2 abril,2018 6:08 am

Llaman la atención sobre el autismo con una caminata en la Cdmx con 600 participantes

Texto: Antonio Bertrán, Mariana Montes y Daniel Santiago/ Agencia Reforma/ Foto: Agencia Reforma
Ciudad de México, 2 de abril de 2018. En la Sexta Caminata por el Autismo, la mañana de este domingo participaron 36 asociaciones que dan atención a las personas que viven con esta discapacidad.
Unos 600 participantes, según Protección Civil, caminaron del Auditorio Nacional a un costado del Museo Nacional de Antropología, con mantas y carteles informativos para advertir que “el autismo no es una enfermedad, es una condición de vida”, y que las personas autistas no viven en “su mundo sino en tu mundo”.
Padres, niños, familiares y amigos convivieron como en un día de campo para evidenciar que el amor, el respeto y la atención informada es la mejor manera de brindarles a las personas con autismo una vida plena y feliz.
Estas actividades se llevan a cabo dentro del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebran cada 2 de abril.
 
Buscan brindar luz al trastorno
 
La plena comprensión de las causas del síndrome del trastorno autista (TEA) aún es un misterio para la comunidad médica.
Hoy, Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, es un recordatorio del largo camino que todavía hay que recorrer para ofrecer una visión más clara de esta condición.
“El consenso es que el autismo es un trastorno genético del neurodesarrollo”, dice Carlos Aguirre Velázquez, maestro de la Cátedra de Neurología Pediátrica en el Tec de Monterrey.
También se sabe que los síntomas se presentan en la infancia temprana y duran toda la vida, añade el neurosiquiatra Carlos Novo Olivas.
“Y es que el término ‘infancia temprana’ cobra relevancia”, indica. “Entre más pronto sea el diagnóstico, por decir cuando el niño tiene entre año y medio y 2 años de edad, más pronto se podrá ofrecer terapia, y mejor pronóstico tendrá”.
Las “pistas” o manifestaciones de este misterio médico son conductas repetitivas o estereotipadas, temas obsesivos y dificultad para comunicarse y establecer interacciones sociales.
Con este punto de inicio, los especialistas ofrecen una visión general sobre las últimas aportaciones de la ciencia en torno a las causas del autismo.
 
Genética
La comunidad médica ha encontrado grupos de genes que se pueden relacionar con el TEA, indica Aguirre Velázquez.
“Es decir, todavía no hemos encontrado información concreta de qué gen es el responsable, sólo grupos”, comenta. “También se han documentado casos de gemelos con TEA o casos donde familiares del paciente tienen trastornos del lenguaje o de autismo mismo”.
Esta evidencia es más que suficiente para asegurar que los genes son parte del rompecabezas.
Además, el número de varones con esta condición supera al de niñas, añade el experto.
“Estamos hablando de una proporción casi de 5 a 1, entonces también se está investigando al cromosoma Y, responsable de asignar el sexo masculino, para ver si ofrece pistas”.
 
Ambiente
¿La madre tuvo un embarazo tranquilo? ¿La familia vive en una zona rural o urbana? Éstas son preguntas que los médicos pueden hacer a los papás de un niño con TEA.
“No tenemos números exactos, pero los casos de autismo van al alza, y también sabemos que la incidencia es mayor en las grandes ciudades que en el campo”, indica el neurosiquiatra Carlos Novo Olivas.
“Es cierto que los factores pueden ser múltiples, pero los padres pueden prevenir desde el inicio con un embarazo y un parto tranquilos, es decir, entre menos estrés y menos complicaciones en la vida del bebé, mejor”.
Tal vez estos factores no son causa per se del autismo, indica el médico, pero pueden ser estímulos.
La flora intestinal de los pequeños también es un punto de atención, agrega Aguirre Velázquez.
“Según una teoría, algunas alteraciones de la flora pueden producir sustancias que absorbe el organismo, afectan al cerebro y dan algunos de los síntomas del TEA”, puntualiza.
¿Y la idea de que las vacunas causan autismo?
“Esto está descartado”, responde Aguirre Velázquez. “Mucho se habló de un conservador de las vacunas que provocaba TEA, pero los estudios lo desmienten”.
Si las vacunas dispararan el trastorno, agrega Novo Olivas, entonces todos los niños que cumplen con su cartilla de vacunación desarrollarían la condición.
 
Terapias
Quizá la interacción social es uno de los aspectos del TEA que más preocupa a los papás, comenta el neurosiquiatra Novo Olivas.
En este punto, la terapia basada en el análisis conductual aplicado (ABA, por sus siglas en inglés) es de los tratamientos más comunes.
“Este programa cognitivo y conductual ayuda a desarrollar habilidades del lenguaje y la comunicación con otros, incluyendo el juego, la imitación y la conversación”, menciona.
“Tal vez no se comprende al 100 por ciento las causas del trastorno, pero tenemos herramientas para ayudar a los pacientes”.
 
Estabilizan a niño autista hiperactivo de EU con tratamiento de células madre en Monterrey
Monterrey, Nuevo León. Cal Ronan Hardaway, de 9 años y con autismo, de Arkansas (Estados Unidos), encontró en Monterrey un tratamiento de células madre que le ha cambiado la vida a él y a su papás, quienes antes debían vigilarlo las 24 horas del día.
Rod y Shawna se turnaban para estar siempre al pendiente de su hijo, cuyo nivel de hiperactividad era tan alto que repentinamente podía salirse de casa, lanzarse de algún sitio peligroso o realizarse daño físico.
Tras someterse tres veces al tratamiento en Bioss Células Madre, centro de investigación en San Pedro, el chico ha pasado de una condición con alto riesgo a disfrutar con su familia.
“Su vida tenía poca calidad antes de las células madre”, cuenta Shawna a Reforma en su reciente visita a la ciudad. “Antes de las células madre se lastimaba mucho”.
Angustiados de que las terapias no funcionaban, Shawna y Rod, ambos gerontólogos, encontraron que en Bioss se ofrecía un procedimiento con células madre con el que niños de países como Inglaterra, España y Canadá habían pasado de un nivel muy alto de autismo a muy controlable.
Consuelo Mancías, médico hematóloga responsable en Bioss, explica que en este protocolo se extraen células madre de la médula ósea del paciente, se tratan en laboratorio y las inyectan en la médula espinal para que lleguen al cerebro.
Mancías, también profesora titular de hematología en el Hospital Universitario, indica que hay un 75 por ciento de probabilidad de mejora en los pacientes con este tratamiento.
Desde el 2012, ella ha aplicado este protocolo en 500 pacientes con parálisis cerebral y con autismo, la mayoría menores de edad, siempre con la autorización paterna.
“Investigamos mucho en la literatura médica científica de procedimientos”, explica Mancías. “Nuestra pretención no es tan grande como la curación (del autismo), sino mejorar la calidad de vida del niño y de la familia”.
Para la mamá de Cal, el tratamiento en su hijo ha dado resultados milagrosos.
“Antes no reíamos, pero después de las células madre vimos por primera vez la televisión juntos, y él apuntó algo y reímos. Fue el primer momento desde que nos dieron el diagnóstico que tuvimos un diálogo entre nosotros, como una conexión. Él nos abraza ahora”.