
Chilpancingo y Ciudad Altamirano, Guerrero, a 17 de enero de 2026.- Los obispos de Guerrero pidieron elevar la voz “ante situaciones que atentan contra la familia”, porque “se le está desestructurando sistemáticamente”.
En un diagnóstico presentado en el 35 Encuentro Provincial de Pastoral que se realizó del 13 al 15 de enero en lguala, concluyeron que las familias desintegradas, la violencia intrafamiliar, los asesinatos, las desapariciones, los desplazamientos forzados y las adicciones están llevando a un ámbito generador de violencia, desprecio a la vida y dignidad de las personas.
El pronunciamiento fue firmado por el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González y el obispo de Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, y está dirigido a las comunidades diocesanas, a los agentes de pastoral “y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad”.
“Los Equipos Diocesanos de Pastoral de las cuatro diócesis que la integramos, hemos tenido la oportunidad de vivir el 35 Encuentro Provincial de Pastoral, cuyo objetivo fue diseñar estrategias para que las familias sean promotoras de la paz y defensoras de la vida, impulsando la reconciliación, el consuelo y el estilo sinodal, especialmente la conversión de las relaciones”.
Otro de los temas en los cuales reflexionaron, fue el de la familia, “como constructora de la paz y defensora de la vida”.
El documento refiere que la familia es una misión que pertenece a la naturaleza misma del evangelio.
“Debemos reconocer el ánimo de las parejas jóvenes que se comprometen en el cuidado integral de sus hijos, pues su vida refleja el rostro de padres, madres, abuelos y abuelas que han sostenido la fe y los valores en las familias, las comunidades y en nuestra sociedad”.
Recomiendan: “Elevamos nuestra voz ante situaciones que atentan contra la familia porque se le está desestructurando sistemáticamente”.
Consideran que las familias desintegradas, la violencia intrafamiliar, los asesinatos, las desapariciones, el desplazamiento forzado, las adicciones que destruyen la vida los jóvenes y la pobreza creciente están llevando a convertirse en un ámbito generador de violencia, de desprecio de la vida y de la dignidad de las personas”.
Los obispos, consideran que toda esta realidad “nos llama a defenderla, acompañarla y fortalecerla para que sus integrantes sean capaces de acompañarse mutuamente, especialmente a los más vulnerables, y no llegar a situaciones extremas de cansancio y desesperanza”.
Se despide el obispo Joel Ocampo de la diócesis de Ciudad Altamirano
Joel Ocampo Gorostieta se despidió como obispo de la diócesis de Ciudad Altamirano. Sus dos últimos eventos fueron la exhumación de los restos del primer obispo Juan Navarro para iniciar su proceso de canonización, y después una misa en el seminario para agradecerle a los feligreses.
Joel Ocampo fue designado desde el 20 de noviembre como el obispo de la diócesis de Zamora, Michoacán, que es la que le corresponde atender a municipios con conflictos, como Uruapan, en donde asesinaron al presidente municipal.
En conferencia de prensa, el obispo dijo que para él fue una sorpresa su designación, pero que recibió la noticia de que el Papa lo había asignado, y que por lo tanto tenía que cumplir con la encomienda.
Dijo que cumplió seis años y medio al frente de Ciudad Altamirano, “tenemos fama por la situación de violencia, de inseguridad, de pobreza. El mismo hecho de la geografía de la diócesis de tener tres estados de la República como Michoacán, Estado de México y Guerrero presenta desafíos; sin embargo, no puedo decir algo más, sino que es la diócesis más hermosa, tenemos trabajo de pastoral de participación, y en este momento yo creo que somos una de las diócesis más hermosas”.
Dijo que deja en Tierra Caliente “cimientos con trabajo con los laicos con un método prospectivo que inició Raúl Vera, y yo creo que estamos en un momento histórico muy bonito, la diócesis camina y tanto así que no me preocupa que el cambio vaya a retroceder”.
Contó que desconoce el tiempo en el que van a designar al nuevo obispo de Ciudad Altamirano. En su caso, cuando llegó este espacio llevaba año y medio vacío. Le corresponderá al Episcopado encargarse de esa diócesis.
El obispo participó como testigo en la ceremonia privada del exhumación de los restos de Juan Navarro, primer obispo de Ciudad Altamirano, y con quien se inicio un proceso de canonización. Eso no significa que está confirmado que será canonizado, sino que apenas comenzó el proceso oficial, que incluye la indagación de milagros.
También se informó que a la par se comenzó con el proceso de canonización de Fray Juan Bautista de Moya, el fraile evangelizador de la Tierra Caliente y cuyos restos se encuentran en Morelia, Michoacán. Al mismo tiempo se están realizando la exhumación de los restos.
Ese proceso es para identificar el lugar donde está sepultado, pues una vez que sacan los restos otra vez los vuelven a regresar al mismo lugar. Para tal efecto hay personal de las autoridades del Ministerio público participando.
Posteriormente el obispo se dirigió a el Seminario católico, donde realizaron una misa de agradecimiento y llegaron feligreses de toda la región y de Michoacán y el Estado de México para despedirlo y recibir su bendición.
Zacarías Cervantes e Israel Flores


