuchitlán del Progreso, Guerrero, 12 de mayo de 2023. Mujeres de Pocitos del Balcón y Cuatro Cruces en la sierra de Ajuchitlán del Progreso dijeron que el programa federal Sembrando Vida les ha cambiado su rutina diaria porque ahora participan más en las actividades de la comunidad, aprenden a cosechar frutas e incluso tienen puestos dentro de la organización de la Comunidad de Aprendizaje Campesina (CAC).

En dos conversatorios que formaron parte de un taller social, vecinas de las comunidades de Pocitos del Balcón y Cuatro Cruces compartieron también las dificultades que enfrentan como mujeres campesinas.

El taller en Pocitos del Balcón, ubicada a unas 3 horas de la cabecera municipal de Tecpan, se llevó a cabo en la cancha de la localidad el 12 de abril pasado. Ahí, Angélica Palacio Barbosa confesó que al principio “los trabajos eran muy pesados, y yo dije, pues yo no puedo ir. Ya ves que según algunos hombres de aquí las mujeres somos más débiles. Conforme fuimos trabajando me di cuenta que para mí no hay un trabajo que hagan ellos que yo no pueda a hacer. Me siento capaz de hacer las cosas”.

Expuso que ha sido una “experiencia bonita porque hay días que se te pasa el rato, no sientes el trabajo por lo mismo de que los compañeros se la llevan a puro relajo igual que uno. Y si uno se va quedando, ahí te van echando la mano o si ven que alguna señora, ellos cambian y se pone otro capaz de sacar ese trabajo sin decir, tú no puedes. Entre todos lo hemos estado sacando adelante”.

Teresa Torres Campos, presidenta de la CAC Productores Unidos, dijo que su puesto lo ha sentido “pesado, pero sí tengo unos compañeros que sí me han apoyado y pues también me siento feliz en el programa, entré por mi propia voluntad. Bueno, primero me ayudaba mi hijo, pero en este caso no está ahorita aquí. Pero sí mi esposo, es el que me está ayudando. Ya tengo mis árboles allí y voy saliendo adelante y lo hago con mucho gusto porque es un futuro para mis hijos más adelante”.

Yesenia Téllez dijo que se le ha dificultado participar en Sembrando Vida porque tiene hijos y trabaja como secretaria en la secundaria, “a veces tenemos trabajos el mismo día que tenemos reunión, que mis hijos tienen clases y la verdad es que un día antes estoy pensando con quién lo voy a dejar, a qué hora me voy a levantar para hacer el lonche, y bueno, se me dificulta. Y que a veces llegué y no tengo agua, no me llegó, que tengo lavar el uniforme”.

Sin embargo, indicó que se siente “más fuerte porque sé que lo puedo hacer. Que a lo mejor con un poco de apoyo, que me coordine mejor, sé cómo hacer un día una cosa, con quién dejar a mis hijos, buscar con tiempo y al mismo tiempo cumplir en la escuela, cumplir con el trabajo y cumplir en casa”.

Isabel Barbosa dijo que en su grupo “a nosotras las mujeres nos dejaban cargar costalillos igual que el hombre. A nosotros nadie nos ayudó, todo lo que hicimos al inicio de llenar nuestro vivero de plantas, lo hicimos nosotras las mujeres con los hombres y trabajábamos igual o hasta a veces les ganábamos a los hombres porque éramos varias mujeres y nosotros cargábamos las costalillos porque nadie agarraba y te decía, te vamos a echar la mano, nadie, nadie. A mí se me hizo fácil y hacía las cosas bien, después este año me tocó agarrar un cargo y la verdad es que yo sí sentí como pesado al principio porque sí me daba pena”.

Algunos hombres también participaron, como Ricardo López, quien dijo que en su CAC Productores Unidos “hemos podido organizarnos. Y me ha gustado porque hemos aprendido a ser puntuales, hemos aprendido. Han participado más mujeres en los cargos y en algunas propuestas que hemos hecho, siempre tratamos que ellas participen para que no se aíslen”.

Señaló que vivir en la sierra “es pesado, hablamos que no hay gas, mucha gente no tiene un tanque de gas, tienes que partir leña, ellas tienen que hacer lumbre, tienen que soportar el humo, o sea, infinidad de cosas. Es una experiencia bien Sembrando Vida porque nos trae muchos talleres sociales y eso es lo que te va ayudando”.

El taller en Cuatro Cruces fue al día siguiente, donde María Rojas dijo que Sembrando Vida “me ha permitido salir de la rutina que a veces, uno como ama de casa, pues en esta comunidad no tiene otra salida. Y yo creo que Sembrando Vida llegó aquí para hacer un despeje o despejarnos, ya no estar tanto concentradas en una sola cosa. Pues aquí nos ha permitido saber expresarnos o saber cómo coordinarnos, y también tener amistad porque, aunque vivamos en el mismo pueblo, pues no todos nos conocemos”.

“Aunque hemos tenido fallas, pero yo creo que eso nos va a servir para coordinarnos y hacer valer nuestra participación de la mujer”, agregó.

Epifania Reyna compartió: “me enamoro más de los arbolitos, pues ya ve uno que ya están pegando, tenemos esa esperanza de que ya vamos a tener de qué sobrevivir si Dios nos lo permite. Y si no, para nuestros nietos. Y como todo, a veces hay diferencias, unos dicen una cosa, otros dicen otra, pero ahí vamos luchando, poco a poco ahí vamos adelante”.

“Antes vivíamos de la droga, ahorita si todos les echamos ganas viviremos de algo bueno y ahorita ya no es ayuda. A veces, unos mismos renegamos, es que es muy poco dinero, es mucho dinero, pero mañana nos va a servir mucho”, opinó.

Dominga Rojas indicó que su “huertita está muy hermosa, las plantas que tengo en el traspatio van muy hermosas y me da mucho gusto, estoy muy contenta por tener este programa Sembrando Vida porque de dónde yo comería, de dónde agarraría mis nietos lo que no les podría dar si yo no tuviera este programa”.

También mencionó que era sembradora de amapola, “sé deshijar, yo de eso vivía. A lo mejor sí es pecado, pero ahorita ya no. Antes yo no sabía cómo recolectar un pino, semillas de pino, y ahorita ya sé sembrar un pino. He luchado y han salido mis plantitas. ¿Qué sería de mis nietos? Uno tiene 8 años, el otro 5, y mi hija tiene su apoyo de la escuela, pero les dan al año dos veces y para la miseria que les dan no les alcanzan. Y yo tengo que apoyar a mis nietos y por eso estoy muy contenta con el programa”.

Los campesinos que participan en Sembrando Vida están organizados por CAC, las cuales pueden coexistir varias en una sola localidad. Pocitos del Balcón y Cuatro Cruces forman parte de la ruta 23 de la Sierra de Guerrero (Tecpan-el Balcón) a cargo del facilitador Miguel Ángel Cid Rivera, la técnica social Karen Arreola Rivera y el técnico productivo Isael Aguilar. El taller fue impartido por el Grupo de Estudios para el Desarrollo del Sur (Gedesur).

Texto y foto: Ramón Gracida Gómez