7 marzo,2020 9:33 am

Los creadores no deben comprometer su obra a cambio de dinero, dice el pintor Jesús Anaya

Es preferible “vender pepitas, vender tortillas” que traicionar “la imaginación creativa”, postula. El maestro de generaciones de artistas afirma que “el arte apacigua, educa, nos humaniza, nos sensibiliza”. 

Chilpancingo, Guerrero, 7 de marzo de 2020. Entre los artistas plásticos guerrerenses, Jesús Anaya Roque es reconocido como un creador disciplinado, que incita a pensar, reta la inteligencia del alumno, del amigo y de todo aquel con el que platica; es un hombre dedicado que ha formado a varias generaciones de pintores, aplica la máxima de que la inspiración existe, pero te tiene que encontrar trabajando; aun así, parte de la obra a la que nos dio acceso es, contrario al carácter serio que nos muestra durante casi toda la charla, muy emocional. 

En uno de sus cuadros, una mujer carga en su cabeza un canasto con panes, sus pies son gigantes, al fondo se ven artesanías propias de Chilapa, una región asolada por la pobreza y la violencia del crimen organizado; la pintura es violenta por el contexto y es amable por la técnica, “hago de la imagen mi compromiso, un compromiso conmigo”, dice en entrevista en su estudio. 

Considera que el artista, en cualquiera que sea su rama, no tiene que buscar la aceptación del público, “sólo tiene que quedar bien consigo mismo”. 

Nació en 1957 en Hacienda de Cabañas, municipio de Benito Juárez (San Jerónimo), egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la licenciatura de Artes Visuales, según su currículum tiene 97 exposiciones, entre individuales y colectivas, en diferentes lugares del estado, el país y el extranjero; las más recientes son la del mes pasado en Cuba y una que aún está en el museo José Juárez en Chilpancingo. Es autor del logotipo del Sindicato de Trabajadores Académicos de la UAG. 

–¿Cuál cree que debe de ser la tarea del artista? 

–El creador debe resignificar la imagen, muchos chavos creen que dibujar o pintar es reproducir cualquier cosa, utilizan la tablet y la foto, son recursos tecnológicos que ayudan pero no creo que sea conveniente, ¿para qué estás calcando eso?, copiar te limita, es como una cárcel, ahí no hay creatividad, desafortunadamente el público, casi en general, lo toma como lo mejor y eso no es crear, es imitar. 

–¿Es importante el arte? 

–El arte siempre ha sido importante, si nos remitimos a las cuevas de Altamira hace 20 mil años, nuestros antepasados mediante la observación de la naturaleza empezaron a dibujar, bailar, cantar y no se decía que eran artistas, eran herramientas de comunicación, estaban en los albores de la historia para crear un lenguaje. Ahora nosotros somos hacedores de esos momentos y tenemos la obligación de seguir creando, de resignificar la imagen, con el color, la forma, el tema. Estar en la idea de reproducir no tiene más mérito que la técnica, a mí eso no me gusta, pero los hacedores de arte pueden hacer lo que quieran, pueden decir lo que quieran. 

–¿Qué buscas decir? 

–Quiero decir muchas cosas, pero en mis cuadros está plasmado, paso tiempo ejecutando mi idea, recurro al boceto, es el primer momento, el contacto con la idea, paso mucho tiempo en este momento porque la imaginación se desarrolla, ya se habla desde el renacimiento de la inspiración, luego llega Picasso y dice: la inspiración existe, pero te tiene que agarrar trabajando, quiere decir que si no trabajas, por más que reces y le prendas veladoras a la virgen de Guadalupe no te va a llegar nada. El 10 por ciento es inspiración y el 90 por ciento es trabajo. 

–¿Por qué dedicarse al arte? 

–A partir del momento en que uno descubre su vocación y desarrolla su habilidad mediante cursos, talleres, escuelas, diplomados, en la investigación, tienes que buscar las herramientas y apropiarte de ellas. Muchos chavos han tomado cursos conmigo y les doy todo de mí, pero después tienen el compromiso con la imagen, y les explico qué es una copia, y que si quieren hacer eso adelante, pero siempre les digo que el arte es creatividad, transformación, el arte es educación. El artista no debe de andar buscando el reconocimiento de la gente, si llega es porque tu trabajo habla por sí mismo, mientras uno mismo no se reconozca con la idea que quiere desarrollar, no llegará a ningún lado, yo me dedico a esto porque me apasiona. 

–¿Qué te impulsa, cuál es tu motor? 

– Es mi voluntad, es mi deseo por querer decir algo, y es mi trabajo, mi trabajo por sí solo me impulsa. La idea de que tengo claro qué quiero hacer en la vida me impulsa para hacer mi trabajo, y lo estoy tratando de hacer lo más genuinamente que puedo, por eso evito copiar, imitar, me piden ‘haz esto, haz el otro’ y no lo hago, yo no hago encargos, si alguien quiere algo mío lo invito a una exposición, pero la gente no entiende qué es una copia, qué es una imitación y qué es una creación, qué es algo original, pero eso ya no es problema mío. 

–¿Es difícil ser artista, vivir del arte ante estas limitaciones del espectador? 

–Yo tengo un empleo, estoy dando clases, no creo que el artista, un creador, tenga la idea de estar viendo cómo vender su obra, el creador tiene que encontrarse consigo mismo por medio de su expresión, de su canto, de su imaginación creativa. Si tú quieres ser un artista debes de buscar la forma de hacerte de tus materiales, desde un lápiz hasta un óleo para poder decir lo que tú quieras decir, pero no debes de comprometer tu obra; si no tienes cómo sobrevivir, búscate otra chamba. Le digo a mis alumnos: ‘vendan pepitas, tortillas, pero no comprometan su obra’. Sí pueden hacer un encargo para vender, pero tienen que hacer lo suyo y tenerlo guardado, para que cuando se les presente la oportunidad lo puedan mostrar. Le tenemos miedo a lo nuevo porque nos saca de contexto, pero en la historia del arte hay casos como el de Van Gogh, Paul Gauguin, que nadie los pelaba pero crean el posimpresionismo, y ¡qué posimpresionismo! 

El maestro Anaya es reacio a describir y explicar su obra, una de ellas, Flores para amador, que evoca al universo, a la calidez de la madre, al amor más profundo. 

–¿Qué estamos viendo en Flores para amador

–Yo ahí estoy viendo mi creación, ¿qué va a ver el espectador?, eso ya no sé, el espectador tiene que echar a andar su imaginación, el principal objetivo del arte es que te ponga a pensar y si el arte no te dice nada, entonces sabes que andas mal como autor. 

–¿Te costó trabajo plasmarla? 

–Todo cuesta trabajo, amigo; aparentemente se ve que no, pero nos cuesta trabajo, nos cansamos, pero cuando terminamos de hacerlo nos da gusto haber terminado lo que queríamos. Ahora, el arte es polisémico, si 50 personas ven esta obra, habrá 50 interpretaciones y todas son válidas. 

Jesús Anaya luce apasionado por la docencia, cuando se le pregunta su labor como maestro se ensancha su sonrisa, abre más los ojos y relata enérgicamente su camino para convertirse en maestro 

–¿Qué prefieres, plasmar tus obras o formar a los jóvenes?, se le inquiere, y serio, responde: 

–Mira, a mí me gustaría más estar en la creación, pero la docencia ayuda a sensibilizar a la gente, así contribuyo para la creación de nuevos públicos, a la creación de mejores personas: un joven que va a danza, teatro, música, artes visuales, lo tocamos en el desarrollo de la sensibilidad, y esos jóvenes no van a ser los mismos que cuando llegaron, los sacamos de situaciones de violencia, el arte apacigua, educa, nos humaniza, nos sensibiliza, por eso hay que acercarnos. 

La entrevista con el maestro Jesús Anaya es la quinta entrega de perfiles de pintores, antes de esta publicación todos los personajes han sido jóvenes menores de 30 años, y tres fueron sus alumnos. 

–¿Por qué hay tantos jóvenes en escena, en exposiciones, haciendo murales? 

–Ahorita hay muchos jóvenes en escena porque, yo creo, descubrieron su vocación, si lo están haciendo por moda no creo que haya resultados, pero el que descubre su vocación tiene el 70 por ciento de la felicidad ganada, y el otro 30 por ciento viene de lo mismo, de retener esos momentos que te gustan. Que los jóvenes estén atendiendo esto, la idea primordial de buscar la expresión para decir algo genuino, desde su más profunda célula llena de esa inquietud de decir algo, algo nos van a transmitir.  

–¿Ves un lenguaje desarrollado en los jóvenes? 

–Nos están diciendo algo, pero están jóvenes, necesitan meter las manos al fuego, comprometerse con la búsqueda y el encuentro de ellos mismos, si no se comprometen no creo que se puedan hallar, todo esto se los he dicho a ellos, lo saben. 

–¿A ti te costó encontrarte? 

–No me costó encontrar mi voz, quizás porque he trabajado mucho, quizás no he llegado a ningún lado pero no ando buscando reflectores, el mejor juez de uno es el tiempo. Estoy enfocado en esa idea de qué es lo que quiero.  

–¿Cómo te encontraste? 

–Fue todo, las clases, los talleres, la música, la literatura, un atardecer, la introspección, educar la vista, la sensibilidad, y hay que disfrutar la vida pero no en el sentido de irse de fiesta a beber, sino que sepas que estás, que eres parte de la naturaleza, tienes que hablar desde tu quehacer, ¿cómo nos vamos a realizar?: haciendo lo que nos gusta, no nos vamos a realizar desde el dinero, desde el carro, desde el yate, no mames. Nos realizamos, como decía Alejandro Magno, desde cuatro riquezas: la vida, el tiempo, unos lo desperdician y otros lo aprovechan, está la riqueza espiritual que es en donde está el arte, y la otra es la riqueza material. Tienes que saber qué es lo que quieres ser, y no hay que apresurarse, sí preocúpate, pero ocúpate. 

En la charla en su estudio se pudieron ver al menos 50 obras, la fotógrafa que cubrió la entrevista consideró que su obra es bella, a pesar de que el autor se le hizo pesado, ya que la inquirió en su quehacer, la cuestionó sobre qué es lo que desea, y le recomendó publicar un libro, “no te cierres sólo a hacer fotoperiodismo, la fotografía es muy amplia, te estás encasillando”, le dijo. 

Mostró 10 libretas llenas de bocetos, cada una con unas 100 páginas, dijo que tiene 50, así que tiene trabajo para rato y se ve dispuesto a convertir cada idea en una obra de arte. 

Texto: Rosendo Betancourt Radilla / Foto: Jessica Torres Barrera