
Acapulco, Guerrero, a 1 de marzo de 2025.- El vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), dijo ayer en el seminario sobre el patrimonio cultural de Acapulco que es importante comenzar a “inventariar” los lugares importantes a lo largo de la historia del municipio frente al avance del desarrollo urbano que atenta contra la memoria histórica.
En el auditorio del Fuerte de San Diego se llevó a cabo la segunda sesión mensual del Seminario sobre la Puesta en Valor del Patrimonio Cultural y Natural en Acapulco, una iniciativa clave para lograr que nuestra ciudad sea reconocida como Bien Cultural de Valor Universal por la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
El programa es organizado por Ruz Vargas y por el arquitecto Luis Enrique Ramos Duarte, quien fungió de moderador este viernes; el título de la sesión fue Toponimia de los sitios emblemáticos de Acapulco a través de la cartografía del siglo XVI al XIX.
Antes unas 30 personas, el también académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) explicó que la toponimia “tiene que ver con el estudio de los nombres y los lugares de su origen”.
El primer punto fue el mismo nombre de Acapulco, en el que el historiador Miguel León Portilla habla de lo vocablos “aca”, que quiere decir carrizo o caña; “pol” destruir o arrasar y “co”, lugar, por lo que quedó como el “lugar donde se destrozan las cañas”.
Además de afirmar que Acapulco es uno “de los asentamientos más antiguos que existen en Mesoamérica”, Ruz Vargas precisó que el municipio no surge el 8 de diciembre 1521 con la conquista de Francisco Álvarez Chico, “la evidencia que se tiene es de Juan Rodríguez de Villafuerte, él arriba en 1523 y se establece en Acapulco por encomienda de Hernán Cortés”.
De los múltiples planos que mostró en diapositivas, destacó el fechado en 1712, “tenemos la idea de que Acapulco nada más contaba con el Fuerte de San Diego, sin embargo, los planos que tenemos van a revelar que había otro sistema.
“A diferencia de otros países, de otras ciudades en América Latina y América, Acapulco no fue una ciudad amurallada como Campeche, como otras ciudades. ¿Por qué? porque su conformación natural impedía, no era necesario hacerlo, ya tenía una fortificación de una manera natural de su barrera”.
Agregó que el Fuerte de San Diego es “muy pequeño” en comparación con otros como el de San Juan de Ulúa en Veracruz, Veracruz, donde ahí vivía la población mientras que en el de Acapulco sólo era ocupado para acuartelar las guardias.
“Recordemos que por las condiciones climáticas de Acapulco, no había mucha población europea, la población se incrementaba en la época de enero, febrero, marzo, cuando era que llegaba el Galeón de Manila, sí llegaba a haber hasta 10 mil habitantes”.
Tras el terremoto de 1776 que destruyó la ciudad, comenzó un proceso de reconstrucción con Francisco de la Bodega y Quadra y un plano de 1778 que plantea la reubicación de la ciudad hacia la península Las Playas, fue considerado por Ruz Vargas como el “primer plano de desarrollo urbano de la ciudad de Acapulco”.
También resaltó el plano de 1889 en el que ya aparecen los nombres de los primeros barrios como el de La Guinea, de Santa Rosa de Lima, de la Candelaria; hasta 1930 eran 16 barrios tradicionales conocidos, cifra que subió a 38 a barrios históricos.
“Entonces tenemos un problema, estamos gestionando lo que es la declaración del Centro Histórico porque no tenemos todavía centro y porque tenemos un argumento de cómo se define o se caracteriza un barrio histórico”.
Señaló que el seminario también consiste en la recuperación del patrimonio natural del municipio, el cual radica en la bahía, que le dio fama a Acapulco y su evolución en centro turístico.
Sin embargo, “el desarrollo urbano genera también las consecuencias que traen muchas el turismo” dijo apuntando al mapa donde había un antiguo fortín por la zona conocida actualmente como El Golfito en la avenida Costera, “ahí había una batería con defensa, con cañones, y adelante en el Papagayo, estaba este horno, y cuando se construye la Costera, se destruye”.
Lamentó que el avance del desarrollo urbano está “atentando” contra la memoria histórica de la ciudad, “por eso es importante retomar toda la topografía, rehacer lo que hicieron los exploradores y empezar a inventariar, catalogar, aquello que era importante”.
Uno de los objetivos del proyecto de recuperación, expuso, es incluir a Acapulco en el Camino Real de Tierra Adentro o Camino de la Plata declarado por la Unesco en 2010, y en la declaración del Itinerario Cultural del Galeón de Manila, como lo indicó en una entrevista que publicó El Sur el miércoles pasado.
Texto y foto: Ramón Gracida Gómez


