
El presidente chileno Gabriel Boric Font encabeza encuentro cultural por el centenario de la llegada a México de la Premio Nobel de Literatura. Asisten al acto la investigadora Beatriz Gutiérrez Müller y una comitiva mexicana
Ciudad de México, 24 de octubre de 2022. El presidente de Chile Gabriel Boric Font encabezó la tarde de ayer un homenaje a Gabriela Mistral en el Centro Cultural GAM, de Santiago, por el centenario de su arribo a territorio mexicano, donde fue invitada a ser parte de la reforma educativa de México.
El acto público, denominado Fandangos por la Lectura en Chile, forma parte de la Estrategia Nacional de Lectura del gobierno mexicano, y en esta ocasión se integra a las actividades que celebran el aporte de la escritora chilena en su paso por México.
Autoridades chilenas y mexicanas participaron en la lectura pública de diversos textos de la poetisa, así como de José Vasconcelos, primer secretario de Educación Pública mexicano (1921) –quien la invitó a ser parte del diseño de la política educativa–, con lo que se marca el inicio de la Semana de Mistral que impulsa el gobierno chileno bajo el lema “Gabriela, la misión de educar”.
En su discurso, el mandatario se dirigió a los asistentes, niños y niñas de la Escuela México, autoridades e invitados, y afirmó: “Qué importante el poder vincular y poner a la cultura dentro de la esencia, dentro de las prioridades de un país. La cultura no es el vagón de cola de las políticas públicas, la cultura es el espíritu de un pueblo y, como tal, tiene que ser reconocido por los gobiernos”.
“La lectura es uno de los derechos fundamentales del ser humano y que, a través de ella, podemos conocer muchas realidades distintas y eso permite reconocernos en nuestra diversidad. La educación es un lugar que nos iguala, pero nos permite a su vez acogernos en nuestra diversidad”, agregó.
Por la relevancia de Gabriela Mistral para el pueblo de México, una delegación se encuentra en Santiago de Chile para participar del homenaje y hacer entrega de memorias de la escritora y educadora, como una forma de traer simbólicamente de vuelta a Chile a la también Premio Nobel de Literatura. Estas se darán a conocer en una ceremonia el día martes 25 de octubre en el Museo de la Educación que lleva su nombre.
La actividad en el GAM contó con la presencia de la ministra de las Culturas, Artes y Patrimonio, Julieta Brodsky; la coordinadora sociocultural de Presidencia, Irina Karamanos; y el director del GAM, Felipe Mella.
Por parte del Gobierno de México participaron: la esposa del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, Beatriz Gutiérrez Mueller; la secretaria de Educación Pública, Leticia Ramírez Amaya; la directora ejecutiva de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Laura Elena Carrillo Cubillas; la embajadora en Chile, Alicia Bárcena Ibarra; así como el senador Héctor Vasconcelos y Cruz, hijo de José Vasconcelos.
Al inicio de la actividad, la ministra Brodsky dio unas palabras en la que transparentó la relación de hermandad entre ambos países, y cómo se está fortaleciendo el trabajo conjunto. “La primera semana de octubre estuve en Mondiacult, la conferencia más importante en materia de políticas culturales y desarrollo sostenible del mundo, y además de ser una ocasión para construir solidaridad entre países, y facilitar la integración regional a través de la cultura, fue una oportunidad para seguir profundizando los lazos entre Chile y México”.
“Actualmente, estamos abriendo líneas de colaboración en torno a actualizar los acuerdos interinstitucionales vigentes, integrando los ejes de recuperación de espacios públicos a través de la cultura, el fomento de la cultura viva comunitaria, la revitalización de las lenguas indígenas, entre otras acciones que destaque la larga tradición de solidaridad internacional”, agregó la secretaria de Estado.
Su aporte a la educación mexicana
Durante el periodo posrevolucionario, en la segunda década del siglo XX, el 66.1 por ciento de la población en México no sabía leer ni escribir. En sus viajes por América Latina, José Vasconcelos conoció a Gabriela Mistral y la invitó a participar en el programa Misiones Culturales para alfabetizar a la población de las zonas rurales e indígenas. Mistral no dudó en aceptar, estuvo en Olinalá, Guerrero y así contribuyó con su pensamiento pedagógico intuitivo al mejoramiento de la calidad de la educación pública mexicana.
La secretaria de Educación Pública del gobierno mexicano, Leticia Ramírez Amaya, recordó que “la lectura es uno de los derechos fundamentales del ser humano, pues permite acceder al pensamiento y a la palabra de otras personas y conocer diversas culturas, formas de vida y saberes para comprender la diversidad”.
Informó que Fandangos por la Lectura es uno de los proyectos más relevantes en la Estrategia Nacional de Lectura del gobierno mexicano para promover y fomentar esta actividad entre la población del país. Invitó a los asistentes “a hacer de la lectura una actividad constante para intercambiar saberes y alcanzar la paz y la equidad que buscan las comunidades”.
Las contribuciones pedagógicas de Mistral mantienen vigencia. Siempre abogó por la igualdad entre hombres y mujeres, así como entre el mundo urbano y el rural. Privilegió a los sectores más vulnerables, lo cual se vio reflejado en su incansable actividad en las escuelas más apartadas de México.
La cajita de Olinalá
Gabriela Mistral
I
Cajita mía
de Olinalá,
palo-rosa,
jacarandá.
Cuando la abro
de golpe da
su olor de reina
de Sabá.
¡Ay, bocanada
tropical:
clavo, caoba
y el copal!
La pongo aquí,
la dejo allá;
por corredores
viene y va.
Hierve de grecas
como un país:
nopal, venado,
codorniz,
los volcanes
de gran cerviz
y el indio aéreo
como el maíz.
Así la pintan,
así, así,
dedos de indio
o colibrí;
y así la hace
de cabal
mano azteca,
mano quetzal.
II
Cuando la noche
va a llegar,
porque me guarde
de su mal,
me la pongo de cabezal
donde otros ponen
su metal.
Lindos sueños
que hace soñar;
hace reír,
hace llorar:
Mano a mano
se pasa el mar,
sierras mellizas
campos de arar.
Se ve al Anáhuac
rebrillar,
la bestia-Ajusco
que va a saltar,
y por el rumbo
que lleva al mar,
a Quetzalcoalt
se va a alcanzar.
Ella es mi hálito,
yo, su andar;
ella, saber;
yo, desvariar.
Y paramos
como el maná
donde el camino
se sobra ya,
donde nos grita
un ¡halalá!
el mujerío
de Olinalá.
Texto: Redacción


