
Adán Ramírez Serret
Uno de los temas grandes en la literatura es el matrimonio; o quizá, más que en la literatura, me vienen poemas épicos y líricos plagados de casamientos, pero me parece mucho más pertinente para el asunto de hoy hablar de la novela, en la cual, desde luego, uno de los tópicos definitivos desde hace más de doscientos años es casarse no solamente como una forma de consolidar el amor, la vida sentimental, si no también, o probablemente sobre todo, en donde la vida social y profesional están ligadas de manera absoluta con hacer un buen matrimonio.
Por citar unas cuantas novelas y no un enorme mamotreto, puedo pensar ahora en Orgullo y prejuicio, de Jane Austen; Madame Bovary, de Gustave Flaubert o Testimonios sobre Mariana, de Elena Garro, obras cuyo motivo y tragedia principal es con quien se casan o con quien no lo hacen.
Hasta hace no muchos años se pensaba que esto se quedaba en los albores de la novela rosa y romántica en donde se tocaban temas de mujeres, pero desde hace algunos años, muy pocos, se ha descubierto que este tema que antes parecía bastante frívolo, en realidad encarna algunos de los temas más acuciantes y profundos de nuestra sociedad, por ejemplo, y decir alguno, ¿acaso los seres humanos, y sobre todo las mujeres, adquirimos nuestro verdadero valor cuando nos unimos legalmente a alguien?
Muchas novelas, a veces memorias escritas por mujeres, han planteado esta problemática. ¿Qué pasa con ellas cuando deciden separarse del aquel esposo que les dio toda validación y apellido?
Normalmente, y de manera legítima, son libros dolorosos y llenos de ira, pues, por lo general son los esposos, los hombres, los varones, quienes abusan por completo en una relación y son las mujeres quienes en un acto de libertad deciden que ya no deben seguir en esa dependencia, aunque esto signifique una profunda ruptura social y en muchos casos un contundente fracaso.
También hay muchísimos libros escritos en este tono, por eso, la novela Astillas, de Leslie Jamison cuyo subtítulo es Una historia de amor diferente, es un libro original, necesario y que, pienso, marcará una pauta, un antes y un después en las novelas cuando cuenten una historia de amor a veces, y siempre de matrimonio, en la cual se ponga en juego la validación humana al convertirse en mujer al casarse, o al ser madre o al establecerse de la manera que sea.
Astillas cuenta la historia de una ruptura, pero es completamente diferente, pues comienza a hablar desde el dolor, sí, pero no desde el resentimiento; desde el duelo, pero no desde el odio. Y entonces desde las primeras líneas nos cuenta los primeros días de la ruptura en donde decide que ya debe separarse y la vergüenza que su hija apenas tenga trece meses. Va con su abogado quien es una especie de sicólogo que le ofrece pañuelos ante el llanto.
Hay mucho dolor en el inicio, mucho resentimiento, ira y duelo; pero con el paso de las páginas la novela se va convirtiendo en un homenaje, en una apología a la libertad en donde la autora en cuanto más va descubriendo y enfrentando sus terrores y sufrimientos, más va siendo cada vez más libre, cada vez más creativa y entonces, toda esta pena, todo este cansancio en donde tiene que recurrir a su mamá quien es su único bastión, se vuelve una herramienta no solamente de fuerza, sino también creativa; en donde la maternidad puede ser, es, de manera necesaria, honesta y, decir que no siempre está feliz con su bebé y en donde la ruptura con su esposo tiene dos culpables y un pasado muy feliz; eso, lo vivido, la vida, son las hermosas astillas en donde arde el amor.
Leslie Jamison, Astillas: Una historia de amor, Barcelona, Anagrama, 2025. 312 páginas.


