
Chilpancingo, Guerrero, a 2 de abril de 2026.- El luchador social Ubaldo Segura Pantoja, quien fue detenido por agentes de la Policía Federal Ministerial de la Fiscalía General de la República (FGR) el 18 y liberado el 25 de marzo, llamó a fortalecer el movimiento social, porque se dijo convencido de “que sólo el pueblo defiende al pueblo”, y puso como ejemplo su caso.
En una reunión el sábado con integrantes de Unidad Nacional Independiente y de Resistencia (UNIR), agrupación nacional a la que pertenece el Frente Popular de la Montaña (FPM), Segura Pantoja agradeció el apoyo que recibió de las organizaciones sociales para que fuera liberado.
De acuerdo con el audio que fue compartido ayer, Segura Pantoja criticó al “sistema de reinserción social”, porque dijo, “el encierro es inhumano, un tormento infernal; ahí me di cuenta yo que estuve siete días solamente, estar encerrado es el peor tormento que un ser humano puede vivir”.
El integrante del FPM denunció que con detenciones como la suya quieren apagar la lucha, “pero les resultó al revés, porque nos hacen tomar conciencia de realmente a quién representan los órganos represivos y nos hacen más fuertes”.
Dijo: “Yo llevo aproximadamente 30 años de lucha social, y en ese tiempo he ganado el reconocimiento de mucha gente de Guerrero”, pero aclaró que el reconocimiento “no me interesa, me interesa que se resuelvan las necesidades del pueblo, que somos nosotros”.
Sin embargo, analizó: “a nosotros que luchamos sin cobrar nada, no como los políticos oportunistas de los partidos políticos que luchan mediante una paga, aun así, nos reprimen”.
Explicó que el pago a los defensores no es con dinero, “es algo que vale mucho más; es este apoyo solidario, lleno de humanismo, de camaradería, de pobres que sienten en el corazón el sufrimiento de nuestros semejantes”, les dijo a los integrantes tanto de UNIR como a sus compañeros del FPM.
Agregó: “Somos gente buena, de nobles sentimientos, pero sobre eso nos inventan calumnias, mentiras y nos fabrican delitos y nos liberan ordenes de aprehensión, a nosotros que somos luchadores sociales”.
Informó que en el tiempo que lleva como luchador social, lo han detenido unas ocho veces, siempre por las mismas causas; inventando delitos, fabricando delitos y librando órdenes de aprehensión”.
Pero dijo que siempre ha recibido el apoyo solidario de sus compañeros y ha salido libre, “nunca he sido sentenciado”.
Segura Pantoja dijo que, en su detención reciente, antes debió haber sido investigado por el Ministerio Público, no solamente porque se trataba de él, sino como una forma sistemática de operar.
A Segura Pantoja lo detuvieron por el delito de secuestro derivado de una denuncia que presentó un grupo de periodistas que el 13 de diciembre del 2014 estaban reunidos en Tlapa, a donde fueron a protestar integrantes del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) como parte de las acciones para exigir la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa desaparecidos la noche del 26 de septiembre del 2014.
Sin embargo, el Juzgado Décimo de Distrito con residencia en Chilpancingo, resolvió que no había elementos para procesarlo.
“Si estudiaran los antecedentes de aquellos que saben que son luchadores sociales y se les acusa de secuestro, se darían cuenta que esa orden de aprehensión no tiene fundamentos y se evitaría que nos llevaran detenidos y hacer todo este escándalo, pero no, estos actos están hechos para reprimirnos, para infundir miedo en el movimiento social, para que nos intimiden y dejemos de luchar”, reprochó el luchador social.
Pero dijo que las consecuencias les resultan al revés, “porque tomamos conciencia del tipo de Estado de derecho que tenemos y sabemos que solamente pobres con pobres nos vamos a defender, y vamos a ser más fuertes”.
Puso como ejemplo su caso; “si no hubiera tenido esta defensa, seguramente me hubieran dado por culpable y estaría yo allá, quién sabe cuántos años, como ha sucedido con muchos luchadores sociales, como la compañera Kenia Hernández, que está presa por delitos fabricados descaradamente y no hemos tenido la suficiente fuerza para hacer presión y liberarla, pero vamos para allá, vamos fortaleciéndonos”, convocó.
El activista contó que durante su detención y traslado al penal de Villa Aldama, conocido como de Perote, Veracruz, recibió un trato respetuoso y que no le violaron sus derechos humanos, “el trato fue amable y no puedo quejarme, absolutamente”.
El problema, dijo, comenzó cuando llegó al penal, “me recibieron con palabras groseras, arrogantes y prepotentes los policías de la entrada, y en tanto estuvieron realizando el proceso de documentación para que yo ingresara me tuvieron parado mirando hacia la pared y a mi espalda una docena de policías, como si yo fuera un delincuente peligroso consumado”.
Contó que lo tuvieron parado alrededor de una hora, “con un frío tormentoso, yo estaba temblando de frío, a la media hora sentí que las rodillas se me doblaban y que me iba sentar, pero no quise mostrar debilidad y afortunadamente soporté”.
Reprochó: “Fíjense, si a un adulto mayor como yo le hacen eso, qué no harán con la gente joven”.
Agregó que todavía cuando entró, siguieron revisando la documentación, “me pidieron que me quitara la chamarra y quedé con una playera muy delgada durante otra hora de tormento y así tenía que firmar las hojas de ingreso; con la mano temblando por el frío, no por el miedo, porque yo no tenía miedo, pues no debía nada, no tenía por qué temer”.
Reconoció que el trato cambió ya al interior de las celdas.
“Se siente el trato de los custodios y custodias muy amable con los presos, cambia totalmente el trato que es de mucha calidad, lo digo porque así lo viví, no tengo nada que acusar a la gente que está sirviendo adentro con calidad y calidez; buena comida a sus horas, camas acolchonadas y con cobijas”.
Pero atajó que “el sistema de reinserción es inhumano; no los golpean, los tratan con amabilidad, pero el encierro es un tormento infernal, ahí me di cuenta, yo que estuve siete días solamente, que estar encerrado es el peor tormento que un ser humano puede vivir, y me da mucha indignación que sea así ese sistema supuestamente de reinserción a la sociedad”.
Cuestionó que cómo quieren que una gente se vuelva buena si está siendo atormentada toda su vida, “no se lo deseo a ustedes, ojalá y nunca pudiéramos vivir esa experiencia”.
Zacarías Cervantes


