
DE NORTE A SUR
Silber Meza
Lo mejor que le podía pasar a un gobierno como el de Claudia Sheinbaum Pardo y a un partido como Morena era que empezara a rodar el balón del Mundial. Ahora, como si fuese un enorme arroyo, el balompié ha ocupado todos los espacios noticiosos, de conversación pública y de la temible tendencia de X. Incluso hasta pararon las clases y el trabajo gubernamental, además de fomentar el teletrabajo de las empresas privadas con tal de que pudiera fluir el tráfico y alcanzaran las comunicaciones. Por supuesto que eso ayudó a que nos concentráramos en una sola cosa: el futbol.
En serio que el gobernador –en los hechos depuesto– Rubén Rocha Moya; el senador que no acude a sesiones, Enrique Inzunza; el alcalde de Culiacán con licencia, Juan de Dios Gámez Mendívil, y cinco funcionarios y exfuncionarios sinaloenses que no se han entregado a Estados Unidos deben de estar pasándola mucho mejor que hace un mes, cuando la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos era el tema predominante de la agenda pública nacional, con ecos en la internacional.
Y bueno, tampoco fue poca cosa la acusación. Con base en potenciales informantes de alto nivel en su poder –como Ismael Zambada García, Ovidio y Joaquín Guzmán López, entre otros–, fiscales estadunidenses armaron un mega caso que aún no se conoce del todo y que puede tocar las fibras más sensibles de la llamada Cuarta Transformación. Los acusan de tener una relación estrecha con Los Chapitos, hijos de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, a quienes el vecino país del norte responsabiliza de ser los principales introductores del fentanilo ilegal que causa decenas de miles de muertes al año.
Y mientras esto sucede, en el Congreso del Estado de Sinaloa, todavía controlado por Rocha Moya y su círculo cercano, legislan para prohibir los narcocorridos en escuelas, transporte y oficinas públicas, como si esto fuese a disminuir el infierno de violencia en el que viven los sinaloenses.
Esos mismos diputados morenistas que aprobaron la reforma anti narcocorridos son los que no se han animado a criticar a Rocha Moya ni con el pétalo de un eufemismo. Lo he comentado aquí en otras ocasiones: el verdadero cambio en Sinaloa empezará con la renovación política de quienes, por acción u omisión, están vinculados con el crimen organizado, esos a los que llamamos narcopolíticos y los secuaces que los rodean.
Ahora ya veo que es probable que pase lo que llegamos a creer inimaginable hace unas semanas: que el grupo de Rocha Moya quede en absoluta impunidad por la protección que se le ha otorgado desde Palacio Nacional y Palenque, y que aún le alcance para operar candidaturas en las elecciones del próximo año, como al parecer ya está pasando.
En los hechos, ese grupo en el poder no ha perdido espacios: ni el Ejecutivo, porque la gobernadora interina es de la misma unidad; ni el Legislativo, porque los rochistas no han dejado ni una curul; ni el Judicial ni la Fiscalía, porque tampoco ha habido cambios.
El control real, el poder y el presupuesto lo sigue teniendo Rocha Moya con su grupo de aliados, varios de ellos acusados de vínculos con el crimen organizado por Estados Unidos.
El colmo acaba de suceder hace unos días y, aunque no sabemos quién lo hizo, sí podemos conocer quién fue el beneficiado Una corona fúnebre llegó a casa de la diputada local del PRI Paola Gárate. El mensaje no podía ser más claro: la intimidación para la censura.
Paola Gárate, ya lo ha dicho, fue privada de su libertad el día de la jornada electoral de 2021 por un grupo del crimen organizado (todo indica que fue de Los Chapitos). Esto como parte de la operación electoral donde presuntamente intervino el crimen a favor de Rubén Rocha Moya y en contra del candidato opositor, Mario Zamora.
A los días de que se hizo pública la acusación de Estados Unidos, Paola salió a medios a revelar lo que había sucedido y a contar una historia que por años había mantenido oculta.
Ahora alguien quiere que ya no cuente esa historia, que no repita lo sucedido, que ya no dé su testimonio.
Y mientras todo esto sucede, Rocha Moya sale de los reflectores y opera en las sombras. La Copa del Mundo le ha resultado muy conveniente al gobernador con licencia acusado de narcotráfico por Estados Unidos.


